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Panfleto LAETUS

Ángelus |Mario Benedetti|

Ángelus |Mario Benedetti|
Quién me iba a decir que el destino era esto.
 
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
 
Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.
 
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
 
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.
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9 comentarios

Elecktra -

Es uno de los poemas mas profundos que leí, antes de descubrir Pizarnik...., creo que es la fiel representacion de la frustracion de los sueños. Uno se lanza a la vida lleno de proyectos y de intenciones, quiere ser grande y ser lo que siempre soño... Cuando la realidad golpea y los limites empiezan la ejecuciòn de esas ilusiones nos damos cuenta de que nuestro destino era solo eso... profundo y triste.

Amkiel -

No he leído esa novela, por lo que no me atrevo a interpretar el significado de “los años de arroz y sal” de la mujer. El día que lo haga espero acordarme de tu comentario.

AlmaLeonor -

¡Hola!
¡¡Anda!! Pues ahora que sé que va de oficinas y eso, lo releo y encuentro otro sentido.

Y algo que no tiene que ver con esto, pero me ha venido a la memoria.
Acabo de leer "El Abanico de Seda" y hay un momento en el que habla de los "años de arroz y sal" de la mujer. Tomando lo que dices ("de las lágrimas sólo queda la sal"), pienso que es una buena forma de denominar a ese perido de la vida de una mujer china de la época de la que habla el libro.

Besos.AlmaLeonor

Amkiel -

Antes de responderos, visto el cariz divergente de los comentarios, quisiera apuntar que el poema de Benedetti me parece relacionado con la vida laboral en una oficina, por lo que me imagino los libros más como libros de contabilidad.

[dosdedos] El destino nunca es lo que será sino lo que fue, reconocido desde lo que es. Es decir, no existe y no es más que una simple interpretación de lo sucedido. Así que aquel tren que perdiste, perdido queda y no sabemos si iba a una vía muerta. Por otro lado, que nadie nos prohíba llorar, me adhiero a tu rebeldía.

[Edda] De las lágrimas sólo queda la sal, por lo que si hemos de hacer caso a aquello de “la sal de la vida”, será bien cierto que el libro cobra vida, aunque sea a nuestra costa (por cierto, también hay sal de costa).

[Eider] Muchas veces se abre un libro como quien abre una puerta para escapar. A veces esas puertas son como las de un armario ropero, con un espejo dentro.

[AlmaLeonor] Y si se juntan momento y tema, más nos vale tener un libro impermeable.

[Ginebra] Se puede llorar sin lágrimas igual que se lava en seco. En ambos casos, quedamos limpios. Aunque también se puede visitar un oftalmólogo.

Ginebra -

¿Y los que no lloramos?

AlmaLeonor -

¡Hola!
Estoy de acuerdo con Eider. Es el momento y no el tema. Aunque el tema pueda hacernos soltar una lágrima en algún momento, el momento nos hace llorar a mares con algún tema.
Besos.AlmaLeonor

Eider -

Las lágrimas que guarda un libro tienen más que ver con el momento en que se abrió que con el texto que contiene.
Fdo.: La voz de la experiencia.

Edda -

Y qué bonito que un libro guarde tus lágrimas, pues es señal de que ha cobrado vida. Así junto a la historia del libro se guardan los sentimientos del lector.

dosdedos -

Yo es que en el fondo soy una rebelde. Y lloro donde quiero. O donde puedo. O donde me sale.

Y el destino no era ésto, era aquello pero perdí el tren.
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