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Panfleto LAETUS

Notas para evitar el aislamiento |Enrique Rojas|

Notas para evitar el aislamiento |Enrique Rojas|
  • No me conviene el aislamiento. Debo poner de mi parte para estar con gente y no evitar ni aplazar cualquier posible contacto social aunque me cueste. Tengo que conseguirlo poco a poco, a la vez que voy eliminando la ansiedad, el miedo y la inseguridad. Este miedo consta de dos mecanismos: la evitación y el aplazamiento, que se combinan para fijar ese miedo; el primero alivia momentáneamente la tensión, pero cada vez se hace más difícil afrontar el problema; el segundo camino lleva a la inseguridad, a no fiarse de sí mismo.
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  • Debo evitar el fondo autorreferencial en cualquier relación interpersonal. Esto significa que he de moderar la impresión subjetiva de sentirme siempre aludido y evitar la mala interpretación que hago de la realidad. No es verdad, no es cierto que cualquier gesto, palabra, frase, comentario o silencio se refieran a mí; se debe a un exceso de suspicacia y falta de seguridad hacia los demás.
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  • Debo desarrollar habilidades sociales. No quedarme callado, bloqueado o sin saber qué decir; no ponerme nervioso si no conozco a nadie; sacar temas de conversación de interés general, como ciertas cuestiones de actualidad, asuntos que hayan tenido resonancia en la prensa o en la televisión; interesarme por la conversación que en ese momento se esté desarrollando y participar; preguntarle a la gente por sus cosas: el trabajo, la familia, sus aficiones; apoyarme si es preciso en los tópicos y lugares comunes: el fútbol, el tráfico, la política, el lugar donde uno pasará un puente o un fin de semana largo...; en conclusión, moverme con más soltura y no dejarme invadir por los pensamientos negativos o la creencia de que estoy estorbando o caigo mal.
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  • Es importante saber hablar de temas intrascendentes. Uno de mis problemas consiste en no saber mantener una conversación sobre cosas comunes, sencillas, propias de la vida ordinaria. Es como si todo me pareciera frívolo, insustancial, poco interesante; pero tengo que saber que, de entrada, la mayoría de las relaciones se establecen a partir de cuestiones sencillas y, sólo más tarde, cuando aumenta la confianza, cabe mantener una charla más profunda.
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  • He de quitarle importancia a cualquier fallo o desacierto que pueda tener con la gente. Dos observaciones he de tener en cuenta en esos momentos: que muchas veces soy yo el único que percibe esos aparentes errores, puesto que son menudencias a las que les doy un valor excesivo, desproporcionado; y que desdramatizar tales hechos es fundamental, ya que todos cometemos desaciertos y no pasa nada, son cosas habituales de la vida.
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  • Buscar un pensamiento más equilibrado. He de buscar la sencillez porque soy demasiado complicado y muy a menudo deformo las cosas y las vuelvo en mi contra. Por ello debo: a) Evitar darle muchas vueltas a la cabeza, traer y llevar pensamientos sin rumbo fijo; tengo que acabar con esta circulación obsesiva. b) Saber lo que es importante de lo que es anecdótico y llevar esta idea a mi vida habitual, ya que en muchas ocasiones me quedo atrapado en cuestiones irrelevantes, de poca monta. c) Ir consiguiendo un pensamiento más práctico y disciplinado: elaborar un estilo que conduzca a una meta, que evite la flotación mental disipada. d) Tener en cuenta que la imaginación sin control puede ser muy perniciosa, que a veces se dirige hacia vivencias negativas del pasado o a dificultades que adelantamos a los hechos del futuro.
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  • Debo disminuir mi nivel de hipersensibilidad psicológica. El objetivo es reducir el potencial afectivo superficial, aplicando criterios lógicos en el modo inmediato de reaccionar a las vivencias. Tengo que protegerme para que los hechos que me suceden no me calen tan hondo, y para ello voy a procurar hacer más uso de la razón que de los sentimientos.
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  • Tengo que estar en lo que estoy. He de centrarme en las tareas, sin pensar ni en lo que acabo de hacer ni en lo que me está esperando.
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  • No compararme con los demás. Debo tener mis metas y objetivos claros e ir a por ellos, cumpliendo las etapas necesarias. La comparación con los demás es siempre superficial y suele producir una mezcla de inquietud, envidia, malestar, etc.
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  • Ir disminuyendo mi nivel de autocrítica. Cogniciones negativas como «soy aburrido, no tengo temas de conversación, la gente no lo pasa bien conmigo, noto que los demás me huyen, veo que con mucha frecuencia hago el ridículo, estoy fuera de mi sitio...» marcan indudablemente los encuentros sociales. Debo cambiar esos esquemas mentales falsos por otros más certeros. Así no haré una evaluación deformada de las relaciones con los demás. ¿Cómo ir modificando esto? En primer lugar, sabiendo que no es cierta mi creencia de que intereso poco. Además, debo aprender a ir cambiando los pensamientos negativos que emergen involuntaria e inconscientemente por otros más ecuánimes y favorables a mi persona, como por ejemplo: «Soy callado y eso da paz a quienes están cerca; me cuesta entrar en la conversación, pero una vez que lo consigo todo va un poco mejor; la gente se relaja conmigo, pero debo participar más en el diálogo; no es que los demás se alejen de mí, sino que cada uno va a su aire y lo interesante es que yo sepa ir al mío.»
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    4 comentarios

    Amkiel -

    No és pas poca cosa saber la teoria. Pitjor seria aïllar-se però pensar que són els demés els que ens aïllen.

    Menuda -

    La teoria ja la sé, però la pràctica...és més difícil

    Amkiel -

    Antes muerto que sencillo, como decía aquella gran voz de la lírica infantil.

    carmenneke -

    "He de buscar la sencillez porque soy demasiado complicado": NI SE TE OCURRA!!!! :-))))))))))
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