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Panfleto LAETUS

La ciega |Juan Latorre Navas|

La ciega |Juan Latorre Navas|

Érase una vez una ciega que fue a visitar a una sanadora.
 
-¿Qué te pasa, hermosa mujer?, le preguntó la sanadora.
 
-Pues que Dios no me dio la vista, respondió la ciega.
 
-Toma este ungüento y póntelo en los ojos, le dijo la sanadora, porque no es justo que yo lo vea todo y tu con esos hermosos ojos no veas nada.
 
La ciega se puso el ungüento en los ojos y, a los pocos minutos, empezó a ver.
 
-¡Dios te bendiga, sanadora, porque me has ayudado a ver! A ver este hermoso cielo lleno de estrellas, a ver esta hermosa luna, a ver estos hermosos árboles, a ver este hermoso mar, a ver estas hermosas flores que tantas veces he olido e imaginado, a ver a esta maravillosa gente, a ver esta hermosa tierra. ¡Gracias por compartir conmigo la hermosura de tu mundo y el Amor con que vives!
 
Atónita se quedó la sanadora al contemplar la hermosura que le rodeaba y la ciega le describía, contestándole así:
 
-En verdad te digo, querida ciega, que más ciega que tú estaba yo... ¡y no lo sabía!

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4 comentarios

Amkiel -

Ya ves.

Edda -

Ay sí, tienes razón, es mirar, no ver, es así como debí terminar mi comentario. En fin, tendré que revisar mis lentillas :).

Amkiel -

No es cuestión de ver sino de mirar.

Edda -

No hay más ciego que el que no quiere ver. No sé de quién es la frase, pero ha venido a mi memoria al terminar de leer el relato. Es cierto que a veces no nos damos cuenta de lo que nos rodea, creemos que está ahí porque sí, hasta que nos falta y entonces, ya es tarde. Siempre es bueno tener a alguien a tu lado que enseñe a ver.
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