

Magia:
Es una acción que excedería las leyes de la naturaleza o de la razón ordinarias: lo sobrenatural eficaz, o una eficacia sobrenatural, pero que obedecería a nuestra voluntad (por contraste con la gracia y el milagro, que sólo obedecen a Dios) o sería instrumentalizada por ella. Esta eficacia, incluso cuando parece comprobada (por ejemplo, en el chamanismo: una palabra que mata, un rito que cura), supone sin embargo la creencia, lo que es muy natural y muy razonable: no se produce por magia, sino por sugestión. «La eficacia de la magia -escribe Lévi-Strauss- implica la creencia en la magia». Razón de más para no creer en ella.
Maldición:
Es desear el mal por medio de la palabra. Sería un error ver magia en ella, cuando sólo se trata de odio y superstición. Lo mejor sería reírse. Un corte de mangas, si uno no es capaz de indiferencia, constituye un exorcismo eficaz.
En cuanto a maldecir a los malvados, no sirve de nada. Es mejor actuar.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.