Panfleto
LAETUS

La guinda

De los buenos sentimientos nace la mala literatura. |Julio Cortázar|

Temas

Otros mundos

Viñeta de JRMora

Humor Gráfico diario de JRMora.com

Legión del Espacio

La Legión del Espacio

Astronomy Picture

Archivos

· Made in Barcelona ·

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

Oración pastafari |Bobby Henderson|


20070902115832-oracion-pastafari.jpg
Oh Tallarines que están en los cielos gourmets
Santificada sea tu harina
Venga a nosotros tus nutrientes
Hágase su voluntad en la Tierra como en los platos
Danos hoy nuestras albóndigas de cada día
y perdona nuestras gulas así como nosotros perdonamos a los que no te comen.
No nos dejes caer en la tentación (de no alimentarnos de vos)
y líbranos del hambre...
RAmén.
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 8 comentarios.
  • 02/09/2007 11:55
  • Nombrar, dar existencia |Carmen Martín Gaite|


    20070826190536-nombrar.jpgUn dolor de muelas es siempre el mismo y sigue ahí, aun cuando no hables de él. Pero otra clase de dolores se configuran y acrecientan precisamente al nombrarlos. Por ejemplo, las penas de amor. Hay cosas que sin contarlas tal vez no cobrarían existencia. Y a lo mejor ni falta que hacía.
  • Tema: R A Z O N E S
  • Hay 9 comentarios.
  • 03/09/2007 20:38
  • Carta |Salomón de la Selva|


    20070904223231-carta.jpg
    ¿Y de qué sirve la guerra?
    ¡Si al fin he peleado
    y no sé decirte de veras
    si soy valiente,
    porque no me fijé!
    ¿Pero leíste mi nombre en los periódicos?
    Dicen que me van a dar una medalla.
    Te la voy a mandar por si te gusta
    contar que eres mi novia.
    Entonces tal vez tenga
    la guerra algún sentido.
    Porque todo es vano
    si no engendra cariño,
    y hay tanto odio, tanto,
    que debe ser pecado
    sin duda ser soldado.
     
    Me dan vergüenza las palabras
    hermosas que me escribes,
    y tu valentía de hembra
    que me esconde tus lágrimas.
    No puedes escondérmelas,
    que siempre que tú lloras
    lo siento yo en el alma.
     
    Quiero, por si me muero,
    confesarte que casi
    todas las noches lloro,
    pero que sin embargo
    me estoy poniendo gordo,
    y ya nada me importa
    quiénes ganen o pierdan,
    pues, no sé cómo, ahora
    lo único que creo
    es que la guerra es mala.
    Tus palabras hermosas
    me avergüenzan por eso.
  • Tema: P O E M A S
  • Hay 8 comentarios.
  • 04/09/2007 22:27
  • Mi hombre |Rosa Montero|


    20070826191134-mi-hombre.jpgMe he casado con un descuartizador de aguacates. Ya comprenderán que mi matrimonio es un fracaso. Cuando conocí a mi marido yo tenía diecinueve años. Por entonces estaba convencida de que el día más hermoso en la vida de una muchacha era el día de su boda, y cada vez que veía una novia me ponía a moquear de emoción como una tonta. Ahora tengo cuarenta y tres años y no me divorcio porque me da miedo vivir sola.
     
    Él es un hombre muy bueno. Es decir, no me pega, no se gasta nuestros sueldos en el juego, no apedrea a los gatos callejeros. Por lo demás, es de un egoísmo insoportable. Viene de la oficina y se tumba en el sofá delante de la tele. Yo también vengo de mi oficina, pero llego a casa dos horas más tarde y cargada como una mula con la compra del hiper. Que me ayudes, le digo. Que ahora voy, responde. Nunca dice que no directamente. Pero yo termino de subir todas las bolsas y él no ha meneado aún el culo del asiento. Voy a la sala, le grito, le insulto, manoteo en el aire, me rompo una uña. Él ni se inmuta. Entonces me siento en una silla de la cocina y me pongo a llorar. Al ratito aparece él, en calcetines. “¿Qué hay de cena?”, pregunta con su voz más inocente. Hago acopio de aire para soltarle una parrafada venenosa, pero él me intercepta con una habilidad nacida de años de práctica: “Ya sé, te voy a preparar una ensalada que te vas a chupar los dedos”, exclama con cara de pillín. Esa ensalada de aguacates y nueces y manzana que tanto le gusta. Así que yo me amanso porque soy idiota y, aunque refunfuñando, le ayudo a sacar los platos, la fruta, los cuchillos, y le ato a la espalda el delantal mientras él mantiene los brazos pomposamente estirados ante sí como si fuera un cirujano a punto de realizar una operación magistral a corazón abierto.
     
    Entonces él empieza a pelar los aguacates y yo, por hacer algo, lavo y corto la lechuga, pico la cebolla, casco y parto las nueces, convierto dos manzanas en pequeños cubitos. Le miro por el rabillo del ojo y él sigue pelando. De modo que saco las patatas, las mondo, las lavo, las corto finitas, que es como a él le gustan; cojo la sartén, echo el aceite, enciendo el fuego, frío primero las patatas bien doradas y luego hago también un par de huevos. El aceite chisporrotea y salta, y, como no tengo puesto el delantal, me mancho de grasa la pechera de la blusa. Le miro: él continúa impertérrito, manipulando morosamente su aguacate. Tan torpe, tan lento y tan inútil que más que cortar el fruto se diría que está haciéndole una meticulosa autopsia. “No sirves para nada”, le gruño. Y él me mira con cara de dignidad ofendida. “¡Y encima no me mires así!”, chillo exasperada. Él frunce el ceño y se desanuda el delantal con parsimonia. Después se va a la sala y se deja caer en el sofá, frente al televisor, mientras se chupa el pringoso verdín que el aguacate ha dejado en sus dedos. Yo sé que ahora pondré la mesa como todas las noches y cenaremos sin decirnos nada.
     
    Lo más terrible es que, en nuestro fracaso como pareja, apenas si hay batallas de mayor envergadura que estos sórdidos conflictos domésticos. Y no es que me importe mucho hacerme cargo de las labores de la casa. No me gustan, pero si hay que hacerlas, pues se hacen. No, lo que me amarga la vida es su presencia. Porque me encanta cocinar para mi hija, por ejemplo, aunque, por desgracia, viene muy poco a vernos; pero servirle a él me desespera. Será que le odio. Hay momentos en los que no soporto ni su manera de abrir el periódico: estira los brazos y sacude el diario delante de sí, antes de darle la vuelta a la hoja, como quien orea una pieza de tela. Hace muchos años ya que, si no es para discutir, apenas si hablamos.
     
    No siempre fue así. Al principio todo era distinto. Él estudiaba dibujo lineal por las noches. Y soñaba con hacerse arquitecto. Quería ser alguien. Es más, yo creía que él era alguien. Pero nunca se atrevió a dejar la gestoría. No sé cuándo le perdí la confianza, pero sé que me decepcionó hace ya mucho. No era ni más listo ni más trabajador ni más capaz que yo. Tampoco era más fuerte, me refiero a más fuerte por dentro; por ejemplo, no me sirvió de nada cuando creíamos que la niña tenía la meningitis. Y yo, para estar enamora... _____leer+_____
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 12 comentarios.
  • 05/09/2007 21:05
  • Roxo |Guilherme de Almeida|


    20070901204342-roxo.jpg
    Na paisagem litúrgica as coisas estão vestidas
    de malva de lilazes de violetas de heliotrópios
    como os longos, longos corpos
    dos santos na quaresma.
            Há olheiras doloridas
    de glicínias em tôrno das janelas
    que olham as coisas quietas, as coisas velhas
    da vida.
    Roda no ar parado
    um cheiro quente abafado moreno pesado
    de baunilhas.
                    E as distâncias imensas
    têm uma côr de adeus - de saudades - de ausências.
  • Tema: P O E M A S
  • No hay comentarios. Comentar.
  • 06/09/2007 22:19
  • · Un día cualquiera ·


    20070902130101-un-dia-cualquiera.jpgSuena el despertador y de un manotazo lo tiro al suelo. Al ver el suelo sembrado de cientos de piezas minúsculas me asombro de los avances de la técnica que, particularmente, tanto dinero me habían costado. En cualquier caso se trataba de un despertador y su función la había cumplido; en el manual no especificaba que fuese capaz de resistir un impacto contra el suelo producido por el manotazo de un somnoliento humano especialmente patoso. Para colmo, al poner uno de los dos pies izquierdos en el suelo siento una punzada: la aguja de las horas se me ha clavado en el talón. Miro sorprendido las primeras gotas de sangre asomar, especialmente teniendo en cuenta que el despertador era digital.
     
    Salgo hacia la oficina con diez minutos de retraso, pues he tenido que fregar el suelo de la cocina tres veces, tantas como tostadas con mermelada he pretendido comer. Así que con un solitario café con leche, especialmente saltarín entre mis tripas, agarro el maletín, pillo el ascensor y me entretengo durante el camino haciéndole burlas al espejo y repasando el nudo de la corbata, por lo que el nudo parece una burla cuando finalmente llego a la calle. Luce un sol espléndido, o sea, hoy tendré otro día gris por culpa del filtro de estas gafas de sol que compré en el mercadillo.
     
    ¿Para qué he estado seis años metido en la universidad? ¿Estudiando hasta las tantas? (¿Yéndome también de farra hasta más tarde de las tantas?, pero mejor que no se sepa para la coherencia de mis lamentaciones.) ¿Sufriendo la congoja de cada nuevo examen? Pues para acabar siendo un ingeniero especialista en fotocopias y faxeador profesional: un perfecto papelero, ¡a mí!, que estoy en contra de la tala de árboles y de las mujeres vestidas.
     
    Absorto en mis lamentaciones me estampo con la puerta automática de entrada al edificio de oficinas. Cuando consigo estabilizar el balanceo veo con asombro como un compañero llega hasta la puerta y, sin detener su paso, ésta se abre a tiempo. Me acerco nuevamente hasta quedar a un palmo escaso del cristal pero la puerta sigue impertérrita, así que miro con concentración al detector a ver si con eso basta, pero nada; hasta la puerta se ha dado cuenta de que soy una insignificancia, un cero absoluto. Esperaré a que venga otro compañero para entrar.
     
    Agotado por una jornada laboral flexible cada vez más extensible, regreso a casa y abro el buzón con desgana. ¡Nada! ¡Esto es imposible! Nadie quiere convencerme de sus fantásticos precios con folletos multicolor y ¡no me ha escrito el banco! Estoy solo.
     
    El día ha sido aciago pero tal vez mis lamentos no sean más que un cuento.
  • Tema: + c u e n t o s
  • No hay comentarios. Comentar.
  • 07/09/2007 20:34
  • · el disc 1 de pomada |Pomada| [2000] ·


    20070909123344-el-disc-1-de-pomada.jpgel disc 1 de pomada es una rareza que sólo se podía comprar por correo, en los conciertos o gracias a un golpe de suerte. Pero dado que fue autoeditado sin el apoyo de una discográfica y que el grupo ya ha desaparecido, quizá haya otros imposibles más probables, como erradicar las guerras. Por lo tanto, aparte del propio valor, indudable, hay que añadir el del “artista muerto”.
     
    Pomada eran un dúo de cuatro: a la vista, Carles Belda y Helena, y, en la trastienda, Oriol Casas y Xavier Batllés. Su música es festiva (aquí retomo el presente pues el viento sólo se lleva las palabras, que la música permanece, afortunadamente), profesionalmente casera y ejemplo de buena onda. El resto es historia, es decir, ya forma parte de mí.
  • Tema: D I S C O S
  • Hay 3 comentarios.
  • 09/09/2007 12:42
  • La sujeción de las mujeres |John Stuart Mill| [fragmento]


    20070902130848-la-sujecion-de-las-mujeres.jpgEl hombre no quiere únicamente la obediencia de la mujer, quiere sus sentimientos. Todos los hombres, salvo los más brutales, desean tener en la mujer más íntimamente relacionada con ellos, no una esclava forzada, sino voluntaria; no simplemente una esclava, sino una favorita. Por eso han hecho todo lo posible por esclavizar su espíritu. Los amos de los demás esclavos cuentan, para mantener la obediencia, con el temor: el que ellos mismos inspiran o el que inspira la religión. Los amos de las mujeres quisieron más que una simple obediencia, y encaminaron toda la fuerza de la educación para conseguir su propósito. Así, todas las mujeres son educadas desde su niñez en la creencia de que el ideal de su carácter es absolutamente opuesto al del hombre: se les enseña a no tener iniciativa y a no conducirse según su voluntad consciente, sino a someterse y a consentir en la voluntad de los demás.
  • Tema: R A Z O N E S
  • Hay 7 comentarios.
  • 10/09/2007 20:57
  • · dixit XIX ·


    Es de humanos sentirse bien o mal cuando las cosas no van ni bien ni mal.
  • Tema: c u a d e r n o
  • Hay 8 comentarios.
  • 11/09/2007 19:30
  • Nocturno eterno |Xavier Villaurrutia|


    20070911175632-nocturno-eterno.jpg
    Cuando los hombres alzan los hombros y pasan
    o cuando dejan caer sus nombres
    hasta que la sombra se asombra
     
    cuando un polvo más fino aún que el humo
    se adhiere a los cristales de la voz
    y a la piel de los rostros y las cosas
     
    cuando los ojos cierran sus ventanas
    al rayo del sol pródigo y prefieren
    la ceguera al perdón y el silencio al sollozo
     
    cuando la vida o lo que así llamamos inútilmente
    y que no llega sino con un nombre innombrable
    se desnuda para saltar al lecho
    y ahogarse en el alcohol o quemarse en la nieve
     
    cuando la vi cuando la vid cuando la vida
    quiere entregarse cobardemente y a oscuras
    sin decirnos siquiera el precio de su nombre
     
    cuando en la soledad de un cielo muerto
    brillan unas estrellas olvidadas
    y es tan grande el silencio del silencio
    que de pronto quisiéramos que hablara
     
    o cuando de una boca que no existe
    sale un grito inaudito
    que nos echa a la cara su luz viva
    y se apaga y nos deja una ciega sordera
     
    o cuando todo ha muerto
    tan dura y lentamente que da miedo
    alzar la voz y preguntar “quién vive”
     
    dudo si responder
    a la muda pregunta como un grito
    por temor de saber que ya no existo
     
    porque acaso la voz tampoco vive
    sino como un recuerdo en la garganta
    y no es la noche sino la ceguera
    lo que llena de sombra nuestros ojos
     
    y porque acaso el grito es la presencia
    de una palabra antigua
    opaca y muda que de pronto grita
     
    porque vida silencio piel y boca
    y soledad recuerdo cielo y humo
    nada son sino sombras de palabras
    que nos salen al paso de la noche
  • Tema: P O E M A S
  • Hay 2 comentarios.
  • 11/09/2007 19:31
  • Por qué disparé |Raúl Guerra Garrido|


    20070912224019-por-que-dispare.jpg...quizá fuera simpático, en el fondo le pasaría lo mismo que a mí, me lo preguntó amable tras rebasar el disco apoyado en el suelo, rompiendo la línea continua, a cien metros del control policial, deténgase, era un chequeo de rutina, me decidió al preguntarme el número de la matrícula, un registro tan de rutina que no encontraron la pipa y la llevaba en la guantera, de memoria el número del documento nacional de identidad, el número de teléfono, el número de la biblia, no me preguntaron un nombre, mi nombre, sino un número, ¿se da cuenta?, ésa es la clave, ya tengo veinte años y eso es lo que soy, un número, el vértice visible del espanto, no es política, que si lo es, no es política sólo, es vida, la abrí como si fuera a coger un papel más, habíamos echado a porras y me había tocado la paja más corta, no estaba decidido, si no hubiera sido por lo de los números hubiera traicionado el objetivo del comando, al aferrar la culata me sentí fáusticamente convencido de que sí lo haría, es la atmósfera, al hacerse irrespirable, la que precipita la violencia, la praxis, es un principio físico de acción y reacción, ya lo dijo Engels o Lavoisier, me da igual, estoy hasta aquí de justificarme con mesiánicas citas dialécticas, es igual, de derecha a izquierda lo que se forma, de fascismo a comunismo, es un inmenso aparato burocrático que no nos interesa a los de nuestra clase, porque si es una auténtica lucha de clases, y la nuestra revolucionaria, a la que nos pertenece el futuro, no es la del proletariado, que si puede serlo, es la de la juventud, ésa es nuestra auténtica clase, la juventud, me siento más unido a un adolescente guaraní que a un treintañero de mi pueblo, ¿lo entiende, matusa?, no imposible, la gente, el socialismo, sí me interesa, la masa no, la masa es un montón de números, el trabajo en equipo es otra cosa, asociación de individuos con nombre propio, santo del día, pero eso es precisamente lo que no le interesa a la política, la política es una infraestructura sistemática de cosificación, el marketing alienante, la burocracia ordenadora, el computador pariendo números binarios o como se llamen, a tantos bits por segundo qué maravilla; todos clasificados, empaquetados y listos para el consumo, para engorde de cerdos, no existe la mujer objeto, no, yo nunca pude quitarle el sujetador, era una estrecha, existe la humanidad objeto, lo dijo Marx, todo lo que puede hacernos sentir vivos está prohibido, es pecado o engorda, Groucho, of course, es una profunda desesperación fría y sin nombre, con su peso en la mano es otra cosa, asienta la personalidad, uno se convierte en alguien, ¿nunca ha empuñado una pistola?, no en la mili, ni las de juguete, ni las de tiro al blanco, una de verdad, cargada, el seguro levantado y el índice, ¿cómo diría para que lo entienda?, en unión sicosomática con el gatillo, algo así, listo para decirle a un hombre, tú, a ti te ha tocado, a un número cualquiera, les llaman así en la guardia civil, la mía es una angulosa Parabellum Brigadier de nueve milímetros, más cómoda que la del nueve largo, inencasquillable, doscientos dólares en origen, buena pipa para la paz y no la guerra, es una prolongación de la mano, cacha contra palma, sus efluvios energéticos te inundan, te elevan a la seguridad de un ego definitivo, eres alguien con una personalidad propia, alguien a quien todos respetan, temen, obedecen, manos arriba y los banqueros, los ejecutivos, los militares, te obedecen, hasta las chavalas por más estrechas que sean, te conviertes en el centro de sus vidas, dejas de ser un número para ser lo más importante, la esencia del meollo de sus vidas, en un minuto te prestan más atención que en todas las reencarnaciones que hubieras podido acumular ante sus narices, no tendría los treinta pero estaba a miles de años luz de mí, le miré a los ojos, no es nada personal, es a un número cualquiera  y te ha tocado, lo siento, nada nos unía, para él cumplir los treinta no sería algo obsceno, degradante, la incorporación al sistema, porque ya formaba parte de él, era su celoso perro guardián, era el sistema en persona, más intimo que el crac de las astillas cuando saltaba la silueta de madera, que el clinc de las botellas, incluso que el sordo flasp de la calabaza, blanco y diana en el centro, tirador de primera, e... _____leer+_____
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 2 comentarios.
  • 12/09/2007 22:35
  • ¡No se apiaden de mí! Mejor desprécienme |Alexandre Jollien|


    20070911181721-no-se-apiaden-de-mi.jpgBaudelaire, una vez, vio a un mendigo arrodillado, estirando la mano, humillado. En vez de darle dinero, Baudelaire le arreó una patada. Y otra. Y otra. Hasta que el mendigo se alzó y le plantó cara. «¡Ahora somos dos iguales! -clamó entonces Baudelaire-. ¡Ahora sí puedo compartir contigo mi dinero!»
  • Tema: R A Z O N E S
  • Hay 8 comentarios.
  • 13/09/2007 21:10
  • · Habla ·


    20070826185142-habla.gif
    Antes de tirarme a la piscina
    vi a toda la gente, cada uno
    en su carril, que no se habla.
    Y pensé yo que qué triste.
    Al volver después en autobús
    vi a toda la gente, cada uno
    en su asiento, que no se habla.
    Y pensé yo que qué triste.
    Entonces sonó mi teléfono
    y vi que eras tú... no descolgué,
    no sabía qué decirte, ¡qué triste!
  • Tema: + p o e m a s
  • Hay 9 comentarios.
  • 14/09/2007 17:42
  • El gran jefe |Woody Allen|


    20070911180602-el-gran-jefe.jpgEstaba sentado en mi oficina limpiando el cañón de mi 38 y preguntándome cuál sería mi próximo caso. Me gusta ser detective privado. Cierto, tiene sus inconvenientes, me han dejado más de una vez las encías hechas papilla, pero el dulce aroma de los billetes de banco tiene también sus ventajas. Nada que ver con las mujeres, que son una preocupación menor para mí y que coloco, en mi escala de valores, justo antes del acto de respirar. Por eso, cuando se abrió la puerta de mi oficina y entró una rubia de pelo largo llamada Heather Butkiss y me dijo que era modelo y que necesitaba mi ayuda, mis glándulas salivares se pusieron a segregar desaforadamente. Llevaba una minifalda y un jersey ajustado, y su cuerpo describió una serie de parábolas que habrían podido provocar un ataque cardíaco a un buey.
     
    -¿Qué puedo hacer por ti, muñeca?
     
    -Quiero que encuentre a una persona.
     
    -¿Una persona perdida? ¿Has hablado con la policía?
     
    -No exactamente, señor Lupowitz.
     
    -Llámame Kaiser, muñeca. Pues bien, ¿de quién se trata?
     
    -Dios.
     
    -¿Dios?
     
    -Así es, Dios. El Creador, el Principio Universal, el Ser Supremo, el Todopoderoso. Quiero que usted me lo encuentre.
     
    Ha desfilado ya por mi oficina más de un buen bocado, pero, cuando una chica está tan buena como ésta, uno debe escucharla hasta el final.
     
    -¿Por qué?
     
    -Kaiser, eso es asunto mío. Usted ocúpese de encontrarlo.
     
    -Lo siento, bombón. No has dado con el tipo adecuado...
     
    -Pero, ¿por qué?
     
    -... a no ser que me des toda la información -dije poniéndome de pie.
     
    -Está bien, está bien -dijo ella y se mordió el labio inferior. Enderezó las costuras de sus medias, gesto hecho evidentemente para mí, pero, cuando trabajo, trabajo, y no era el momento de andarse con tonterías.
     
    -No nos apartemos del tema, nena.
     
    -Bueno, la verdad es... que en realidad no soy modelo.
     
    -¿No?
     
    -No. Tampoco me llamo Heather Butkiss. Soy Claire Rosensweig, y estudio en Vassar. Filosofía. Historia del pensamiento occidental y todo eso. Tengo que entregar un trabajo en enero. Sobre religión occidental. Todas las chicas de la clase entregarán estudios teóricos. Pero yo ¡quiero saber! El profesor Grebanier dijo que si alguien descubre la Verdad puede llegar a aprobar el curso. Y mi padre me prometió un Mercedes si apruebo con sobresaliente.
     
    Abrí un paquete de Lucky, luego otro de chiclé, y mastiqué el cigarrillo y fumé el chiclé. La historia empezaba a interesarme. Una estudiante demasiado mimada. Inteligente y con un cuerpo por el que reto a cualquiera haber visto otro mejor.
     
    -Su Dios, ¿qué aspecto tiene?
     
    -Nunca Lo he visto.
     
    -Entonces, ¿cómo sabes que existe?
     
    -Eso es lo que usted tiene que averiguar.
     
    -¡Ah! ¿Con qué no sabes qué aspecto tiene? ¿Ni dónde debo empezar a buscarlo?
     
    -No, en realidad, no. Aunque sospecho que está en todas partes. En el aire, en cada flor, en usted y en mí... en esta silla.
     
    -Ya.
     
    Así que la chica era panteísta. Tomé nota mental del detalle y dije que haría un esfuerzo por cien dólares al día, gastos aparte y una cena con ella. Sonrió y aceptó en el acto. Bajamos juntos en el ascensor. Afuera anochecía. Quizá Dios exista, o quizá no, pero en alguna parte de esta ciudad con seguridad había un montón de tipos que iban a tratar de impedirme averiguarlo.
     
    Mi primera pista fue la del rabino Itzhak Wiseman, un clérigo local que me debía un favor por haberle averiguado quién le ponía cerdo en el sombrero. Me di cuenta en el acto de que algo no pitaba cuando le hice unas preguntas, porque se azaró mucho. Estaba asustado.
     
    -Por supuesto que existe ya-sabe-quién, pero no puedo siquiera pronunciar Su nombre, de lo contrario me fulminaría en el acto. Entre nosotros, le diré que jamás he podido comprender por qué alguien se vuelve tan quisquilloso al pronunciar Su nombre.
     
    -¿Le ha visto alguna vez?
     
    -¿Yo? &... _____leer+_____
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 4 comentarios.
  • 16/09/2007 11:39
  • La nostalgia perpetua o una revisión del paradigma creador |Pilar Adón|


    20070902125523-la-nostalgia-perpetua-o-una-revision-del-paradigma-creador.jpgEl hombre es un ser eminentemente nostálgico. Ama lo que ya ha concluido y teme lo que está por suceder. Idolatra mitos antiguos, rara vez encuentra en el presente más inmediato algo evocador y, aunque necesite constantemente ejemplos que seguir, siempre hallará dificultades para descubrir modelos contemporáneos. No se trata además de una conducta exclusiva de nuestra época. En el primer capítulo de Una habitación propia (1929) Virginia Wolf ya comentaba: «Con una especie de celos por nuestros tiempos, supongo, por tontas y absurdas que sean estas comparaciones, me puse a pensar si, honradamente, se podía nombrar a dos poetas vivientes tan grandes como Tennyson y Cristina Rossetti lo habían sido en su tiempo».
     
    La hermosura perecedera de lo breve tal vez sea la mayor fuente de añoranza y de ese padecimiento que en principio debería resultar dulce y no demasiado penoso. El eco del violín implica un paseo por una pasaje mediterráneo, la lectura de una buena novela, el aprendizaje de un idioma extranjero, el despegue de un avión, la contemplación de una fotografía, la subida a un autobús, el recuerdo de una vida original, la formación de piel nueva, el olor del suelo salvaje, las sombras en los cristales de los trenes nocturnos y la conciencia de que todos vamos a morir porque todo en el hombre es breve. Y esa brevedad avisada produce tal sensación de pérdida constante, tal sensación de que lo mejor se va escapando de las manos sin remedio, que la añoranza por lo ya sucedido crece y crece. ¿Qué efectos produce el hecho de que el hombre sea un ser nostálgico consciente de su propia brevedad? En algunos casos se llega a la creación artística o intelectual como forma efectiva de fijar lo que no se quiere dejar morir. El hombre nostálgico se propone luchar contra su específica temporalidad y comienza a crear. En otros casos simplemente se deja arrastrar y se une a la contemplación aséptica del paso de los días.
     
    Es cierto que vivimos un tiempo de prisas, de cambios constantes, en el que resulta demasiado difícil centrarse en algo concreto porque la atención se ve seducida de modo insistente por nuevos y diferentes estímulos. Una época en la que saber qué se quiere conservar y por qué supone realizar una labor mental en ocasiones agotadora. Tal situación produce una imagen tan intensa de confusión que con frecuencia no se opta por nada y es entonces cuando el hombre se deja llevar de un interés a otro convirtiéndose en un ser perdido, inconsciente de su propia finitud y que vive basándose en una impresión de inmortalidad absolutamente ficticia. Es entonces cuando se comporta de manera automática y cuando, gracias al olvido de su temporalidad, produce. Se levanta a la misma hora día tras día para ver las mismas caras y para producir. Un juicio malpensante podría entrever detrás de estos comportamientos comunes e impuestos un proyecto orquestado: si constantemente se recordase lo limitado que es el tiempo y, por lo tanto, lo precioso que resulta, surgiría con toda seguridad algún tipo de evolución. Si cada individuo fuera consciente de su esencia mortal, no sería tan fácilmente dominable, no se dejaría encarrilar y recordaría la nota de violín que sólo dura un exquisito instante. No se permitiría ningún momento de abulia o aburrimiento y saldría a la calle para recibir el sol o el viento en la cara.
     
    Es como consecuencia de este avance tan rápido, de esta inventada sensación de perdurabilidad, que surge la perplejidad y la consiguiente duda, casi una desconfianza, hacia los que han elegido la otra opción. En una sociedad como la actual en la que la medida de todo la da el mercado y en la que la filosofía del consumo se está adueñando de la parcela artística que, incluso, se conceptúa como simple ocio o como una extensión del acto productivo, ciertamente parece difícil que todavía existan escritores (por tomar un ejemplo de creador y sabiendo que me refiero tanto a escritores como a escritoras aunque haya optado por lo masculino debido a una mera cuestión de economía en el lenguaje) que se tomen la literatura en serio más allá de promociones, entrevistas ocurrentes y listas de libros más vendidos. Y, por lo tanto, resulta casi imposible imaginar a cualquier escritor, pintor o escultor que alguna vez no haya escuchado la pregunta relativa a por qué escribe, pinta o esculpe. La necesidad de conservar lo... _____leer+_____
  • Tema: R A Z O N E S
  • Hay 5 comentarios.
  • 17/09/2007 21:24
  • · Libro de réquiems |Mauricio Wiesenthal| ·


    20070908210046-libro-de-requiems.jpgMaestro no es quien enseña, sino de quien se aprende. Poco importa entonces que la lección la recibamos de un vivo o un muerto, salvo que la admiración de darse en el primer caso se resuelve en el momento mientras que, en el segundo, hace falta un libro como el de Mauricio Wiesenthal. En su magistral Libro de réquiems están las lecciones menos magistrales que se puedan concebir, es decir, las más íntimas y humanas de sus maestros: sus propias vidas, de las que tanto hay que aprender. Escrito con exquisita elegancia debiera leerse con chaqué, guantes y sombrero, pues sería la única forma de hacerlo adecuadamente. Sus palabras refinadas expresan sentimientos de profunda y sincera gratitud. Quién lo lea no podrá evitar pensar que, llegado el momento, al libro le faltará un capítulo: el que el lector agradecido, nosotros, le dedicaría al autor.
     
    Oración |Mauricio Wiesenthal| [fragmento]
     
    En el cementerio protestante de Capri hay una sepultura con un reloj de sol y una cita de Mazzini, escrita en inglés: THERE IS NO DEATH IN THIS WORLD, ONLY FORGETFULNES (no existe la muerte, sino sólo el olvido).
     
    Este Libro de réquiems es también, en cierta manera, un libro de memorias; porque, en sus páginas, he reunido a grandes y pequeños personajes que forman parte de mi vida. Y no se puede rendir homenaje a los maestros, a los amigos y a los recuerdos sin recurrir a las confesiones personales.
     
    Después de muchos años de ejercer el oficio de escritor, he llegado a la conclusión de que un libro no tiene interés si no lleva dentro una buena parte del corazón de su autor. Por eso, en los últimos años de mi vida, me dediqué a recuperar los recuerdos que no había llevado a mis libros o que había ido dejando dispersos en artículos, en charlas, en citas... Tengo la idea de que el mundo ha caído en un preocupante estado de amnesia. A los malos políticos y a los grandes productores de basura les conviene que no haya referencias de calidad. Así puede venderse todo en una oferta de «novedad». Y las referencias del buen gusto y de la cultura (maestros y artistas, genios e ingenios) desaparecen devoradas por un torrente de vulgaridades que hoy se promocionan en el negocio, se enaltecen en la propaganda y se estudian en las escuelas.
     
    Tuve la suerte de vivir en una época que, culturalmente, era más rica, más exigente, más intensa. Y, guiado por mis maestros, llegué a conocer algunos personajes interesantes. Pero nunca consideré que la cultura pudiera ser un adorno ni una renta útil, esas apariencias que tanto seducen a los burgueses. Aprendí lo mejor en los viajes y en las aventuras, devorando libros que transformaron mi vida, dejándome llevar por los sueños y los deseos, cometiendo y pagando mis propios errores. Por eso creo que tengo una deuda con los jóvenes que hoy se educan, desgraciadamente, en manos de una poderosa industria que les vende lo que quiere: en los libros, en la música, en la televisión, en el cine...
     
    Durante muchos años me negué a dar a la imprenta este libro, porque pienso que el mundo sagrado de la edición se ha profanado con la educación de los escritores en la cultura del premio y del best séller. La literatura es justamente lo contrario: el sueño de dar vida a un libro único, a un libro buscado, a un libro irrepetible, no tanto por su valor -cualidad que siempre es relativa- sino porque lleva la traza personal del ser humano que lo escribió. Todo artesano ama sus herramientas. Y el papel, la pluma y la tinta son los fetiches del escritor. Por eso, no hay página tan disfrutada como la que se escribe a mano, en papel limpio, con pluma de tinta y primorosa letra; aunque luego vaya a la papelera.
     
    (...)
     
    A pesar de que he vivido una época voluntariosa, dominada por la industria y la política, no soy un entusiasta de las epopeyas burguesas de nuestro tiempo. Comprendo que la técnica ha sido la base del progreso. Pero me doy cuenta de que hoy va surgiendo también una idolatría de la técnica, puramente suntuaria y exhibicionista. Se levantan edificios que no son más que un alarde del cálculo de resistencia de los materiales. Se promocionan escritores que no son más que redactores de complicados textos que exigen un gran dominio léxico o gramatical. Y, en la música, cada dí
    ... _____leer+_____
  • Tema: L I B R O S
  • Hay 6 comentarios.
  • 18/09/2007 21:42
  • Así, verte de lejos |José Ángel Buesa|


    20070902150657-asi.jpg
    Así, verte de lejos, definitivamente.
    Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
    Así, como el agua que brota de una fuente,
    aquellos bellos días ya no pueden volver.
     
    Así, verte de lejos y pasar sonriente,
    como quien ya no siente lo que sentía ayer,
    y lograr que mi rostro se quede indiferente
    y que el gesto de hastío parezca de placer.
     
    Así, verte de lejos, y no decirte nada
    ni con una sonrisa, ni con una mirada,
    y que nunca sospeches cuánto te quiero así.
     
    Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
    la noche entera es corta para soñar contigo
    y todo el día es poco para pensar en ti.
  • Tema: P O E M A S
  • Hay 3 comentarios.
  • 19/09/2007 20:56
  • Las edades del hombre |Jacob Grimm|


    20070921225501-las-edades-del-hombre.jpgQuiso Dios que el hombre y el animal tuviesen el mismo tiempo, treinta años. Pero los animales notaron que era para ellos demasiado tiempo, mientras al hombre le parecía muy poco. Entonces vinieron a un acuerdo y el asno, el perro y el mono entregan una porción de los suyos, que son acumulados al hombre. De este modo consigue la criatura humana vivir setenta años. Los treinta primeros los pasa bien, goza de salud, se divierte y trabaja con alegría, contento con su destino. Pero luego vienen los dieciocho años del asno y tiene que soportar carga tras carga: ha de llevar el grano que otro se come y aguantar puntapiés y garrotazos por sus buenos servicios. Luego vienen los doce años de una vida de perro: el hombre se mete en un rincón, gruñe y enseña los dientes, pero tiene ya pocos dientes para morder. Y cuando este tiempo pasa vienen los diez años de mono, que son los últimos: el hombre se chifla y hace extravagancias, se ocupa en manías ridículas, se queda calvo y sirve sólo de risa a los chicos.
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 7 comentarios.
  • 21/09/2007 22:50
  • La amistad |Francesco Alberoni|


    20070922211430-la-amistad.jpgEn la amistad, la distancia entre lo ideal y lo real debe ser corta, no podemos proclamar una cosa y hacer otra. Los pactos han de ser respetados, la confianza recompensada.
     
    La amistad ha de ser leal, sincera, límpida. El amigo debe querer el bien del amigo no con palabras sino en la práctica, debe acompañarlo en los momentos de necesidad. En la amistad no se puede engañar ni hacer el mal, hay que saber cuáles son las virtudes del otro y valorarlas. El amigo ha de ser abierto, lleno de vida, divertido, no debe aburrir ni abrumar, y tampoco debe ser demasiado generoso, exagerado con los regalos, puesto que si es así suscita la necesidad de correspondencia y reconocimiento, que resulta muy pesada. La amistad debe ser fresca, ligera, incluso cuando es heroica. La amistad dice siempre, incluso delante de la muerte: «no hay de qué».
     
    La amistad existía en época de Confucio y existe hoy, y no hay motivos para pensar que vaya a desaparecer en el futuro. La amistad es tan sólo un modelo ideal que requiere ser respetado. Mientras lo sigamos, el mundo seguirá colmado de amigos, amigos que al vernos nos sonreirán.
  • Tema: R A Z O N E S
  • Hay 7 comentarios.
  • 22/09/2007 20:58
  • · La nit just abans dels boscos |teatre lliure| ·


    20070924205548-la-nit-just-abans-dels-boscos.jpgUn mendigo provoca aversión cuando lo contemplamos desde nuestra satisfacción económica. Apretamos el paso y procuramos mirar a otro lado: “otro borracho”, “otro vago”, pensamos. Lo consideramos un excluido de la sociedad... Craso error, somos nosotros los excluidos de la verdadera realidad. Vivimos en nuestro mundo feliz, mantenido con dinero, confiando ciegamente en un mecanismo implacablemente inhumano que puede lanzarnos fuera en cualquier momento. Despojados de la esclavitud del dinero sólo queda el hombre y, lamentablemente, somos tan poca cosa que, sentados en el suelo de una calle concurrida, los otros apretarán el paso y mirarán a otro lado.
     
    El monólogo de Koltès da voz a un miserable, un mendigo extranjero, doble miseria. Alguien con un mensaje que nadie escucha, alguien que necesita hablar al vacío para ahuyentarlo. No son suficientes seis actores para darle vida, falta cada uno de nosotros, por si acaso.
     
    Una veu en la nit |Marcos Ordóñez| [extracte del text escrit en ocasió de l’estrena de l’espectacle al Festival Temporada Alta 2006 - Festival de Tardor de Catalunya]
     
    El 1977, Bernard-Marie Koltès viu amb diners prestats i dorm al conservatori d’Estrasburg. Dubta de la seva capacitat com a escriptor; dubta també entre el teatre i la novel·la. La balança es decanta cap a l’escena quan Bruno Boëglin li estrena Sallinger a Lió. Aquest mateix any, escriu el monòleg La nuit just avant les fôrets pel seu amic l’actor Yves Ferry, a qui dirigeix a l’Off d’Avinyó. El protagonista, la veu de La nuit, és un emigrant perdut a qualsevol ciutat; un estranger essencial que, com en Jerry de la Història del Zoo, d’Albee, necessita desesperadament parlar i ser escoltat; parlar per seguir sent; parlar per passar la nit; parlar amb algú, apropar-se a un semblant i tocar-lo amb les seves paraules, amb el seu crit: la força del text radica en l’extrema intensitat d’aquest desig. També en aquest text veiem el més essencial de Koltès, sencer i a borbollons, per primer cop. Chéreau va escriure: “L’acció és la paraula, una paraula activa i esqueixada, repleta de fissures; una paraula que deixa d’ocultar la por i aborda de front, com a arma d’agressió i defensa, els pensaments secrets que no ens atrevim a reconèixer”.
     
    A la nit de l’estrena tan sols hi ha sis persones a la sala de la Place Crillon, però el monòleg crida l’atenció d’alguns crítics, com Gilles Sandier i JeanJacques Lerrand i, sobretot, de l’actor i director Roger Blin, que fa arribar el manuscrit de La nuit a JeanLuc Boutté i a Richard Fontana, els quals ho portaran a París -dirigit per Boutté, interpretat per Fontana- i ho presentaran, el 81, al Pétit Odéon.
     
    Àlex Rigola ha escollit La nit just abans dels boscos amb la traducció primera de Belbel, per a reinaugurar el Teatre Municipal de Girona. “Només busco, ha dit, presentar l’espai amb un text més actual que mai, i que aquest espai el trepitgin els actors. Grans actors, primeres espases, que s’alternaran (interpretant, no “llegint”) en el dibuix del personatge. Un personatge que no té edat: visc al Raval i cada dia, o més ben dit, cada nit em topo amb homes com ell; emigrants desesperats, joves de vint o de cinquanta anys que arriben per buscar-se la vida en una ciutat hostil”.
  • Tema: E V E N T O S
  • Hay 1 comentario.
  • 24/09/2007 20:54
  • · dixit XX ·


    El amor platónico nace en lo alto, de lo ideal y racional, y crece hacia abajo en busca de una consistencia animal. El amor terrenal nace en lo bajo, de lo real e instintivo, y crece hacia arriba en un intento de revestirse de un aura sentimental. Ambos buscan al otro con afán... pero nunca podrán crecer juntos, pues van en sentidos opuestos.
  • Tema: c u a d e r n o
  • Hay 2 comentarios.
  • 25/09/2007 17:09
  • Los paraguas |Luis Vidales|


    20070911183438-los-paraguas.jpg
    El palo de los paraguas
    sopla sus globos de seda
    para que el cielo los insulte.
    Pero los paraguas son cínicos
    y se alejan bajo la lluvia
    en una panorámica desbandada
    de cupulitas negras.
    Y cuando los días claros
    vengan dándole vuelcos
    a los cielos infantiles
    los paraguas se quedarán en casa
    y mirarán por la ventana
    pasar las nubes
    y acaso se pregunten
    quién los ha desterrado
    de su patria azul.
  • Tema: P O E M A S
  • No hay comentarios. Comentar.
  • 25/09/2007 17:09
  • El hombre triste |[narrado por] Elena Castillo Marrero|


    20070926134347-el-hombre-triste.jpgHabía una vez un hombre triste que fue a ver al médico para que le curase de su melancolía. El médico lo reconoció a fondo y le dijo:
     
    - No he podido encontrarle nada mal, pero voy a darle un consejo. Hay un circo en la ciudad, vaya esta misma noche. Verá un payaso que es tan divertido que no podrá parar de reírse en una semana.
     
    - Doctor -dijo el paciente triste-, ese payaso soy yo.
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 12 comentarios.
  • 26/09/2007 13:41
  • El paraíso de la disgresión |Javier Cercas|


    20070925130333-el-paraiso-de-la-disgresion.jpgLas ideas se desgastan. Usamos y abusamos de ellas, distorsionando o trivializando su significado, de forma que sus aristas se erosionan y que aquello que al principio fue provocador y revolucionario o peligroso -toda idea valiosa contiene alguno de esos ingredientes, o todos a la vez- acaba reducido a la condición de mera banalidad, cuando no a la de puro espantajo o, aún peor, de arma arrojadiza.
     
    Tal vez me equivoque, pero me temo que eso es lo que está ocurriendo con una de las ideas más provocadoras, revolucionarias y hasta peligrosas que nos ha legado la modernidad: la idea de tolerancia. Ahora mismo, y no sólo por culpa de los políticos, es casi imposible usar esa palabra sin que cualquier persona medianamente resabiada no sospeche que quien lo hace no es un moralista blandengue, un fariseo redomado o un bestia luchando por reprimir sus instintos asesinos, o simplemente que no se la confunda con la aceptación cobarde o la incapacidad crítica. Porque, del mismo modo que la democracia -otra idea revolucionaria y desgastada- no promueve la estupidez de que todos somos iguales, sino el prodigio de que todos lo seamos ante la ley, la tolerancia no acepta ese relativismo necio según el cual todas las opiniones son igualmente aceptables; no lo son: es aceptable -digamos- defender la obviedad de que la II República no fue el paraíso terrenal, pero no lo es proclamar que Franco no es responsable de aplastar un régimen legítimo y de encender una guerra salvaje, igual que no es aceptable afirmar que Auschwitz era en realidad un balneario o que este servidor de ustedes -cuya vanidad, créanme, no tiene límites- es mejor escritor que Miguel de Cervantes, como mi madre proclama ante quien quiera escucharla. De hecho, lo que define al tolerante de verdad es que no considera a quien expone esas opiniones dementes como un paradigma de maldad cuyo objetivo al exponerlas es agredirle, sino como una víctima de un error de juicio a quien, si a mano viene, debe persuadirse con razones de su equivocación, y a quien, por tanto y en principio, debe seguir considerándose como una persona tan estimable como cualquier otra. Por eso la mejor definición que ahora mismo se me ocurre de tolerancia se halla en esta frase inapelable de Alejandro Rossi: “La convicción de que un error intelectual no supone necesariamente un defecto moral”.
     
    Esa convicción exige a la vez una cierta disciplina moral e intelectual y, por supuesto, una tradición. Lo primero puede adquirirse a base de esfuerzo; lo segundo no, y basta con echar un vistazo a nuestra historia para constatar que, al menos en ese punto, no hay mucho de lo que enorgullecerse. Pero, como nunca es tarde para rectificar, habrá que celebrar que, aunque sea a costa de desgastarla, distorsionarla y banalizarla, desde hace algunos años todo el mundo esgrima esa idea, a ver si así acaba entrándonos en la cabeza, cosa que de momento no lleva trazas de ocurrir. Como somos unos bestias, cuando alguien discrepa de nosotros, lo que el cuerpo nos pide de inmediato es partirle una silla en la cabeza, y ni se nos ocurre imaginar la posibilidad de no despreciar al discrepante o de no convertirlo en enemigo a muerte; lo he comprobado personalmente: una vez se me ocurrió razonar por escrito mis diferencias de criterio con un amigo y al instante todo el mundo dio por sentado que nuestra amistad había acabado. Lo cierto, sin embargo, es que no hay nada tan divertido ni tan estimulante como discrepar de las opiniones de los amigos, y nada tan aburrido como estar siempre de acuerdo con ellas; es más: son las opiniones interesantes -no las inanes- las que dan lugar a controversias interesantes. Pero, al parecer, esto no hay manera de entenderlo; la razón es que la intolerancia es una forma del miedo, y también de la impotencia: como no confiamos en nuestras propias ideas, porque no sabemos defenderlas, renunciamos a discutir las de los demás, limitándonos a denigrarlas: a ellas y a quienes las sostienen. El resultado de esta perversión es siempre perverso. En plena guerra de Irak escuché en la radio un debate entre cuatro políticos. Tres de ellos compartían conmigo y con casi todo el país la teoría de las tres íes: la guerra era ilegal, ilegítima e injusta; sin embargo, en vez de discutir con sus razones las del político del PP -Gustavo Arístegui, creo, persona que me pareció bastante civilizada-, algunos de ellos se dedicaron a atacarlo personalmente, como si carecieran de argumentos con que rebatir los de su adversario. Lo confieso: no pude evitar ponerme de parte de Arístegui, y en un momento de obnubilación llegué a pensar que é... _____leer+_____
  • Tema: R A Z O N E S
  • Hay 2 comentarios.
  • 27/09/2007 13:05
  • Una refutación de Lucas |Douglas R. Hofstadter|


    20070928124054-una-refutacion-de-lucas.jpgEn sus vagabundeos, Lucus el Pensador se topó un día con un objeto desconocido: una mujer. Jamás había visto tal cosa, y al principio le causó una viva conmoción el verse muy parecido a ella; pero luego, levemente atemorizado también ante la nueva presencia, pregonó a todos los demás hombres del contorno: “¡Mirad! ¡Yo puedo contemplar su cara, cosa que ella no puede hacer; luego, las mujeres no pueden ser como yo!” Y así demostró él la superioridad de los hombres con respecto a las mujeres, para su tranquilidad y la de sus compañeros masculinos. Marginalmente, la misma argumentación prueba también la superioridad de Lucus con respecto a todos los demás hombres, pero él no hizo hincapié en ello. La mujer, en respuesta, adujo: “Sí, usted puede ver mi cara, cosa que yo no puedo hacer, pero yo puedo ver su cara, ¡cosa que usted no puede hacer! Estamos parejos”. No obstante, Lucus salió con una objeción inesperada: “Perdone, pero se engaña si piensa que puede ver mi cara. Lo que hacen ustedes las mujeres no es lo mismo que hacemos nosotros, los hombres, sino que tiene, como ya lo he señalado, un grado inferior, y no le corresponde ser llamado por el mismo nombre. Llámele, si quiere, ‘femivision’. Ahora bien, el hecho de que pueda usted ‘femiver’ mi cara carece de toda importancia, pues la situación no es simétrica, ya lo ve”. “Lo femiveo”, femicontestó la mujer, y se femifué...
  • Tema: C U E N T O S
  • Hay 4 comentarios.
  • 28/09/2007 12:32
  • Himno a la celulitis |Enrique Serna|


    20070929114517-himno-a-la-celulitis.jpg
    ¡Oh encanto de la gorda
    pierna de robustez elefantina
    que en grasa se desborda!
    ¡Oh majestad divina
    del muslo rebozado en gelatina!
    ... Vivan las adiposas
    adoratrices del esfuerzo nulo,
    que dejan las odiosas
    fatigas para el mulo
    y comen todo lo que agranda el culo.
  • Tema: P O E M A S
  • Hay 2 comentarios.
  • 29/09/2007 15:27
  • · throwing copper |Live| [1994] ·


    20070930212524-throwing-copper-live.jpgLa belleza tiene mala fama y la envidia nos lleva a pensar que tras una hermosa fachada sólo hay idiotez. También los regalos con el mejor envoltorio suelen ser los que más decepcionan. Sin embargo, hay honrosas excepciones cuando quizá la excepción sería que no las hubiese, es decir, al no haber relación entre continente y contenido (que eso es así no admite duda), tampoco hay regla ni excepción. Entonces, ¿qué tiene que ver esta disquisición con el disco que nos ocupa? Pues bien, la portada del disco throwing copper de Live es preciosa (reproducción del cuadro “sisters of mercy” de Peter Howson), la bandeja del CD es rojo translúcido y el disco verde oliva. Mi opinión sería superficial si me quedase sólo en estos detalles, pero las honduras de su música rock son las que verdaderamente me han llevado a escribir estas alabanzas que aquí terminan, el resto depende de ustedes.
  • Tema: D I S C O S
  • Hay 2 comentarios.
  • 30/09/2007 21:23



  • · POST SCRIPTUM ·
    Los artículos cuyo título comienza y termina con un punto alto son propiedad intelectual de Amkiel, salvo las partes indicadas que pudiera haber. El resto de los artículos son ajenos y pertenecen a sus autores, según se informa en el título salvo error u omisión. Las imágenes también son ajenas pese a omitirse su origen, dada la dificultad de su identificación en general.

    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

    Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]