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Panfleto LAETUS

La taza de té vacía |Lou Marinoff|

La taza de té vacía |Lou Marinoff|

Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama. Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta. Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad. El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte. Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día. El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar este mundo al final de cada jornada.

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11 comentarios

Amkiel -

Cierto, ésa es la idea que expresa Marinoff.

jose -

Wara.. con mucho respeto creo que no estas viendo el verdadero significado de la idea que trasiende en el concepto de dejar la tasa dada vuelta, es terminar el dia de una forma completa, completa espiritualmente.
Evidentemente todos los dias se conectan noche cn dia y dia con noche, en tus sueños en tus actos etc..

Amkiel -

Machado decía que "entre hacer las cosas bien y hacer las cosas mal, hay un honrado término medio que es no hacerlas". Tu cita se parece en el "entre", al menos. :-p

Wara -

Acabo de recordar una frase (seguro que ya habrás observado lo mucho que me gustan las citas y frases, aunque también las palabras, solas, por sí mismas), no estoy segura de si es de Antonio Machado, pero aquí la dejo: "Entre dormir y soñar está lo que más importa: despertar".

Amkiel -

[Edda] Precisamente eso es un entrenamiento para estar preparados.

[Eider] La solución es deber hacer lo que se pueda.

[AlmaLeonor] Me ha gustado esa forma de afrontar los conflictos de pareja.

[Malicia Cool][1] Otra posibilidad sería construirse una cruz de madera desmontable, de manera que cada mañana la montemos (es un día más) y, cada noche, la desmontemos (es un día menos).

[Wara] Morir durmiendo es eternizar un sueño: el sueño eterno.

[Malicia Cool][2] Vivimos en la novedad del momento siguiente y no sentimos lo que es hasta que fue.

Malicia Cool -

pero puede que las circunstancias hayan cambiado completamente a la mañana, que la chica no esté, o que ya no tenga esa sonrisa, que de repente te guste más otra (u otro)... creo que eso es lo que hay que tener en cuenta, pero no es triste¡, es así nada más; de modo que el día se revela totalmente nuevo cada mañana (creo, repito); y es divertido si confías en tus capacidades y grandes potenciales...

Saludos¡

Wara -

Morir mientras duermes es cruel, la burla más grande del destino... Te vas a dormir y por más consciente que seas de tu mortalidad, ¿cómo evitas pensar, por ejemplo, en que mañana te declararás por fin a una chica? O en que te reconciliarás, si has reñido con ella. Y te duermes preso de su sonrisa en esa fotografía… Quiero decir que la vida no se acaba al llegar la noche; cada día enlaza con el siguiente, el hoy nos lleva al mañana. Lo que hacemos hoy es resultado del ayer e influirá en el mañana.

Malicia Cool -

Pues lamento -o me alegro de- disentir de las tres; a mí me pasa lo mismo que al monje, pero no había caído en la idea de la taza que me parece magnífica; de hecho me recuerda a los actos psicomágicos de Jodorowsky.

Creo sinceramente -y así me pasa a mí- que cada día debe vivirse como si pudiera ser el último, y lo de la taza bocarriba a la mañana es un acto de ilusión estupendo y muy poético¡

Muchos besos, y muchas tazas,

Alicia XX

AlmaLeonor -

¡Hola!
La parábola es preciosa, pero opino lo mismo que las anteriores... no estaremos preparados nunca....
Me recuerda una anécdota de una película en la que una pareja ya anciana resolvía sus disputas con unas figuritas en forma de angeles que permanecian en posición de beso mientras ellos estuviesen bien y si uno se enfadaba la daba la vuelta hasta que se le pasase el enfado, y entonces la colocaba en su posición original. Nunca discutian.
Besos.AlmaLeonor

Eider -

¿Siempre hacía cuando debía? Eso no es un monje, es un santo, un héroe y no sé cuántas cosas más. Los mortales no podríamos dar vuelta a la taza más que un par de veces al año (o menos).

Edda -

No estamos preparados para eso, Amkiel. Al menos yo no caigo en manos de Morfeo pensando en no volver.
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