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Panfleto LAETUS

· El olmo ·

· El olmo · El olmo al borde del camino decidió dar peras. Desde antaño se sabía que el olmo, con sus hojas asimétricas, tenía mucho carácter y sólo dejaba de ser un arbusto cuando él lo decidía. Así que en el pueblo no extrañó demasiado que el olmo del camino presentase ese año rotundas peras pendiendo de sus ramas. Los viejos del lugar comentaban que cuando uno se acostumbra a ver llover ranas nada queda ya sorprendente. Sin embargo, coincidió que un botánico de la capital estaba esos días de turismo rural en una casa del pueblo con aire acondicionado, jacuzzi, televisión vía satélite e internet. En un principio creyó la posibilidad de una broma rústica, como esas que había oído contar de incendiar el pajar en los que una pareja intimaba o, más modernamente, despeñar el coche (lo moderno) en el que una pareja intimaba (lo eterno). Pero una inspección ocular en profundidad de las frondosidades del olmo, tronco, ramas, hojas, flores y yemas, descartó cualquier posible manipulación humana. Arrancó una rama como muestra de esa aberración de la naturaleza y la mandó a analizar a un laboratorio de renombre de Barcelona, el mismo que años antes había analizado los desprendimientos de azulidad celeste. El resto de las vacaciones del botánico fueron un continuo ir y venir hasta donde el olmo estaba, sopesando las peras a dos manos para apreciar su crecimiento, para sonrojo de las beatas que pasaban camino de misa, y tomando fotos desde todos los ángulos posibles, incluso encaramándose al castaño que desde el otro lado del camino permitía una perspectiva aérea y, al romperse el asidero, una perspectiva a ras de suelo. Cuando ya no se esperaba, una mañana de calor canicular, llegó la respuesta del laboratorio de Barcelona que el botánico leyó con avidez: “El olmo con peras, del cual procede la muestra, es la excepción que confirma la regla”.
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6 comentarios

Amkiel -

[Ginebra] Todos queremos ser distintos pero nos asustan los diferentes.

[AlmaLeonor] Será como las aguas, que todas las analizan en Barcelona.

[Edda] En verdad, no sé por qué salía a pasear si en casa tenía todo lo que necesitaba.

[Alberto] El cuento pretende mostrar lo absurdo del dicho “la excepción que confirma la regla”. En ciencia, una sola excepción invalida cualquier regla.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Alberto, te ha faltado poner "¡¡Con un par!!", jejejeje
Besos.AlmaLeonor

Alberto -

No tiene un final demasiado sorprendente, pero desde luego el comienzo es muy muy bueno!!
Un olmo que decide ponerse a dar peras, claro que sí! ^^

Edda -

Alguien que hace turismo rural en una casa con aire acondicionado, jacuzzi, televisión e ¡¡internet!!, no debería sorprenderse de que un olmo de peras. No creo que ninguno de los dos se salgan de la norma :))

AlmaLeonor -

¡Hola!
Ese laboratorio de Barcelona se va a especializar en hechos "amkielmente" irreverentes, jejejejeje
Besos.AlmaLeonor

Ginebra -

Es que esa manía de tener a todos etiquetados y quedarse ojipláticos cuando algo o alguien se sale de la norma... tch...tch...
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