
En medio de una tremenda tempestad, un barco zozobró cerca de la costa. Un hombre quiso lanzarse a salvar a los náufragos, pero sus compañeros se lo impidieron para evitar que el mar embravecido también lo devorara. Tiempo más tarde estalló otra tormenta. Nuestro hombre, sin que nadie lo viera, se lanzó entre las olas gigantescas, luchó durante horas y al fin, al borde del agotamiento, alcanzó la playa, feliz de haber, por fin, salvado a alguien.
Quedarse a bordo en ocasiones es una muerte segura, arriesgar siempre tiene su recompensa, aunque sea moral
canela¡Hola!
Supongo que todas las reflexiones, elucubraciones, pensamientos, dudas, intenciones, etc. que se hiciera este hombre entre tormenta y tormenta, serían merecedoras de un par de libros por lo menos.
Besos.AlmaLeonor
AlmaLeonorSalvarse a uno mismo es, quizá, uno de los salvamentos más difíciles.
elizq
[canela] Arriesgarse y sucumbir es una pérdida de tiempo, de todo el tiempo.
[AlmaLeonor] Cierto, la literatura sirve para exorcizar fantasmas mientras no llega la tormenta definitiva.
[Malicia Cool] Entonces, ¿deberíamos hacer caso de tu moraleja?
[elizq] Salvarse ¿para qué? Es preferible seguir condenados.
Amkiel
Con paciencia uno acaba haciendo lo que cree que debe hacer, a pesar de los demás...La foto es genial!
Sílvia7
Lo que uno acaba haciendo después con paciencia no suele ser lo que debía hacer cuando la ocasión lo requería antes.
AmkielNos podemos tirar de cabeza hasta en el vacío, y siempre pensaremos en salvarnos como podamos.
Emma
Hasta el último momento seguiremos pensando que no es el último momento.
Amkiel