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Panfleto LAETUS

· Socavón ·

· Socavón · El socavón apareció justo al final de la calle mayor, donde comienzan ya los campos. “Menos mal que no pasaba ningún vecino en ese momento”, decían todos pensando en a quién hubiesen deseado que pasase en ese momento, que todos queremos el bien pero a algunos les queremos un poco menos. Tiburcio, el de la farmacia, fue el primero en acercarse hasta el borde. Cipriano, el del colmado, le sujetaba firmemente por la cintura, dando así pábulo a las malas lenguas que decían que ambos no necesitaban de socavones para sujetarse mutuamente. El fondo no se veía, como el de algunas personas que ni buenas son porque carecen de él. Melitón, el alcalde, dictó un bando prohibiendo que nadie tirase basura después de ver a Radegunda, la beata, tirar las revistas guarras de su sobrino Eufrasio, el estudiante, que con la excusa de explorar el interior se deslizó con cuerdas para recuperarlas. La profundidad del socavón era de apenas veinte metros y en el fondo una hermosa flor. ¿Qué pinta una flor en esta historia? Será cosa de la primavera que siempre vuelve a aparecer cuando todo parecía negro y sin fondo.
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10 comentarios

Amkiel -

Oídos que no ven, corazón que no respira.

Eider -

...y tú siempre cumples escrupulosamente con sus recomendaciones.
Pues no sabes lo que te pierdes, la de gente interesante que hay por el mundo y que nunca te presentarán.

Amkiel -

Eider, mis padres me avisaron de pequeño que no hay que hablar con desconocidos.

Anónimo -

A ver si lo he entendido bien: si quiero que mi intervención no sea refutada, sólo tengo que omitir mi identidad.

Muy fácil me parece. No lo debo haber captado en su integridad.

Eider -

¿Lo dices en serio? Lo de los anónimos sin derecho a réplica. Curioso en un ámbito como este. Debe ser por el ojo que todo lo ve, que no permite los camuflajes. Flop! Flop! y Flop!

Amkiel -

Entonces respondo (los anónimos no tienen derecho a réplica): También se dice que nunca se puede saber la profundidad de un charco hasta que se mete el pie en él.

Eider -

La intervención anterior era mía. La frase, no.
(Problema de identidades)

Anónimo -

Lo malo de meter el pie en un socavón no es el daño que te haces sino el de la gente que vive dentro.

Amkiel -

Cualquiera revive en primavera aunque los alérgicos se sientan morir.

lalo k -

Es reconfortante sentirte revivir. ¡Feliz primavera!
*:-)
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