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Panfleto LAETUS

El hombre en nuestra situación |Leonardo Polo| [fragmento]

El hombre en nuestra situación |Leonardo Polo| [fragmento] Vivir a base de afectos, de mis sentimientos, de agrados, de desagrados, buscando tal tipo de placer, huyendo de tal tipo de dolor, es encontrarse con una dotación muy precaria.
 
Precaria: porque si ha fracasado el pensamiento, si ha fracasado la voluntad, ¿cómo se puede pretender que medre la afectividad? La afectividad aislada es muchísimo menos de fiar que las dos facultades humanas mencionadas; es más una pasividad que algún tipo de fuerza.
 
La afectividad, cuando se enfrenta con la tecnificación como precipitado pragmático formal envolvente, recibe toda clase de heridas. Se percibe enseguida la dificultad del ajuste afectivo con esos entramados, con esas redes articuladas mecánicamente, técnicamente.
 
La afectividad se encuentra de entrada a disgusto en los procesos automáticos -ellos funcionan por su cuenta y naturalmente, la afectividad no se adapta bien; al revés, se encuentra más bien forzada por ellos-, y, por lo tanto, la primera reacción afectiva es rehuir.
 
Pero este movimiento de retracción es doblemente peligroso. En la misma medida en que una afectividad se encuentra herida, vulnerada, “traumatizada” -si vale este término del que tanto se abusa- no sirve para nada normal.
 
Ahora bien, si eso es lo que pasa, encarar el futuro a base de la instancia afectiva es imposible. Cuando se intenta vivir desde la afectividad y ocurre de inmediato que la afectividad se retrae al chocar con la rigidez de la realidad, el resultado es la desorganización. Paradójicamente, en un mundo recargado de organización instrumental, el hombre afectivo se disuelve, va a la deriva.
 
(...)
 
La afectividad, si se “traumatiza”, se retira, pero si intenta tomar la mano y se lanza a una actividad de tipo frenético, al final decae. Entonces llega a notar que necesita un aprovisionamiento de energía supletoria. En ese momento acude al estimulante, a la droga, a toda esa serie de procedimientos mediante los que se pretende devolver algún tipo de energía a la afectividad inexorablemente agotada en la misma medida en que se abusa de ella.
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12 comentarios

Amkiel -

Me doy por acariciado. Hasta pronto.

Amanda Sue -

Te mando una caricia virtual con este poema:
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo,preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.

Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
P.S.

Es que hoy estoy poética... debe ser que todavía no me veo de vacaciones... En fin, hasta la vuelta de vacaciones!

Amkiel -

Eider: Bienvuelta, tómate tu tiempo y el mío si hace falta.

Amanda Sue: Una caricia vale más que mil palabras.

Amanda Sue -

Me uno al clamor general!
Amkiel, sí que es verdad que tienes que tener una confianza mínima para acariciar a alguien, pero también es verdad que hay gente muy cariñosa que le cuesta poco mostrarlo y gente poco expansiva que no le gusta demostrar afecto. También desde el punto de vista de quien recibe, hay quien está sediento de cariño y hay quien le molesta cualquier muestra de él.
Totalmente de acuerdo con Alma. ¿No os sentís transportadas por las palabras ajenas y propias de este panfleto? Yo me siento traspasada por un hilo.
¿Cuál es la chispa de la vida? Pues Coca-Cola!!! JA, JA, JA!!!

Eider -

Gracias, Alma.
Ya estoy por aquí, intentando reengancharme.

Amkiel -

AlmaLeonor: Estoy con Edda, me siento acariciado por tus palabras. No añado más a lo que tú tan bien has dicho.

Edda -

Gracias Alma, estoy de acuerdo, se puede acariciar con las palabras, tú acabas de hacerlo. Un beso.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Estoy muy de acuerdo con esta frase:
"La afectividad se encuentra de entrada a disgusto en los procesos automáticos y, por lo tanto, la primera reacción afectiva es rehuir".
Con el resto del texto me pierdo un poco. Pero quiero añadir algo a lo dicho por Edda, una "caricia" no tiene porque ser física. Puede ser una palabra amable, una mirada intensa, una expresión interesada, un consuelo sentido, una alegría compartida... Hay muchas formas de "acariciar" para que la "afectividad" salte las barreras de los "procesos automáticos" ¿como sino, un grupo de gente que no se conoce más que por su forma de escribir, puede conectar tan estupendamente?
Daos ambos por "acariciados", echo de menos a Eider.
Besos.AlmaLeonor

Amkiel -

Todo fuego necesita tres elementos para iniciarse: algo que arda, oxígeno y una chispa. Si no hay nada que quemar o si cualquier intimidad nos asfixia o no hay chispa, no será posible.

Edda -

Para encender la llama hace falta una chispa, a veces ésta se consigue con una mirada. El misterio reside en cómo mantenerla encendida.

Amkiel -

Para acariciar a alguien tiene que haber un afecto mutuo previo, por lo que no sería útil para crear dicho afecto. Un desconocido no recibiría con demasiado agrado una caricia repentina. Pero estoy contigo en que es un estupendo estimulante para la afectividad, es decir, sería como el viento que extiende el fuego del cariño. Quién enciende la llama sigue siendo un misterio.

Edda -

Y que mejor estimulante para la afectividad que una caricia (vaya ya salió mi alma haciendo de las suyas), el problema es que también son adictivas. Lo bueno es que con una sobredosis se puede encarar el futuro perfectamente.
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