Blogia
Panfleto LAETUS

La temible quejumbre |Javier Marías| [21/12/03]

La temible quejumbre |Javier Marías| [21/12/03]

Yo no sé si recuerdan que la censura es ilegal en nuestro país desde hace veinticinco años. El apartado 2 del artículo 20 de nuestra Constitución establece que el ejercicio de los varios derechos a la libertad de expresión «no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa». Y el 5 añade que «sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial». Por fortuna, no ha habido apenas tentativas abiertas de enmendar estas disposiciones, pero a nadie se le escapa que ocasionalmente sí se ejerce censura, privada o pública, posterior o previa (de la previa no solemos enterarnos), o se solicita su aplicación «por motivos buenos o justos», olvidando que en este campo no hay nunca más motivo aceptable que la evitación de un grave delito (y aún).
 
Algo que no deja de sorprenderme es el control férreo que muchas personas mantienen sobre cosa tan nimia, breve y por lo general estúpida como la publicidad. Tengo la impresión de que, al no ser ésta en rigor «informativa», ni tampoco en rigor «artística», los censores de facto se atreven a ponerle cortapisas y a intentar retirarla mucho más que a un artículo de opinión, una película o una novela. Hace unas semanas, la Defensora del Lector de este diario [El País Semanal], Malén Aznárez, dedicaba parte de su espacio a comentar las protestas recibidas por la inserción de un anuncio de reloj de caballero cuyo texto rezaba: «Casi tan complicado como una mujer. Pero puntual». Y luego, en letra más pequeña: «Desde 1868. Y mientras siga habiendo hombres». De inmediato llovieron las acusaciones de «sexismo» (fea palabra con poco sentido pero con mucha fortuna entre nosotros, como todas las americanadas verbales), con el resultado final de que el responsable de la marca, aterrado, decidió no volver a utilizar «de momento» el afrentoso anuncio en cuestión. Yo estoy convencido de que si su texto hubiera dicho «Casi tan sencillo como una mujer. Y tan puntual», las protestas no habrían sido menores. «¿Cómo que sencillas?», habrían bramado los que ahora han rugido «¿Cómo que complicadas?». «Y lo de puntuales, ¿qué va, en plan sarcástico-machista?», habrían vociferado los que ahora han aullado «¿Cómo que impuntuales? ¿Cuándo acabaremos con los tópicos sexistas?». No es la primera ni será la última vez que un anuncio se retire -se censure- por la mucha quejumbre del personal. Leo que en 2002 el Instituto de la Mujer recogió nada menos que quinientas setenta y nueve denuncias por publicidades «sexistas», incluida una que «promovía la subordinación de la mujer» al mostrar unas manos femeninas atando los cordones de unos zapatos masculinos (!). Supongo que cualquier imagen de un hombre rodilla en tierra, calzándole un zapato a una mujer -algo visto hasta la saciedad-, promovería a su vez la subordinación de aquél a ésta.
 
Pero lo que encuentro más alarmante es la proliferación de estas protestas, que a menudo rozan la paranoia o entran de lleno en el espíritu policial-religioso franquista (que impedía la aparición de cualquier teta o culo femenino), sino el increíble miedo que inspiran a los acusados. Lo que en verdad me cuesta entender es que la asendereada Malén Aznárez se vea obligada a ocuparse del reloj ofensivo y a dar explicaciones por su aparición en el diario. Que el responsable de la marca anunciante agache la cabeza contrito y retire sin más la campaña que hizo sin mala intención y «en clave de humor». Que yo mismo, en consecuencia, juzgue oportuno dedicar un artículo a estas prácticas censoras disfrazadas de feminismo y «corrección».
 
Uno de los mayores peligros y empobrecimientos de todo esto es que se está olvidando -o más bien condenando- la existencia del punto de vista y de la subjetividad: de quien escribe, o hace una película, o concibe un anuncio. Hace ya muchos años, tras una lectura pública en Alemania, una espectadora me preguntó por qué el inicio de un capítulo mío decía «Cuando uno está solo, cuando uno vive solo...», en vez de «Cuando una persona está sola...», y me reprochó la «discriminación». Mi respuesta fue sencilla: «Porque el narrador de la novela es un varón, y cuenta desde su punto de vista y su subjetividad. Otra cosa no tendría mucho interés, como no lo tendría un mundo en el que todos hablaran y relataran igual». De parecida manera, y salvando las distancias, un anuncio de reloj de caballero puede expresar la subjetiva idea de que el sexo opuesto resulta complicado de entender para el propio, noción muy frecuente también a la inversa, desde el punto de vista de muchas mujeres. En todo caso, ni esto ni lo de los cordones parece tan espantoso, sobre todo al lado de tantísimas acciones graves cometidas a diario contra las mujeres, en nuestro país asesinadas casi a mansalva. E indignarse por cosas tan inocuas como esos anuncios supone de hecho devaluar, abaratar, rebajar el concepto de la verdadera agresión a ellas, y mucho me temo que dice más sobre el ánimo quisquilloso y censor de los denunciantes que sobre su espíritu de equidad. De equidad entre los sexos y más allá de ellos, eso quiero decir.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

9 comentarios

Amkiel -

Tú responde respondona que yo te contestaré contestón. :-p

Wara -

No te preocupes, lo que no es culpa tuya, pues no lo es. (Pero es que a veces me dan ganas de responderte en plan respondón y no poder hacerlo me deja con una frustración que, para qué te cuento... Es broma).

Amkiel -

(Siento que se perdiese tu mensaje original. Blogia todavía no ha terminado de solucionar sus problemas de servicio). Que el neutro en castellano sea el masculino no debiera confundirnos cuando lo que importa no es el cómo sino el qué de lo que se dice.

Wara -

Resulta que en el mundo hay personas inteligentes y otras que no lo son (¿Hombres? ¿Mujeres?). Al decir "la historia del hombre ha evolucionado, los hombres caminan...", yo no me siento discriminada, me siento parte de esos hombres como grupo porque la lengua española que aprendí desde niña me lo ha enseñado así y es correcto que así se diga, y no ese horror actualizado de “hombres y mujeres que caminan…, niños y niñas, abuelos y abuelas, mecánico y mecánica”.

No es lo peor que Marías dedique un artículo a “estas prácticas censoras disfrazadas de feminismo y >”; lo es el sólo hecho de que dicho tema precise comentarse en un artículo y que, siendo del año 2003, ni siquiera cinco años después haya perdido vigencia. ¿Tan poco hemos caminado los hombres y mujeres de esta sociedad?

(He tenido que hacer copia de seguridad de mi manifiesto por si se me volvía a borrar; ayer entré y no me guardó el mensaje, pero aunque no he podido recomponerlo, la idea es esta).

Amkiel -

[carmenneke] Si el machismo no se considera bueno, el feminismo tampoco puede serlo.

[AlmaLeonor] Recuerdo que en un artículo antiguo apareció el comentario de alguien (no eras tú) que se quejaba por la foto blasfema que había puesto. Le recomendé no mirarla.

[Edda] Quizás ya podríamos quejarnos: ¡ay, qué indefensos estamos los hombres!

[Anjanuca] Ni mujer ni hombre, somos personas, qué diantre. Para lo único que puede importar el sexo es para mantener relaciones íntimas que, siendo fieles, se limita sólo a otra persona del sexo que queramos querer y nos quiera.

Anjanuca -

Cada vez que estas individuas dicen que están hablando en mi nombre, me hierve la sangre. Me niego a que alguien me meta en ese saco.
Leyendo este artículo me estaba acordando del cartel de cierta película, igualito a cualquier anuncio de ropa interior, que han retirado por sexista y porque incita a la prostitución.
Así que quede clarito que yo no soy feminista, yo soy mujer. Y a las mujeres nos interesan las cosas importantes no las estupideces.

Edda -

Pues ya somos tres... tanto quieren defender la igualdad entre sexos y a las mujeres dicriminadas que al final le van a dar la vuelta a la tortilla. De aquí a unos años serán los hombres los que se quejen de indefensión porque no podrán hacer nada sin que sean malinterpretados. Si por opinar así soy antifeminista, pues lo soy porque se lo están ganando a pulso.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Estoy de acuerdo. Yo también he protestado varias veces por esas voces que se alzan en contra de tal o cual anuncio considerandolo machista.
La Ministra Aido es otro ejemplo de estupidez en ese sentido y se mereció un artídulo en mi página. El último ejemplo de este desafuero "feminoide" fue el caso del cartel de la película "Diario de una Ninfómana". El reportaje que sobre el tema del cartel realizaron en "El Intermedio" (de la "Sexta") no tuvo desperdicio...

Carmeneke, yo soy tan "antifeminista" como tu entonces...

Besos.AlmaLeonor

carmenneke -

Amkiel, llevo ya varios días con discusiones sobre el tema del feminismo, lo políticamente correcto en el lenguaje y la violencia doméstica. Mis puntos de vista "herejes" sobre estos temas me han valido calificativos de "antifeminista". Por eso no sabes cuánto me alegro de haber leído lo que escribe el señor Marías al final de su artículo: "indignarse por cosas tan inocuas como esos anuncios supone de hecho devaluar, abaratar, rebajar el concepto de la verdadera agresión a ellas". Pues eso. Y si defender esta postura supone ser antifeminista, pues apañadas estamos las mujeres :-(((((
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres