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Panfleto LAETUS

El mito de Ícaro |André Comte-Sponville| [fragmentos del Prólogo]

El mito de Ícaro |André Comte-Sponville| [fragmentos del Prólogo] Nuestro tiempo pasará por ser el tiempo de la desesperanza. La muerte de Dios, el debilitamiento de las Iglesias, el fin de las ideologías... Sin embargo, yo lo veo más bien como el resultado de la fatiga. Se creen desesperados porque están decepcionados... Pero si estuvieran realmente desesperados no se sentirían decepcionados. Nuestro tiempo no es el tiempo de la desesperanza, sino el del desencanto. Vivimos el tiempo de la decepción.
 
Y así cada uno de nosotros debe buscar nuevas razones para vivir y para sentir esperanza. Hay que soportar con entereza el presente y preparar las decepciones del porvenir... Así pues, la tristeza engendra tristeza y el consuelo de hoy prepara las decepciones de mañana. Cada nueva esperanza está ahí sólo para hacer soportable la frustración de esperanzas previas, y esta huida perpetua hacia el porvenir es lo único que nos consuela del presente. «De esta manera no vivimos nunca, pero esperamos vivir...» [B.Pascal]. La esperanza y la decepción son ambas hijas del mal vivir y lo reproducen indefinidamente.
 
(...)
 
[En este libro] Hablaré poco de la infelicidad. La conozco lo bastante como para saber lo que es y la impotencia que la filosofía muestra para enfrentarse a ella. Cuando se ha sufrido demasiado ya no se puede pensar; y cuando uno vuelve a pensar de nuevo eso no impide que se siga sufriendo. Al final del dolor ya sólo queda un grito y unas lágrimas; y la única sabiduría consiste en resignarse. No me gustan los filósofos que consuelan.
 
Sin embargo, tampoco es verdad que la filosofía no sirva para nada. Es cierto que tan sólo está hecha de palabras y que sólo puede cambiar tales palabras o su orden o la disposición en nosotros de las palabras y las imágenes o nuestro pensamiento o el confuso murmullo de nuestra alma. Las cosas no filosofan y, por su parte, la filosofía deja las cosas tal y como son. Este silencio de las cosas las protege. No somos Dios y nuestro discurso no es más que un discurso: producción y desplazamiento de sentido y no creación de ser. Pero también las palabras mismas son las que llegan a constituir un problema; son las imágenes lo que es necesario llegar a dominar. El sufrimiento, la muerte, no son de entrada problemas; son hechos. Hechos contra los que el cuerpo se sabe defender y combate o muere como puede. Los animales no tienen necesidad de filosofía. La atrocidad es lo que es y ya está, y el pensamiento no puede hacer nada para cambiarla.
 
Nada a excepción de esto: hacernos presente la atrocidad incluso cuando no está y, por la permanencia que le otorga en nosotros, obligarnos a cohabitar con ella. La excepción, al pensarla, se convierte en la regla. De ahí para nosotros la existencia de nuestra propia muerte y, en ausencia de todo temor, la tortura continuada de la angustia. La humanidad tiene este precio. El lenguaje nos libera del presente del ser y nos entrega atados de pies y manos -esclavos del tiempo y prisioneros de nosotros mismos- al mundo fantasmal de los seres que no son. La muerte, los dioses, el tiempo... La imaginación enloquece aquí al volverse humana. (...) El lenguaje y el tiempo son nuestros límites, límites que frecuentamos y que nos frecuentan. Vivir es un reino de sombras.
 
Y es aquí donde la filosofía puede ser útil. Apenas nada puede contra la desgracia; poco puede a favor de la felicidad. Puesto que nuestra exigencia como seres humanos no es simplemente vivir, o evitar el sufrimiento, sino ser felices. Y el pensamiento, a la par que lo permite, lo hace difícil. Hay tantos problemas que superar, tantos obstáculos que vencer en nosotros, tanta angustia... El fracaso es una empinada pendiente. Hay, pues, que filosofar: lo que hace posible la filosofía –el pensamiento- la hace también necesaria. La única felicidad consiste en un pensamiento dichoso. La filosofía no transforma el mundo, pero es eficaz a su modo: porque no hay problemas sino pensamiento y no hay más angustias que las imaginarias. Los muertos no saben qué es la muerte. La filosofía no transforma el mundo, ni lo pretende. Pero puede cambiar la vida. Porque la vida está toda ella del lado del discurso y de lo imaginario. No hay vida más verdadera que la soñada.
 
La filosofía es la verdad de este sueño y el sueño de esta verdad. No evita que seamos desgraciados, y menos que a nadie a aprendices como nosotros. No nos dispensa de sufrimientos. Pero puede enseñarnos la felicidad. Pues la felicidad jamás está dada. La felicidad no es un asunto de oportunidades, ni un regalo del destino. No es, por ejemplo, ausencia de infelicidad, su simple negación. La infelicidad es un hecho; la felicidad, no. La infelicidad es un estado; la felicidad, no. Llevado al límite: la felicidad no existe. Es preciso, por tanto, inventarla.
 
La felicidad no es una cosa; es un pensamiento. No es un hecho; es una invención. No es un estado; es una acción. Digamos la palabra: la felicidad es creación. Aun así, esta creación no crea nada fuera de ella misma. (...) Vivir es un crear sin obra. La filosofía es la teoría de esta práctica, que sería la felicidad misma si lográramos tener éxito. Al menos podemos intentarlo, pues el propio Spinoza, «el sabio más íntegro» [según Nietzsche], nos invita a ello y nos acompaña en la tarea: «Si la vía que, según he mostrado, conduce a ese logro parece muy ardua, es posible hallarla, sin embargo. Y arduo, ciertamente, debe ser lo que tan raramente se encuentra. En efecto: si la salvación estuviera al alcance de la mano y pudiera conseguirse sin gran trabajo, ¿cómo podría suceder que casi todos la desdeñasen? Pero todo lo excelso es tan difícil como raro».
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3 comentarios

Amkiel -

NOTA: Para más información...

+ Crítica del libro homónimo:
http://laetus.blogia.com/2007/012701--el-mito-de-icaro-124-andre-comte-sponville-124-.php

+ Fragmentos de la Introducción:
http://laetus.blogia.com/2007/013101-el-mito-de-icaro-124-andre-comte-sponville-124-fragmentos-de-la-introduccion-.php

Amkiel -

De nada, es un placer. Atenta al miércoles que colgaré fragmentos de la Introducción.

Cuco -

Gracias Amkiel por hablar de este libro,lo que has publicado me impresiona.Lo tengo que leer.
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