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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.

[fragmento] |John Locke|


20070925132236-fragmento.jpgPues teniendo la mente en la mayoría de los casos, como se ve en la experiencia, el poder de suspender la ejecución y satisfacción de alguno de sus deseos, y así de todos, uno tras otro, es libre de considerar los objetos de éstos, examinarlos por todos los lados, compararlos con otros. En esto reside la libertad que tiene el hombre; y por no usar su derecho viene toda la variedad de errores, equivocaciones y faltas en las que incurrimos en la conducción de nuestra vida y en nuestros esfuerzos por procurarnos la felicidad; y así precipitamos la determinación de nuestra voluntad y nos comprometemos demasiado pronto, antes del debido examen. Para evitar esto, tenemos el poder de suspender la prosecución de ese o aquel deseo (...). Durante la suspensión del deseo, tenemos la oportunidad de examinar, considerar y juzgar lo bueno y lo malo de lo que haremos; y cuando, basándonos en el debido examen, juzgamos que hemos cumplido con nuestro deber y hecho todo lo que podíamos o debíamos hacer en prosecución de la felicidad; y no es una falta sino una perfección de nuestra naturaleza desear, poder y actuar de acuerdo con el último resultado de un análisis justo.
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  • 01/10/2007 21:46
  • · Servicio de información ·


    20070925134029-servicio-de-informacion.jpg-Ayuntamiento de Ventanilla, buenas tardes, le atiende Silvia.
    -Hola Silvia.
    -... hola, ¿quién eres?
    -¿Por qué me tutea? ¿Acaso nos conocemos?
    -Perdón, pensaba... como me ha llamado por mi nombre.
    -Claro, me lo acaba de dar usted misma.
    -Sí, ya, claro, pero...
    -¿Por qué lo da si no espera que lo utilicen? Sabe, es usted un tanto hipócrita.
    -Oiga, sin faltar, que una es una profesional.
    -No lo diga muy alto, podría inducir a confusión.
    -¿Qué está insinuando? ¡Oiga usted, le voy a colgar ahora mismo!
    -No, por favor.
    -...
    -Quería pedir una información.
    -...
    -¿Sigue usted ahí?
    -Dígame su pregunta y terminemos.
    -¿No quiere saber mi nombre?
    -¿Es ésa la pregunta?
    -No es ésa la pregunta, pero es una pregunta. Usted me dio su nombre y yo no he correspondido.
    -Ya... no se preocupe por eso, ¿sabe?, se supone que yo doy mi nombre, usted hace una pregunta, recibe respuesta y adiós.
    -¿Así es cómo funciona el servicio de información?
    -Sí, así es como funciona.
    -Ah, bien, adiós.
    -Eh, oiga, un momento, aún no ha planteado su pregunta.
    -Sí que lo he hecho, y usted me ha respondido, por lo que ahora toca el adiós.
    -¿Cómo te llamas?
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  • 02/10/2007 21:47
  • Majestad negra |Luis Palés Matos|


    20070925134518-majestad-negra.jpg
    Por la encendida calle antillana
    Va Tembandumba de la Quimbamba
    -Rumba, macumba, candombe, bámbula-
    Entre dos filas de negras caras.
    Ante ella un congo -gongo y maraca-
    Ritma una conga bomba que bamba.
     
    Culipandeando la Reina avanza,
    Y de su inmensa grupa resbalan
    Meneos cachondos que el gongo cuaja
    En ríos de azúcar y de melaza.
    Prieto trapiche de sensual zafra,
    El caderamen, masa con masa,
    Exprime ritmos, suda que sangra,
    Y la molienda culmina en danza.
     
    Por la encendida calle antillana
    Va Tembandumba de la Quimbamba.
    Flor de Tortola, rosa de Uganda,
    Por ti crepitan bombas y bámbulas;
    Por ti en calendas desenfrenadas
    Quema la Antilla su sangre ñáñiga.
    Haití te ofrece sus calabazas;
    Fogosos rones te da Jamaica;
    Cuba te dice: ¡Dale, mulata!
    Y Puerto Rico: ¡Melao, melamba!
     
    ¡Sús, mis cocolos de negras caras!
    Tronad, tambores; vibrad, maracas.
    Por la encendida calle antillana
    -Rumba, macumba, candombe, bámbula-
    Va Tembandumba de la Quimbamba.
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  • 03/10/2007 22:09
  • La chica rompedora |Germaine Greer|


    20071004204717-la-chica-rompedora.jpgEl feminismo no está acabado y no ha fracasado, pero es necesario que aparezca algo nuevo: la chica rompedora. El feminismo nos enseñó a ser más reflexivas y a descubrir la opresión, pero ahora se ve reducido constantemente a actuar a la defensiva y de manera reactiva. La chica rompedora es ofensiva y activa, jamás se siente culpable y nunca se justifica. No tolera las restricciones ni las actitudes sexistas. La próxima vez que un tipo te toque el culo, tenga una actitud prepotente, diga pestes de tu cuerpo y, en general, te trate como a una basura, olvídate de todas las consideraciones morales, olvídate de que le han inculcado el patriarcado y él también es una víctima, olvídate de los razonamientos y el debate. Simplemente, déjalo seco, al cabrón.
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  • 04/10/2007 20:39
  • · Le llamaban Trinidad ·


    20070925125830-le-llamaban-trinidad.jpg
    “Dios es uno y trino”
    dice el manual de instrucciones de la religión,
    también denominado Biblia
    o, en su edición abreviada de bolsillo,
    catecismo.
    ¿Y eso lo califican de Misterio?
    Cada uno de nosotros
    no sólo es uno y trino,
    sino múltiple y variado dentro de sí mismo.
    Va a ratos, como el deseo
    de ser divinos.
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  • 07/10/2007 15:59
  • · Carta al Juez ·


    20071008195306-carta-al-juez.jpgSr. Juez,
     
    Empiezo esta carta con la firme pretensión de, al terminar, lanzarme al vacío desde el piso treinta de este bloque de oficinas en el que me encierro día tras día desde hace ocho años. Ya sé que no me conoce, a lo sumo le habrán facilitado unos meros datos: donde nací, mi profesión, mi estado civil, si tenía antecedentes y, seguramente, si tenía problemas psiquiátricos. Pero eso no es conocerme sino estar informado de mis vínculos con la sociedad, precisamente lo que más detesto y que, a fin de cuentas, me han precipitado a este final inminente. Así que antes de que se forme una imagen errónea de mí he pensado explicarle quién soy o, mejor dicho, quién quise ser pues es ahí y sólo ahí donde realmente puedo decir “yo” con propiedad: Quise amar con dulzura y mi amor naufragó en un mar de dudas, quise tener muchos amigos y pocos lo fueron de verdad, más bien ninguno, pues nunca correspondí a ellos, y si luché por lo que creía fue hasta darme cuenta de lo relativo que resulta cualquier principio. Entonces me dejé arrastrar por la masa. Fui un hombre incierto, viví mientras viví y ahora muero porque me siento muerto. Disponga a su parecer de mis males pues bienes no me quedan ya para repartir.
     
    Atentamente,
    Un Suicida Cualquiera
     
     
    Sr. Suicida Cualquiera,
     
    Aunque sus ojos no puedan leer ya esta carta, pues habrán reventado a causa de la sobrepresión intracraneal en el momento del impacto de su caída libre desde el piso treinta, confío en que de alguna manera que no alcanzo a comprender su espíritu sea capaz de recoger lo que a continuación le vendré a referir. Sepa usted, señor Suicida Cualquiera, que ha cometido un error, un tremendo error, el cual carece de solución. Piense que la vida no es lo suficientemente inteligente como para urdir un complot en su contra, ni lo suficientemente estúpida como para no merecer ser vivida y disfrutar de los deleites que inocentemente nos depara. Es bien visto que todo depende del cristal con qué se mira, un mismo paisaje nos podrá parecer tenebroso o mágico. Así que está en nuestras manos la interpretación de la realidad que se nos presenta. Si usted encontró que su vida estaba vacía, ¿acaso se llenará al desaparecer?, quizás muerto el perro se acabó la rabia pero roto el cántaro, ¿quién lo llenará? Perdió la última oportunidad de demostrar que si hay algo que valga la pena es precisamente vivir, día a día, entre penas y alegrías. Estar aquí nunca será bueno o malo, es simplemente maravilloso.
     
    Atentamente,
    El Juez
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  • 08/10/2007 19:55
  • Cosas externas |Burton Watson|


    20071009221941-cosas-externas.jpgLa red del pescador existe debido al pez; una vez atrapado el pez, uno puede prescindir de la red. La trampa de conejos existe debido al conejo; una vez cazado el conejo se puede prescindir de la trampa. Las palabras existen debido a su significado; una vez obtenido el significado se puede prescindir de las palabras. ¿Dónde encontraré a un hombre que pueda olvidarse de las palabras para poder hablar con él?
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 09/10/2007 20:14
  • Utopía |Eduardo Galeano|


    20071007171950-utopia.jpg
    Ella está en el horizonte.
    Me acerco dos pasos,
    ella se aleja dos pasos.
    Camino diez pasos
    y el horizonte se corre
    diez pasos más allá.
    Por mucho que yo camine
    nunca la alcanzaré.
    ¿Para qué sirve la utopía?
    Para eso sirve:
    para caminar.
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  • 10/10/2007 22:19
  • El verdadero valor del anillo |Jorge Bucay|


    20071012110445-el-verdadero-valor-del-anillo.jpgÉrase una vez un joven que acudió a un sabio en busca de ayuda.
     
    -Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
     
    El maestro, sin mirarlo, le dijo: «Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después...». Y, haciendo una pausa, agregó: «Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar».
     
    -E... encantado, maestro -titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergados.
    -Bien -continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
     
    El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.
     
    Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
     
    Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.
     
    Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.
     
    Entró en la habitación.
     
    -Maestro -dijo-, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
    -Eso que has dicho es muy importante, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
     
    El joven volvió a cabalgar.
     
    El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:
     
    -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.
    -¿Cincuenta y ocho monedas? -exclamó el joven.
    -Sí -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente...
     
    El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
     
    -Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
     
    Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.
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  • 12/10/2007 11:02
  • · WATCHMEN |Alan Moore; Dave Gibbons| ·


    20071013132222-watchmen.jpg

    WATCHMEN es una novela gráfica con guión de Alan Moore y dibujos de Dave Gibbons. Me ha gustado mucho. Bien, ¿y ahora qué? Está muy bien dibujada, vale, pero lo que me ha impulsado a escribir esta crítica es el fascinante y apocalíptico guión de Alan Moore, pero... ¿cómo discutir lo sucedido sin mentarlo?, ¿qué conclusiones extraer sin dejar entrever el final? Evidentemente pienso en los futuros lectores que podrán descubrir la maravilla de la historia por sí mismos. Ellos, con su presencia ausente, me impiden argumentar pese a las muchas ganas que tengo, porque la historia tiene miga, mucha miga, y yo aquí sin poder comentarla, diantre. Así que esta crítica queda abierta a que, algún día en cualquier lugar, la terminemos; eso sí: sin máscaras. Por cierto, quis custodiet ipsos custodes.
     
    Sangre en el hombro de Palas |Daniel Dreiberg|
     
    ¿Es posible, me pregunto, estudiar un pájaro tan de cerca, observar y catalogar sus peculiaridades con un detallismo tal, que se vuelva invisible? ¿Es posible que, mientras se mide con tedio la envergadura de sus alas o la longitud de su tarso, perdamos de vista su poesía? ¿Que en nuestras descripciones pedestres de un plumaje marmóreo o vermiculado, dejemos de lado su semejanza a lienzos vivos, las cascadas de delicados tonos marrones y dorados que avergonzarían al propio Kandinsky, las neblinosas explosiones de color que rivalizarían con Monet? Creo que sí. Creo que, al examinar a nuestros animales desde el punto de vista de estadistas y diseccionadores, nos distanciamos cada vez más del maravilloso y mágico mundo de la imaginación, cuya gravedad nos atrajo hasta este campo en un primer momento.
     
    Eso no quiere decir que debamos dejar de establecer hechos y verificar datos; sólo sugiero que a menos que esos hechos se complementen con el fogonazo de una imagen poética, se convertirán en gemas sin tallar; piedras semipreciosas que casi no valdrá la pena coleccionar.
     
    Cuando miramos al ópalo negro y catatónico del ojo del periquito, debemos aprender a vislumbrar la fría locura alienígena que Max Ernst percibió cuando decidió vestir a sus novias desnudas con plumas escarlata y las monstruosas cabezas transplantadas de pájaros exóticos. Cuando capturamos algún milano o alguna golondrina de mar bajo la mirada aguda y azul de nuestras lentes Zeiss, debemos conseguir ver el vuelo detenido de las gaviotas color sepia que aparecen en las primeras fotografías cinéticas de Muybridge, batiendo sus alas blancas que trazan una lenta línea osciloscópica a través del tiempo y del espacio.
     
    Al mirar a un halcón, vemos las minúsculas diferencias en la anchura del cañón de sus plumas, donde antaño los egipcios veían a Horus y al ojo ardiente de la venganza sagrada encarnado. Hasta que transformemos nuestras meras imágenes en visiones genuinas; hasta que nuestro oído haya madurado lo bastante para escuchar una sinfonía entre el pandemonium de un aviario; hasta entonces, puede que tengamos un hobby, pero no tendremos una pasión.
     
    De niño, sentía pasión por los búhos. Durante los largos veranos de los 50, mientras medio país miraba hacia el cielo en busca de platillos volantes o misiles soviéticos, yo corría por los campos de Nueva Inglaterra en plena noche, masticando chocolate y mirando mi reloj mientras aguardaba a contemplar un espectáculo diferente, aguzando el oído a la espera del grito que significaría que un viejo pájaro bajaba de las ramas oscuras en busca de alimento, emitiendo un chillido de ermitaño loco, muy diferente del siseo enronquecido de los búhos más jóvenes.
     
    En algún momento de aquellos años, entre los aburridos años posteriores a una guerra merecidamente ganada y el día de hoy, acechaba la ominosa sombra de una guerra imposible de ganar; en algún momento, mi pasión se perdió, convirtiéndose sin que me diera cuenta en un banal y tedioso sistema de clasificación. Aquel cambio me pasó desapercibido hasta que acabó convirtiéndose en un hábito inconsciente. No fue hasta hace muy poco que vislumbré mi antigua pasión, medio oculta entre el polvo acumulado de mi estudio metódico y académico; al visitar a un a

    ... _____leer+_____
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  • 13/10/2007 13:06
  • Eröffnungsrede |Quim Monzó| [9. Oktober 2007]


    20071013165916-frankfurt-book-fair-2007.jpgSenyores i senyors,
     
    Com que de discursos no n’he fet mai (i no sé si en sabria) els explicaré un conte.
     
    El conte va d’un escriptor (un escriptor que sempre parla molt de pressa) a qui, un dia, li proposen de fer el protocol·lari discurs inicial de la Fira del Llibre de Frankfurt.
     
    Això passa l’any que la cultura catalana n’és la convidada. Un any que pot ser, per exemple, el 2007. Abans d’acceptar l’encàrrec, l’escriptor en qüestió -català i, per tant, gat escaldat- dubta. Pensa: “I ara ¿què faig? ¿Accepto la invitació? ¿No l’accepto? ¿La declino amb alguna excusa amable? Si l’accepto, ¿què en pensarà la gent? Si no l’accepto, ¿què en pensarà també la gent?”
     
    No sé com van les coses a d’altres països, però els asseguro que al meu la gent té tendència a pensar moltes coses, i a treure moltes conclusions. Si un dia expliques que, quan vas a cal sastre, l’home, mentre et pren les mides, pregunta: “¿Cap a quina banda carrega vostè?”, i tu contestes que carregues cap a la dreta (o que carregues cap a l’esquerra), la gent treu conclusions. Si vas a la fruiteria i demanes pomes treu conclusions. Si demanes taronges també en treu.
     
    Facis una cosa o facis l’altra -carreguis cap a la dreta o cap a l’esquerra, compris pomes o taronges- la gent té un alt nivell de clarividència. La gent és molt perspicaç i sempre dedueix coses, fins i tot ciutats que no són a cap mapa. Si fas un pas endavant, malament per no haver-te quedat quiet. Si et quedes quiet, malament per no haver avançat.
     
    Però passa que l’escriptor en qüestió creu que no ha de demanar perdó a ningú per sentir-se part de la cultura que aquell any han convidat a Frankfurt; de manera que decideix acceptar. És evident que no l’hi proposaran pas -fer el protocol·lari discurs inicial- l’any que la cultura convidada a la Fira de Frankfurt sigui la turca, la vietnamesa o la n’gndunga. Així, doncs, diu que sí, que el farà, i tot seguit s’asseu a una taula, agafa un bolígraf i una llibreta i comença a rumiar què hi ha de dir.
     
    Una mica, se sent perplex. Al llarg dels temps, la bonança de la història no ha estat al costat de la literatura catalana. Les llengües i les literatures no haurien de rebre mai el càstig de les estratègies geopolítiques, però el reben, i ben fort. Per això el sorprèn que un muntatge com aquest -la Fira de Frankfurt, dedicada a la gran glòria de la indústria editorial- hagi decidit convidar una cultura amb una literatura desestructurada, repartida entre diversos Estats en cap dels quals és llengua realment oficial (encara que n’hi hagi un i mig que ho proclamin sempre i quan aquesta proclamació no molesti els turistes, els esquiadors o els repartidors de butà).
     
    Per això té dubtes a propòsit de la invitació a Frankfurt. ¿De cop i volta el món s’ha tornat magnànim amb ells, quan n’hi ha tants que els volen perpètuament perifèrics? Recorda, a més, que, en un altre muntatge literari -més nòrdic i bastant més pompós-, ara fa poc més d’un segle (el 1904) el jurat del premi Nobel de literatura va premiar Frederic Mistral. Frederic Mistral no era català. Era occità. Però la referència serveix -no sols perquè alguns catalans i alguns occitans se senten a prop- sinó perquè el premi va molestar tant els puristes de la Nació- Estat (“Soyez propre, parlez français!”) que -mai més a la vida- cap literatura sense Estat ha tornat a tenir un premi Nobel.
     
    A més de la sensació de perplexitat, el personatge del nostre conte té una sensació de justícia. Potser “justícia” no és la paraula exacta. Alguna cosa semblant. Tot i que -com s’ha dit- als catalans els avatars polítics ens han anat d’una manera que no convida a gaire alegries, la literatura catalana és, clarament, una de les pedres fundacionals de la cultura europea. Cap literatura sense Estat d’aquesta Europa (que ara diuen que construïm entre tots), no ha estat ni és tan sòlida, tan dúctil i tan continuada.
     
    ¿Ha d’explicar tot això, en el ... _____leer+_____
  • Tema: E V E N T O S
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  • 14/10/2007 12:14
  • · dixit XXI ·


    El amor y la amistad son palabras mágicas que, a diferencia de abracadabra, pierden su efecto si se pronuncian.
  • Tema: c u a d e r n o
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  • 14/10/2007 22:17
  • Cuento para Rolf Carlé |Isabel Allende|


    20071015222048-cuento-para-rolf-carle.jpgHabía una vez una mujer cuyo oficio era contar cuentos. Iba por todas partes ofreciendo su mercadería, relatos de aventuras, de suspenso, de horror o de lujuria, todo a precio justo. Un mediodía de agosto se encontraba en el centro de una plaza, cuando vio avanzar hacia ella un hombre soberbio, delgado y duro como un sable. Venía cansado, con un arma en el brazo, cubierto del polvo de lugares distantes y cuando se detuvo, ella notó un olor de tristeza y supo al punto que ese hombre venía de la guerra. La soledad y la violencia le habían metido esquirlas de hierro en el alma y lo habían privado de la facultad de amarse a sí mismo. ¿Tú eres la que cuenta cuentos?, preguntó el extranjero. Para servirle, replicó ella. El hombre sacó cinco monedas de oro y se las puso en la mano. Entonces véndeme un pasado, porque el mío está lleno de sangre y de lamentos y no me sirve para transitar por la vida, he estado en tantas batallas, que por allí se me perdió hasta el nombre de mi madre, dijo. Ella no pudo negarse, porque temió que el extranjero se derrumbara en la plaza convertido en un puñado de polvo, como le ocurre finalmente a quien carece de buenos recuerdos. Le indicó que se sentara a su lado y al ver sus ojos de cerca se le dio vuelta la lástima y sintió un deseo poderoso de aprisionarlo en sus brazos. Comenzó a hablar. Toda la tarde y toda la noche estuvo construyendo un buen pasado para ese guerrero, poniendo en la tarea su vasta experiencia y la pasión que el desconocido había provocado en ella. Fue un largo discurso, porque quiso ofrecerle un destino de novela y tuvo que inventarlo todo, desde su nacimiento hasta el día presente, sus sueños, anhelos y secretos, la vida de sus padres y hermanos y hasta la geografía y la historia de su tierra. Por fin amaneció y en la primera luz del día ella comprobó que el olor de la tristeza se había esfumado. Suspiró, cerró los ojos y al sentir su espíritu vacío como el de un recién nacido, comprendió que en el afán de complacerlo le había entregado su propia memoria, ya no sabía qué era suyo y cuánto ahora pertenecía a él, sus pasados habían quedado anudados en una sola trenza. Había entrado hasta el fondo en su propio cuento y ya no podía recoger sus palabras, pero tampoco quiso hacerlo y se abandonó al placer de fundirse con él en la misma historia...
  • Tema: C U E N T O S
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  • 15/10/2007 22:17
  • Propuesta popular |Matthew Stewart|


    20071009211939-propuesta-popular.jpgTodo el mundo cuenta con un conjunto de creencias generales, y la mayor parte de la gente en cualquier momento puntual (y a lo largo de la historia) tiene un cierto subconjunto compartido de tales creencias. En ocasiones denominamos «filosofías» a dichos subconjuntos, aunque ello puede suponer un abuso del lenguaje. Lo que puede contar como filosofía es la actividad de conservar en el camino estas creencias iniciales, o disposiciones, abiertas a la verdad sobre las cosas, libres de confusiones autoinfligidas. La filosofía ordena frecuentemente los recordatorios con el propósito estratégico de guardar la mente popular abierta y crítica. Aquí propongo unas cuantas de tales advertencias, todas ellas máximas tópicas, una renovada llamada de atención a lo que puede ayudar a precavernos contra algunas de las populares preconcepciones de nuestro tiempo. Dado que mi objetivo es vasto, amorfo y no autoconsistente, uno no ha de esperar más que generalidades y pontificaciones.
     
    No faltan hoy aquellos que predican que todos somos víctimas de una cierta forma de pensar heredada; que la historia de la filosofía occidental ha condicionado nuestra forma de pensar, nos ha apaleado con esquemas conceptuales en la forma de prejuicios, nos ha convertido en monstruos inmorales y nos ha dividido en grupos incompatibles e incomunicados. Predican que el individuo es una ilusión egoísta, que sólo el grupo es real, y que debemos romper el código de nuestro pensamiento si hemos de lograr la salvación.
     
    Contra estos predicadores de la falsedad digo:
     
    Usted es lo que piensa. Sólo usted es responsable de lo que piensa. Nadie más, ni la historia, ni el lenguaje, ni el inconsciente puede sustituirle. Suyo propio no hay más que lo que usted pueda pensar por sí mismo. Nada está oculto. Los miles de años de pensamiento y cultura no están ahí para atraparle en formas fijas de pensar, sino para liberar su pensamiento. Ésta es nuestra única herencia real de la filosofía.
     
    Usted puede hacer que las cosas sean mejores. Si usted piensa, si ve cómo son las cosas, puede advertir cómo cambiarlas. No siempre funcionará de acuerdo con el plan, pero a veces sí ocurre. La razón es su amiga. Las cosas pueden mejorar. Podemos hacerlo mejor. Esto no es tan sólo ideología estadounidense; vergüenza ha de dar a los que digan lo contrario.
     
    La filosofía no encierra misterio. Puede que haya misterio en el mundo, si usted quiere, pero ninguno en la filosofía. No hay un gran secreto reservado para los iniciados filosóficamente. Ni fábrica secreta del pensamiento alguna, ya sea cultural, histórica o metafísica. Ninguna explicación para acabar con todas las explicaciones. Ningún «lo que es» idéntico a «que es». Ninguna respuesta única para todos los problemas del mundo. La filosofía es, en el mejor de los casos, la residencia para unas cuantas preguntas no respondidas. En lo que respecta al conocimiento filosófico, no se trata de lo qué conoces, sino de cómo lo conoces, y para ello no se necesita más que unas cuantas máximas sensatas.
     
    En suma, sólo digo: ¡piense!, ¡sea responsable!, ¡sea bueno! Sea honesto consigo mismo. Conviértase en lo que es.
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  • 16/10/2007 22:19
  • Al motor maravilloso |Juan Parra del Riego|


    20070925124735-al-motor-maravilloso.gif
    Yo que canté un día
    la belleza violenta y la alegría
    de las locomotoras y de los aeroplanos,
    qué serpentina loca le lanzaré hoy al mundo
    para cantar tu arcano
    tus vivos cilindros sonámbulos, tu fuego profundo
    ¡oh, tú, el motor oculto de mi alma y de mis manos!
     
    ¡Qué llama enloquecida se enreda en tus fogones
    y hace girar la rueda líquida de la sangre
    y atiranta las poleas de los músculos
    para mecer los columpios súbitos de las sensaciones,
    cuando corro, beso anhelo, callo, sufro, espero, miro,
    salta mi alma en una loca carcajada,
    floto en sedas de suspiro
    o en el charco solitario de la sombra en que me estiro
    se me copia el corazón como una estrella desolada.
     
    ¡Y qué electricidades
    se me van por los alambres calientes de los nervios
    hasta el cerebro, caja de las velocidades
    azules y negras y rojas de todos los sueños...!
    Zumba la turbina sutil de hondos dolores
    y saltan imágenes,
    y hacia donde ya no alcanza el ojo triste
    con sus sedientas ruedas de colores
    corre el tren de las imágenes...
     
    Y qué émbolos oscuros se agitan sin cesar,
    y qué carbón jadeante de soles escondidos
    te hacen andar
    a todo vapor, a todo vapor,
    cuando se me hincha el corazón de una salvaje alegría,
    o se me quiere romper de dolor
    y de melancolía.
     
    Motor humano: tú eres
    la única maravilla de este mundo doloroso,
    por tu inmortal prodigio: el beso de las mujeres,
    el pensamiento firme y armonioso,
    la palabra que salta rotunda, patética y viva,
    por la célula furtiva
    que trabaja en sus telares nuestro ritmo misterioso;
    teje un día la Esperanza,
    otro día el Sufrimiento,
    otro día la Alegría.
    Yo siento
    cuando queda tensa y viva sobre mi alma la Energía.
    ¡Motor de la explosión de toda la vida mía!
    ¡Hondo motor que hace mi cólera y llanto
    mi callada pasión y mi fuerza y mi canto,
    más ligero,
    más ligero,
    con la carga de esperanza que es única conquista:
    tú, la máquina del único sendero sin sendero;
    yo, tu alado y sangriento maquinista!
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  • 18/10/2007 20:09
  • Paciencia |Alain|


    20071007171449-paciencia.jpgCada vez que voy a tomar el tren oigo a la gente decir: «No llegaremos hasta tal hora; ¡qué viaje tan lento y aburrido!». El problema está en que creen que será así; nuestro estoico andaba cargado de razón cuando decía: «Suprime el juicio y suprimirás el mal».
     
    Si miráramos las cosas de otro modo, veríamos que un viaje en tren es uno de los placeres más vivos. Si se abriese una sala de espectáculos panorámica en la que pudieran admirarse los colores del cielo y la tierra, y la fuga de las cosas, como sobre una gran noria cuyo centro estuviese en el fondo del horizonte, todo el mundo querría asistir a ese espectáculo. Y si el inventor reprodujera también la trepidación del tren y los ruidos del viaje, el espectáculo parecería aún más hermoso.
     
    Pues todas esas maravillas, en cuanto subís a un tren, las tenéis gratuitamente; sí, gratuitamente, porque el precio que pagáis por el billete es para ser transportados, no para ver los valles, los ríos y las montañas. La vida está llena de esos placeres vibrantes que no cuestan nada y de los que no se disfruta lo suficiente. Sería necesario instalar rótulos, escritos en todos los idiomas, que dijeran: «Abrid los ojos, disfrutad».
     
    Me responderéis: «Soy viajero, no espectador. Un asunto importante reclama mi presencia aquí o allá, lo más pronto que pueda. No pienso en otra cosa; cuento los minutos y las vueltas de las ruedas. Maldigo esas paradas y a esos empleados indolentes que arrastran los baúles sin pasión. Yo arrastro los míos mentalmente; arrastro el tren; arrastro el tiempo. Usted dirá que es absurdo, y yo digo que es natural e inevitable, si se tiene un poco de sangre en las venas».
     
    Desde luego que es bueno tener sangre en las venas, pero los animales que han triunfado sobre esta tierra no son los más coléricos, sino los razonables, los que reservan su pasión para el momento adecuado. Por ejemplo, el más temible campeón de esgrima no es el que se abalanza enérgicamente sin saber adónde irá; es el flemático que espera que el hueco esté abierto y que se cuela de repente, como una golondrina. De igual modo, no arrastréis vuestro vagón, puesto que ya avanza sin necesitar vuestro esfuerzo. No arrastréis el majestuoso e imperturbable tiempo que conduce, de un instante a otro instante, todos los universos reunidos. Las cosas sólo están esperando una mirada para atraparos y llevaros con ellas. Hay que aprender a ser buen amigo de uno mismo.
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  • 19/10/2007 22:59
  • La Verana |Jostein Gaarder|


    20071007165741-la-verana.jpgLa Verana era una dona preciosa que tenia tants pretendents que no aconseguia escollir-ne cap i sempre rondinava que necessitava més temps per prendre una decisió. Un bon dia, un bruixot li va donar un beuratge màgic i li va dir que quan se n’hagués begut la meitat viuria per sempre més. D’aquesta manera tindria tot el temps que volgués per buscar l’home indicat per compartir-hi la vida. Quan el trobés, només calia que li fes beure la resta del beuratge i així tots dos viurien eternament. La Verana es va afanyar a beure la seva part i va viure molts anys sense aconseguir decidir-se per cap home. Van passar cent anys i ella es mantenia igual de jove i bonica, però a mesura que passava el temps cada cop se li feia més feixuc haver de triar. Va comprendre que el beuratge encara havia fet més difícil la tria i, a més, tenia massa temps per decidir-se, sinó que encara ho complicava més la condició que l’home que triés no hauria d’estar al seu costat tan sols una generació, sinó tota l’eternitat. Al cap de dos-cents anys, la Verana havia conegut tants pretendents que ja no era capaç d’estimar cap home. Malgrat to, continuava condemnada a viure a la terra per sempre més i encara avui dia va errant pel món. Per això, quan un home s’enamora d’una dona que no se sap decidir, ha d’estar a l’aguait perquè potser ha trobat la Verana, freda i irresoluta. I hi ha molts homes que han perdut el cap i la joventut per la Verana, però ningú no la tindrà mai.
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  • 20/10/2007 15:12
  • · dixit XXII ·


    Nuestro exterior se muestra simétrico mientras que nuestras vísceras se disponen de forma irregular. ¿Será que la naturaleza también sabe que lo visible ha de ser lo más perfecto posible y, la imperfección, lo retorcido, debe de quedar oculto en nuestro interior?
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  • 20/10/2007 22:20
  • Coraçao Vagabundo |Caetano Veloso| [canción]


    20071021222754-coracao-vagabundo.jpg
    Meu coração não se cansa
    De ter esperança
    De um dia ser tudo a que quer
    Meu coração de criança
    Não é só a lembrança
    De um vulto feliz de mulher
    Que passou por meus sonhos
    Sem dizer adeus
    E fez dos olhos meus
    Um chorar mais sem fim
    Meu coração vagabundo
    Quer guardar o mundo
    Em mim
  • Tema: P O E M A S
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  • 21/10/2007 22:22
  • Ser japonés |Xavier Rubert de Ventós|


    20071021123743-ser-japones.jpgDice la rata de laboratorio, satisfecha, a su amiga: «¿Ves como tengo al investigador de bata blanca perfectamente amaestrado?: cada vez que presiono la palanca, él obedece y me da un terrón de azúcar.» Es el mismo argumento que le escuché a un tigre que también había amaestrado a su domador.
     
    Dice el indicio de Zinacantán, preocupado, a su amigo: «Sí, la verdad es que esos antropólogos se fijan mucho en todo y se pasan el día preguntando sobre nuestros dioses y ceremonias. Pero la verdad es que son algo ceporros y tardones; nunca terminan de aprender lo que les contamos y siguen todavía practicando sus supersticiones cada domingo.»
     
    Dice el barcelonés, tan satisfecho como la ratita: «No sé si el edificio o la calle donde vivo son tan importantes, pero tengo un montón de japoneses cada día -clic, clic- vienen a sacarle fotos. Debe ser para copiarlo y hacer réplicas más baratas de nuestras obras, claro, ¡es lo que ellos saben hacer!»
     
    Gallardo y condescendiente, como la rata o el indio, el barcelonés se siente superior a esos pobrecillos que de todo se admiran -«son como niños»-, que todo lo fotografían y copian. Perfecto indígena de su cultura, le resulta gracioso el ingenuo interés del oriental. No sabe que él es el conejillo de Indias, y que el japonés es el científico -o el artista- a quien sirve de test o de modelo.
     
    El genio japonés se manifiesta desde siempre en su propia leyenda negra: dumping comercial, mimetismo tecnológico, etc. Los productos japoneses entraron en la órbita de la competencia comercial llevando al extremo el viejo principio taoísta de que la victoria no se consigue afirmándose sino cediendo. En el comercio -como en el jiu-jitzu- no se vence imponiendo la propia fuerza, sino absorbiendo la energía del contrario. La habilidad para reproducir a bajo coste la tecnología extranjera culmina así una larga y sofisticada tradición. Los japoneses «copian» tecnología exactamente igual que vienen copiando religiones desde hace siglos. Un secular, sutil y refinado pudor ante los temas de fondo les ha impedido generar los profetas con su Mensaje a cuestas o los genios con su Invención en ristre. Los japoneses no se preocuparon jamás de inventar ni tan sólo una religión nacional: «¡Que inventen ellos!» Ahí estaba Oriente profundo como materia prima para sus necesidades religiosas: budismo hindú, taoísmo chino meridional, confucianismo septentrional, etc. Los contenidos pueden venir, pues, de cualquier lugar; lo que los japoneses han hecho y harán siempre es elaborarlos, conservarlos, estilizarlos y difuminarlos. Hacer, por ejemplo, del naturalismo, arte floral, o del taoísmo, teísmo.
     
    Y es precisamente este instinto de recepción y «conservación» lo que les hace en el fondo más invulnerables a la influencia extranjera. Los japoneses han sabido utilizar los mensajes salvíficos o científicos extranjeros como medios, sí, pero para sus fines; han sido capaces de seguir escribiendo su discurso, pero en otro lenguaje, de aprovechar la técnica extranjera... sin importar su estética. Una operación cuyo éxito ha llegado a invertir hoy los propios términos en que puede hablarse del imitador y del imitado.
     
    ¿Que los japoneses se dedicaron a copiarlo todo? Quizás sí. Hasta los fabricantes de coches europeos, por ejemplo, tuvieron que «copiar a los copiones» bajando el capó de los coches, variando los parabrisas o cambiando el sistema de prestaciones. ¿Que ellos hacían lo mismo que nosotros sólo que todo más barato? Quizás sí. Pero hace quince años, en los almacenes Macy’s de Nueva York, observé con sorpresa que las firmas de prêt-à-porter japonesas costaban diez veces más que cualquier firma francesa -y que de momento, claro está, no vendían prácticamente nada.
     
    -¿Por qué ponen estos precios prohibitivos, y aguantan ustedes sin vender? -les pregunté.
     
    -Pretendemos invertir esa imagen según la cual «lo japonés» es lo baratito -me respondieron-. Es ésta una imagen que los suizos tratan de recuperar ahora con el Swatch, pero que nosotros la tenemos ya atrás. Ahora queremos que la gente se las vea y se las desee para poder comprar nuestras cosas. De... _____leer+_____
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  • 22/10/2007 22:06
  • Espantapájaros 1 |Oliverio Girondo|


    20071021113047-espantapajaros.jpgNo se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exhibición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
     
    Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
     
    ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
     
    ¡María Luisa era una verdadera pluma!
     
    Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
     
    ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
     
    Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
     
    ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes, la de pasarse las noches de un solo vuelo!
     
    Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
     
    Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
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  • 23/10/2007 21:25
  • NOVA ORACIÓ DEL PARENOSTRE |Miquel Martí i Pol|


    20071007174622-nova-oracio-del-parenostre.jpg
    Pare nostre que esteu en el cel
    sia augmentat sovint el nostre sou,
    vingui a nosaltres la jornada de set hores,
    faci’s un xic la nostra voluntat
    així com la d’aquells que sempre manen.
     
    El nostre pa de cada dia
    doneu-nos-el més fàcil que no pas el d’avui,
    perdoneu els nostres pecats
    així com nosaltres perdonem
    els dels nostres encarregats
    i no ens deixeu caure a les mans del director,
    ans advertiu-nos si s’apropa,
    amén.
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  • 24/10/2007 21:14
  • El cinismo: Ocaso de la falsa conciencia |Peter Sloterdijk| [fragmento]


    20071021122659-el-cinismo.jpgDesde que la sociedad burguesa empezó a tender puentes entre el saber de los de arriba y el de los de abajo del todo, pretendiendo fundar íntegramente su imagen del mundo sobre el realismo, los extremos se van entrelazando cada vez más. Hoy día, el cínico aparece como un tipo de masas: un carácter social de tipo medio en la supraestructura elevada. Y es tipo de masas no sólo porque la avanzada civilización industrial haya producido el tipo del individualista amargado como fenómeno de masas, sino que son las mismas ciudades las que se han convertido en difusos conglomerados que han perdido la capacidad de crear public characters aceptados generalmente. La presión hacia una individualización ha bajado en el moderno clima urbano y de «medios». De esta manera, el cínico moderno, tal y como se da, sobre todo desde la Primera Guerra Mundial, en cantidades masivas en Alemania, ha dejado de ser un marginado. Pero aparece menos que nunca como tipo plásticamente desarrollado. El moderno cínico de masas pierde su mordacidad individual y se ahorra el riesgo de la exposición pública. Hace ya largo tiempo que renunció a exponerse como un tipo original a la atención y a la burla de los demás. El hombre de la clara «mirada malvada» se ha sumergido en la masa; sólo el anonimato es el gran espacio de la discordancia cínica. El cínico moderno es un integrado antisocial que rivaliza con cualquier hippy en la subliminal carencia de ilusiones. Ni siquiera a él mismo su perversa y clara mirada se le manifiesta como un defecto personal o como un capricho amoral del que debe responsabilizarse en privado. De una manera instintiva no entiende su manera de ser como algo que tenga que ver con el ser malvado, sino como una participación en un modo de ver colectivo y moderado por el realismo. Tal es, en general, la forma más extendida, entre gentes ilustradas, de comprobar que ellos no son los tontos. Incluso en ello parece existir algo sano, cosa a cuyo favor está la voluntad de autoconservación. Se trata de personas que tienen claro que los tiempos de la ingenuidad han pasado.
     
    Psicológicamente se puede comprender al cínico de la actualidad como un caso límite del melancólico, un melancólico que mantiene bajo control sus síntomas depresivos y, hasta cierto punto, sigue siendo laboralmente capaz. Pues, en efecto, en el caso del moderno cinismo la capacidad de trabajo de sus portadores es un punto esencial... a pesar de todo y después de todo. Hace ya muchísimo tiempo que al cinismo difuso le pertenecen los puestos claves de la sociedad, en las juntas directivas, en los parlamentos, en los consejos de administración, en la dirección de las empresas, en los lectorados, consultorios, facultades, cancillerías y redacciones. Una cierta amargura elegante matiza su actuación. Pues los cínicos no son tontos y más de una vez se dan cuenta, total y absolutamente, de la nada a la que todo conduce. Su aparato anímico se ha hecho, entre tanto, lo suficientemente elástico como para incorporar la duda permanente a su propio mecanismo como factor de supervivencia. Saben lo que hacen, pero lo hacen porque las presiones de las cosas y el instinto de autoconservación, a corto plazo, hablan el mismo lenguaje y les dicen que así tiene que ser. De lo contrario, otros lo harían en su lugar y, quizá, peor. De esta manera, el nuevo cinismo integrado tiene de sí mismo, y con harta frecuencia, el comprensible sentimiento de ser víctima y, al mismo tiempo, sacrificador. Bajo esa dura fachada que hábilmente participa en el juego, porta una gran cantidad de infelicidad y necesidad lacrimógena fácilmente vulnerable. Hay en ello algo de pena por una «inocencia perdida», de sentimiento por un saber mejor contra el que se dirige toda actuación y todo trabajo.
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  • 25/10/2007 21:28
  • Su majestad El TANGO |José Antonio Macho|


    20071026230938-su-majestad-el-tango.jpg
    Supiste cambiar para subir de barrio
    y conquistaste la cima del baile, en solitario.
     
    Del bajo fulardo pasaste al intelecto alto
    piano, violín, bandoneón, un bajo y... canto.
     
    Con la cabeza, das un breve quebranto
    antes del melodioso momento del primer contacto.
     
    Falda entreabierta, costura en medias, -ella-, tacón alto
    elegancia de gestos, traje de sastre -él-; y sombrero ancho.
     
    Gira el cuerpo, tu pareja te envuelve
    alargas la pierna, ella salta el obstáculo;
    frenesí de vueltas, sensuales contactos
    armoniosos reencuentros, ocupáis poco espacio.
     
    El cantor en una estrofa, gesticula una mueca y
    al abrir las piernas, extiende lentamente el brazo;
    enfatiza en la historia que nos está contando
    alrededor suyo, las parejas siguen bailando.
     
    Letra que sentimenta el canto
    música de ritmo acompasado;
    conseguir bien bailarlo, un goce logrado
    estamos señores hablando, de “Su majestad El TANGO”.
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  • 26/10/2007 23:09
  • · Acetre |Ateneu de Sant Just Desvern| ·


    20071028192814-acetre.jpgA Acetre los descubrí por casualidad, tanta que ni siquiera recuerdo cómo fue. Proceden de Olivenza (Badajoz) y su música bebe en las aguas extremeñas y portuguesas del cercano río Guadiana. Su esquiva discografía de los últimos tiempos la integran tres discos: Canto de Gamusinos, Barrunto y Dehesario. Al comprar este último por correspondencia, seguro de acertar pues ya tenía los dos anteriores, curioseé en la agenda de conciertos previstos de la banda y, oh casualidad, venían a Barcelona, por fin, a tiro de tranvía T3, invitados por la Casa Regional de Extremadura. No soy extremeño, qué se le va a hacer, pero como la música une y no separa, para allí me fui con el alma en vilo y la atención dispuesta. La entrada era libre, no había que pagar nada, como suele suceder en los grandes espectáculos (la noche estrellada, el atardecer sobre el mar, una sonrisa, etc.). Aparecieron sobre el escenario y comenzaron a tocar. El concierto duró unas dos horas y media y ojalá hubiera durado más, mucho más.
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  • 28/10/2007 14:11
  • Una parábola sin moraleja |Matthew Stewart|


    20071021114152-una-parabola-sin-moraleja.jpgTres montañeros filosóficos y su sherpa decidieron escalar la montaña más alta del mundo. Era una montaña inexplorada, tan alta que desde su cima se esperaba que uno pudiera ser capaz de ver el mundo entero. Así que se dispusieron a atacar la cima un día soleado. Algunos milenios más tarde finalmente la alcanzaron. Sus ojos contemplaron el espectáculo en derredor y después se miraron unos a otros perplejos. Podían atisbar el mundo entero, pero su altura era tan grande que todo lo que había abajo se mezclaba en una compacta masa gris. Podían ver todo de una vez, pero nada en particular.
     
    El primer montañero, que era partidario de la filosofía oriental, exclamó: «Hemos llegado a dominar todo y logrado la Nada final. Ya no existimos». Se sentó y cerró los ojos.
     
    El segundo montañero, formado en la filosofía continental, se lamentó: «Nuestra larga tradición de alpinismo metafísico nos ha conducido a un encuentro con el nihilismo. Debemos minar los fundamentos de esta montaña, y sólo entonces seremos capaces de verlo todo». Cogió una pala y empezó a cavar.
     
    El tercero, entrenado en la filosofía analítica, dijo: «Simplemente no hemos llegado a un punto suficientemente alto. Por fortuna, hemos desarrollado algunas tecnologías para llevarnos a una altura superior». Buscó una escalera por los alrededores.
     
    El sherpa, con la impresión de que sus clientes estaban insatisfechos, dijo, un tanto a la defensiva: «Lo siento, no se admiten devoluciones».
  • Tema: C U E N T O S
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  • 31/10/2007 21:59



  • · POST SCRIPTUM ·
    Los artículos cuyo título comienza y termina con un punto alto son propiedad intelectual de Amkiel, salvo las partes indicadas que pudiera haber. El resto de los artículos son ajenos y pertenecen a sus autores, según se informa en el título salvo error u omisión. Las imágenes también son ajenas pese a omitirse su origen, dada la dificultad de su identificación en general.

    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

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