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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.

Camino |Luis Vigil|


20080127112904-camino.jpg-¡A la derecha, David, a la derecha!
 
-¡Cuidado ahora, Ana! ¡Cógete bien, no vayas a salir despedida!
 
Delante de su vehículo, una densa humareda negra marcaba el lugar donde otro que les precedía no había podido mantenerse en la ruta y se había estrellado contra la pared. Una mano crispada, sanguinolenta, se erguía entre el montón de chatarra.
 
Otro vehículo, zigzagueando, les sobrepasó a una velocidad increíble. Vieron el rostro de su conductor, una máscara del más abyecto terror, mientras trataba de hacerse con la dirección sin conseguirlo. Se perdió de vista en la siguiente curva y, poco después, un tremendo estallido les indicó que no había podido franquearla.
 
Dando una salvaje vuelta al volante, David logró evitar los nuevos escombros que se escondían traidoramente a la salida de la curva de velocidad reducida y que aún lanzaban tremendas llamaradas. Las ruedas patinaron en el aceite derramado en la ruta y el humo apenas si le permitía ver lo que había delante. Por un momento David se creyó perdido.
 
Un chirrido le hizo ver que su salvación había sido cosa de milímetros, o menos, tal vez, pues el costado del coche había rozado contra la pared que bordeaba la curva.
 
-¡Ánimo, Ana! -gritó David para hacerse oír por encima del rugido del motor-, ¡esto ya se acaba!
 
Un tremendo abismo se abrió súbitamente ante ellos. Ana gritó histéricamente mientras se agarraba con fuerza a la barra de retención. La aceleración les aplastó contra los asientos, y sus estómagos volaron hacia las nubes mientras el vehículo caía por la bajada final.
 
Al término del descenso, Ana y David bajaron tambaleantes, ayudados por un empleado.
 
-¡Dios mío! -dijo ella-, ¡jamás había pasado tanto miedo!
 
-Sí -admitió él-. ¡Esto sí que son montañas rusas, y no las del siglo veinte!
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  • 01/02/2008 19:13
  • El ruido |Enrique Tierno Galván| [extracto del bando madrileño de julio de 1981]


    20080127144941-el-ruido.jpgJóvenes sin escrúpulos, que gustan de ostentar prepotencia y mostrarse a sí mismos y los demás superiores a cualquier norma y acatamiento, vociferan con tal estruendo o producen tales ruidos con las máquinas de correr, que llaman motocicletas, que impiden el sueño apacible y reposado que el trabajo cotidiano de nuestros vecinos requiere. Agavíllanse en ocasiones estos jóvenes (...) para que el número aumente el estruendo y fortalezca la impunidad de su deplorable conducta.
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 02/02/2008 19:38
  • · dixit XXIX ·


    Para mis desplazamientos en transporte público, que son muchos, necesito tres cosas: el abono de viajes, un libro interesante y el reproductor de mp3. En este último llevo grabado, ordenado de mayor a menor tamaño o, lo que es lo mismo, de mayor a menor cantidad de música, a los artistas o colectivos que listaré al final. Destaca the Cure con cuatro veces más música que su más inmediato perseguidor, Tom Waits. Por otro lado, como me gusta la variedad, voy escuchando las canciones según orden alfabético de todas las contenidas en el mp3.
     

    The Cure
    Tom Waits
    Red Hot Chili Peppers
    Dead Can Dance
    Deine Lakaien
    Danny Elfman
    Kepa Junkera
    Milladoiro
    Lacrimosa
    Das Ich
    Clásico del Milenio
    Barcelona Raval Sessions
    Duncan Dhu
    Helium Vola
    La Ronda de Boltaña
    Acetre
    Dire Straits
    Deus
    U2
    REM
    Depeche Mode
    Karidadeko Benta
    Midnight Oil
    Franz Ferdinand
    Héroes del Silencio
    EELS
    The Beatles
    Bob Dylan
    Giuseppe Di Stefano
    The Housemartins
    Erasure
    Orchestral Manoeuvres in the Dark
    Rod Stewart
    Marilyn Manson
    Ry Cooder
    Antony & The Johnsons
    Smashing Pumpkins
    Pixies
    Seal
    Na Lúa
    Pomada
    Elvis Presley
    Nightwish
    Fermín Muguruza
    Metallica
    Lenny Kravitz
    Mark Knopfler
    Live
    Carlos Núñez
    O'Stravaganza
    Xerramequ Tiquismiquis
    Moby
    Amadou & Mariam
    Xarnege
    The Police
    Sacred Spirit
    Lahiez
    HIM
    The Damned
    Garbage
    Luétiga
    Luar Na Lubre
    Burial
    Fuxan Os Ventos
    Transvision Vamp
    The White Stripes
    Hevia
    Sol de Nit
    Miquel Gil
    The Knife
    The Arcade Fire
    Café Quijano
    Morcheeba
    The Offspring
    Estopa
    Mozart
    Billy Corgan
    Biella Nuei
    Crash Test Dummies
    Llan de Cubel
    Joglars e Senglars
    PJ Harvey
    Tapia eta Leturia
    Celtas Cortos
    Nirvana
    Carla Bruni
    Gatos Locos
    Linkin Park
    Marc Parrot
    Xorima
    The Raconteurs
    Coldplay
    Samuel Barber
    Los Sencillos

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  • 03/02/2008 19:07
  • El amigo |Karmelo C. Iribarren|


    20080204193708-el-amigo.jpg
    Llora cuanto quieras
    sobre mi hombro,
    desahógate,
    cuenta conmigo
    para lo que te haga falta.
     
    Pero no te equivoques,
    no soy mejor que él:
     
    le envidio
    cada una
    de tus lágrimas.
  • Tema: P O E M A S
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  • 04/02/2008 19:30
  • Ikkyu |[narrado por] James W. Heising|


    20080205193911-ikkyu.jpgEn el siglo XV vivió el monje más famoso de todo Japón, Ikkyu, hijo ilegítimo del centésimo emperador. El príncipe de la provincia decidió dar una gran fiesta y le dijo a Ikkyu que le reservaba un lugar a su lado.
     
    Ikkyu apareció vestido de mendigo y fue expulsado por el príncipe. Volvió con buenas vestimentas, se las quitó y las dejó en la silla. “¿Qué estás haciendo?”, preguntó el príncipe. “Te había entendido mal, pensaba que me habías invitado a mí, pero invitaste a mi vestimenta, así que aquí la dejo”, respondió Ikkyu.
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  • 05/02/2008 19:35
  • La sazón y la desazón |Carmen Martín Gaite|


    20080105200755-la-sazon-y-la-desazon.jpgEl incentivo de los amores, como el de los cuentos, radica en su capacidad de sorpresa. Ni al que se pone a querer ni al que se pone a contar les va a servir de nada prefigurar el trance amoroso o narrativo. Mientras no se vean metidos de hoz y coz en él, no están en condiciones de saber cómo les va a ir.
     
    Si fuera posible sumar las horas que han consumido los enamorados de todos los tiempos ensayando a solas palabras y actitudes para alcanzar la perfección del encuentro inminente que anhelaban y temían («le diré tal o cual», «le miraré de esta manera o de la otra», «no perderé el aplomo», etc.), tendríamos que concluir que ese ingente caudal de tiempo solamente puede no considerarse baldío con relación a la literatura amorosa que haya podido propiciar, ya que, como es sabido, los mejores poemas de amor se han escrito desde la soledad y la ausencia. Pero ningún enamorado sincero, al comparar luego lo que pensaba hacer y decir con el resultado de lo que hizo y dijo, podría dejar de reconocer el fracaso de aquellos proyectos acariciados de antemano, hechos añicos contra la situación real cuando se llegó a configurar. Ni de sorprenderse ante los cambios que el «cuando» de esa situación imprimió a lo prefigurado, precisamente porque el advenimiento mismo de la sazón amorosa es, de todo, lo más imprevisible. Justamente la desazón amorosa es siempre una consecuencia de no haber sabido aprovechar la sazón. La gran sabiduría del amante consiste en reconocer y apresar esta sazón cuando irrumpe rasgando el velo de lo soñado, en acertar a distinguirla de posibles espejismos. Así viven los buenos amantes, en continua alerta, acechando la configuración de la sazón oportuna, pero renunciando a provocarla, como erradamente les aconseja su deseo, atentos a la trama de lo que va ocurriendo, dispuestos siempre a decir: «ahora», a saltar al estribo de los trenes en marcha. En el caso de los sujetos dogmáticos y testarudos, su impaciente afán por cumplir a ultranza un programa previsto, les lleva a forzar la sazón con remates de aparente brillantez, donde la ciega identificación de lo proyectado con lo conseguido puede semejar un triunfo. Pero son remates de ignorante, que a la postre adolecerán de su atropello y de la desatención a los datos que la situación les invitaba a considerar, triunfos pasajeros de torpes consecuencias. Traiciones a la sazón que se pagarán en desazón.
     
    De la misma manera, ningún mediano entendido en toros puede estar conforme con la oreja concedida a un diestro que haya llevado a cabo correcta y cerrilmente la faena que traía pensada desde la habitación del hotel, a despecho de las rectificaciones sugeridas por el talante del toro que tiene delante de los ojos. Y en cambio se aplaudirá con entusiasmo al torero que, menos pendiente de la consecución del trofeo que los sesgos que la lidia misma le vaya aconsejando, se atenga al trato con ese bicho concreto, bueno o malo, que le ha tocado en suerte, se pliegue a él y se aplique a entenderlo y a no perderla la cara.
     
    Pues con la narración pasa lo mismo que con los toros y con los amores. Mientras el narrador no se haya embarcado todavía en el viaje narrativo, mal podrá predecir desde la orilla las vicisitudes del itinerario y tiene que arriesgarse a salir del escondite de lo prefigurado, por miedo que le dé. No hay camino -ya lo dijo Machado-; se hace camino al andar. Da miedo emprender ruta precisamente por eso, porque cada paso adelante significa internarse en lo desconocido, enfrentarse con lo imprevisible. Pero no hay más opción que afrontar esos riesgos, los cuales, por otra parte, desazonan más cuando no se han corrido aún.
     
    Se da, en efecto, la paradoja de que ese miedo a perdernos, en nombre del cual demoramos una aventura incierta, refuerza el baluarte de un reino estancado donde florecen como hongos las incertidumbres y en el que malvivimos varados y sin brújula, al amparo de vagas ensoñaciones. Los escollos que, desde esa ciénaga, imaginamos corresponden al reino de los fantasmas y sólo en la inactividad encuentran idóneo caldo de cultivo. Una vez emprendida la trama de la narración, los perfiles de los escollos que realmente aparecen crían una urgencia de respuesta a sus señales, y ellos mismos, con su figura, nos van indicando cómo sortearlos, sugiriéndonos, sobre la marcha, el momento de virar, de avanzar, pararse o retroceder, de improvisar, en fin. Y esas improvisaciones que surgen y «v... _____leer+_____
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  • 06/02/2008 21:31
  • Ángelus |Mario Benedetti|


    20080207200530-angelus.jpg
    Quién me iba a decir que el destino era esto.
     
    Ver la lluvia a través de letras invertidas,
    un paredón con manchas que parecen prohombres,
    el techo de los ómnibus brillantes como peces
    y esa melancolía que impregna las bocinas.
     
    Aquí no hay cielo,
    aquí no hay horizonte.
     
    Hay una mesa grande para todos los brazos
    y una silla que gira cuando quiero escaparme.
    Otro día se acaba y el destino era esto.
     
    Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
    siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
    y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
    porque no queda bien que la tinta se corra.
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  • 07/02/2008 20:03
  • El niño lobo del Cine Mari |José María Merino|


    20080208222811-el-nino-lobo-del-cine-mari.jpgLa doctora estaba en lo cierto: ningún proceso anormal se desarrollaba dentro del pequeño cerebro, ninguna perturbación patológica. Sin embargo, si hubiese podido leer el mensaje contenido en los impulsos que habían determinado aquellas líneas sinuosas, se hubiera sorprendido al encontrar un universo tan exuberante: el niño era un pequeño corneta que tocaba a la carga en el desierto, mientras ondeaba el estandarte del regimiento y los jinetes de Toro Sentado preparaban también sus corceles y sus armas, hasta que el páramo polvoriento se convertía en una selva de nutrida vegetación alrededor de una laguna de aguas oscuras, en la que el niño estaba a punto de ser atacado por un cocodrilo, y en ese momento resonaba entre el follaje la larga escala de la voz de Tarzán, que acudía para salvarle saltando de liana en liana, seguido de la fiel Chita. O la selva se transmutaba sin transición en una playa extensa; entre la arena de la orilla reposaba una botella de largo cuello que había sido arrojada por las olas; el niño encontraba la botella, la destapaba, y de su interior salía una pequeña columnilla de humo que al punto iba creciendo y creciendo hasta llegar a los cielos y convertirse en un terrible gigante verdoso, de larga coleta en su cabeza afeitada y uñas en las manos y en los pies, curvas como zarpas. Pero antes de que la amenaza del gigante se concretara de un modo claro, la playa era un navío, un buque sobre las olas del Pacífico, y el niño acompañaba a aquel otro muchacho, hijo del posadero, en la singladura que les llevaba hasta la isla donde se oculta el tesoro del viejo y feroz pirata.
     
    Una vez más, la doctora observó perpleja las formas de aquellas ondas. Como de costumbre, no presentaban variaciones especiales. Las frecuencias seguían sin proclamar algún cuadro particularmente extraño.
     
    Las ondas no ofrecían ninguna alteración insólita, pero el niño permanecía insensible al mundo que le rodeaba, como una estatua viva y embobada.
     
    El niño apareció cuando derribaron el Cine Mari. Tendría unos nueve años, e iba vestido con un traje marrón sin solapas, de pantalón corto, y una camisa de piqué. Calzaba zapatos marrones y calcetines blancos.
     
    La máquina echó abajo la última pared del sótano (en la que se marcaban las huellas grotescas que habían dejado los urinarios, los lavabos y los espejos, y por donde asomaban, como extraños hocicos o bocas, los bordes seccionados de las tuberías) y, tras la polvareda, apareció el niño, de pie en medio de aquel montón de cascotes y escombros, mirando fijamente a la máquina, que el conductor detuvo bruscamente, mientras le increpaba, gritando:
     
    -Pero qué haces ahí chaval. Quítate ahora mismo.
     
    El niño no respondía. Estaba pasmado, ausente. Hubo que apartarlo. Mientras las máquinas proseguían su tarea destructora, le sacaron al callejón, frente a las carteleras ya vacías cuyos cristales sucios proclamaban una larga clausura, y le preguntaban.
     
    Pero el niño no contestó: no les dijo cómo se llamaba, ni dónde vivía. No les dio atisbo alguno de su identidad. Al cabo, se lo llevaron a la comisaría. Aquel raro atildamiento de maniquí antiguo, y el perenne mutismo, desconcertaban a los guardias. Al día siguiente, las dos emisoras daban la curiosa noticia, y en el periódico, por la mañana, salió una fotografía del niño, con su rictus serio y aquellos ojos fijos y ausentes.
     
    La doctora puso en marcha el aparato y comenzó a oírse otra vez el cuento. En el niño hubo un breve respingo, y sus ojos bizquearon levemente, como agudizando una supuesta atención cuyo origen tampoco podía ser comprobado. Tanto los sonidos reproducidos a través de algún instrumento como las imágenes proyectadas de modo artificial, le hacían reaccionar del mismo modo, y producían unas ondas como de emoción o súbito interés. La doctora suspiró y le palmeó las pequeñas manos, dobladas sobre el regazo.
     
    -Pero di algo.
     
    El niño, una vez más, permanecía silencioso y absorto.
     
    Al parecer, su nombre era Pedro. Al poco tiempo de haberse publicado la foto en el periódico, una señora llorosa se presentaba en la redacción con la increíble nueva de que el niño era hi... _____leer+_____
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  • 08/02/2008 22:26
  • HE HERETAT L'ESPERANÇA |Miquel Martí i Pol|


    20080210113640-he-heretat.jpg
    He heretat l’esperança dels avis
    i la paciència dels pares.
     
    I de tots dos, els mots
    dels quals ara em serveixo
    per parlar-vos.
     
    M’han dit que la naixença em dóna drets
    inviolables.
    Però jo sóc poruc i sempre em sento
    una mica eixalat i solitari.
     
    Visc en un poble petit,
    en un país petit
    i, tanmateix, vull que quedi ben clar
    que això que escric ho escric per a tothom,
    i per mi és com si el món sencer
    girés entorn de l’eix dels meus poemes.
     
    Vagarejo tot sol pels carrers en silenci
    i cada vespre escolto el cant de les sirenes
    des del terrat de casa.
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  • 09/02/2008 21:18
  • · Post Mortem ·


    20080209181607-post-mortem.jpgAl llegar a casa encontró a su padre tendido en el pasillo. Se acercó temeroso y, al no ver señales de vida en el cuerpo, se abalanzó sobre el teléfono. Descolgó y esperó a tener señal para marcar el 061, pero la señal no venía. Un leve siseo, como de viento en el páramo, era lo único que se escuchaba, hasta que apareció una voz, su padre:
     
    -Hijo, vanos serían los esfuerzos para devolverme a la vida, he muerto. Tu madre, que tanto te quiere, me estaba esperando aquí y me ha pedido que te llame. Lo hubiera hecho ella misma pero aquí uno se olvida pronto de hablar, cosa que me pasará a mí también. Ya fue suficientemente doloroso que ella desapareciese por culpa de aquel conductor beodo, que quedaran tantas cosas por decir, toda una vida por compartir. Acababas de cumplir ocho años y me dijiste que odiabas a tu madre por haberse ido sin un beso ni un adiós, el beso protector que recibías cada noche. ¿Quién ahuyentaría entonces los monstruos para poder dormir?, me dijiste también. Yo lo intenté, aunque con poco éxito en vista de los que te acosaban después en las pesadillas. Y ella que lo veía desde aquí, la pobre, cuánto lo sintió, pero por entonces ya se había olvidado de hablar. Y ahora desaparezco yo mientras tú estás en la oficina, cosas de corazón débil en todos los aspectos. Eres un hombre hecho y derecho, un orgullo para nosotros que te quisimos tanto. Pero tu madre me ha pedido que te llame, no podía volver a suceder de nuevo. Hijo, tu madre y yo te mandamos nuestro beso de despedida, te queremos.
     
    En ese momento el teléfono dio señal. Colgó llorando.
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  • 10/02/2008 18:07
  • Admirar sin vocación |Xavier Rubert de Ventós|


    20080202175516-admirar-sin-vocacion.jpgBasta con haber sentido admiración o gratitud ante la finura de un acto, la candidez de una actitud, la perfección de un texto, la exactitud de una definición, la expresión de un rostro, la belleza de un cuerpo... Basta con ello para saber lo que es la felicidad pura y desinteresada.
     
    Admiración y gratitud son los sentimientos que mayor placer procuran -mayor euforia incluso. Se trata, además, de sentimientos en cierto modo impersonales: admiración y gratitud no ya por lo que algo o alguien me da, sino por el simple hecho de que ese algo exista, ocurra, se produzca. Ese algo puede ser un gesto, un pensamiento, un cuerpo o cualquier otra cosa. Una cosa para la que no disponía en mi mente de un modelo anticipado, ni en mi lenguaje de un adjetivo preparado; algo que me parece real y eficaz cuando yo no había barruntado ni tan sólo que fuera posible. Por lo demás, éstos son -admiración y gratitud- los únicos ingredientes de los que ningún amor puede hurtarse. Admiración -decía ya Platón- por algo mejor que yo, que me rebasa. Y gratitud por el hecho de que ese algo esté ahí y me sea dado presenciarlo. Volo ut suis, dice la sentencia clásica. Amo ut suis, «amo que seas», dice -y dice sólo- esa pura gratitud que yo he sentido leyendo a Aristóteles o el Tao, contemplando un friso griego, viendo unos ojos que se abren cándidos al mundo o una inteligencia que todo lo penetra y acaricia a un tiempo, que comprende sin exprimir ni magullar las cosas.
     
    No es fácil, desde luego, llegar al éxtasis de este egoísmo desinteresado. Es necesaria antes una ascesis que nos libere de nuestras fantasías de grandeza y nos permita reposar confiados en lo que somos. Sólo entonces la belleza, el gesto o la inteligencia ajena generan hombres agradecidos, y no acomplejados o resentidos; hombres que sienten la plusvalía de que les dota contemplar lo magnífico («Lo más próximo al mérito de las propias obras», decía Schopenhauer, «es el verdadero aprecio y reconocimiento de las ajenas») y no la minusvalía de compararse y acongojarse ante ello. Sólo entonces podemos experimentar sin resquemor alguno el favor que alguien nos hace por el solo hecho de existir, sin experimentar su excelencia como índice de nuestra inepcia, su favor como muestra de nuestra dependencia. ¿Para qué andar buscándole defectos al prójimo si, como reconocía Kant, «incluso la apariencia del bien ha de sernos estimable en los otros»? También la pose o la afectación pueden ser así un tributo que se rinde a la virtud en general -y a nuestros conciudadanos en particular.
     
    Es cierto que muchas personas no pueden defenderse de «ese maldito yo» que se siente rebajado por todo lo que rebasa y que se expresa en aquel si quelqu’un excelle parmi nous, qu’il aille exceller ailleurs! Pero el pecado de este maldito yo trae consigo su propia penitencia: la de no conocer ni experimentar uno de los placeres más intensos, puros y, en el límite, más egoístas que podemos llegar a sentir. Pues la gratitud es algo así como el sexo, sólo que levemente más espiritual. Y de eso, en el fondo, está resentido el resentido: de su impotencia afectiva -de su incapacidad de «andar salido» también alma adentro.
     
    * * *
     
    Se habla a menudo de una incompetencia para llegar a ser aquello que somos, para estar a la altura de nosotros mismos, para escuchar y seguir esa voz interior que nos llama o interpela. Desde Sócrates -lo hemos visto- no se han dejado de oír consejos en este sentido: «Sé aquello que eres», «alcanza el ideal de ti mismo», «haz crecer la semilla que llevas dentro», «construye la propia estatua», «sé fiel a tu vocación»...
     
    El consejo parece inapelable, ya que nos llega de los dos lados: tanto del griego como del cristianismo; tanto de aquellos que querían idealizar lo real como de los que pretendieron realizar lo ideal. Pero el hecho es que ese mandato de «ser yo mismo» me separa de mí, me pone por encima de mí mismo, me quiere «realizar» y hacer de mí «algo», una generalidad cualquiera (Espíritu, Amor, Hijo de Dios, Ciudadano, etc.). La respuesta que dio Stirner a tal pretensión me parece justa y clara: «Yo soy hombre exactamente como la tierra es astro; y no es menos ridículo imponerse com... _____leer+_____
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  • 11/02/2008 20:52
  • Mensajes de error zen


    20080212214443-mensajes-de-error-zen.jpg
    Libera espacio.
    ¿Quién abarcará el cielo?
    Ay, ni tú ni yo.
     
    - - -
     
    ¿Guardé mi archivo?
    Podría ser muy útil.
    Pero ya no está.
     
    - - -
     
    Este sitio web
    no ha podido encontrarse
    pero hay muchos más.
     
    - - -
     
    Esto es un caos.
    Reflexiona y reinicia.
    Volverá el orden.
  • Tema: P O E M A S
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  • 12/02/2008 20:56
  • Tomate |caricia636|


    20080209191204-tomate.jpgMe siento como una figura decorativa, olvidada, cubierta de polvo, en el ala oeste de un gran castillo desierto, como un gato de cristal sobre el tejado. Estos 40m2 son demasiado grandes si tú no los habitas, si tú no estás aquí, conmigo. Me levanto del sillón y pongo música, cómo me recuerda a ti esta canción, es,... cómo se llamaba?... no sé, da igual, me recuerda a ti. Antes de acomodarme de nuevo, cojo una de esas revistas especializadas que tú sueles comprar y que te empeñas en leerme, joder... no me entero de nada de lo que dices, pero sigue hablando, sigue, me encanta tu voz; aunque cuando vuelvas a leerme algo sobre máquinas que hablan, volveré a hacerte un guiño de cansancio y te diré “por qué no te callas?”, es como si lo viera, tú levantarás la vista de las hojas y responderás, “no, deja, que ahora viene lo interesante” y comenzarás a leer de nuevo y yo sonreiré sabiendo que no puedes verme y continuaré fingiendo un inmenso aburrimiento... Te espero, y mientras aguardo tu llegada recuerdo el mensaje de mi contestador, esta mañana en el trabajo, a primerísima hora, la luz roja del teléfono parpadeante, me recibe al entrar, “ojalá sea él” -he pensado-... y eras tú, diciéndome que no me olvidara de comprar tomate porque habías decidido preparar macarrones para comer... “tomate”, jamás había percibido la belleza de esa palabra, que dicha por ti, parece poesía, “tomate”, vaya... una palabra que escuchada de tu voz parece música, se asemeja al sonido de las olas, no crees?... “tomate”, y yo sin darme cuenta de lo bien que suena la palabra “tomate”. Luego el día ha continuado como siempre, prisas; ruedas de prensa para informar de la nueva imagen del ayuntamiento, entrevistas; alguien que llama para quejarse porque el ayuntamiento se gasta el dinero de todos en una nueva imagen, innecesaria, por cierto; prisas, se inaugura una exposición en los salones de la asociación de las amas de casa, por supuesto, hay que entrevistar a las amas de casa que participan en dicha exposición, que, además, se llama “Muestra de artesanía de la asociación de amas de casa”, lugar: “salones de la sede de las amas de casa”... y otra llamada; alguien ha incendiado un balneario... ¡por fin algo interesante!...el balneario no ha ardido por completo, ¡qué chapuza!... Se acaba la canción, silencio, miro el reloj, tic-tac, tic-tac, tic-tac... lo oigo nítidamente y tras el tic, espero impaciente, el tac, y cuento ansiosa los segundos que nos separan o nos acercan, según se mire... me pregunto si estarás pensando en mi ahora que yo pienso en ti, me pregunto si tú te estarás preguntando lo mismo, si has sentido, quizá, que yo te estoy pensando en este momento... y en todos los momentos... Y por fin se abre la puerta de estos abismales 40m2 y de un salto me levanto de este maldito sillón y me cuelgo de tu cuello, que es el mejor sitio para vivir o para morir, según se mire. “Te he echado de menos”, te digo mientras te beso. Tú, me miras sorprendido y me dices que solo has estado fuera 5 minutos, que has ido a pedirle tomate a la vecina del 2º, porque a mí se me ha olvidado... Sólo 5 minutos –pienso-, vaya... tic-tac, tic-tac...
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  • 13/02/2008 21:42
  • Wer oben sitz,... [poema popular alemán]


    20080202162321-wer-oben-sitz.jpg
    Wer oben sitz, der läst sig grussen,
    Und tritt die untersten mit fussen.
    Die stärkst hat allenthalben recht,
    Der sweckst ist ein geplagter knecht.
    Wer mächtig ist, wird auch vermessen,
    Grosz Fisch allzeit die kleinen fressen.

    El que está sentado arriba se deja saludar
    y da una patada a los que están debajo.
    Los más fuertes tienen siempre razón,
    su meta es conseguir servidores sometidos.
    El poderoso se convierte en soberbio,
    los peces grandes siempre se comen a los pequeños.

  • Tema: P O E M A S
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  • 15/02/2008 19:38
  • · dixit XXX ·


    20080216191544-arte-y-pico.jpg“Y te he elegido porque tu Panfleto es el mejor lugar de encuentro de la Red. Porque tus extractos de libros, tus poesías, tus escritos, tus imágenes, tu música, tus frases del día, tus enlaces... destilan sensibilidades, interés, buen hacer y un espíritu inteligente. Porque escribes estupendamente y los relatos escritos por ti son de los que no se olvidan nunca.” Estas palabras son de AlmaLeonor que me ha concedido el premio ARTE Y PICO, aunque el verdadero premio han sido las palabras. Gracias de corazón.
  • Tema: c u a d e r n o
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  • 16/02/2008 19:43
  • Historia de dos rabinos |[narrada por] André Comte-Sponville|


    20080204205612-historia-de-dos-rabinos.jpgDos rabinos, que cenan juntos, discuten acerca de la existencia de Dios, y llegan de común acuerdo a la conclusión de que Dios, finalmente, no existe. Después, se van a acostar... El día amanece. Uno de nuestros rabinos se levanta, va a buscar a su amigo, no lo encuentra en casa, sale a buscarlo fuera, y lo encuentra en el jardín, realizando su oración ritual de la mañana. Se acerca algo desconcertado.
     
    -¿Qué estás haciendo? -le pregunta.
    -Lo que ves: rezo mi oración ritual de la mañana...
    -Pero ¿por qué? Hemos discutido buena parte de la noche, hemos llegado a la conclusión de que Dios no existe, y tú, ahora, ¡¿rezas tu oración ritual de la mañana?!
     
    El otro le contesta simplemente:
    -¿Qué tiene que ver Dios con este asunto?
  • Tema: C U E N T O S
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  • 17/02/2008 12:40
  • · Kasmodiah |Deine Lakaien| ·


    20080217175534-kasmodiah.jpgUno de los primeros eventos comentados aquí (noviembre del 2006) fue el magnífico concierto de Deine Lakaien. Hoy tengo casi toda su discografía, cuando fui al concierto conocía ya tres discos, y cuando compré las entradas anticipadas sólo tenía uno: Kasmodiah. Si el amor a primera vista existe, como aseguran tantos, ¿por qué no enamorarse de la música a primera escuchada? Me gustan tanto su voz (Alexander Veljanov) y sus manos (Ernst Horn), que cualquier cosa que dijese sobre Kasmodiah podría achacarse a que el amor es ciego... sí, lo es, pero no sordo.
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  • 18/02/2008 21:24
  • El fado del tantalio |Lluís Lahoz Jubert|


    20080209190146-el-fado-del-tantalio.jpgColtan es una contracción de columbita-tantalita, la mayor fuente mineral de tantalio, un metal gris plateado, muy duro, del grupo Vb de la tabla periódica, caracterizado por su alta densidad (16,6 g/cm3), punto de fusión muy elevado (2.696 ºC) y gran resistencia a todos los ácidos, por debajo de 150 ºC, con la excepción del clorhídrico. El tantalio se extrae del coltan, donde se halla mezclado con niobio, y se prepara mediante técnicas de metalurgia de polvos. El uso más importante del tantalio en la actualidad se halla en la producción de condensadores electrolíticos, comúnmente denominados tantálicos, los de mayor capacitancia por unidad de volumen entre los que se fabrican y elementos básicos en la circuitería miniaturizada de la que están repletos los teléfonos móviles y todo tipo de equipos electrónicos portátiles, como este ordenador en el que estoy pretendiendo iniciar esta historia desde mi casa.
     
    Hará cosa de unos dos años, fui gentilmente invitado, junto a una nutrida representación de periodistas internacionales, a visitar una fábrica de tantálicos instalada en las afueras de Evora en Portugal, una antigua ciudad romana con múltiples vestigios de la presencia mora en un país con rancia tradición colonial en África. Curiosa ubicación para una fábrica de alta tecnología, cuyas magníficas instalaciones nos fueron mostradas con satisfacción, pero con alguna reticencia ante las preguntas consideradas indiscretas por nuestros anfitriones. A las demandas acerca de la materia prima, se nos respondió que procedía de los yacimientos tradicionales en Australia.
     
    En aquel momento, no di más importancia a aquellas inquietudes. No ha sido sino recientemente que a través de la prensa diaria he vuelto a tener noticia del coltan, la madre del tantalio. Las informaciones acerca de la larga guerra que asola desde 1998 la región limítrofe del Congo, Uganda, Ruanda y Burundi hacían referencia al coltan. Incluso un controvertido informe del Consejo de Seguridad de la ONU subrayaba la explotación de los recursos naturales, coltan incluido, de aquella zona del Congo por parte de Uganda, Ruanda y Burundi, que la niegan, como una de las causas de la persistencia de la guerra.
     
    La proliferación de teléfonos móviles y otros artilugios electrónicos portátiles ha hecho que el precio del kilo de tantalio alcance los 400 dólares. Según un informe de la misión permanente de la ONU en la República Democrática del Congo, un trabajador medio de la zona en conflicto puede ganar del orden de 10 dólares al mes, mientras que un minero del coltan puede conseguir de 10 a 50 dólares semanales: un buen trabajador puede producir un kilo diario de coltan, en un proceso similar al de los mineros de la fiebre del oro californiano, en el siglo XIX.
     
    Además de financiar el conflicto, la extracción minera, combinada con el devastador conflicto bélico (más de 2,5 millones de muertos y una cantidad similar entre desplazados y refugiados), ha provocado una notable degradación del entorno, con la destrucción de los tradicionales medios de subsistencia de la población y la eliminación masiva de animales salvajes, gorilas y elefantes, que habitaban en las reservas y parques nacionales de la zona. Ante semejantes referencias de lugares y situaciones en que no he vivido, las bellas imágenes de Evora y la opípara cena de despedida en un cortijo extremeño con enormes bodegas de vino portugués, amenizada por la saudade de los inexcusables fados, toman un cariz muy distinto.
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  • 19/02/2008 20:54
  • Escabetx |Sergi Pàmies|


    20080220202812-escabetx.jpgEm desperto amb unes ganes intenses de plorar, però, com que avui tinc molta feina, decideixo que ja ploraré més tard. Surto cap a l’oficina i arribo just a temps per la primera reunió del dia. Mentre la directora general llegeix un informe sobre l’augment de costos i la retallada de despeses (o viceversa), dibuixo una falç i un martell en un bloc de notes. A l’estómac encara em belluga una bossa de llàgrimes que, tard o d’hora, hauré de rebentar. Un cop al despatx, collo proveïdors i repasso escandalls. A les dues em poso l’americana i surto ràpidament per no fer tard a la reunió amb la tutora del meu fill. Arribo a l’escola al mateix temps que la meva ex. Durant l’entrevista la tutora es dirigeix més a mi que no pas a ella, i això m’incomoda, encara que potser em fixo en aquest detall perquè no em ve de gust escoltar què ens explica. El nen té problemes, diu. Es distreu molt i mossega les seves companyes, sobretot les -la tutora subratlla l’adjectiu- subsaharianes. Em comprometo a prendre mesures, tot i que sé que, si el règim de visites dictat pel jutge només em permet veure’l un cap de setmana sí i l’altre no, poc que puc fer-hi res. En el moment d’acomiadar-nos, l’ex i jo intentem concretar un dia per parlar-ne amb tranquil·litat, però tots dos tenim pressa i ho enllestim amb un «ja ens trucarem» poc convincent. Malgrat el col·lapse circulatori, arribo a temps a la presentació d’un projecte per a un possible nou client. Exposo estratègies, desplego gràfics i m’escarrasso per enlluernar el gerent de l’empresa candidata a contractar els nostres serveis, que s’enduu, em fa l’efecte, una bona impressió. En acabat, la secretària em demana un consell. Amb un fil de veu autocompassiva, m’explica que té una oferta d’una multinacional i que s’està plantejant si és o no l’oportunitat idònia per canviar d’aires. Com que desitjo el millor per a ella, li recomano que accepti la feina. Quan noto que això la desconcerta, dedueixo que només feia servir aquesta oferta inexistent per aconseguir, a través meu, un augment de sou. Em decep però callo, perquè jo també dec haver-la decebut alguna vegada. Prenc una pastilla vasodilatadora i, abans d’anar-me’n, parlo per telèfon amb la mare («En comptes de venir diumenge, vindré dissabte»), la meva germana («T’he enviat les mostres, però en falta una que encara no els havia arribat»), i la bústia de veu del capità de l’equip de futbol sala de l’empresa («Duré la pilota»). Quan arribo a casa, sopo una llauna de tonyina en escabetx i un iogurt. M’estic una estona arrepapat al sofà, calculant quantes hores falten per al cap de setmana amb el meu fill. Em despullo al dormitori. Davant del mirall, em pessigo els sacsons. Em rento les dents i m’hi passo un fil dental fins a fer-me sang. Assegut al llit, sospeso la possibilitat de masturbar-me. Me n’estic. Després d’un moment de dubte durant el qual em pregunto si em queda res per fer i em responc que no, apago el llum, m’estiro i començo a plorar, amb el cap contra el coixí, per no molestar els veïns.
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  • 20/02/2008 19:19
  • Blowin’ In The Wind |Bob Dylan| [canción, traducida]


    20080209181250-blowin-in-the-wind.jpg
    ¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
    antes de que le llaméis hombre?
    ¿Cuántos mares debe surcar la blanca paloma
    antes de dormir sobre la arena?
    ¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón
    antes de ser prohibidas para siempre?
    La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
    la respuesta está flotando en el viento.
     
    ¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba
    para poder ver el cielo?
    ¿Cuántos oídos debe tener un hombre
    para poder oír a la gente llorar?
    ¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda
    que ya ha habido demasiados muertos?
    La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
    la respuesta está flotando en el viento.
     
    ¿Cuántos años puede permanecer una montaña
    antes de ser arrastrada al mar?
    ¿Cuántos años pueden algunas gentes vivir
    antes de conocer la libertad?
    ¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza
    fingiendo no ver nada?
    La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
    la respuesta está flotando en el viento.
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  • 21/02/2008 21:55
  • El turismo |Enrique Tierno Galván| [extracto del bando madrileño de febrero de 1982]


    20080202180020-el-turismo.jpgEl mucho amor a nuestra lengua no nos debe llevar a aborrecer las novedades que con el tiempo se introdujeron en ella para designar con justeza cosas y comportamientos que no gozaban anteriormente de vocablo singular y adecuado. Así ha ocurrido con los que viajan por curiosidad o placer, que llámanse ahora turistas, sin que la consulta de muchas, copiosas y autorizadas fuentes del castizo decir nos haya permitido encontrar palabra en nuestro natural castellano que signifique propia y ajustadamente lo que el nuevo vocablo expresa. Séanos, pues, lícito decir que el turismo o, lo que es igual, la concurrencia cuidadosamente ordenada de viajeros que, conducidos por la curiosidad y el placer, visitan nuestra patria es hoy provechoso e indiscutible caudal de abundantes bienes. (...) Ocurre también el caso insólito que en nuestra ciudad una parte considerable de los vecinos tiran papeles y objetos menudos al suelo, y el Ayuntamiento paga a otros vecinos para que los recojan. De seguir en incremento esta sorprendente conducta pudiera ocurrir que la mitad de los vecinos arrojase papeles y otros objetos a la vía pública y la otra mitad los recogiesen.
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  • 23/02/2008 13:32
  • · Garbeo solar ·


    20080223215142-garbeo-solar.jpgEl avance en la criogenización de seres vivos permitía a la NASA abordar, por fin, el ansiado viaje hasta el sol, de aproximadamente unos cuarenta y tres años, seis horas, catorce minutos y dieciocho segundos, año más, año menos. El cohete era muy ligero gracias a que prescindía de reservas de combustible, salvo el indispensable para el despegue. Su fuente principal de energía sería la solar de su destino, más algo de combustible nuclear para la estufa. Los dos afortunados astronautas fueron introducidos en las cápsulas criogénicas con la esperanza de que el automatismo los despertase al llegar. La maniobra de despegue y direccionamiento fue realizada por control remoto desde la base de Cabo Cañaveral una cálida tarde de primavera del año 2008.
     
    Cuarenta y tres años después...
     
    El automatismo funcionó correctamente y el despertador digital sonó en el momento oportuno. Tras desperezarse y sacudirse la escarcha, los astronautas se dirigieron a la cabina de control de la nave para contemplar el panorama. Allí, frente a ellos, se presentaba majestuoso el sol en toda su inmensidad (no echaron en falta ningún trozo). El calor no les afectaba pues la nave estaba recubierta de presarolita, un elemento de prodigiosas propiedades totalmente ficticio descubierto por el autor de este cuento, y, sobretodo, porque disponían de un buen aparato de aire acondicionado.
     
    -Torre de control, torre de control, aquí el comandante del Voyager-Sideral, ¿me reciben?
    -Aquí la torre de control, identifíquese por favor.
    -Misión Lorenzo-2008, nave Voyager-Sideral, les habla el comandante Rupérez.
    -Pues no me aparece nada con ese nombre, un momento que lo consulto de nuevo.
    -Oiga, torre de control, no tarde que es llamada interplanetaria.
     
    Tras unos minutos...
     
    -Comandante Rupérez del Voyager-Sideral, ¿no están ustedes muertos?
    -Torre de control, decía Descartes “pienso, luego existo”, así que dado que nosotros existimos, pienso que su pregunta es una estupidez.
    -Bien, me alegro, abuelito.
    -Torre de control, ¿ha dicho usted “abuelito”?
    -Sí, soy tu nieto, Arturo Rupérez. Papá murió en un incendio hace quince años.
    -Vaya, ¿por qué no me avisasteis?
    -Estabas fuera de cobertura.
    -Arturo, concentrémonos en la misión Lorenzo-2008 y ya hablaremos cuando vuelva a casa. Veamos, estamos en la posición X1, cara al sol con la escafandra nueva, y vamos a iniciar la maniobra de circunvalación para averiguar lo estipulado en la directriz secreta. Restableceremos el contacto para comunicar el resultado.
    -Suerte.
    -Nos vemos.
     
    La nave realizó un movimiento de declinación sindical, sin apenas turbulencias huelguistas, y escorándose a babor emprendió la ruta parabólica que la habría de llevar a la posición X2, es decir, la cara oculta del sol. Una vez alcanzada la posición y realizadas las observaciones pertinentes, el comandante llamó de nuevo.
     
    -Torre de control, torre de control, aquí el comandante del Voyager-Sideral, ¿me reciben?
    -Aquí la torre de control, dime abuelito.
    -No me llames abuelito que estamos en el aire.
    -De acuerdo, comantito, pero esto es una conexión interestelar segura, ¿no ves el candadito abajo a la derecha de HAL?
    -En fin... Torre de control, tenemos los resultados de nuestras observaciones según la directriz secreta.
    -¿No puedes ser un poco más explícito? Es que se quemaron todos los archivos en el incendio del 2036.
    -La directriz es: “Averiguar la existencia de sombra en el sol”. Y el resultado de nuestras observaciones es: El sol no tiene sombra, la oscuridad procede sólo de aquellos que se oponen a su esplendor.
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  • 24/02/2008 15:28
  • Historia de Aurora Rodríguez y su hija Hildegart |Rosa Montero|


    20080225201100-historia-de-aurora-rodriguez-y-su-hija-hildegart.jpgAurora nació en España en la segunda mitad del siglo XIX; pertenecía a la clase burguesa, tenía ideas radicalmente feministas y estaba chiflada, pero de esto no se dieron cuenta a tiempo. Decidió crear-criar a la Primera Mujer Libre, se acostó una sola vez con un hombre para conseguirlo y, en efecto, en 1915 parió a Hildegart, a quien educó obsesivamente como quien educa a un animal de circo. Feota y rolliza, a los 14 años Hilde hablaba cuatro idiomas, sabía filosofía y colaboraba en los más importantes periódicos españoles. A los 17 había terminado la carrera de Derecho, estaba estudiando Medicina y era una célebre escritora. A los 18, en 1933, Hilde decidió marcharse a vivir a Londres animada por el famoso escritor H. G. Wells, con quien se carteaba. Tres días antes de su partida, por la noche, mientras dormía, Aurora le pegó cuatro tiros. Mató a la Primera Mujer Libre justamente porque quería liberarse.
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  • 25/02/2008 20:09
  • La sabata |Josep Palau i Fabre|


    20080226210040-la-sabata.jpg
    He donat el meu cor a una dona barata.
    Se’m podria a les mans. Qui l’hauria volgut?
    En les escombraries una vella sabata
    fa el mateix goig i sembla un tresor mig perdut.
    Totes les noies fines que ronden a ma vora
    no han tingut la virtut de donar-me el consol
    que dóna una abraçada, puix que l’home no plora
    pels ulls, plora pel sexe, i és amarg plorar sol.
     
    Vull que ho sàpiguen bé les parentes i amigues:
    Josep Palau no és àngel ni és un infant model.
    Si tenien de mi una imatge bonica,
    ara jo els ofereixo una de ben fidel.
    No vull més ficcions al voltant de la vida.
    Aquella mascarada ha durat massa temps.
    Com que us angunieja que us mostri la ferida,
    per això deixo encara la sabata en els fems.
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  • 26/02/2008 20:57
  • 453 cartas de amor |Giovanni Papini|


    20080209192219-453-cartas-de-amor.jpgEn el último cajón de mi cómoda, al fondo, encerradas con llave, hay cuatrocientas cincuenta y tres cartas de mujer. Son cartas de amor, dirigidas a mí, todas de la misma mujer, de una mujer a la que ya no amo desde hace mucho tiempo, a la que no he visto más, que no sé donde está. Son cuatrocientas cincuenta y tres cartas de amor; son todo lo que queda de un gran amor.
     
    Ese cajón lleno de cartas me turba. Yo no soy un sentimental. Soy muy frío: más observador que apasionado. De esas cartas, cenizas de un fuego, he hecho un estudio. Todo puede ser objeto científico. Quiero librarme de ellas de esta manera. Si las destruyera permanecerían allí como un vano lamento de mi corazón vacío. Ante todo he empezado numerándolas una a una. Son cuatrocientos cincuenta y tres, ni una más, ni una menos, de eso estoy seguro. Las he puesto por orden cronológico: van de 1903 a 1906. Las he atado en paquetes, mes por mes: enero 1903, cuatro; febrero 1903, diez; marzo 1903, treinta y dos, y así sucesivamente. Crecen, crecen; a medida que pasan los meses, los paquetes son cada vez mayores. El máximo es el del mes de junio de 1904: cincuenta y siete cartas. Pero con 1905 los paquetes adelgazan y llegamos al mes de octubre de 1906: una sola, la última, ¡si Dios quiere!
     
    Las he pesado también (porque las cartas más espirituales y líricas tienen, según los empleados de correos, su peso), las he pesado cuidadosamente unas cuantas a la vez; son en total 6740 gramos; más de seis kilos y medio, casi siete kilos. Es un peso discreto para un amor, y si tuviera que llevarlo en un saco todo junto, no haría mucho bulto.
     
    He contado, también, una a una, las páginas. El número de las páginas es espantoso: las mujeres escriben con una facilidad de la que no tenemos idea. Para ellas, las palabras, tanto habladas como escritas, no son monedas sagradas, sino céntimos que se pueden gastar a todas horas con la más byroniana prodigalidad. Es verdad que esta mujer tenía una escritura muy grande y dejaba mucho espacio entre líneas, pero, a pesar de todo, no puedo convencerme que en sólo cuatrocientos cincuenta y tres cartas haya podido escribir tres mil doscientas noventa páginas. Ninguna carta tiene menos de cuatro páginas y hay bastantes de ocho, de diez , de doce, e incluso de dieciséis. Las cuentas salen, pero el asombro sigue siendo grande igualmente. Pienso que si hubiera tenido que escribir todas esas páginas seguidas -esas tres mil doscientas noventa páginas-, aunque hubiera podido escribir diez por hora, habría invertido trescientas veintidós horas, es decir, trece días y trece noches seguidas, sin descansar nunca. Creo que su amor, aunque es grandísimo, no hubiese resistido semejante prueba.
     
    No he tenido la paciencia, ni el tiempo, de contar las palabras y sílabas, pero mis investigaciones no se han detenido aquí. He observado, por ejemplo, con cierto interés, que los tipos de papel y de los sobres son cuatro. Algunas cartas están en papel hecho a mano, gordo y pesado, de color amarillo marfil viejo; otras, en papel pergamino, con sobres largos y bajos; otras, en feísimo papel comercial blanco, pobre y filamentoso. Pero la mayoría está en un papel ligero, a la inglesa, encerradas en aquellos sobres azul oscuro impresos por dentro con trazos grises y negros para que no se puedan leer las palabras desde afuera.
     
    Tampoco he olvidado el lado cómico de mi epistolario. Todo ese papel ha sido fabricado, vendido al por mayor y luego revendido al detalle. Según mis cálculos, que creo bastante exactos, porque también yo he probado varios tipos de papel de cartas, considero que el costo total del papel asciende a unas diecinueve liras y algunos céntimos. No es una suma despreciable para quién no sea muy rico. Con diecinueve liras se pueden hacer muchas cosas, sin comprar papel de cartas. Entran, por lo menos, cinco novelas francesas de tres cincuenta cada una.
     
    Pero el gasto de papel es lo de menos. Cada una de estas cartas tiene un sello. De estas cuatrocientas cincuenta y tres cartas, hay ciento doce que vienen de ciudades lejanas y trescientas cuarenta y una que vienen de la misma ciudad donde vivo yo. Se trata, pues, de ciento doce sellos de quince céntimos, que equivalen a dieciséis liras con ochenta céntimos, y de trescientos cuarenta y un sellos de un céntimo, que importan diecisiete liras con cinco céntimos. Sumándolo todo, papel y sellos, se ve que el gasto obtenido por aquella pobre mujer enamorada es... _____leer+_____
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  • 27/02/2008 19:56
  • Diamantes sangrientos |Greg Campbell|


    20080223213652-diamantes-sangrientos.jpgIsmael Dalramy perdió las manos en 1996 a consecuencia de dos rápidos hachazos. No recordaba -o no podía recordar- el dolor de los hachazos. Pero sí recordaba cómo le ordenaron a punta de pistola que pusiera las muñecas sobre un tocón en el que chorreaba la sangre de sus vecinos, que se retorcían en el suelo a su alrededor tratando de contener la hemorragia de sus brazos, o se alejaban tambaleantes.
     
    Dalramy recuerda también que fue un acto rápido y metódico: la víctima que tenía delante de él en la cola fue rápidamente apartada a patadas, y de repente se encontró frente a un bloque de madera ensangrentado y una banda impaciente de adolescentes armados hasta los dientes ansiosos por acabar con las órdenes del día. No se resistió a sus captores, ni les pidió clemencia. En lugar de ello, se quitó de uno de los dedos de la mano izquierda un tosco anillo de metal que había hecho su hijo, y se lo metió en el bolsillo: una de las últimas cosas que sus manos harían por él.
     
    Hasta aquella mañana, cuando los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (FRU) atacaron la ciudad con cohetes y fusiles, precipitándose por las calles en camionetas cuyos techos habían aserrado para convertirlas en vehículos de exterminio, resultaba fácil pensar que habría tiempo suficiente para escapar si surgía la necesidad de hacerlo. La húmeda ciudad selvática de Koidu, donde vivía la familia de Dalramy desde hacía generaciones, constituye uno de los epicentros de la producción de diamantes en bruto de la zona oriental de Sierra Leona. En los meses anteriores al día en que el FRU le amputó las manos a Dalramy, Koidu se había visto rodeada de un número cada vez mayor de fuerzas rebeldes que se arrastraban a través del denso entramado de palmeras y bananos de la jungla. Los bandidos del FRU entraban esporádicamente en la ciudad para robar alimentos y provisiones, y para amenazar a sus habitantes, pero un ataque total parecía algo improbable.
     
    Aunque al verla nadie lo diría -Koidu es como muchas ciudades rurales de Sierra Leona, compuesta de chozas de color pardo y calles sin asfaltar de color rojizo-, desde hace tiempo el área que la rodea ha sido fuertemente codiciada en la guerra que desde 1991 ha desgarrado a este país de África occidental. Ya desde que los primeros geólogos británicos descubrieron diamantes en las junglas de Sierra Leona, en la década de 1930, los mineros han extraído algunos de los diamantes más valiosos del mundo de los pequeños pozos encenagados dispersos por toda la selva circundante. Esos pequeños fragmentos de cristales de carbono de un color blanco lechoso se transforman en piedras preciosas que luego exhiben las manos, las muñecas, los cuellos y las orejas de personas de todo el mundo, muchas de las cuales probablemente ni siquiera han oído hablar nunca de Sierra Leona.
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  • 28/02/2008 20:37
  • · digo ·


    20080209193551-digo.jpg

    Sí, es simple, es breve, dos letras y una tilde, sí.
    No, es rebuscado, interminable, letras de abismo, no.
    Tal vez, es duda, tiniebla, inseguridad abominable, tal vez.
    Nunca, es definitivo, un adiós radical, todo terminó, para siempre.

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  • 29/02/2008 20:27



  • · POST SCRIPTUM ·
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