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Panfleto LAETUS

· Autómata |Adolfo García Ortega| ·

· Autómata |Adolfo García Ortega| ·

Las últimas semanas leía como mucho un capítulo cada día, vano intento de alejar el fin que inexorablemente estaba cada vez más cerca. Lo leía despacio, como quien recita una plegaria o lanza un conjuro, paladeando cada frase, recreándome en el escenario descrito, siendo espectador a pie de línea. Pero no es posible eludir el destino de un buen libro: echarlo de menos tan pronto se pasa la última página. Así que les digo que quizás no deberían de leer la novela Autómata de Adolfo García Ortega, porque algún día se acabará y ese día volverán a estar solos. Entonces tampoco deberíamos de enamorarnos ni vivir con ilusión, aunque espero no recomendar jamás tal cosa.
 
A finales del siglo XX, Oliver Griffin, español de origen irlandés, realiza un viaje por mar hasta Punta Arenas, en el estrecho de Magallanes, con el objetivo de restaurar un hecho histórico que, misteriosa y extrañamente, ha unido su vida a la de los magos praguenses Melvicio y Löw en el siglo XVI.
 
Para ello, Griffin reproducirá el viaje de novios que, en los años veinte, realizaron sus abuelos. En aquella ocasión conocieron a una mujer, Graciela Pavic, que encontró en el Estrecho un autómata del siglo XVI con forma de guerrero terrible, colocado allí según un plan secreto de Felipe II para fortificar Magallanes con un fingido ejército de autómatas, encargado a su sobrino el rey Rodolfo II de Praga.
 
Novela sobre los dictados del destino y del azar, pero también novela de aventuras marítimas al mejor estilo de Melville, Autómata es una magistral vuelta de tuerca narrativa donde se mezclan la magia y las leyendas de la corte de Felipe II con una historia de amor imposible. Pura literatura en la que se interrelacionan muchas historias a lo largo de cuatro siglos, siempre teniendo por eje el singular magnetismo del extraño autómata.

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2 comentarios

Amkiel -

Oh, vaya, siento que zozobrases. A veces peco de entusiasmo y temo elevar con mis opiniones las expectativas más allá de lo aconsejable. Pero, qué diantre, no lo puedo evitar, me han escrito así.

Edda -

Me hablaste de este libro y te vi tan entusiasmado que cogí un pasaje para viajar en el Minerva Janela. Al principio el viaje fue bien, estaba relajada y no soy propensa al mareo. Pero cuando empezaron las tormentas, el trabajo en cubierta y el tener que estar pendiente del reloj y de los pequeños grumetes, mi viaje de placer se fue a pique. Creo que no elegí el mejor momento para viajar, he tenido que abandonar el barco, pero tal vez en otra ocasión vuelva a intentar llegar a la isla de la Desolación y concluya el viaje. Siento no haber podido acompañarte esta vez.
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