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Panfleto LAETUS

LOS TRES CERDITOS (versión políticamente correcta) |James Finn Garner|

LOS TRES CERDITOS (versión políticamente correcta) |James Finn Garner|

Había una vez tres cerditos que vivían juntos en armonía y mutuo respeto con el entorno que les rodeaba. Sirviéndose de los materiales propios de la zona que habitaban, se construyeron cada uno una hermosa casa. Un cerdito se la construyó de paja, otro de madera y el último de ladrillos fabricados a base de estiércol, arcilla y zarcillos y posteriormente cocidos en un pequeño horno. Al terminar, los tres cerditos se sintieron satisfechos de su labor y siguieron viviendo en paz e independencia.
 
Pero su idílica existencia no tardó en verse desbaratada. Un día, pasó por allí un enorme lobo malo con ideas expansionistas. Al ver a los cerditos, se sintió sumamente hambriento, tanto desde un punto de vista físico como ideológico. Cuando los cerditos vieron al lobo, se refugiaron en la casa de paja. El lobo corrió hasta ella y golpeó la puerta con los nudillos, gritando:
 
-¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
 
Pero los cerditos respondieron:
 
-Tus tácticas de bandidaje no te servirán para amedrentar a unos cerditos empeñados en la defensa de su hogar y su cultura.
 
Pero el lobo se negaba a renunciar a lo que consideraba su destino ineludible. En consecuencia, sopló y sopló hasta derribar la casa de paja. Los cerditos, atemorizados, corrieron a la casa de madera con el lobo pisándoles los talones. El solar en el que se había alzado la casa de paja fue adquirido por otros lobos para organizar una plantación bananera.
 
Al llegar a la casa de madera, el lobo volvió a golpear la puerta y gritó:
 
-¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
 
Pero los cerditos gritaron a su vez:
 
-¡Vete al infierno, condenado tirano carnívoro e imperialista!
 
Al oír aquello, el lobo se rió condescendientemente para sus adentros. Pensó para sí: «Va a ser una lástima que tengan que desaparecer, pero no se puede interrumpir la marcha del progreso.»
 
A continuación, sopló y sopló hasta derribar la casa de madera. Los cerditos huyeron a la casa de ladrillo con el lobo pisándoles nuevamente los talones. Al solar que había ocupado la casa de madera acudieron otros lobos y fundaron una urbanización de recreo en multipropiedad destinada a lobos en período de vacaciones, diseñando cada unidad como una reconstrucción en fibra de vidrio de la antigua casa de madera e instalando tiendas de recuerdos típicos de la localidad, clubes de submarinismo y delfinarios.
 
El lobo llegó a la casa de ladrillos y, una vez más, comenzó a aporrear la puerta, gritando:
 
-¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
 
Esta vez, y a modo de respuesta, los cerditos entonaron cánticos de solidaridad y escribieron una carta de protesta a las Naciones Unidas.
 
Para entonces, el lobo comenzaba a irritarle la obcecación de los cerditos en su negativa a contemplar la situación desde una perspectiva carnívora, por lo que sopló y resopló y volvió a soplar hasta que, de repente, se aferró al pecho con las manos y se desplomó muerto como consecuencia de un infarto producido por el exceso de alimentos ricos en grasas.
 
Los tres cerditos celebraron el triunfo de la justicia y realizaron una breve danza en torno al cadáver del lobo. Su siguiente paso consistió en liberar sus tierras. Reunieron a un ejército de cerditos que se habían visto igualmente expulsados de sus propiedades y, con su nueva brigada de porcinistas, atacaron la urbanización con ametralladoras y lanzacohetes y dieron muerte a los crueles opresores lobunos, transmitiendo con ello un mensaje inequívoco al resto del hemisferio de no entrometerse en sus asuntos internos. A continuación, los cerditos fundaron un modelo de democracia socialista dotado de educación gratuita, un sistema universal de seguridad social y viviendas asequibles para todos.
 
Nota del autor: El lobo de este relato representa una imagen metafórica. Ningún lobo real ha sufrido daño alguno durante la redacción de esta historia.

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10 comentarios

maria eugenia -

es una muy buena historia deja muchas enzeñanzas a los niños

Amkiel -

Sin embargo, el lobo suele ser el enemigo malo al que culpamos de nuestras limitaciones, y quizá el reto mayor sería rescribir la historia partiendo de lobos buenos.

caleb -

sabes justo estoy pensando escribir una historia parecida pero con otra óptica
pues como tu te as dado cuenta en la trama se desarrolla una individualidad de criterios,donde cada cerdito hace uso de su propios ahorros para construire cada cual ademas le añade depronto su eficiencia mas sabemos que el lobo, (Gobierno de turno) le aplica fuertes impuesto que termina castigando sus eficiencias y por ende tienen que uir y tratar de quedarse donde la seguridad del capitalismo y la libertad esta mejor si se les quita la propiedad, se les quita, la vida y la libertad y se vuelven dependiente cada cerdito del que a podido ahorrar más y eso no tienen la culpa los más ricos, necesitamos limitar al lobo y eso se da con cerditos más inteligentes y no todos para uno, sino todos por la libertad.

Amkiel -

Son cerditos muy valientitos.

johana -

me parece que los padres deben entender a sus hijos por que ellos tambien pasaron por esas cosas dependiendo de las sircustancias el cuento me pñarece muy bueno lo que mas me gusta es la dependencia de los cerditos

Amkiel -

Todo puede ser, es normal que los descendientes vayan contra lo establecido por sus predecesores. Si los padres son conservadores, los hijos serán rebeldes, si son ecologistas, serán consumistas, si son limpios, serán marranos, nunca mejor dicho.

Lhazaros -

¿Estos cerditos no serán descendientes de Napoleón, el cerdo-caudillo de Granja Animal? Aunque quizás los veo algo democratizados.

Amkiel -

Edda: Seas bienvenida. El lobo también si no sopla.

AlmaLeonor: No existe la pureza en los cuentos “clásicos” cuando en su mayoría provienen de tradición oral, en la que cada narrador añadía su pincelada. De la Sirenita no tengo versión políticamente correcta pero de otros sí, próximamente en vuestro panfleto amigo (olé cuña autopublicitaria).

AlmaLeonor -

¡Hola!
Reivindico los cuentos en su estado puro. Hasta en los cuentos es menester que alguien odie y que alguien ame, que alguien muera y que alguien viva. Todo lo demás no son sino imitaciones a la vida.
Por cierto, mi favorito es "La Sirenita" ¿tendrá una versión "politicamente correcta"?
Besos.AlmaLeonor

Edda -

Hola!, muy bueno Amkiel. Como verás ultimamente te visito más, es porque vengo de una casita donde ha entrado un lobo que hace tambalear los cimientos. Y porque me gusta tu blog, claro está.

Un saludo.
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