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Panfleto LAETUS

LA FE |Quim Monzó|

LA FE |Quim Monzó|

-Quizá es que no me quieres.
-Te quiero.
-¿Cómo lo sabes?
-No lo sé. Lo siento. Lo noto.
-¿Cómo puedes estar tan seguro de que lo que notas es que me quieres y no otra cosa?
-Te quiero porque eres diferente a todas las mujeres que he conocido en mi vida. Te quiero como nunca he querido a nadie, y como nunca podré querer. Te quiero más que a mí mismo. Por ti daría mi vida, me dejaría despellejar vivo, permitiría que jugasen con mis ojos como si fuesen canicas. Que me tirasen a un mar de salfumán. Te quiero. Quiero cada pliegue de tu cuerpo. Me basta mirarte a los ojos para ser feliz. En tus pupilas me veo yo, pequeñito.
Ella mueve la cabeza inquieta.
-¿Lo dices de verdad? Oh, Raül, si supiese que me quieres de veras, que te puedo creer, que no te engañas sin saberlo y por lo tanto me engañas a mí... ¿De verdad me quieres?
-Sí. Te quiero como nadie ha sido capaz de querer nunca. Te querría aunque me rechazaras, aunque no quisieras ni verme. Te querría en silencio, a escondidas. Esperaría que salieses del trabajo nada más que para verte de lejos. ¿Cómo es posible que dudes de que te quiero?
-¿Cómo quieres que no dude? ¿Qué prueba tengo, real, de que me quieres? Tú dices que me quieres, sí. Pero son palabras, y las palabras son convenciones. Yo sé que te quiero mucho. Pero ¿cómo puedo tener la certeza de que tú me quieres a mí?
-Mirándome a los ojos. ¿No eres capaz de leer en ellos que te quiero de verdad? Mírame a los ojos. ¿Crees que podrían engañarte? Me decepcionas.
-¿Te decepciono? No será mucho lo que me quieres si te decepcionas por tan poco. ¿Y todavía me preguntas por qué dudo de tu amor?
El hombre la mira a los ojos y le coge las manos.
-Te quiero. ¿Me oyes bien? Te q u i e r o.
-Oh, «te quiero», «te quiero»... Es muy fácil decir «te quiero».
-¿Qué quieres que haga? ¿Que me mate para demostrártelo?
-No seas melodramático. No me gusta nada ese tono. Pierdes la paciencia enseguida. Si me quisieras de verdad no la perderías tan fácilmente.
-Yo no pierdo nada. Sólo te pregunto una cosa: ¿qué te demostraría que te quiero?
-No soy yo la que tiene que decirlo. Tiene que salir de ti. Las cosas no son tan fáciles como parecen. -Hace una pausa. Contempla a Raül y suspira-. Quizá sí tendría que creerte.
-¡Pues claro que tienes que creerme!
-Pero ¿por qué? ¿Qué me asegura que no me engañas o, incluso, que tú mismo estás convencido de que me quieres pero en el fondo del fondo, sin tú saberlo, no me quieres de verdad? Bien puede ser que te equivoques. No creo que obres de mala fe. Creo que cuando dices que me quieres es porque lo crees. Pero ¿y si te equivocas? ¿Y si lo que sientes por mí no es amor sino afecto, o algo parecido? ¿Cómo sabes que es amor de verdad?
-Me aturdes.
-Perdona.
-Yo lo único que sé es que te quiero y tú me desconciertas con preguntas. Me hartas.
-Quizá es que no me quieres.

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11 comentarios

Amkiel -

Me alegro por la casualidad y el encantamiento. El amor es una respuesta que no tiene pregunta.

Laura -

Me he encontrado con el relato por casualidad y me ha encantado. Para mi plantea la pregunta de qué es realmente el amor y qué es realmente amar.

Amkiel -

Feliz cero cero siete, 2-007.

Amanda Sue -

Totalmente de acuerdo con Nuala en sus dos razonamientos.
Creo que no hay nada peor que ignorar lo que sabes que es verdad, pero que desearías que no lo fuera, y te convences de lo contrario. Sufrimiento sin esperanzas que se llama.
Pero no quiero ser pesimista para acabar este 2006 y quiero desearos a todos una feliz entrada en el 2007!
Un beso

Amkiel -

Cierto, eso se sabe. La dificultad aparece cuando aún sabiéndolo se quieren pruebas de ello, pues entonces se pasa a querer convencer a la razón que disfruta argumentando en contra de todo y, claro, aparecen las dudas. El ignorar o no la certeza más bien ajusta los deseos a la realidad, lo cual muchas veces es una forma de sabiduría, no precisamente la más simple. Por cierto, bienvenida Nuala a esta humilde morada virtual.

Nuala -

Cuando alguien te quiere lo sabes. Cuando no te quiere, también. No sabría explicar cómo, simplemente lo sabes.

Y entonces es cuando uno elige ignorar o no esa certeza, para que la realidad se ajuste a sus deseos.

Amkiel -

Comella: Pues sí. Leí "Ochenta y seis cuentos" que incluye las colecciones "UF, DIJO ÉL", "OLIVETTI, MOULINEX, CHAFFOTEAUX ET MAURY", "LA ISLA DE MAIANS", "EL PORQUÉ DE LAS COSAS" y "GUADALAJARA". El cuento copiado pertenece a la tercera colección. FzNd.

Amanda Sue: El amor se puede mostrar pero no demostrar, pues una muestra no demuestra cuando hay de las primeras que son fruto de la falsedad y parecen auténticas. FzNd.

Amanda Sue -

Para mí no es una conversación absurda, sino muy típica. Sólo plasma la indecisión del género femenino llevado al extremo, llamémosle inquisición... pero que por suerte o por desgracia es bastante más habitual de lo que pueda parecer.

No estoy de acuerdo, Amkiel, el amor se puede demostrar y no es sólo fe, aunque ayuda.

Besos y Felices Fiestas.

Comella -

Quim Monzó es uno de mis escritores preferidos y una gran referencia para mi desde que era pequeñita, me encantan sus relatos, es un genio. Te recomiendo leer "El porqué de las cosas", aunque seguro que ya lo has leído.
Un abrazo Amkiel, y Feliz Navidad.

Amkiel -

El amor que otro pueda sentir por nosotros sólo se puede creer pero no se puede demostrar, eso es fe, creer en algo aunque no se tenga la certeza de su existencia. Yo creo que el título está referido a la falta de fe de la inquisidora del cuento y por eso no me parece tan absurdo.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Amkiel, esto me parece absurdo. La fe, el amor, la fidelidad, son cosas distintas y distantes.
Besos.AlmaLeonor
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