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Panfleto LAETUS

· Magia potagia ·

· Magia potagia · En un lugar muy remoto hubo una vez una pequeña aldea aislada en la que todos eran magos. Los aldeanos cumplían todos sus deseos simplemente con recitarlos junto al conjuro oportuno. Apenas había avanzado la tecnología más allá de lo básico, no era necesaria. Siquiera existía el reloj cuando el tiempo había sido también dominado y nadie necesitaba ese artefacto para recordarse esclavo de él. La gente vivía feliz aunque no era consciente de ello. Cierto día llegó un forastero, harapiento y cargando un pequeño hatijo con sus escasas pertenencias. Dijo conocer las extrañas habilidades de los lugareños cuando no se sabía de nadie que jamás hubiese marchado del lugar. Tras mucho insistir consiguió reunirlos a todos en la casa mayor. Su intención era explicarles lo que había más allá de las montañas. Les habló durante horas de miseria, violencia e injusticias; y, sin embargo, también de gente que se sentía viva porque luchaba contra todas las desgracias con las manos desnudas, sin más poder que el de pisar la tierra que la recibía al caer. Los aldeanos se miraban sorprendidos y poco a poco fueron sucumbiendo al extraño embrujo de las palabras del forastero, a sentirse avergonzados por sus poderes mágicos, por su vida fácil y, aparentemente, sin mérito que le diera merecimiento de ser vivida. Así todos a una clamaron que dejarían de utilizar la magia en ese mismo momento y lanzaron un último conjuro de limpieza, quedando sin poder alguno. Entonces el forastero comenzó a reír, “estúpidos, he sido enviado para eliminaros aunque me vaya la vida en ello, la magia no tiene cabida en el mercado global, sólo la explotación de la vana esperanza es rentable”. Y fallecieron lentamente de inanición pues nadie pudo salir de la casa, las puertas no tenían pomo, nunca lo habían necesitado antes.
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9 comentarios

Amkiel -

Anna: :-)

Medusa anónima: Sería una lástima perder la vida en un despiste y que la encuentre otro.

Anónimo -

Cuentos como éstos..., hacen mucha falta..., en todo el mundo, a veces nos olvidamos de la propia existencia.
Saludos, Medusa

Anna -

tomo nota!

Amkiel -

Edda: A ese hilo no le quito ojo.

AlmaLeonor: Gracias, lo vi. Entro en la maraña casi cada día pero no tengo paciencia para abrir todos los hilos y procuro ser muy selectivo. Un beso...

Anna: Gracias, me alegra que te haya gustado. Aquellos textos cuyo título veas con un punto antes y después son míos (los agrupo en los temas de libros, discos, eventos, otros cuentos, otros poemas y cuaderno total).

Anna -

no sé de qué va esto pero... lo has escrito tú? me gusta muchísimo!

AlmaLeonor -

¡Hola!
...Y que yo te agradecí acto seguido, pero claro si no entras en la "maraña" pues no te habrás enterado.
(siento el "anonimato" del otro dia)
Besos.AlmaLeonor

Edda -

Vale, me conformo con que nos cuentes un cuento de vez en cuando en el mismo hilo, para que no te líes.

Amkiel -

Gracias. Aprovecho para comentar que el cuento anterior lo escribí respetando la condición de utilizar las palabras “magia”, “reloj” y “pomo”, impuestas en un reto del foro en el que me dejo leer poco porque me hago un lío de maraña con tanto hilo simultáneo.

Edda -

Me gustó la primera vez que lo leí, y me ha vuelto a gustar ahora. Te dejas leer muy poco por aquellos lares.
Un saludo.
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