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| Mon ame a son secret... ARVERS |
| Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor, y, al pasar, fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del dolor de quererte... y jamás lo sabrás. Soñaré con el nácar virginal de tu frente; soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar; soñaré con tus labios desesperadamente; soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás. Quizás pases con otro que te diga al oído esas frases que nadie como yo te dirá; y, ahogando para siempre mi amor inadvertido, te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás. Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar; y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás. Y si un día una lágrima denuncia mi tormento, -el tormento infinito que te debo ocultar-, te diré sonriente: “No es nada... Ha sido el viento”. Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás! |

| La última noche que pasamos juntos, lo preguntó: -¿Cuántas estrellas tiene el cielo? -Trescientas cincuenta mil. -¿A que no? -¿A que sí? -Cállate. Esta noche no quiero que preguntes esas cosas. Esta noche, si quieres preguntar cuántas estrellas tiene el cielo, o cualquier otra cosa, pregunta algo así como ¿me quieres? ¿tienes frío? ¿quién dice que tiene hambre? Esta noche, pregunta algo que sea contestado en el mundo sin palabras. Interroga con toda tu sangre algo en que toda la vida del mundo esté preguntando, algo así como ¿quién llora? ¿hace falta algo? Y verás como todo hace falta y sabrás cuántas estrellas tiene el cielo cuando sepas que el cielo tiene una sola estrella para cada momento, porque con una que se pierda dará un paso de sombra la luz del Universo. |

| Como en la trampa cae la alegre caza, caí en tus brazos, donde me debato. Ni de quedar, ni de escaparme trato de esta red que me ahoga y que me abraza. Fuera, la libertad con su amenaza; aquí, el seguro fin tajante y grato. Fácil es desatar, y no desato, el dulce nudo que mi muerte aplaza. Sumisamente inclino la cabeza no sé si para el golpe o para el beso, no sé si para el gozo o la tristeza. Pero, si llega el día del regreso, pues que caí en la trampa por torpeza, no quiero liberarme de ella ileso. |

| I com que ara tant tu com jo, estimada, sabem de cert que només amb paraules no podem moure les muntanyes, valdrà més que assagem de repintar el menjador i la cuina i de jugar altre cop a enamorats com vint anys endarrera. Te’n recordes? Llavors cada capvespre maduraven els fruits i ens omplíem les mans de sorra nova i a cada gest mudàvem pell i ungles. Vam ser feliços, vet-ho aquí, feliços un xic d’esma, potser, com bestioles. I ara, ja ho veus!, no sabem ni què dir-nos i qualsevol pedreta ens entrebanca. Ni tu ni jo no som com aleshores, però et proposo que intentem de fer-nos un ritme nou, com si encara tinguéssim la pell tibada i aquell desig de tot que ens encenia el rostre. Qui sap si el temps aquietat i tebi, que ens ha mudat la sang en aigua dolça, no serva encara un gust de sal novella per tu i per mi si tornem a estimar-nos. |

| For he who more lives than one more deaths the one must die. OSCAR WILDE |
| Tú dices que has vivido, quizás. Puede ser cierto. No importa si eres joven ni importa tu vejez. Haber vivido, a veces significa haber muerto, porque a veces los hombres mueren más de una vez. La vida es poca cosa. Qué más da su medida, si el que vive más años no siempre vive más; porque un instante, a veces, llena toda una vida, y a veces ese instante no se vive jamás. Tú dices que has vivido, quizás. Yo no sé nada. No sé lo que te queda del tiempo que se fue. Y acaso, en el misterio de una noche estrellada, te encogerás de hombros sin preguntar por qué. Lo demás llega y pasa: Pobres cosas de un día, fantasma de su sueño, formas de tu ilusión; nada más que hojas secas en tu mano vacía, nada más que hojas secas sobre tu corazón, sin embargo, no importa. Ya llegará el olvido. Después de un gran silencio, como un punto final. Y te sabrá a ceniza lo poco que has vivido, cuando pasen mil años y todo siga igual. |

| En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas. Un rayo de sol, por ejemplo. (Pero hay que encerrarlo muy rápido, si no, se lo come la sombra). Un poco de copo de nieve, quizás una moneda de luna, botones del traje del viento, y mucho, muchísimo más. Les voy a contar un secreto. En una cajita de fósforos yo tengo guardada una lágrima, y nadie, por suerte, la ve. Es claro que ya no me sirve. Es cierto que está muy gastada. Lo sé, pero qué voy a hacer, tirarla me da mucha lástima. Tal vez las personas mayores no entiendan jamás de tesoros. “Basura” dirán, “Cachivaches”, “No sé por qué juntan todo esto”. No importa, que ustedes y yo igual seguiremos guardando palitos, pelusas, botones, tachuelas, virutas de lápiz, carozos, tapitas, papeles, piolín, carreteles, trapitos, hilachas, cascotes y bichos. En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas. Las cosas que no tienen mamá. |

| Cuando sientas tu herida sangrar cuando sientas tu voz sollozar cuenta conmigo. (de una canción de Carlos Puebla) | |
| Compañera usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo. |

| Cuando el amor, ese desesperado afán de no estar solo, tiñe de azul mi corazón, y se acercan a mí todas las criaturas de su mano, de repente me asalta una imprevista furia por seguir siendo yo solamente, pobre y frío yo, en mi desmantelada guarida, que ni para ser sepulcro sirve pero es mía. No quiero mirar nada a través de otros ojos, ni dormitar sobre la dúctil gracia de una cintura o una mano, del arco de unos labios o unas cejas. Quiero ser yo, ser mío, ser mi dueño y mi esclavo, morir en mi tiniebla. Que muera en mi tiniebla todo aquello que pudo ser mi hijo, sangre mía, mi casta, regusto de mi boca. Que cada amanecer en sí mismo se cierre, sin verter su palabra al oído de un cómplice. |

| Voy de negro y te preguntas el por qué, porque no visto otros colores sé muy bien que mi apariencia puede resultar sombría y gris; tengo razones para vestir así. Llevo el negro por los pobres y también por los vencidos puestos contra la pared lo llevo por el preso que paga el sueldo de una ley hecha a medida del poder. Llevo el negro por aquellos que jamás hicieron caso a Cristo al proclamar que existe un camino de amor y de piedad; hablo claro, tú me entenderás. Voy de negro por la injusta soledad de los viejos y de los que acabarán fríos como piedras después de cabalgar mientras alguien se hace rico en su sofá. Voy de negro por el joven que caerá en la guerra creyendo tener detrás a Dios y a su madre de su lado, y no es verdad, es la carne del juego de un general. Sé que hay cosas que nunca estarán bien pero nada es imposible, mírame. Yo canto esta canción que puedes hacer tú, mira hacia dentro y carga con tu cruz. Quiero enseñar un arcoiris al cantar pero en mi espalda cae la oscuridad y hasta que la luz no brille de verdad voy de negro, de negro me verás. |

| Avancen lentament per la ruta enfangada, mes ara ja no pensen en la muller ni en els fills ni en la casa que deixaren enrera, abandonada. Macilents avancen i canten himnes de violència sota el sol d’aquesta terra aspra i ennegrida. La Mort, però, els empeny llargament en corrues de tristos destins, ombres del que foren un dia. Mai més no retrobaran la pau d’aquelles hores que visqueren, llunyans com en la blanca pantalla del cinema, com en la set d’aquell diumenge en què ofrenaren el seu tímid amor. |

| Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos creado sea, Y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; El adjetivo, cuando no da vida, mata. Estamos en el cielo de los nervios. El músculo cuelga, Como recuerdo, en los museos; Mas no por eso tenemos menos fuerza: El vigor verdadero Reside en la cabeza. Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema; Sólo para nosotros Viven todas las cosas bajo el Sol El poeta es un pequeño Dios. |

| Voy a contar un cuento. A la una, a las dos y a las tres: Había una vez. ¿Cómo sigue después? Ya sé, ya sé. Había una casita, una casita que. Me olvidé. Una casita blanca, eso es, donde vivía uno que creo era el Marqués. El Marqués era malo, le pegó con un palo a... No, el Marqués no fue. Me equivoqué. No importa. Sigo. Un día llegó la policía. No, porque no había. Llegó nada más que él, montado en un corcel que andaba muy ligero. Y había un jardinero que era bueno pero. Después pasaba algo que no recuerdo bien. Quizás pasaba el tren. Pero lejos de allí, la Reina en el Palacio jugaba al ta te ti, y dijo varias cosas que no las entendí. Y entonces... Me perdí. Ah, vino la Princesa vestida de organdí. Sí. Vino la Princesa. Seguro que era así. La Reina preguntole, no sé qué preguntó, y la Princesa, triste, le contestó que no. Porque la Princesita quería que el Marqués se casara con ella de una buena vez. No, no, así no era, era al revés. La cuestión es que un día, la Reina que venía dio un paso para atrás. No me acuerdo más. Ah, sí, la Reina dijo: -Hijita, ven acá. Y entonces no sé quién. Mejor que acabe ya. Creo que a mí también me llama mi mamá. |

| Part 1 Daddy’s flown across the ocean Leaving just a memory A snap shot in the family album Daddy what else did you leave for me Daddy what d’ya leave behind for me All in all it was just a brick in the wall All in all it was all just bricks in the wall Part 2 We don’t need no education We don’t need no thought control No dark sarcasm in the classroom Teachers leave the kids alone Hay teacher leave us kids alone All in all it’s just another brick in the wall All in all you’re just another brick in the wall Part 3 I don’t need no arms around me I don’t need no drugs to calm me I have seen the writing on the wall Don’t think I need anything at all No don’t think I’ll need anything at all All in all it was all just bricks in the wall All in all you were all just bricks in the wall |

a Salvador Novo
| Ni tu silencio duro cristal de dura roca, ni el frío de la mano que me tiendes, ni tus palabras secas, sin tiempo ni color, ni mi nombre, ni siquiera mi nombre que dictas como cifra desnuda de sentido; ni la herida profunda, ni la sangre que mana de sus labios, palpitante, ni la distancia cada vez más fría sábana nieve de hospital de invierno tendida entre los dos como la duda; nada, nada podrá ser más amargo que el mar que llevo dentro, solo y ciego, el mar antiguo edipo que me recorre a tientas desde todos los siglos, cuando mi sangre aún no era mi sangre, cuando mi piel crecía en la piel de otro cuerpo, cuando alguien respiraba por mí que aún no nacía. El mar que sube mudo hasta mis labios, el mar que se satura con el mortal veneno que no mata pues prolonga la vida y duele más que el dolor. El mar que hace un trabajo lento y lento forjando en la caverna de mi pecho el puño airado de mi corazón. Mar sin viento ni cielo, sin olas, desolado, nocturno mar sin espuma en los labios, nocturno mar sin cólera, conforme con lamer las paredes que lo mantienen preso y esclavo que no rompe sus riberas y ciego que no busca la luz que le robaron y amante que no quiere sino su desamor. Mar que arrastra despojos silenciosos, olvidos olvidados y deseos, sílabas de recuerdos y rencores, ahogados sueños de recién nacidos, perfiles y perfumes mutilados, fibras de luz y náufragos cabellos. Nocturno mar amargo que circula en estrechos corredores de corales y arterias y raíces y venas y medusas capilares. Mar que teje en la sombra su tejido flotante, con azules agujas ensartadas con hilos nervios y tensos cordones. Nocturno mar amargo que humedece mi lengua con su lenta saliva, que hacer crecer mis uñas con la fuerza de su marea oscura. Mi oreja sigue su rumor secreto, oigo crecer sus rocas y sus plantas que alargan más y más sus labios dedos. Lo llevo en mí como un remordimiento, pecado ajeno y sueño misterioso, y lo arrullo y lo duermo y lo escondo y lo cuido y le guardo el secreto. |

| No em prens ni et prenc. Traço el perfil d’un gest i tanta llum es pobla del teu cos que ja la llum ets tu i tots els colors s’esbalcen i es confonen. Afuats, esdevenim la punta d’un sol crit, d’un sol desig, d’un sol pressentiment. Vibra el silenci. Pluges i metalls mesclen els sons. L’espera és tensa. Tens l’arc del teu cos i alhora acollidor. Marta, et penetro tendrament, i creix en ones lentes, poderós, el goig fins a assolir la fonda plenitud, la balma clara sense tornaveus. Pura i obscena et mostres. Tens els pits suaus i erectes i te’ls beso. Tu somrius a penes, bleixes i m’aculls. Molt dolçament repeteixo el teu nom. |

| Catro cousas hai no mundo que resolven o sentido amar e non ser amado querer e non ser querido Moreniña por morena ténoche o ollo botado has de ser miña muller ou non hei de ter casado A cinta de namorare a cinta namoradeira a cinta de namorare tráiocha na faltriqueira Como bandadas de pombas voan os meus pensamentos todos levan un camiño o camiño do teu peito A lúa vai encuberta a min pouco se me dá a lúa qu’a min m’aluma dentro do teu peito está | Esta mañana temprano mis ojos brillaban más ya no estabas a mi lado y ya nunca lo estarás. Yo me alegro de perderte no dirigirás mi vida ya me siento diferente odio verte cada día. Dentro de tu absurdo mundo tu no sabes donde estoy y tu intentas como siempre controlar la situación. Nuestra relación no existe no tiene pies ni cabeza si yo te pido febrero tu vas y me das cuaresma. Cuando pidas alegría yo te entregaré dolor si te va mal en la vida no tendrás mi compasión. |

| Déjame ahora, amor, que te maldiga con la palabra amarga y el castigo. Déjame que me sienta tu enemigo y a gritos déjame que te lo diga. En la colmena, en la cuajada espiga yo levanto mi voz y te maldigo. En el tesoro de la miel y el trigo, en el fugaz vilano y en la ortiga. Maldito seas en las pleamares, en el jazmín, el ónice, la arena, en el sirguero y en su verde ramo. Maldito en el jacinto y los azahares. Y, en la albahaca, el junco y la azucena, maldito yo también porque te amo. |

| Oh marine oh boy una de tus dificultades consiste en que no sabes distinguir el ser del estar para ti todo es to be así que probemos a aclarar las cosas por ejemplo una mujer es buena cuando entona desafinadamente los salmos y cada dos años cambia el refrigerador y envía mensualmente su perro al analista y sólo enfrenta el sexo los sábados de noche en cambio una mujer está buena cuando la miras y pones los perplejos ojos en blanco y la imaginas y la imaginas y la imaginas y hasta crees que tomando un martini te vendrá el coraje pero ni así por ejemplo un hombre es listo cuando obtiene millones por teléfono y evade la conciencia y los impuestos y abre una buena póliza de seguros a cobrar cuando llegue a sus setenta y sea el momento de viajar en excursión a capri y a parís y consiga violar a la gioconda en pleno louvre con la vertiginosa polaroid en cambio un hombre está listo cuando ustedes oh marine oh boy aparecen en el horizonte para inyectarle democracia. |

| Elles no t'abandonaran. Passarà el temps, s'esborrarà el desig -aquesta fletxa d'ombra- i els rostres sensuals, intel·ligents, bellissims, s'ocultaran en un mirall dins teu. Davallaràs encara, i perdràs, fins i tot, la poesia. El soroll fred de la ciutat als vidres anirà esdevenint l'única música, i les cartes d'amor que hauràs guardat la teva última literatura. |

| No son las cosas mismas las que al hombre alborotan y espantan sino las opiniones engañosas que tiene el hombre de las mismas cosas: (...) Por esto, cuantas veces tu seso turbaren ilusiones culparás a tus propias opiniones y no a las cosas mismas, ya propias ya ajenas, pues en ellas todas son buenas. Por esto debes advertir en todo que quien por su maldad o su desprecio al otro culpa, es necio; que quien se culpa a sí y a nadie culpa, ya que no es ignorante, es solamente honesto principiante; mas el varón que ni a sí ni a otro acusa en cualquier trabajo o accidente, es el sabio y bueno juntamente. |

| Un paquete de Winston, tres cafés, y no sé cuántos folios, para decirte en un poema que te quiero. Imagínate, si me metiese con tu cuerpo. |

| Que golpee y golpee hasta que nadie pueda ya hacerse el sordo que golpee y golpee hasta que el poeta sepa o por lo menos crea que es a él a quien llaman. |

| He retrobat la vida i el respir de la terra, la deliciosa fuga de l'abril sota els llibres, vers el rostre que redreça el somrís, vers l'esperança a la deriva d'una veu. Cal donar al viatger la pau de casa, l'hora que fou viscuda, tan alegre. Els anys, però, no tornen. |

| Para que surja un artista es necesario que concurran algunas circunstancias como éstas: que su familia esté bien avenida que la madre no cuente sus desastres que el padre deje de comportarse como un bestia que el tirano de turno ame los libros que los periodistas sean misericordiosos que nadie defraude las esperanzas que no se hable de derechos humanos que cierren los colegios y las cárceles que todo el mundo pueda pisar el césped que ningún hombre quiera salvar a los demás. Y en fin para que surja un artista se precisa que nazca un niño y luego no muera del disgusto. |

| He donat el meu cor a una dona barata. Se’m podria a les mans. Qui l’hauria volgut? En les escombraries una vella sabata fa el mateix goig i sembla un tresor mig perdut. Totes les noies fines que ronden a ma vora no han tingut la virtut de donar-me el consol que dóna una abraçada, puix que l’home no plora pels ulls, plora pel sexe, i és amarg plorar sol. Vull que ho sàpiguen bé les parentes i amigues: Josep Palau no és àngel ni és un infant model. Si tenien de mi una imatge bonica, ara jo els ofereixo una de ben fidel. No vull més ficcions al voltant de la vida. Aquella mascarada ha durat massa temps. Com que us angunieja que us mostri la ferida, per això deixo encara la sabata en els fems. |

| ¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de que le llaméis hombre? ¿Cuántos mares debe surcar la blanca paloma antes de dormir sobre la arena? ¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón antes de ser prohibidas para siempre? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, la respuesta está flotando en el viento. ¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba para poder ver el cielo? ¿Cuántos oídos debe tener un hombre para poder oír a la gente llorar? ¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda que ya ha habido demasiados muertos? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, la respuesta está flotando en el viento. ¿Cuántos años puede permanecer una montaña antes de ser arrastrada al mar? ¿Cuántos años pueden algunas gentes vivir antes de conocer la libertad? ¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza fingiendo no ver nada? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, la respuesta está flotando en el viento. |

| Wer oben sitz, der läst sig grussen, Und tritt die untersten mit fussen. Die stärkst hat allenthalben recht, Der sweckst ist ein geplagter knecht. Wer mächtig ist, wird auch vermessen, Grosz Fisch allzeit die kleinen fressen. | El que está sentado arriba se deja saludar |

| Libera espacio. ¿Quién abarcará el cielo? Ay, ni tú ni yo. - - - ¿Guardé mi archivo? Podría ser muy útil. Pero ya no está. - - - Este sitio web no ha podido encontrarse pero hay muchos más. - - - Esto es un caos. Reflexiona y reinicia. Volverá el orden. |

| He heretat l’esperança dels avis i la paciència dels pares. I de tots dos, els mots dels quals ara em serveixo per parlar-vos. M’han dit que la naixença em dóna drets inviolables. Però jo sóc poruc i sempre em sento una mica eixalat i solitari. Visc en un poble petit, en un país petit i, tanmateix, vull que quedi ben clar que això que escric ho escric per a tothom, i per mi és com si el món sencer girés entorn de l’eix dels meus poemes. Vagarejo tot sol pels carrers en silenci i cada vespre escolto el cant de les sirenes des del terrat de casa. |

| Quién me iba a decir que el destino era esto. Ver la lluvia a través de letras invertidas, un paredón con manchas que parecen prohombres, el techo de los ómnibus brillantes como peces y esa melancolía que impregna las bocinas. Aquí no hay cielo, aquí no hay horizonte. Hay una mesa grande para todos los brazos y una silla que gira cuando quiero escaparme. Otro día se acaba y el destino era esto. Es raro que uno tenga tiempo de verse triste: siempre suena una orden, un teléfono, un timbre, y, claro, está prohibido llorar sobre los libros porque no queda bien que la tinta se corra. |

| Llora cuanto quieras sobre mi hombro, desahógate, cuenta conmigo para lo que te haga falta. Pero no te equivoques, no soy mejor que él: le envidio cada una de tus lágrimas. |

| Marbre o lluna glaçada, errívola, com pensatiu asfòdel navegues per un cel d'esperança mentre tes mans ignoren les macilentes febres, els horrors de la mort sobre el fang o la injúria envilida que sota encoratjadores paraules adrecen els homes a llurs amants secretes. Jo voldria estimar-te com el delicat insecte estima la petita memòria d'una flor o com la terra estima el núvol, tombat serenament a una harmoniosa presència que perduri en la llum del teu cos tan esvelt i tan jove. Però somni que atansa el somni, vida que alena vida no perdona una boca, una inútil tortura; no perdona un amor que arrela com un arbre furiosament alçat damunt d'un ventre o una terra materna. És per això que estimo aquesta vella cançó que agonitza. |

| Orillando la alfombra -roja toda de un golpe- Los pulcros cuadrilongos de las mesitas Dan la vuelta a la sala como una guarda griega. Alrededor del piano se amontonan los músicos; Y los mozos, de smoking y delantal, Cruzan la alfombra como diagonales mal hechas. Hombres y mujeres los de todas las noches; Ellos, lampiños y empolvados, peinados hacia atrás; Ellas, pintadas siempre igual. Ante una mesa, y sola, está una mujer; Es una mujer rara, que no baila con nadie. Hace dos o tres noches que la veo En la misma actitud y en el mismo lugar Como si allí estuviera desde el día anterior. Hace dos o tres noches que la veo Con su copa y su tristeza Tomando sorbos de silencio. Es linda, linda, pero como no me mira Me da un poco de rabia que sea tan linda. Yo me quedo observándola; Tomo un trago, otro trago, tomo toda la copa Y digo para mis adentros: ¡Cómo me gusta esa mujer! Pasan delante mío Dos que se van, alegres por haberse encontrado. (En el cabaret sucede siempre eso: Los hastiados se quedan, los alegres se van). Un tango ocupa la sala Con su alegría triste Como un champán sin espuma Y las parejas bailan, bailan, Con los sexos despiertos y las bocas cerradas, Respirándose mutuamente Por las aletas de la nariz. Yo no quiero bailar; Aún no la conozco y ya le soy fiel. Yo no puedo bailar, no puedo hacer nada, Y fumo hasta rodearme de colillas Como de una guardia. Tengo ganas de irme y de quedarme Yo no sé; estoy atado como a dos argollas A los ojos de esa mujer. |

| El cuento es muy sencillo usted nace contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra el torpe escarabajo que su zapato aplastará valiente usted sufre reclama por comida y por costumbre por obligación llora limpio de culpas extenuado hasta que el sueño lo descalifica usted ama se transfigura y ama por una eternidad tan provisoria que hasta el orgullo se le vuelve tierno y el corazón profético se convierte en escombros usted aprende y usa lo aprendido para volverse lentamente sabio para saber que al fin el mundo es esto en su mejor momento una nostalgia en su peor momento un desamparo y siempre siempre un lío entonces usted muere. |

| Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable, hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido, yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto que es un asunto desgraciado, entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Un hombre solo una mujer así tomados de uno en uno son como polvo no son nada, pero yo cuando te hablo a ti cuando te escribo estas palabras pienso también en otros hombres, tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos, entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo, la vida es bella tú verás como a pesar de los pesares tendrás amor tendrás amigos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio, perdóname no sé decirte nada más, pero tú comprende que yo aún estoy en el camino, y siempre siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. |

| Cada enero ponía mi calzado cabrero a la ventana fría. Nunca tuve zapatos, ni trajes, ni palabras: siempre tuve regatos, siempre penas y cabras. Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería. Ningún rey coronado tuvo pie, tuvo gana para ver el calzado de mi pobre ventana. Por el cinco de enero, de la majada mía mi calzado cabrero a la escarcha salía. Y hacia el seis, mis miradas hallaban en sus puertas mis abarcas heladas, mis abarcas vacías. |

| Te digo que te quiero, pero no te suena bien. Vuelvo a intentarlo con más énfasis, pero tampoco te convence. Nos miramos un rato, en silencio… y rompemos a reír a carcajadas. Pero en qué estaría pensando. Que se vayan al carajo las palabras. Te acaricio largamente las piernas, y te beso en la boca, y te muerdo la nariz, y… tú me dices que así sí. |

| Has d'estimar com si no et fessin mai mal Has d'abraçar com si fos la primera Has de ballar com si no et mirés ningú i has de pensar pel davant i pel darrere No has d'actuar encara que tinguis pressa No a la vida social que tant t'exigeixen No has de cantar si el que sona no t'agrada No has de plorar perquè et diuen que pateixen Autoorganitzador de passions no estimes els que vols i no vols els que t'estimen La família les mentides no poden anar passant La vida va corrent de forma contundent No has de sentir el que no vols sentir No estàs obligat a estar-ne enamorat Autoorganitzador...... Has d'escoltar perquè és “maco” escoltar Has de follar perquè és “maco” follar Has d'aprendre a viure com si no hi hagués demà i has de volar per tenir ganes de riure |

| Mi estimada vecindad: otra vez el basurero, sonriente y placentero, os felicita el día de Navidad. Qué de cosas os diría, relativas a mi oficio, de mi esmerado servicio, de mi probada hidalguía. No; sólo a deciros vengo, que el Dios que bajó del cielo, rellene el ardiente anhelo que de vuestra dicha tengo. ¡Oh, si mi hermana trompeta tan mágico son tuviera, que con sus ondas os trajera una Navidad completa! |

| Ya yo me enteré, mulata, mulata, ya sé que dice que yo tengo la narice como nudo de corbata. Y fíjate que tú no ere tan adelantá, porque tu boca e bien grande, y tu pasa, colorá. Tanto tren con tu cuerpo, tanto tren; tanto tren con tu boca, tanto tren; tanto tren con tu sojo, tanto tren... Si tú supiera, mulata, la verdá; ¡que yo con mi negra tengo, y no te quiero pa na! |

| La muerte se puso una cara de monstruo una cara de monstruo horrible esperó y esperó detrás de la esquina salió al fin de la sombra como un trozo de sombra y el niño huyó más rápido que su propio alarido. Entonces la muerte se puso otra cara una vieja cara de mendigo esperó y esperó enfrente de la iglesia extendiendo la mano y gimiendo su pena y el niño no supo qué hacer con su piedad. Entonces la muerte se puso otra cara una cara de mujer hermosa esperó y esperó con los brazos abiertos tan maternal tan fiel tan persuasiva que el niño quedó inmóvil de susto o de ternura. Entonces la muerte sacó su última cara una cara de juguete inocente esperó y esperó tranquila en la bohardilla tan quieta tan trivial tan seductora que el niño le dio cuerda con una sola mano. Entonces la muerte se animó despacito más traidora que nunca y le cortó las venas y le pinchó los ojos y le quitó el aliento y era lo único que podía esperarse porque con la muerte no se juega. |

| De los placeres sin pecar, el más dulce es el cagar, con un periódico extendido, y un cigarrillo encendido queda el culo complacido, y la mierda en su lugar. Cagar es un placer; de cagar nadie se escapa: caga el rey, caga el Papa, caga el buey, caga la vaca y hasta la señorita mas guapa, hace sus bolitas de caca. Viene el perro y lo huele, viene el gato y lo tapa. Total, en este mundo de caca, de cagar nadie se escapa. Qué triste es amar sin ser amado, pero más triste es cagar sin haber almorzado. Hay cacas blancas por hepatitis, las hay blandas por gastritis, cualquiera que sea la causa que siempre te alcanza, aprieta las piernas duro que cuando el trozo es seguro, aunque esté bien fruncido el culo, será, por lo menos, pedo seguro. No hay placer más exquisito, que cagar bien despacito. El baño no es tobogán, ni tampoco subibaja. El baño es para cagar, y no pa'hacerse una paja. Los escritores de baño son poetas de ocasión que buscan entre la mierda su fuente de inspiración. Vosotros que os creéis sagaz y de todo os reís, decidme si sois capaz de cagar y no hacer pis. En este lugar sagrado, donde tanta gente acude, la chica se pasa el dedo y el tipo se lo sacude. Caga tranquilo, caga sin pena, pero no se te olvide tirar la cadena. El tipo que aquí se sienta y escribir versos se acuerda, no me vengan a decir que no es un poeta de mierda. En este lugar sagrado donde acude tanta gente hace fuerza el más cobarde y se caga el más valiente. |

| A la sirvienta, tan buena, de la que eras celosa, y que bajo hierba humilde duerme su último sueño, debiéramos llevarle unas flores. Los muertos, los pobres muertos, mucho sufren, y al soplar Octubre, podador de árboles ya caducos, con su viento melancólico entorno a sus mármoles, seguro que juzgan ingratos a los vivientes, los ven dormir en el calor de las mantas, mientras ellos, devorados por sombríos sueños, sin compañero de lecho y sin grata plática, ya esqueletos transidos que comen los gusanos, sienten cómo gotean las nieves del invierno, y también cómo fluye el siglo sin que nadie, amigos o familia, cambie los jirones que de sus rejas cuelgan. Si al chisporrotear la leña en las noches suaves la viese en su butacona sentarse, y si en una noche de diciembre, azul y fría, la viera acurrucada en un rincón de mi cuarto, allí, seria y acercándose desde su lecho eterno a proteger con su mirada materna al hijo ya hombre, ¿qué respondería yo a alma tan piadosa al ver caer lágrimas de sus vacías órbitas? |

| Sólo una vez tú y yo estuvimos juntos, luego el tiempo y la muerte se afanaron en abrir una brecha entre los dos. Sólo una vez unidos. Sale el sol y se pone cada día y el fruto se renueva con cada primavera, mas jamás vuelve a unirse aquello que separa la muerte. Que la eternidad, pues, nos mantenga a los dos en la dulce esperanza de un reencuentro más allá del tiempo, puesto que nos quedó el hambre de estar juntos. |

| Éste era zapatero, éste hacía barriles, y aquél servía de mozo en un hotel de puerto... Todos han dicho lo que eran antes de ser soldados; ¿y yo? ¿Yo qué sería que ya no lo recuerdo? ¿Poeta? ¡No! Decirlo me daría vergüenza. |

| Señor compañero, Señor de la noche, haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme. Que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra. Que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco. Si prefiere quedarse, haz que todos se vayan y este bar se despueble para dejarnos solos con la canción más lenta. Si decide marcharse, que la luna disponga su luz en nuestro beso y que las calles sepan también dejarnos solos. Señor compañero, Señor de la noche, haz que no cante el gallo sobre los edificios, que se retrase el día y que duren tus sombras el tiempo necesario. El tiempo que ella tarde en decidirse. |

| Todavía tengo casi todos mis dientes casi todos mis cabellos y poquísimas canas puedo hacer y deshacer el amor trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del ómnibus o sea que no debería sentirme viejo pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles. |

| Supiste cambiar para subir de barrio y conquistaste la cima del baile, en solitario. Del bajo fulardo pasaste al intelecto alto piano, violín, bandoneón, un bajo y... canto. Con la cabeza, das un breve quebranto antes del melodioso momento del primer contacto. Falda entreabierta, costura en medias, -ella-, tacón alto elegancia de gestos, traje de sastre -él-; y sombrero ancho. Gira el cuerpo, tu pareja te envuelve alargas la pierna, ella salta el obstáculo; frenesí de vueltas, sensuales contactos armoniosos reencuentros, ocupáis poco espacio. El cantor en una estrofa, gesticula una mueca y al abrir las piernas, extiende lentamente el brazo; enfatiza en la historia que nos está contando alrededor suyo, las parejas siguen bailando. Letra que sentimenta el canto música de ritmo acompasado; conseguir bien bailarlo, un goce logrado estamos señores hablando, de “Su majestad El TANGO”. |

| Pare nostre que esteu en el cel sia augmentat sovint el nostre sou, vingui a nosaltres la jornada de set hores, faci’s un xic la nostra voluntat així com la d’aquells que sempre manen. El nostre pa de cada dia doneu-nos-el més fàcil que no pas el d’avui, perdoneu els nostres pecats així com nosaltres perdonem els dels nostres encarregats i no ens deixeu caure a les mans del director, ans advertiu-nos si s’apropa, amén. |

| Meu coração não se cansa De ter esperança De um dia ser tudo a que quer Meu coração de criança Não é só a lembrança De um vulto feliz de mulher Que passou por meus sonhos Sem dizer adeus E fez dos olhos meus Um chorar mais sem fim Meu coração vagabundo Quer guardar o mundo Em mim |

| Yo que canté un día la belleza violenta y la alegría de las locomotoras y de los aeroplanos, qué serpentina loca le lanzaré hoy al mundo para cantar tu arcano tus vivos cilindros sonámbulos, tu fuego profundo ¡oh, tú, el motor oculto de mi alma y de mis manos! ¡Qué llama enloquecida se enreda en tus fogones y hace girar la rueda líquida de la sangre y atiranta las poleas de los músculos para mecer los columpios súbitos de las sensaciones, cuando corro, beso anhelo, callo, sufro, espero, miro, salta mi alma en una loca carcajada, floto en sedas de suspiro o en el charco solitario de la sombra en que me estiro se me copia el corazón como una estrella desolada. ¡Y qué electricidades se me van por los alambres calientes de los nervios hasta el cerebro, caja de las velocidades azules y negras y rojas de todos los sueños...! Zumba la turbina sutil de hondos dolores y saltan imágenes, y hacia donde ya no alcanza el ojo triste con sus sedientas ruedas de colores corre el tren de las imágenes... Y qué émbolos oscuros se agitan sin cesar, y qué carbón jadeante de soles escondidos te hacen andar a todo vapor, a todo vapor, cuando se me hincha el corazón de una salvaje alegría, o se me quiere romper de dolor y de melancolía. Motor humano: tú eres la única maravilla de este mundo doloroso, por tu inmortal prodigio: el beso de las mujeres, el pensamiento firme y armonioso, la palabra que salta rotunda, patética y viva, por la célula furtiva que trabaja en sus telares nuestro ritmo misterioso; teje un día la Esperanza, otro día el Sufrimiento, otro día la Alegría. Yo siento cuando queda tensa y viva sobre mi alma la Energía. ¡Motor de la explosión de toda la vida mía! ¡Hondo motor que hace mi cólera y llanto mi callada pasión y mi fuerza y mi canto, más ligero, más ligero, con la carga de esperanza que es única conquista: tú, la máquina del único sendero sin sendero; yo, tu alado y sangriento maquinista! |

| Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. |

| Por la encendida calle antillana Va Tembandumba de la Quimbamba -Rumba, macumba, candombe, bámbula- Entre dos filas de negras caras. Ante ella un congo -gongo y maraca- Ritma una conga bomba que bamba. Culipandeando la Reina avanza, Y de su inmensa grupa resbalan Meneos cachondos que el gongo cuaja En ríos de azúcar y de melaza. Prieto trapiche de sensual zafra, El caderamen, masa con masa, Exprime ritmos, suda que sangra, Y la molienda culmina en danza. Por la encendida calle antillana Va Tembandumba de la Quimbamba. Flor de Tortola, rosa de Uganda, Por ti crepitan bombas y bámbulas; Por ti en calendas desenfrenadas Quema la Antilla su sangre ñáñiga. Haití te ofrece sus calabazas; Fogosos rones te da Jamaica; Cuba te dice: ¡Dale, mulata! Y Puerto Rico: ¡Melao, melamba! ¡Sús, mis cocolos de negras caras! Tronad, tambores; vibrad, maracas. Por la encendida calle antillana -Rumba, macumba, candombe, bámbula- Va Tembandumba de la Quimbamba. |

| ¡Oh encanto de la gorda pierna de robustez elefantina que en grasa se desborda! ¡Oh majestad divina del muslo rebozado en gelatina! ... Vivan las adiposas adoratrices del esfuerzo nulo, que dejan las odiosas fatigas para el mulo y comen todo lo que agranda el culo. |

| El palo de los paraguas sopla sus globos de seda para que el cielo los insulte. Pero los paraguas son cínicos y se alejan bajo la lluvia en una panorámica desbandada de cupulitas negras. Y cuando los días claros vengan dándole vuelcos a los cielos infantiles los paraguas se quedarán en casa y mirarán por la ventana pasar las nubes y acaso se pregunten quién los ha desterrado de su patria azul. |

| Así, verte de lejos, definitivamente. Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer. Así, como el agua que brota de una fuente, aquellos bellos días ya no pueden volver. Así, verte de lejos y pasar sonriente, como quien ya no siente lo que sentía ayer, y lograr que mi rostro se quede indiferente y que el gesto de hastío parezca de placer. Así, verte de lejos, y no decirte nada ni con una sonrisa, ni con una mirada, y que nunca sospeches cuánto te quiero así. Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo, la noche entera es corta para soñar contigo y todo el día es poco para pensar en ti. |

| Cuando los hombres alzan los hombros y pasan o cuando dejan caer sus nombres hasta que la sombra se asombra cuando un polvo más fino aún que el humo se adhiere a los cristales de la voz y a la piel de los rostros y las cosas cuando los ojos cierran sus ventanas al rayo del sol pródigo y prefieren la ceguera al perdón y el silencio al sollozo cuando la vida o lo que así llamamos inútilmente y que no llega sino con un nombre innombrable se desnuda para saltar al lecho y ahogarse en el alcohol o quemarse en la nieve cuando la vi cuando la vid cuando la vida quiere entregarse cobardemente y a oscuras sin decirnos siquiera el precio de su nombre cuando en la soledad de un cielo muerto brillan unas estrellas olvidadas y es tan grande el silencio del silencio que de pronto quisiéramos que hablara o cuando de una boca que no existe sale un grito inaudito que nos echa a la cara su luz viva y se apaga y nos deja una ciega sordera o cuando todo ha muerto tan dura y lentamente que da miedo alzar la voz y preguntar “quién vive” dudo si responder a la muda pregunta como un grito por temor de saber que ya no existo porque acaso la voz tampoco vive sino como un recuerdo en la garganta y no es la noche sino la ceguera lo que llena de sombra nuestros ojos y porque acaso el grito es la presencia de una palabra antigua opaca y muda que de pronto grita porque vida silencio piel y boca y soledad recuerdo cielo y humo nada son sino sombras de palabras que nos salen al paso de la noche |

| Na paisagem litúrgica as coisas estão vestidas de malva de lilazes de violetas de heliotrópios como os longos, longos corpos dos santos na quaresma. Há olheiras doloridas de glicínias em tôrno das janelas que olham as coisas quietas, as coisas velhas da vida. Roda no ar parado um cheiro quente abafado moreno pesado de baunilhas. E as distâncias imensas têm uma côr de adeus - de saudades - de ausências. |

| ¿Y de qué sirve la guerra? ¡Si al fin he peleado y no sé decirte de veras si soy valiente, porque no me fijé! ¿Pero leíste mi nombre en los periódicos? Dicen que me van a dar una medalla. Te la voy a mandar por si te gusta contar que eres mi novia. Entonces tal vez tenga la guerra algún sentido. Porque todo es vano si no engendra cariño, y hay tanto odio, tanto, que debe ser pecado sin duda ser soldado. Me dan vergüenza las palabras hermosas que me escribes, y tu valentía de hembra que me esconde tus lágrimas. No puedes escondérmelas, que siempre que tú lloras lo siento yo en el alma. Quiero, por si me muero, confesarte que casi todas las noches lloro, pero que sin embargo me estoy poniendo gordo, y ya nada me importa quiénes ganen o pierdan, pues, no sé cómo, ahora lo único que creo es que la guerra es mala. Tus palabras hermosas me avergüenzan por eso. |

| Cuando pienso que ya no pienso en ti sigo pensando en ti. Quiero intentar ahora no pensar que ya no pienso en ti. |

| Me llamo barro aunque Miguel me llame. Barro es mi profesión y mi destino que mancha con su lengua cuanto lame. Soy un triste instrumento del camino. Soy una lengua dulcemente infame a los pies que idolatro desplegada. Como un nocturno buey de agua y barbecho que quiere ser criatura idolatrada embisto a tus zapatos y a sus alrededores, y hecho de alfombras y de besos hecho tu talón que me injuria beso y siembro de flores. Coloco relicarios de mi especie a tu talón mordiente, a tu pisada, y siempre a tu pisada me adelanto para que tu impasible pie desprecie todo el amor que hacia tu pie levanto. Más mojado que el rostro de mi llanto, cuando el vidrio lanar del hielo bala, cuando el invierno tu ventana cierra bajo a tus pies un gavilán de ala, de ala manchada y corazón de tierra. Bajo a tus pies un ramo derretido de humilde miel pataleada y sola, un despreciado corazón caído en forma de alga y en figura de ola. Barro en vano me invisto de amapola, barro en vano vertiendo voy mis brazos, barro en vano te muerdo los talones, dándote a malheridos aletazos sapos como convulsos corazones. Apenas si me pisas, si me pones la imagen de tu huella sobre encima, se despedaza y rompe la armadura de arrope bipartido que me ciñe la boca en carne viva y pura, pidiéndote a pedazos que la oprima siempre tu pie de liebre libre y loca. Su taciturna nata se arracima, los sollozos agitan su arboleda de lana cerebral bajo tu paso. Y pasas, y se queda incendiando su cera de invierno ante el ocaso, mártir, alhaja y pasto de la rueda. Harto de someterse a los puñales circulantes del carro y la pezuña, teme del barro un parto de animales de corrosiva piel y vengativa uña. Teme que el barro crezca en un momento, teme que crezca y suba y cubra tierna, tierna y celosamente tu tobillo de junco, mi tormento, teme que inunde el nardo de tu pierna y crezca más y ascienda hasta tu frente. Teme que se levante huracanado del blando territorio del invierno y estalle y truene y caiga diluviado sobre tu sangre duramente tierno. Teme un asalto de ofendida espuma y teme un amoroso cataclismo. Antes que la sequía lo consuma el barro ha de volverte de lo mismo. |

| Vivir para contarlo fue la divisa o lema. Vivir como al dictado de alguien o de algo. Por el amor al arte, viviste de prestado. Contar toda la vida fue oficio equivocado. No es la vida vivida lo mismo que contada. Vivir para contarla: dejar la vida a un lado. Estrellas, plenilunios, mañanas transparentes, neveros impolutos y soles alconados existen por sí mismos, sin que nadie los cuente. Vivir es suficiente, si lo hubieras sabido. Emprendiste un proyecto condenado al fracaso. Nadie logró en la vida contar la propia muerte. |

| Moll, cierta vez, con ocasión de una agradable reunión, te pedí que mi pareja en el baile fueras, lo cual rechazaste diciendo que tu edad de matrona requería seriedad de maneras y de atuendo. Bien, Moll, si necesitas ser como una matrona, ten por seguro que como una matrona te querré. Sin embargo, para que mi amor por ti nunca decaiga, en la iglesia, la casa y la cama observa esta lección: siéntate en la iglesia tan solemne como un santo, que ni un gesto, palabra o pensamiento distraigan tu devoción. Ponte el velo sobre la cabeza, abre tu alma a Aquel que las almas heridas puede sanar. Sé en mi casa tan laboriosa como una abeja, dispón tu aguijón contra cualquiera menos contra mí, zumbando por todos los rincones almacenando la miel, que nada se desperdicie ni se malgaste el dinero. Y cuando veas que mi corazón se incline al regocijo, calienta tu lengua, ingenio, y sangre con vino y buen humor: no pierdas entonces de los dulces juegos la ocasión, sé por el contrario inmoderada como un mono juguetón. |

| Recurre a los viejos trucos, cuenta corderos, respira hondo y despacio, no pienses en los asuntos del día que se aproxima y no acaba de llegar. La noche es una oficina, un teléfono que suena, un hombre que dictamina en voz alta sobre todas las cuestiones de la vida. La noche es una pesada lección de filosofía. A lo lejos, pasan trenes, y en la ventana se afina un rumor de terraplenes sacudidos, de cornisas afiladas por el viento, de motores que eternizan su fuga hacia el infinito. Mira el reloj y resígna- te a dejar correr las horas que te quedan. Todavía no ha pasado lo peor: cuando esa luz enfermiza que precede a la mañana coloree las cortinas, el sueño te habrá rendido. Y comenzará otro día incomprensible, extremado, lento, prolijo. Y la vida te parecerá otra vez una extraña pesadilla. |

| Tú eres la tumba donde el amor muerto ha de vivir colgado entre trofeos de mis amores pasados que a ti han entregado todas sus partes de mí para que lo de muchos sólo tú puedas guardarlo. Sus imágenes amadas yo en ti las veo, y tú -todas ellas- me tienes a mí entero. |

| Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, hoy estoy para penas solamente, hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato. Hoy reverdece aquella espina seca, hoy es día de llantos en mi reino, hoy descarga en mi pecho el desaliento plomo desalentado. No puedo con mi estrella. Y me busco la muerte por las manos mirando con cariño las navajas, y recuerdo aquel hacha compañera, y pienso en los más altos campanarios para un salto mortal serenamente. Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué, mi corazón escribiría una postrera carta, una carta que llevo allí metida, haría un tintero de mi corazón, una fuente de sílabas, de adioses y regalos, y ahí te quedas, al mundo le diría. Yo nací en mala luna. Tengo la pena de una sola pena que vale más que toda la alegría. Un amor me ha dejado con los brazos caídos y no puedo tenderlos hacia más. ¿No veis mi boca qué desengañada, qué inconformes mis ojos? Cuanto más me contemplo más me aflijo: cortar este dolor ¿con qué tijeras? Ayer, mañana, hoy padeciendo por todo mi corazón, pecera melancólica, penal de ruiseñores moribundos. Me sobra corazón. Hoy descorazonarme, yo el más corazonado de los hombres, y por el más, también el más amargo. No sé por qué, no sé por qué ni cómo me perdono la vida cada día. |

| Ahora ya sé que no vendrás, pues marzo pasea su vacilante noche por las plazas, y la ropa puesta a secar es toda negra, y una campana agujerea las horas. Ahora ya sé que no vendrás a sorprender el aire con flores de granado, ni a soltar los azules enjambres de la luna. Me duelen de esperarte el balcón y los ojos; pero tú estás más lejos cada día, más hecho a cada instante de música y recuerdo. De esperarte, no sé ya ni quién eres: un hombro, el hombro y la mano imposible, los labios donde todo empieza y se concluye... Te busco en los días lluviosos por debajo de los paraguas, apoyado en la pared bajo las marquesinas de las tiendas de modas. Te busco en las terrazas de los bares, agotado y de vuelta, con una sonrisa minúscula al acecho. Te busco, con la piel y con la boca, en las paradas de los autobuses y en las salas de fiesta por si, equivocadamente y a deshora, pasaste. Te busco y estoy solo -solo, solo- cuando la tarde abate sus alisos y libera las solemnes palomas cenicientas, frente al Convento de las Mercedarias, cerca de los agrios tejados y de las chimeneas, cerca de las veletas y la pena trasnochadora. Te busco y estoy solo cuando la primavera, de puntillas, se yergue como una écuyère por las barandas, y en el insomne pinsapo de la noche naufragan los calientes y secretos navíos. Te espero, pero ya no te espero, entre Madrid desnudo y las calles desnudas. Con el amor desnudo, estoy sin ti y te espero, pero ya no te espero... Cierro los ojos y te reconozco; cierro la voz y está gimiendo; cierro mi corazón, y siento que me mata la enfermedad mortal de la esperanza de la que no me acabo de morir. |

| Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. --- Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena, yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legíti |