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| Yo soy tenaz. Tú eres testarudo. Él es un imbécil terco e incorregible. |
Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo -si fuera posible-: a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajenas. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.
La calculadora perdió la tecla de sumar, la más importante, que si hubiera sido cualquier otra no hubiera tenido apenas importancia. Pero la de sumar, siendo tan necesaria, era asunto grave. Y no sabía cómo había sido, tras una división rutinaria quiso sumar y sólo se encontró con el agujero en su teclado. Miró debajo de sí misma y dentro del compartimiento de las pilas, miró hacia los naturales positivos y hacia los racionales negativos; incluso le preguntó a su propietario que no la entendió pues de siempre había sido un patán para las matemáticas. Entonces, en el diferencial de lo que dura un suspiro se apagó agotada: ya no podía ser útil a la humanidad. Sin la suma no habría nunca un crecimiento pausado, la multiplicación llevaría al desborde infinito y la división y la resta acelerarían nuestra desaparición.
“La felicidad depende de la sabiduría”, SÓFOCLES.
| OJALÁ con el tiempo sólo quede lo bueno, que los años arrasen la memoria de los días de miseria y que el viento, igual que se llevó nuestras promesas, se lleve las palabras alevosas con que nos golpeamos hasta hacernos sangrar. Que el corazón descanse y que la lluvia borre la última huella de la última batalla. |
Considerar nuestra mayor angustia como un incidente sin importancia, no sólo en la vida del universo, sino en la de nuestra propia alma, ese es el principio de la sabiduría. Considerar esto en el centro mismo de esa angustia es toda la sabiduría. En el momento en que sufrimos, parece que el dolor humano es infinito. Pero ni el dolor humano es infinito, pues nada de lo humano es infinito, ni nuestro dolor tiene otro valor que el de ser un dolor que nosotros sentimos.
| No es ninguna molestia explicarle qué pienso del infinito el infinito es sencillamente un agrio viento frío que eriza las mucosas la piel y las metáforas le pone a uno en los ojos lágrimas de rutina y en la garganta un nudo de sortilegio seguramente usted ya se dio cuenta en el fondo no creo que exista el infinito. Bueno sobre política jesús sobre política mi bisabuelo que era liberal espiaba a las criadas en el baño mi abuelo el reaccionario extraviaba las llaves de sus deudas mi padre el comunista compraba hectáreas con un gesto de asco yo soy poeta señor y usted debe saber que los poetas vivimos a la vuelta de este mundo claro que usted quizá no tenga tiempo para tener paciencia pero debe conocer que en el fondo yo no creo en la política. Por supuesto el estilo qué pienso del estilo una cosa espontánea que se va haciendo sola siempre escribí en la cama mucho mejor que en los ferrocarriles qué más puedo agregar ah domino el sinónimo módico exiguo corto insuficiente siempre escribo pensando en el futuro pero el futuro se quedó sin magia me olvidaba que usted ya sabe que en el fondo yo no creo en el estilo. El amor el amor ah caramba el amor por lo pronto me gusta la mujer bueno fuera el alma el corazón sobre todo las piernas poder alzar la mano y encontrarla a la izquierda tranquila o intranquila sonriendo desde el pozo de su última modorra o mirando mirando como a veces se mira un rato antes del beso después de todo usted y yo sabemos que en el fondo el amor el amor es una cosa seria. Por favor esto último no vaya a publicarlo. |
Soy un lobo maldito que sólo puedo ser yo mismo las noches de luna llena. El resto del tiempo me transformo en ser humano, cruel como todos ellos. En su mundo no existe la solidaridad de la manada, los sentimientos son aplastados por la artificiosidad, no hay aullidos puros sino palabras malévolas. Su racionalidad es un perfecto generador de excusas para los actos más irracionales que desarrollan, las más de las veces, a costa de sus congéneres. Cuando ese ser sueña sueño con mi libertad y mientras tanto espero latente la llegada de la luna salvadora. Es entonces cuando noto en mis fauces el sabor de la desconfianza y la melancolía que sus actos han generado. Y ni la sangre de mis presas es capaz de lavar tanto amargor.
“Gobierna a la familia como cocinarías un pez pequeño”, PROVERBIO CHINO.
Después de todo, todo ha sido nada,
| Treinta radios se unen en un eje; precisamente donde no hay nada, hallamos la utilidad de la rueda. Horneamos arcillas y hacemos vasijas; precisamente donde no hay sustancia, hallamos la utilidad de los pucheros. Con el escoplo hacemos puertas y ventanas; precisamente en esos espacios vacíos, hallamos la utilidad de la sala. Así pues, consideramos que la posesión es beneficiosa, pero no tener nada es útil. |
En otras culturas, el propósito último de la existencia humana era honrar a Dios o a los dioses, o fluir en armonía con la naturaleza, o vivir libres de las ataduras que nos impiden ser felices, en paz con el mundo. En nuestra sociedad, el propósito último es que crezca el producto interior bruto y que siga creciendo. Y en esta huida hacia delante se sacrifica todo lo demás, incluido el sentido de lo divino, el respeto por la naturaleza y la paz interior (y la exterior si hace falta petróleo). La economía contemporánea es la primera religión verdaderamente universal. El ora et labora dejó paso a otra forma de ganarse el paraíso: producir y consumir. Como ha señalado David Loy, la ciencia económica “no es tanto una ciencia como la teología de esta nueva religión”. Una religión que tiene mucho de opio del pueblo (Marx), mentira que ataca a la vida (Nietzsche) e ilusión infantil (Freud). (...)
El abogado Arsenio Portales y la ex actriz Fanny Araluce llevaban doce apacibles años de casados. Desde el comienzo, él le había exigido a Fanny que dejara la escena. Al parecer, no era tan liberal como para tolerar que noche a noche su linda mujer fuera abrazada y besada por otros.
Al hombre (...) le «gustan» casi todas las mujeres que pasan cerca de él. Esto permite destacar más el carácter de profunda elección que posee el amor. Basta para ello con no confundir el gusto y el amor. La buena moza transeúnte produce una irritación en la periferia de la sensibilidad varonil, mucho más impresionable -sea dicho en su honor- que la de la mujer. Esta irritación provoca automáticamente un primer movimiento de ir hacia ella. Tan automática, tan mecánica es esta reacción, que ni siquiera la Iglesia se atreve a considerarla como figura de pecado. La Iglesia ha sido en otro tiempo excelente psicóloga y es una pena que se haya quedado retrasada en los dos últimos siglos. Ello es que, clarividente, reconocía la inocencia de todos los «primeros movimientos». Así, este de sentirse el varón atraído, arrastrado hacia la mujer que taconea delante de él. Sin ello no habría nada de lo demás -ni lo malo ni lo bueno, ni el vicio ni la virtud-. Sin embargo, la expresión «primer movimiento» no dice todo lo que debiera. Es «primero» porque parte de la periferia misma donde se ha recibido la incitación, sin que en él tome parte lo interno de la persona.
| UNA ya no sabe a qué apelar, si a la cabeza o al corazón o al intestino delgado, para tratar de explicarse el fenómeno exclusivo de nuestra especie -que los ecologistas me perdonen- de no tener el calorcito adecuado cuando lo necesitas y de estar rodeado, en cambio, de miles de antorchas dispuestas a arrojarte al pozo con todo su amor. Evidentemente, la culpa de todo esto es tuya y sólo tuya por no saber adaptarte al medio natural que te rodea. Al páramo. |
Menos mal que el trozo de azul del cielo se desprendió sobre la zona desértica de los Monegros, así no hubo que lamentar víctimas. Es más, es probable que el desperfecto no se descubriera hasta pasados unos días. Pero una vez que alguien dio la voz de alarma fue imposible acercarse al lugar pues se hizo cargo del asunto el aparato del Estado con el secretismo que le es propio. Sin embargo, el desconchado en el cielo se veía incluso desde Burgos. Entonces se mandaron algunos fragmentos a analizar a laboratorios de Barcelona, donde están los mejores laboratorios de España; aunque parece ser que algún otro fragmento se envió también a Madrid por si se daba el caso de tener que rebatir algún argumento independentista que relacionara la azulidad del cielo con el hecho diferencial de Aragón. Mientras tanto, para paliar el efecto estético adverso que presentaba un agujero en el cielo, el gobierno lanzó un enorme globo aerostático pintado de azul cielo que un par de helicópteros se encargaron de colocar en el sitio adecuado. Así se logró que desde tierra apenas se viera el desperfecto, pero como desde un avión quedaba patente la chapuza, se decidió desviar las rutas comerciales unos diez grados norte con la excusa de evitar que un nuevo desplome pudiese provocar un accidente. Entre tanto, en el laboratorio de Barcelona descubrieron que el trozo de azul del cielo se había desprendido por envidia... envidia de tus ojos, mujer.
| Déjame que me vaya, madre, a la guerra. Déjame, blanca hermana, novia morena. ¡Déjame! Y después de dejarme junto a las balas, mándame a la trinchera besos y cartas. ¡Mándame! |
Una rana nada en una cazuela. Si empezamos a calentarla a fuego muy lento, la rana apenas se dará cuenta; con el calor empezará a perder fuerzas y, cuando quiera escapar, le será imposible: pronto estará hervida. Si por el contrario lanzamos al batracio sobre un recipiente con agua hirviendo, de una zancada habrá saltado fuera esquivando el peligro. Conclusión: ojo con los procesos de deterioro sutiles, muchas veces, inmersos en ellos, no sabemos reaccionar hasta que ya es demasiado tarde.
Siempre llegué tarde en mi vida...
Las manos sirven para acariciar y para dar puñetazos, para hacer música y para disparar, para tantas cosas que para contarlas no bastan los dedos de las mismas. Qué terrible infortunio tener entonces unas tijeras ocupando su lugar, no se me ocurre nada peor, mejor sería nada en su lugar. Así vive Edward Scissorhands, recluído de nuevo en su soledad, al margen de una sociedad que no supo tenderle una mano. La película de Tim Burton es de una belleza arrebatadora cuyo filo no corta sino que hiela.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.