
| No son las cosas mismas las que al hombre alborotan y espantan sino las opiniones engañosas que tiene el hombre de las mismas cosas: (...) Por esto, cuantas veces tu seso turbaren ilusiones culparás a tus propias opiniones y no a las cosas mismas, ya propias ya ajenas, pues en ellas todas son buenas. Por esto debes advertir en todo que quien por su maldad o su desprecio al otro culpa, es necio; que quien se culpa a sí y a nadie culpa, ya que no es ignorante, es solamente honesto principiante; mas el varón que ni a sí ni a otro acusa en cualquier trabajo o accidente, es el sabio y bueno juntamente. |
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.