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Panfleto LAETUS

· dixit XV ·

La melancolía gusta de mirarse el ombligo cuando, gracias a las modas actuales, bastaría con mirar alrededor para deleitarse con otros ombligos que claman ser soplados con suavidad. ¿Por qué contraer nuestros labios en un rictus de amargura cuando hay tantos que anhelan ser besados? Con los puños cerrados no puedo acariciar las mejillas ajenas y con los brazos cruzados es imposible dar un abrazo. La mirada interior nos impide ver el horizonte y, por eso, conviene recordar que dentro de nosotros mismos no encontraremos más que lo que hayamos traído de fuera.
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8 comentarios

Amkiel -

Cuanto más se da más nos queda, pero si nos quitan se lo llevan todo.

Amanda Sue -

Orejas he visto muchas, aunque puede que haya algún sordo, pero no se puede generalizar. Si no lo pruebas, nunca sabrás si el resultado hubiera sido positivo... Concédete la oportunidad y mientras, sé feliz! Cuanto más des, más recibirás. Es un hecho comprobado científicamente. Una super sonrisa para tí!

Amkiel -

El mundo es sordo, ¿acaso le has visto orejas?

Amanda Sue -

Pues valdría la pena el esfuerzo! Una sonrisa es el reflejo de tu alma que quiere manifestarse y pide una oportunidad al mundo.

Amkiel -

Para sonreír hay que activar un montón de músculos faciales, uf, demasiado esfuerzo.

Amanda Sue -

Una sonrisa no cuesta nada, y te quedaría muy bien! Otro abrazo!

Amkiel -

Así sea. Un abrazo...

Edda -

Abre los puños y acaricia las mejillas cercanas y cuando estiendas los brazos, abraza a quien tengas a tu lado. Seguro que el rictus de tus labios se tornará en sonrisa y cuando mires en tu interior encontrarás mucho bueno. Un abrazo virtual desde aquí.
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