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Panfleto LAETUS

Divagación ante el retrato de la marquesa de Santillana |José Ortega y Gasset| [fragmentos]

Divagación ante el retrato de la marquesa de Santillana |José Ortega y Gasset| [fragmentos] La mujer tiene un exterior teatral y una intimidad recatada; en el hombre es la intimidad lo teatral. (...)
 
En las ideas usuales sobre psicología de ambos sexos, no hallo debidamente acentuada esta discrepancia radical. Se trata de dos instintos contrarios; en el hombre hay un instinto de expansión, de manifestación. Siente que si lo que él es no lo es a la vista de los demás, valdría tanto como si no lo fuera. De aquí su afán de confesión, el prurito de evidenciar su persona interior. El lirismo procede, en definitiva, de este genial cinismo varonil. A veces esta propensión a expresar su intimidad, como si en la transmisión a los demás cobrara su plenaria realidad, degenera en contentarse con decir las cosas, aunque éstas no existan. Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
 
Hay, por el contrario, en la mujer un instinto de ocultación, de encubrimiento: su alma vive como de espaldas a lo exterior, ocultando la íntima fermentación pasional. Los gestos del pudor no son sino la forma simbólica (véanse Darwin y Piderit) de ese recato espiritual. No es el cuerpo, en rigor, lo que le importa defender de las miradas masculinas, sino aquellas ideas y sentimientos suyos referentes a las intenciones del hombre con respecto a su cuerpo. El mismo origen tiene la mayor frecuencia e intensidad del azoramiento de la mujer. Es ésta una emoción suscitada por el temor de ser sorprendidos en nuestros pensamientos y afectos. Cuanto mayor es el deseo de mantener secreto algo de nuestra vida interior, más expuestos nos hallamos al azoramiento. Así el que miente suele azorarse, como si temiese que la mirada del prójimo perforara su palabra mendaz y pusiese a descubierto la verdadera intención que ocultaba. Pues bien, la mujer vive en perpetuo azoramiento, porque vive en perpetuo encubrimiento de sí misma. (...)
 
Esta posesión de una vida propia, aparte y secreta, este señorío de una morada interior donde no se deja circular al prójimo, es una de las superioridades de la mujer sobre el hombre. (...) A esto obedece que la amistad entre las mujeres sea menos íntima que entre los hombres. Diríase que poseen una conciencia más clara de dónde empieza su vida propia e incomunicable y donde acaba la del prójimo.
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4 comentarios

Amkiel -

Tarnas dice que "para lograr esta reintegración de lo femenino reprimido, lo masculino debe pasar por un sacrificio, por una muerte del yo." Abrazar lo femenino es pasar a una nueva etapa de nuestra evolución como seres humanos, lo masculino sería entonces historia. De todas maneras, donde esté una buena comulgación que se quiten las preeminencias. Un beso.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Tienes razón en que no me he fijado en el hecho de que el texto habla de una mentalidad que no es la actual. Lo extrapolé.
En cuanto a Tarnas, no entendí yo tanto que se refiera a una preeminencia de lo femenino, sino a una unión. Volví a leer el texto de Tarna y lo veo así. De hecho la ultima frase lo resume: "El hombre es algo que debe ser superado... y completado, en el abrazo con lo femenino".

No se trata de preeminencias, entiendo yo, sino de comulgación (¿existe este palabro?), más que una unión, no se como explicarlo, Tarnas lo hace mejor.

Besos.AlmaLeonor.

Amkiel -

Ortega y Gasset escribe en una época que no es la nuestra e intenta comprender su entorno desde los paradigmas del momento. Incluso podrían encontrarse libros actuales que exponen ideas muy parecidas pero cambiando los papeles de hombre y mujer. Sin embargo, es interesante ver a la razón en acción y sorprenderse de como cualquier cosa es susceptible de tener unos argumentos convincentes que la justifiquen.

Richard Tarnas no aboga tanto por las similitudes entre hombres y mujeres sino por una preeminencia de lo femenino en las sociedades futuras. Por cierto, comparto la visión de Tarnas, nos iría mejor.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Pues no se yo que decir. Me hace pensar este resumen, y no se si acabo estando de acuerdo. Tendría que meditarlo más, pero lo cierto es que tal vez vaya siendo hora de buscar menos las diferencias entre hombre y mujer y acercarnos a las similitudes o complentariedades. Me gusta más lo que manifiesta Tarnas en ese sentido.
Besos.AlmaLeonor.
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