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Maleïda nissaga de Ruddigore que, per sobreviure, han de matar... de riure al públic. I és ben cert que ho aconsegueixen. Maleït sia qui vagi a veure-la i beneït/beneit qui no. En resum, una obra mestra que s’ha de viure/riure.
Diu el pamflet de l’obra:
La nissaga dels baronets de Ruddigore està maleïda. Tots els que hereten el títol estan obligats a cometre un crim mortal cada dia si no volen morir en terrible agonia. Un granger que amaga un secret horrible, un mariner amb bon cor, una donzella en edat de merèixer, la presidenta de l’Associació de Familiars de les Futures Víctimes i una núvia boja intentaran esquivar la mort un dia més. Qui serà la propera víctima del malvat baró de Ruddigore?
Un musical sobrenatural, ple d’amor, mort, traïció i matarrates.

Y pensar que estuve a punto de no ir. Hacía unos días que lo tenía marcado en rojo en el programa de actividades. Pero después de cenar me acometió la saudade y, hasta el momento que finalmente salí de casa, estuve bregando contra el desasosiego que quería encerrarme en mí mismo y alejarme de los demás. El día estaba nublado, dentro y fuera. Ir solo es duro, quedarse es peor. Finalmente triunfó mi instinto cultural, si acaso tal existe, y encaminé mis pasos hacia los Jardins Rubió i Lluch, lugar del evento gratuito, como las cosas que no tienen precio. Sin embargo, al llegar allí nada vi salvo a un miembro de la organización que me informó de que, ante el riesgo de lluvia, se habían trasladado al auditorio del CCCB: doscientas plazas de aforo limitado, menos de treinta minutos para comenzar, a diez minutos de allí a paso ligero. Tardé cinco en llegar, guardé cola (desordenada, como es habitual) y conseguí un asiento en el paraíso.
Comenzó Névoa (Núria Piferrer, voz; Publio Delgado, guitarra portuguesa; Vicenç Solsona, guitarra; Guillermo Prats, contrabajo) con una hora de fados en catalán, castellano y portugués, de su disco entre les pedres i els peixos. Mientras escribo esto se me ponen los pelos de punta de nuevo, tan cercano es el recuerdo. Siguió Gerard Quintana (voz) y Francesc Beltran (guitarra) con algo más de una hora de canciones de su disco Treu banya, recitación de algún que otro poema y comentarios ingeniosos que provocaron risa sana en el público. ¿Qué más decir?, pues que fue y yo estuve allí.
| L’ombra |Névoa| [fado triplicado] |
| Sóc desig no consumat, cos cansat sense pecat quan la nit em desempara. Ni la lluna m’il·lumina, hi ha una pena que em domina, sóc la creu de cada cara. Hi ha un camí que he de seguir, del destí no puc fugir, sóc una ombra sense rostre. Al cor hi tinc un escull, als ulls hi tinc orgull i a la boca un parenostre. Sóc la dona de ningú, marge nu, sense llum d’un carrer sense sortida. Els racons de la ciutat saben tota la veritat: sóc el fruit d’una mentida. |
| Mataró-Llavaneres |Jordi Cornudella| [cantat per Gerard Quintana] |
| Fills de la Gran Puta d’ombra allargada i petja diminuta: llenguallargs llepaculs de gasetilla, funcionaris de patilla i de cartilla, tous de carrera i bufats de bandera creuhonorats in pectore o a la pitrera, aprovats purulents i pestilents de nota, putrefactes doctors en bancarrota, catedràtics, apàtics, limfàtics, raquítics, torracollons públicament mefítics, àugurs falsaris de sèquits gregaris arraïmats pels lladrucs dels sicaris, cagallons, cagadurs i cagadubtes estupradors de ruïnes abruptes, comerciants de merda selenita llorejats amb corones d’uralita, crítics cretins, crenetistes frenètics, pixatinters d’excessos diurètics, bards neotísics i protorreumàtics més bufanúvols que nefelobàtics, cecs acadèmics, prostàtics i endèmics, i saltimbanquis recontraacadèmics, alts ocupants de poltrones i càrrecs ben acoflats al tou dels vostres fems, aneu-s’en tots plegats a fregir espàrrecs, oh pústules de sempre i del meu temps! |
1 de abril del 2000, the Cure actuaba en el todavía Palau d'Esports. Los teloneros, Love of Lesbian, sobrellevaban lo mejor que podían las idas y venidas de los que esperaban a que, por fin, se cerniera la oscuridad fuera y dentro del Palau. Ni siquiera me acuerdo de cómo sonaban, supongo que bien. Inmediatamente después comenzaron los preparativos en el escenario y de los altavoces surgió una melodía: Un sonido etéreo, unas variaciones mínimas que evolucionaban hasta inundarlo todo. Los minutos pasaban y ella seguía indefectiblemente presente, acunándome y preparándome para el éxtasis. Entonces desapareció cuando Robert Smith se adueñó del escenario con su mínima presencia de tan gran sombra. El concierto fue y yo estuve allí, después de eso qué puede haber importante. Al terminar, cuando las luces se encendieron, volvió ella, la melodía. Las notas que antes habían sido de ida ahora nos llevaban de vuelta. Es duro abandonar el paraíso.
Es meritorio destacarse con la imagen en un mundo eminentemente visual. Todo ha sido fotografiado, todos los retoques han sido hechos y no queda efecto ni filtro por probar. Nuestros ojos abrumados se mantienen entornados ajenos al asombro. ¿El futuro imaginado (de imagen) es negro? Quisiera imaginar que es blanco y negro, como las fotografías de Chema Madoz, donde cada una, desde su sencilla concepción (sin retoques posteriores), necesita más de mil palabras para ser explicada.
En una entrevista a Marjane Satrapi (cuya vida narra la película PERSÉPOLIS a partir de sus propios dibujos) le preguntaron si echaba de menos Irán. Su respuesta fue:
La Maga es la única que sabe qué es la libertad, aunque ella no sepa que lo sabe. Las caricias en el pelo son lo más próximo que ha estado del encadenamiento, el vaso de vodka lo más parecido a naufragar, y la música de jazz lo más cercano al desaparecer. Las discadas en El Club de la Serpiente son una liberación. Y yo estuve allí porque quise, debiera considerarme doblemente afortunado: por estar y por querer.
La obra de teatro 2666, dirigida por Àlex Rigola, está basada en la novela homónima de Roberto Bolaño. La novela gira en torno a los crímenes de Ciudad Juárez, transmutada en la ficticia ciudad de Santa Teresa. Ésta es la forma más cómoda de comenzar la crítica: primero planteo un hecho para, luego, dar una interpretación personal del mismo. Es decir, lo normal, ¿lo normal? Casi todo lo que consideramos hechos lo son bajo el prisma de nuestra visión personal que, para permitir su conocimiento, los antecede. En fin, que esto es una crítica teatral, creo, y no un grito de impotencia, tal vez.| Adriana Martínez Martínez Adriana Saucedo Juárez Adriana Torres Márquez Aída Carrillo Alejandra Viescas Castro Alicia Herrera Alma García Alma Mireya Chavira (o Chavarría) Fávila Alma P. o Leticia Palafox Z. Amalia Saucedo Díaz de León Amelia Lucio Borja Amparo Guzmán Caixba Ana Gil Bravo Ana Hipólito Campos Ana Ma. Gardea Villalobos Apolonia Fierro P. Araceli Gómez Martínez Araceli Lozano Bolaños Araceli R. Martínez Montañés Aracely Esmeralda Martínez Aracely Gallardo Rodríguez Aracely Manríquez Gómez Aracely Núñez Santos Argelia Irene Salazar Crispín Bárbara Araceli Martínez Ramos Bertha Luz Briones Blanca Estela Velázquez Valenzuela Blanca Yadira Nuñez Brenda Alfaro Luna Brenda Berenice Delgado Rodríguez Brenda Herrera Brenda Lizeth Nájera Flores Brenda Patricia Méndez Vásquez Brisa Narváez Santos Carolina Carrera Cecilia Covarrubias Aguilar Cecilia Sáenz Parra Celia Guadalupe Gómez de la Cruz Cynthia Rocío Acosta Alvarado Clara Hernández Martínez Clara Zapata Zepeda Álvarez Claudia Ivette González Claudia Ramos López Cristina Quezada Mauricio Cynthia Portillo de González Dalia Maribel Prieto Deisy Salcido Rueda Domitila Trujillo Posadas Donna Maurine Striplin Boggs Dora Alicia Martínez Mendoza Elba Reséndiz Rodríguez Elba Verónica Olivas Elena García Alvarado Elena Salcido Meraz Elsa Rivera Rodríguez Elizabeth Castro García Elizabeth Flores Sánchez Elizabeth Gómez Elizabeth Martínez Rodríguez Elizabeth Ramos Elizabeth Robles Gómez Elizabeth Soto Flores Elodia Payán Núñez Elsa América Arrequín Mendoza Elva Hernández Martínez Elvira Carrillo de la Fuente Emilia García Hernández Eréndira Buendía Muñoz Eréndira Ivonne Ponce Hernández Erica García Moreno Erika Ivonne Ruiz Zavala Erika Pérez Esmeralda Juárez Alarcón Esmeralda Leyva Rodríguez Esmeralda Urías Sáenz Estefanía Corral González Eugenia Martínez Poo Fabiola Zamudio Fátima Vanessa Flores Díaz Flor Idali |
A Acetre los descubrí por casualidad, tanta que ni siquiera recuerdo cómo fue. Proceden de Olivenza (Badajoz) y su música bebe en las aguas extremeñas y portuguesas del cercano río Guadiana. Su esquiva discografía de los últimos tiempos la integran tres discos: Canto de Gamusinos, Barrunto y Dehesario. Al comprar este último por correspondencia, seguro de acertar pues ya tenía los dos anteriores, curioseé en la agenda de conciertos previstos de la banda y, oh casualidad, venían a Barcelona, por fin, a tiro de tranvía T3, invitados por la Casa Regional de Extremadura. No soy extremeño, qué se le va a hacer, pero como la música une y no separa, para allí me fui con el alma en vilo y la atención dispuesta. La entrada era libre, no había que pagar nada, como suele suceder en los grandes espectáculos (la noche estrellada, el atardecer sobre el mar, una sonrisa, etc.). Aparecieron sobre el escenario y comenzaron a tocar. El concierto duró unas dos horas y media y ojalá hubiera durado más, mucho más.
Senyores i senyors,
Un mendigo provoca aversión cuando lo contemplamos desde nuestra satisfacción económica. Apretamos el paso y procuramos mirar a otro lado: “otro borracho”, “otro vago”, pensamos. Lo consideramos un excluido de la sociedad... Craso error, somos nosotros los excluidos de la verdadera realidad. Vivimos en nuestro mundo feliz, mantenido con dinero, confiando ciegamente en un mecanismo implacablemente inhumano que puede lanzarnos fuera en cualquier momento. Despojados de la esclavitud del dinero sólo queda el hombre y, lamentablemente, somos tan poca cosa que, sentados en el suelo de una calle concurrida, los otros apretarán el paso y mirarán a otro lado.
La obra El Mètode Grönholm de Jordi Galceran es lo más parecido a morirse de risa mientras te apalean, es decir, algo increíble. Y aunque trata de un proceso de selección para un cargo ejecutivo de alto rango, a continuación voy a dejar volar mi pluma sobre las relaciones laborales que nada tienen que ver con las relaciones humanas, pues son interacciones entre elementos de producción, simples de cuantificar y fáciles de sustituir. Para la empresa somos piezas jugando en un tablero que no es nuestro, a un juego del que desconocemos las reglas salvo que cualquier mal movimiento nos puede eliminar. Esforzarse es loable, fijarse objetivos de superación personal también, pero prostituir nuestro intelecto para que los demás se alegren de que nuestra buena gestión suponga beneficios para la empresa es vil, porque por el camino quizá quedó un proveedor casi arruinado, unos operarios extenuados y un cliente engañado. Como no estoy de cara al público, nadie me felicitará por ser amable pues esa no es mi función, ni me tomarán en serio si sonrío cuando doy una orden. En cualquier caso, la obra de teatro tenéis que verla o quedáis despedidos.
La Humanidad a lo largo de los siglos
Máscaras (27/01/07)
El gran secreto es que el amor no correspondido es una invención, lo dicen al principio y la obra se dedica a demostrárnoslo. Es más, a mí me ha convencido incluso de que el amor, todo él, es una invención. Los modelos para nuestras relaciones se toman de la ficción y sólo podemos elegir si comportarnos trágica, cómica o dramáticamente. Seducir es representar un papel que la cotidianeidad se ocupará de rasgar por muy pintado de azul que esté.
La Companyia Dei Furbi se lanza a las turbulentas y traicioneras líneas de un texto de Marivaux, soltándose valientemente del asidero de los divertimentos anteriores y prescindiendo del continuo jolgorio enmascarado. Y, al igual que los personajes de L'illa dels esclaus, consiguen salvarse sobradamente ante lo que hubiera podido ser el naufragio de su cambio de rumbo.
Hay dos tipos de personas: las ganadoras y las perdedoras. Las primeras no son siempre las primeras pero las segundas siempre son las últimas, es decir, ganador es quien lo intenta y perdedor es quien no se atreve. Hasta aquí parece un resumen de manual barato de psicología americana, que podría serlo, pero lo chocante es que se aplique a una película en la que sale un homosexual suicida, un drogata sexagenario, un nihilista mudo, un fracasado de éxito, una madre desorientada, una niña del montón y una furgoneta escacharrada, y el resultado sea una película estupenda, amargamente divertida y muy recomendable de ver.
La avinguda Carrilet de L'Hospitalet es anodina, a un lado la zona industrial con sus naves bajas y viejas, al otro los bloques de edificios como muralla de la ciudad habitada. Pasar por ella era ceñirse al hecho de pasar, mero trayecto que sólo sirve para acercarnos de un punto a otro. Así era hasta ayer por la noche. Ahora cada vez que pase por delante de la salamandra (av. Carrilet, 301) recordaré con satisfacción un piano de cola y un micrófono, recordaré un virtuoso capaz de arrancarle sonidos insospechados y una voz portentosa arrebatándonos los sentidos, recordaré a Deine Lakaien y su fantástico concierto, lo mejor que he presenciado en mucho tiempo.
En el Anfiteatro Anatómico de la Real Academia de Medicina de Catalunya (siglo XVIII) hay una mesa de mármol con un agujero en el centro. Alrededor dos filas de asientos de madera muy elaborados y, tras ellos, unas gradas en elevada pendiente. Más arriba aún una galería con unas celosías desde las que la gente (especialmente mujeres) podían mirar sin ser vistas. Y en medio de la sala, a media altura, una gigantesca lámpara de múltiples brazos. La sala es ligeramente elíptica y en cada cuadrante está el busto de alguna celebridad médica, muertos que en lugar de pasar a ser polvo se convertían en piedra gracias a la admiración de sus discípulos. Frente a la mesa de mármol hay un asiento elevado de madera con su atril, el lugar del doctor. Entonces entraba el bedel empujando el carrito con el cadáver y lo colocaba encima de la mesa. Iba a comenzar la lección. El doctor daba concisas instrucciones al bedel que con parsimonia cortaba, seccionaba y extraía las vísceras que fuera menester; siempre ha sido de subalternos el trabajo sucio. Los líquidos infectos que nos pueblan se perdían por el agujero de la mesa, no queramos saber a dónde. El doctor peroraba, el bedel cortaba, los alumnos hacían bromas macabras, otros se mareaban pero lo disimulaban, qué bonita es la medicina siempre que no seas el enfermo. Un dúo de guitarra y saxo tocando temas colombianos a ritmo de jazz... desde el jueves y hasta el domingo se está celebrando el Festival de cultura del Raval 2006, con múltiples actividades gratuitas por el barrio. Y ayer estuve en el concierto que se celebró en el Anfiteatro Anatómico cuya acústica es una auténtica maravilla.
| No me gustó ver european house (pròleg d’un hamlet sense paraules) pero me ha gustado haberla visto. Dice la sabiduría oriental (¿para los orientales existirá la sabiduría occidental?) que no es bueno sufrir pero es bueno haber sufrido. Y en este caso el sufrimiento es el extraño ritmo de la obra, tanto que no sabría decir si es rápida o lenta pues aunque las cosas suceden despacio la obra se hace demasiado corta. Por ello no la recomiendo pero sería conveniente que la vieseis. |
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.