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Panfleto LAETUS

· El desván ·

· El desván ·

Aún no he perdido el afán aventurero que guiaba mis pasos de infancia por los rincones de la casa de mis abuelos en el pueblo. Cuando voy de vacaciones me gusta escabullirme hasta el desván, sin que nadie lo sepa para que nadie me encuentre, y allí pasar largas horas curioseando entre la ingente cantidad de cosas viejas que el tiempo ha ido desprendiendo de la vida de mis abuelos y depositando en el olvido. Para mí es un misterio toparme con una radio vieja quemada en una tormenta traicionera, o con un molinillo de café manual que recuerdo haber usado, o una bicicleta de piñón fijo, o un hervidor de leche atacado por el óxido. Recuerdo que en una de mis incursiones descubrí un viejo objeto nuevo: viejo por los años que tenía y nuevo porque no lo había visto nunca antes. Era una lámpara de aceite propicia para vivienda de genios encantados y, dado que en el desván poco me importa mi edad, comencé a frotarla suavemente con la ilusión de ver aparecer el genio que, como es lógico, me concedería tres deseos. Cual no sería mi sorpresa cuando, tras las primeras pasadas de mi manga, apareció un vapor azulado por la boquilla acompañado de un suave siseo. El vapor se convirtió en nube, y la nube se comenzó a diluir hasta dejar ver el torso de un genio que me miraba con autoridad:
 
-Humano, me has liberado de mi prisión y, en agradecimiento, te concederé tres deseos. Pero piénsalo bien, sólo tendrás una oportunidad.
 
Es comprensible que en esos momentos me encontrase bastante azorado ante la aparición, por lo que es de agradecer que tuviese la paciencia de esperarse a que yo recobrase un poco la compostura. Al cabo de un rato, después de meditar bien mis deseos, le dije:
 
-Pues quiero salud, dinero y amor.
 
El genio entonces negó con la cabeza y me dijo:
 
-No seré yo quién te otorgue esos tres deseos. Tu propio destino será el que se encargue de ello.
 
Y se esfumó.

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7 comentarios

Amkiel -

[Edda] Aunque te llevo en el sentimiento, supongo que prefieres que te lleve en el asiento.

[Nusca] En cierta manera, guardar un objeto como “recuerdo” es reconocer que el recuerdo asociado se puede olvidar. Es decir, qué bonito sería tener recuerdos sin necesidad de “recuerdos”.

[Emma] Durante un verano de mi infancia, con mis dos primos y mi prima monté una banda de rock duro para una sola actuación. Ella era la vocalista, vestida con el vestido de novia de su madre. Un primo tocaba la batería de cacharros de cocina y mi otro primo y yo hacíamos los solos de guitarra con raquetas viejas de tenis. No entiendo por qué no hemos triunfado, cagoentó.

[carmenneke] Qué va, tenía el marcado CE, por eso el genio era un poco Cabroncete Exigente.

[canela] No sé si hablan, pero sí que oyen.

[Wara] Yo no subo a oscuras al desván, que todo el mundo sabe que los trastos se mueven y nos observan cuando no se les puede ver.

Wara -

Cuando yo era pequeña, mi madre tenía muchísimo miedo de subir a nuestro desván fuera la hora que fuera, de modo que nos envíaba a mi hermano o a mí a buscar lo que necesitara o a abandonar lo que ya no sirviera. De vez en cuando se llenaba de valor y hacía una limpieza radical. Hoy, bastantes años después, mi desván ha perdido su encanto. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo en él, creo que siempre escribí aquí, aunque si lo pienso un segundo puedo recordar cómo fue. Por supuesto, sigue conservando cosas del todo inservibles.

canela -

ese Genio tenia un poco de mal genio (perdon por el chiste). Me ha gustado el sabor añejo del cuento. Que facil es volar por los devanes antigus siempre hay objetos que tienen historias que contar... en la casa del campo teniamos un desvan, si esas paredes hablaran!!!

carmenneke -

Con un genio así, la lámpara seguro que era del Todo Cien chino. Con un genio Taoísta. Los problemas de la globalización, ya sabes. :))

Emma -

Yo nunca tuve desván, pero si una habitación en el patio dónde había todo tipo de trastos, lo que más me gustaba era ponerme tacones altos, faldas largas viejas, y... a bailar delante del espejo. No había lámpara de la que saliese un genio, yo tenía mi
Ángel que se encargaba de hacerme feliz en aquélla habitación-trastero.

Nusca -

Mi madre me dijo la semana pasada que haría limpieza del desván, que hay demasiados objetos inútiles que no necesitamos. Le dije que era la 'Asesina de recuerdos' más cruel de la historia de mi vida pero ella no me entendió.
No sé por qué pero es mágico perderse en el desván de una casa y más si es la casa de tus abuelos.

Edda -

Pues vaya con el genio, así también yo concedo deseos jajaja. Amkiel después de leer tu aventura en el desván y el halo de misterio que lo envuelve, tus vacaciones han terminado de encandilarme, ¿me llevas contigo la próxima vez?, no te preocupes que la hamaca la llevo yo ;p
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