Blogia
Panfleto LAETUS

· Rana lunera ·

· Rana lunera · La rana de la charca estaba tomando la luna panza arriba sobre su nenúfar favorito cuando vio pasar una estrella fugaz. Rápidamente pidió un deseo, dio tres saltos seguidos, se zambulló, tocó el fondo, se subió de nuevo y dio otros tres saltos; tal como dicta la tradición ranil si se quiere ver el cumplimiento de los deseos estelares. Tumbada de nuevo vio pasar otra estrella fugaz. Suspiró, era consciente de que la tradición ranil dice que en el caso de una segunda estrella fugaz la misma noche hay que doblar los esfuerzos, triplicar para una tercera, cuadruplicar para la cuarta, etcétera. Así que pidió un nuevo deseo, dio seis saltos seguidos, se zambulló, tocó el fondo, salió a tomar aire, volvió a tocar el fondo, se subió al nenúfar y dio otros seis saltos. Agotada cerró los ojos por si acaso y comenzó a soñar con un paraíso pantanoso lleno de insectos. Y es que las ranas de antaño eran muy sabias y sabían que es mejor tener el menor número de deseos posible.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

6 comentarios

Amkiel -

Algo me suena, tiene un nosequé, diría que se parece a mí. Lo curioso es que ese cuento lo había descartado para el Laetus (ten en cuenta que no todos los que veas por aquí serán nuevos pues quiero recopilarme también un poco). En cualquier caso, te nombro mi agente literaria virtual.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Habra dias que no me puedo conectar, Amkiel, pero no falto, de eso puedes estar seguro. Para cuando no puedo leer lo nuevo, tengo lo anterior ¿te suena esto?

AMKIEL
El cinco se despidió primero de sus primos carnales, el tres y el siete. A continuación le dio un beso a su exuberante mujer, la ocho, y, por último, acarició la cabeza de sus hijos, dos y dos, pues eran par y gemelos. Se encontraba en paro desde que la fábrica de calculadoras se había digitalizado, sólo se habían salvado el cero, al que nadie hacía caso, y el egoísta del uno. Esa mañana iba a una entrevista de trabajo, un puesto en el futuro cartel de la quinta parte de X-Men, un trabajo breve pero bien remunerado y que le llevaría por el mundo entero. Al llegar al piso treinta y tres de la torre Agbar de Barcelona tuvo un pensamiento volandero al sentirse en el interior de aquella mole sin cornisas: "al igual que ya no hay lugar para un fantasma en los actuales castillos tampoco lo hay para un gorila escalador en los nuevos rascacielos". Al poco salía del edificio sin el puesto de trabajo. "Lo sentimos", le habían dicho, "pero es usted ordinario y nosotros trabajamos sólo con números romanos".

Te tengo siempre en mi memoria, y en el disco duro de mi ordenador.

Besos.AlmaLeonor

Amkiel -

Paso lista, AlmaLeonor, no me faltes.

AlmaLeonor -

¡Hola!
Hacia mucho que no me conectaba, pero no falto a tu cita. Precios Amkiel.
Besos.AlmaLeonor.

Amkiel -

L bno, si brv, 2 vcs bno.

Eklypse -

Precioso cuento. Me gustan así: breves, claros, concretos y concisos, aunque yo jamás siga esa norma.
Por lo demás, no me he fugado, lo que estas semanas, entre una cosa y otra, no he tenido ganas para escribir nada. Ayer, por fin, me entró el mono.
Un beso y gracias por seguir ahí, al pie del cañón.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres