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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.

Conjugación de un verbo irregular |Bertrand Russell|


20070401165807-conjugacion.jpg
Yo soy tenaz.
Tú eres testarudo.
Él es un imbécil terco e incorregible.
  • Tema: P O E M A S
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  • 01/04/2007 21:26
  • El gran dictador |Charles Chaplin| [fragmento del discurso final del barbero judío]


    20070401113323-el-gran-dictador.jpgLo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo -si fuera posible-: a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajenas. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.
     
    El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.
     
    El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”.
     
    La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.
     
    ¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! Que os obligan a hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!
     
    ¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!
     
    En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad.
     
    Prometiéndoos todo esto, las bestias han subido al poder. ¡Pero mienten! No han cumplido esa promesa. ¡No la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. ¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!
     
    (...) ¡Las nubes están desapareciendo! ¡El sol se está abriendo paso a través de ellas! ¡Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz! ¡Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia, su odio y su brutalidad! (...) ¡Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar! ¡Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! (...) ¡Alza los ojos!
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  • 02/04/2007 21:12
  • · Calculadora ·


    20070401174906-calculadora.jpgLa calculadora perdió la tecla de sumar, la más importante, que si hubiera sido cualquier otra no hubiera tenido apenas importancia. Pero la de sumar, siendo tan necesaria, era asunto grave. Y no sabía cómo había sido, tras una división rutinaria quiso sumar y sólo se encontró con el agujero en su teclado. Miró debajo de sí misma y dentro del compartimiento de las pilas, miró hacia los naturales positivos y hacia los racionales negativos; incluso le preguntó a su propietario que no la entendió pues de siempre había sido un patán para las matemáticas. Entonces, en el diferencial de lo que dura un suspiro se apagó agotada: ya no podía ser útil a la humanidad. Sin la suma no habría nunca un crecimiento pausado, la multiplicación llevaría al desborde infinito y la división y la resta acelerarían nuestra desaparición.
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  • 03/04/2007 21:29
  • Felicidad |Anthony C. Grayling|


    20070402221841-felicidad.jpg“La felicidad depende de la sabiduría”, SÓFOCLES.
     
    Esto sugiere que en la vida hay valores más elevados que la felicidad, una conclusión que a primera vista puede parecer errada, pedante, o ambas cosas, pero que el argumento presentado nos obliga a aceptar. Y, de hecho, existen razones persuasivas que nos muestran que la felicidad, particularmente en su actual y débil sentido de contentamiento o satisfacción, no sólo es un objetivo errado en la vida, sino también engañoso.
     
    Primero, sin embargo, es necesario deshacerse de una argumentación no convincente que nos lleva a la misma conclusión, y que dice que la felicidad no es un fin porque el sentido de la vida reside más allá de la muerte, en alguna dispensa religiosamente concebida, en donde aquellos que ahora sufren y se lamentan han de ser recompensados. Ésta era una creencia útil para las clases dominantes, quienes la inculcaban a sus siervos y criados, pero Nietzsche no estaba demasiado equivocado al definirla como «moral de esclavos», consuelo para las víctimas de la historia -quienes no deberían haber estado buscando consuelo sino compensación.
     
    El argumento genuinamente persuasivo puede presentarse de una manera más sencilla. Si el verdadero fin de la vida es la felicidad, entonces ésta puede ser fácilmente alcanzada por toda la humanidad sólo con echar alguna sustancia química que induzca a la felicidad en las reservas de agua potable. En tanto que dicho suministro se mantenga constante, no nos daremos cuenta de si las cosas comienzan a ir mal, y no nos importarán los desastres que acontezcan, porque la sustancia química nos mantendrá la sonrisa durante todos estos avatares.
     
    El hecho de que ésta sea una idea desagradable nos muestra que la felicidad por la felicidad -el contentamiento, la satisfacción-, es un estado negativo, una condición pasiva que socava las cosas que más valoramos: nuestros esfuerzos y nuestros anhelos, nuestros logros y nuestro crecimiento, nuestra inventiva y descubrimientos. Por supuesto, es posible que algunas de estas cosas que definimos con nombres venturosos nos hagan retroceder, y así ha sucedido con frecuencia; pero no tanto como nos han hecho avanzar como especie, brindándonos los bienes intrínsecos del conocimiento y el progreso, a pesar de los precios que a veces hemos pagado por ambos.
     
    Es verdad que con frecuencia, aunque no invariablemente, la felicidad acompaña estos esfuerzos como el humo al fuego, y cuando sucede, los realza. Pero el conocimiento y el progreso son lo principal, y la felicidad un efecto secundario; ellos son el objetivo, la felicidad resultante, cuando llega, es señal de que han sido alcanzados. Pero observemos cómo algunas personas -malvadas o enfermos mentales- pueden ser felices yendo en pos de objetivos malos o lunáticos; así pues, el hecho de que la felicidad surja de ir en pos de algún objetivo no es garantía de que los objetivos sean buenos.
     
    Aristóteles afirmó que una vida que vale la pena ser vivida es aquella que produce eudaimonia, el sentimiento de «estar siendo cuidado por un ángel guardián», imagen que utilizó figuradamente y no en un sentido literal religioso.
     
    La mayoría de las traducciones al inglés traducen esta palabra como «felicidad», cuyo significado contemporáneo subvierte completamente la connotación fuerte y activa de eudaimonia como bien-hacer y bienestar, como un vivir floreciente. Estos atributos positivos de la buena vida son el resultado, según Aristóteles, de utilizar el atributo más elevado de la humanidad, la Razón, para vivir sabia y justamente, buscando las virtudes que yacen en el «Equilibrio Justo» -coraje como equilibrio entre cobardía y temeridad, generosidad como equilibrio entre egoísmo y despilfarro.
     
    A los mejores individuos eudaimónicos Aristóteles les dio el nombre de megalopsychos, que significa «alma grande» (el vocablo latino que traduce el término aristotélico es «magnánimo», de magnus anima). Épocas pasadas tradujeron esta palabra como «caballero», lo cual no nos es hoy útil, ya que esa palabra ha adquirido connotaciones de clase. Pero implica la idea de que el objetivo de una vida ética es de carácter múltiple, y que incluye respeto y preocupación por los otros, el deber del propio mejoramiento y el uso de... _____leer+_____
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  • 04/04/2007 20:04
  • OJALÁ con el tiempo... |José Fernández de la Sota|


    20070404202351-ojala.jpg
    OJALÁ con el tiempo
    sólo quede lo bueno, que los años
    arrasen la memoria de los días
    de miseria y que el viento,
    igual que se llevó nuestras promesas,
    se lleve las palabras alevosas
    con que nos golpeamos
    hasta hacernos sangrar.
    Que el corazón descanse y que la lluvia
    borre la última huella
    de la última batalla.
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  • 05/04/2007 16:14
  • Libro del desasosiego |Fernando Pessoa| [fragmento pto. 426]


    20070317174712-desasosiego-426.jpgConsiderar nuestra mayor angustia como un incidente sin importancia, no sólo en la vida del universo, sino en la de nuestra propia alma, ese es el principio de la sabiduría. Considerar esto en el centro mismo de esa angustia es toda la sabiduría. En el momento en que sufrimos, parece que el dolor humano es infinito. Pero ni el dolor humano es infinito, pues nada de lo humano es infinito, ni nuestro dolor tiene otro valor que el de ser un dolor que nosotros sentimos.
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  • 14/04/2007 22:22
  • Interview |Mario Benedetti|


    20070415175432-interview.jpg
    No es ninguna molestia
    explicarle qué pienso
    del infinito
    el infinito es
    sencillamente
    un agrio viento frío
    que eriza las mucosas
    la piel
    y las metáforas
    le pone a uno en los ojos
    lágrimas de rutina
    y en la garganta un nudo
    de sortilegio
    seguramente usted ya se dio cuenta
    en el fondo no creo
    que exista el infinito.
     
    Bueno sobre política
    jesús
    sobre política
    mi bisabuelo que era liberal
    espiaba a las criadas en el baño
    mi abuelo el reaccionario
    extraviaba las llaves de sus deudas
    mi padre el comunista
    compraba hectáreas con un gesto de asco
    yo soy poeta
    señor
    y usted debe saber que los poetas
    vivimos a la vuelta de este mundo
    claro que usted quizá no tenga tiempo
    para tener paciencia
    pero debe conocer que en el fondo
    yo no creo en la política.
     
    Por supuesto el estilo
    qué pienso del estilo
    una cosa espontánea que se va haciendo sola
    siempre escribí en la cama
    mucho mejor que en los ferrocarriles
    qué más puedo agregar
    ah domino el sinónimo
    módico exiguo corto insuficiente
    siempre escribo pensando en el futuro
    pero el futuro
    se quedó sin magia
    me olvidaba que usted
    ya sabe que en el fondo
    yo no creo en el estilo.
     
    El amor el amor
    ah caramba
    el amor
    por lo pronto me gusta
    la mujer
    bueno fuera
    el alma
    el corazón
    sobre todo las piernas
    poder alzar la mano
    y encontrarla a la izquierda
    tranquila
    o intranquila
    sonriendo desde el pozo
    de su última modorra
    o mirando mirando
    como a veces se mira
    un rato antes del beso
    después de todo
    usted y yo sabemos
    que en el fondo
    el amor
    el amor
    es una cosa seria.
     
    Por favor
    esto último
    no vaya a publicarlo.
  • Tema: P O E M A S
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  • 15/04/2007 17:13
  • · Lobo ·


    20080329224046-lobo.jpgSoy un lobo maldito que sólo puedo ser yo mismo las noches de luna llena. El resto del tiempo me transformo en ser humano, cruel como todos ellos. En su mundo no existe la solidaridad de la manada, los sentimientos son aplastados por la artificiosidad, no hay aullidos puros sino palabras malévolas. Su racionalidad es un perfecto generador de excusas para los actos más irracionales que desarrollan, las más de las veces, a costa de sus congéneres. Cuando ese ser sueña sueño con mi libertad y mientras tanto espero latente la llegada de la luna salvadora. Es entonces cuando noto en mis fauces el sabor de la desconfianza y la melancolía que sus actos han generado. Y ni la sangre de mis presas es capaz de lavar tanto amargor.
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  • 16/04/2007 18:02
  • Familia |Anthony C. Grayling|


    20070415114441-familia.gif“Gobierna a la familia como cocinarías un pez pequeño”, PROVERBIO CHINO.
     
    Los «valores familiares» son el mantra del debate político que representa una suerte de victoria para la derecha religiosa a ambos lados del Atlántico. Pero, cuanto más examina uno las ideas que hay detrás de la «familia tradicional» y los «valores familiares», más turbias y tendenciosas parecen.
     
    Por un lado, no hay nada tradicional en la «familia tradicional». El paradigma es el de una pareja varón-mujer legalmente casada, con dos hijos, en una casa con tres dormitorios. Esta «familia nuclear» es un producto de la era industrial y no es anterior al siglo XIX. En todas las sociedades anteriores, y en la mayoría de las sociedades no occidentales actuales, las familias son más extensas, constituidas por grupos más difusos, que incorporan, en general, a más de dos generaciones, y en las cuales el cuidado de los niños está con la misma frecuencia a cargo de parientes como de los padres quienes, por estar en edad económicamente activa, tienen que trabajar todo el día.
     
    En estos grupos extensos, las dinámicas de las relaciones personales funcionan de manera muy diferente a las de la claustrofóbica e introvertida familia nuclear moderna, para la cual las presiones dentro y sobre la misma explican su dramático fracaso como unidad social. La mayoría de las familias nucleares fracasan: el cuarenta por ciento de las parejas terminan en divorcio, y uno sólo puede suponer los atrofiantes compromisos y luchas espirituales que constituyen la base sobre al que sobreviven muchas de las restantes.
     
    Uno de los comentarios más sorprendente sobre la «familia tradicional» es el de que, tan pronto como sus miembros económicamente activos pueden permitírselo adquieren los elementos de una familia tradicional genuina -con una sirvienta, una niñera, en resumen, miembros adicionales para compartir y disminuir las cargas y para cambiar la naturaleza de las relaciones dentro del grupo. Hasta los tiempos victorianos, la palabra «familia» incluía también a la servidumbre, y es una aseveración cierta decir que no existen hoy familias que, si pueden permitírselo, no tengan alguna «ayuda» de algún tipo, que sustituyan las perdidas estructuras amplias más naturales para las bases de una comunidad doméstica.
     
    La otra frase asociada, «valores familiares», es un código para una visión moral predigerida, hostil al sexo, las drogas, el aborto y la homosexualidad, y ansiosa por mantener a los «jóvenes» sexualmente ignorantes e inactivos hasta que lleguen al matrimonio, el cual debe ser monógamo y para toda la vida, y que debe llevarse a cabo solamente entre un hombre y una mujer. La relación entre la «familia tradicional» y los «valores familiares» radica en una concepción sentimental de control social por quienes elogian estos últimos con la esperanza de que sean adoptados por los miembros de la primera.
     
    Algunas familias nucleares son, por supuesto, maravillosamente felices, pero sería un error ignorar la verdad opuesta que se encuentra en el ataque de Strindberg a la familia como «el hogar de todos los males sociales» y la creencia pesimista de Butler de que «de esta fuente proviene más infelicidad que de ninguna otra». Al negar que las familias funcionan mejor cuando su naturaleza y su estructura son elegidas libremente por sus integrantes y respetadas por el mundo exterior sea cual sea la forma que adquieran, los defensores de los «valores tradicionales» militan en contra de la felicidad. La gente necesita compañía para compartir cargas y placeres, para darse consuelo y disfrutar de su intimidad, para recibir y expresar amor, y para formar a la generación siguiente. La familia nuclear está lejos de ser la única o la mejor manera de que dichas relaciones puedan florecer; y en la variedad de arreglos alternativos -parejas homosexuales, familias con uno o múltiples progenitores, familias amplias- los «valores familiares» no son siempre, y ni siquiera con frecuencia, el punto en cuestión.
     
    Para cualquier familia, sin embargo, el proverbio citado tiene validez; uno hace bien en cuidarla como cocinaría un pez pequeño, lo cual quiere decir, según los chinos, con mucho cuidado.
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  • 17/04/2007 22:11
  • Vida |José Hierro|


    20070324213922-vida.gifDespués de todo, todo ha sido nada,
    a pesar de que un día lo fue todo.
    Después de nada, o después de todo
    supe que todo no era más que nada.
     
    Grito “¡Todo!”, y el eco dice “¡Nada!”.
    Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”.
    Ahora sé que la nada lo era todo,
    y todo era ceniza de la nada.
     
    No queda nada de lo que fue nada.
    (Era ilusión lo que creía todo
    y que, en definitiva, era la nada.)
     
    Qué más da que la nada fuera nada
    si más nada será, después de todo,
    después de tanto todo para nada.
  • Tema: P O E M A S
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  • 18/04/2007 21:54
  • TAO 11 |Lao-Tse|


    20070419220107-tao-11.jpg
    Treinta radios se unen en un eje;
    precisamente donde no hay nada, hallamos la utilidad de la rueda.
    Horneamos arcillas y hacemos vasijas;
    precisamente donde no hay sustancia, hallamos la utilidad de los pucheros.
    Con el escoplo hacemos puertas y ventanas;
    precisamente en esos espacios vacíos, hallamos la utilidad de la sala.
    Así pues, consideramos que la posesión es beneficiosa,
    pero no tener nada es útil. 
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 19/04/2007 21:56
  • · dixit IX ·


    Somos seres fronterizos pues los otros están ahí fuera y nuestro interior nos resulta imposible de penetrar. Somos un devenir continuo pues en el pasado no podemos estar y el futuro aún no existe. Somos efímeros pues no existíamos antes de nacer y llegará el día en que seamos olvido. ¿Por qué somos en lugar de soy? Porque si no lees esto no existo.
  • Tema: c u a d e r n o
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  • 20/04/2007 21:59
  • Métodos anticonceptivos |Jorge Bucay|


    20070324191956-metodos-anticonceptivos.jpgCuando yo estudiaba medicina, tenía un profesor que impartía obstetricia. Era muy agradable y siempre dedicaba media hora después de la clase a responder preguntas.
     
    -Profesor, ¿cuál es el mejor método anticonceptivo? -preguntó un día una de las estudiantes.
     
    -Mire, señorita. El método anticonceptivo ideal debería ser económicamente accesible, de fácil aplicación y de absoluta seguridad... -empezó a responder el profesor.
     
    -Pero, ¿hay algún método infalible? -preguntó un chico rubio y guapetón de la tercera fila.
     
    -Lo más seguro, accesible económicamente y sencillo de aplicar es el «método del agua fría».
     
    -¿Cómo es? -preguntamos varios, incluida la chica que había formulado la consulta.
     
    -Cuando vuestra pareja os reclame para un intercambio sexual, tenéis que tomar dos o tres vasos de agua bien fría, seguidos, a pequeños sorbos.
     
    -¿Antes o después del acto?
     
    -Ni antes ni después -dijo el profe-. «En vez de...»
  • Tema: C U E N T O S
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  • 21/04/2007 17:06
  • La hora del decrecimiento |Jordi Pigem| [fragmento]


    20070422191727-la-hora-del-decrecimiento.gifEn otras culturas, el propósito último de la existencia humana era honrar a Dios o a los dioses, o fluir en armonía con la naturaleza, o vivir libres de las ataduras que nos impiden ser felices, en paz con el mundo. En nuestra sociedad, el propósito último es que crezca el producto interior bruto y que siga creciendo. Y en esta huida hacia delante se sacrifica todo lo demás, incluido el sentido de lo divino, el respeto por la naturaleza y la paz interior (y la exterior si hace falta petróleo). La economía contemporánea es la primera religión verdaderamente universal. El ora et labora dejó paso a otra forma de ganarse el paraíso: producir y consumir. Como ha señalado David Loy, la ciencia económica “no es tanto una ciencia como la teología de esta nueva religión”. Una religión que tiene mucho de opio del pueblo (Marx), mentira que ataca a la vida (Nietzsche) e ilusión infantil (Freud). (...)
     
    Como Karl Polanyi explicó en La gran transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Por arte de magia, hemos insertado la sociedad en la economía en vez de la economía en la sociedad. Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es sólo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida. Una economía sana estaría reinsertada en la sociedad y en el medio ambiente, y cada actividad económica (incluido el transporte) tendría que responsabilizarse de sus costes sociales y ecológicos. En semejante sociedad, sensata pero de momento utópica, los alimentos biológicos y locales serían más baratos que los de la agricultura industrial, que hoy contamina y se lava las manos.
     
    El economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen, inspirador del decrecimiento junto a pensadores como Ivan Illich y el recientemente fallecido Baudrillard, se dio ya cuenta de que “cada vez que tocamos el capital natural estamos hipotecando las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes”. Una economía en paz con el mundo seguiría el principio de responsabilidad de Hans Jonas: “Actúa de manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuinamente humana sobre la tierra”. Los pueblos indígenas que se guiaban por el criterio de la séptima generación (ten en cuenta las repercusiones de tus actos en la séptima generación, es decir, en los tataranietos de tus bisnietos) sabían de sostenibilidad más que nosotros.
     
    El decrecimiento, movimiento que en los últimos años está tomando fuerza en Francia (décroissance) e Italia (decrescita), más que un programa o un concepto es un eslogan para llamar la atención sobre cómo la economía hiperacelerada está arruinando el mundo, un timbrazo para despertarnos de la lógica fáustica del crecimiento por el crecimiento. El economista Serge Latouche, decano de la décroissance, señala sin embargo que “el decrecimiento por el decrecimiento sería absurdo”, y que sería más preciso (aunque menos elocuente) decir acrecimiento, tal como decimos ateo. Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido.
     
    En el portal de la casa de un vecino rezan estos versos: “Verge Santa del Roser, / feu que en aquesta casa / no hi hagi poc ni massa, / sols lo just per viure bé.” Es parte de la sabiduría tradicional de muchas culturas constatar que la plenitud va ligada no al cuanto más mejor sino al justo medio. Ya el oráculo de Delfos advertía: “de nada demasiado”. El confucianismo enseña que “tanto el exceso como la carencia son nocivos”, y en el clásico libro taoísta de Lao Zi se lee que sólo “quien sabe contentarse es rico”. La misma idea está presente en las palabras de un jefe indígena norteamericano (micmac) dirigidas a los colonos blancos: “aunque os parecemos miserables, nos consideramos más felices que vosotros, pues estamos satisfechos con lo que tenemos”. (...) Incluso uno de los padres de la american way of life, Benjamin Franklin, escribió: “El dinero nunca hizo feliz a nadie, ni ... _____leer+_____
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  • 22/04/2007 13:18
  • Triángulo isósceles |Mario Benedetti|


    20070421160518-triangulo-isosceles.jpgEl abogado Arsenio Portales y la ex actriz Fanny Araluce llevaban doce apacibles años de casados. Desde el comienzo, él le había exigido a Fanny que dejara la escena. Al parecer, no era tan liberal como para tolerar que noche a noche su linda mujer fuera abrazada y besada por otros.
     
    A ella le había costado mucho aceptar esa exigencia, que le parecía absurda, machista y carente de un mínimo sentido profesional. «Por otra parte», había agregado él como justificación a posteriori, «no creo que tengas las imprescindibles condiciones para triunfar en teatro. Sos demasiado transparente. En cada uno de tus personajes siempre estás vos, precisamente allí donde debería de estar el personaje. Demasiado transparente. El verdadero actor debe ser opaco como ser humano; sólo así podrá ser otro, convertirse en otro. Por más que te vistas de Ofelia, Electra o Mariana Pineda, siempre serás Fanny Araluce. No niego que tengas un temperamento artístico, pero deberías encauzarlo más bien hacia la pintura o las letras. Es decir, hacia la práctica de un arte en el que la transparencia constituya una virtud y no un defecto». Fanny lo dejaba exponer su teoría, pero en realidad él nunca la había convencido. Si había renunciado a ser actriz, era por amor. Él no lo entendía ni lo valoraba así. Sin embargo, en la vida cotidiana, privada, Fanny era ordenada, sobria, casi una perfecta ama de casa.
     
    Probablemente demasiado perfecta para el doctor Portales. En los últimos dos años, el abogado había mantenido otra relación, tan clandestina como estable, con una mujer apasionada, carnal, contradictoria, y, por si todo eso fuera poco, particularmente atractiva.
     
    Como lugar adecuado para esos encuentros, Portales alquiló un apartamento a sólo ocho cuadras de su casa. Había sido minucioso en la organización de su cándido pretexto: por borrosos motivos profesionales debía viajar semanalmente a Buenos Aires. Como sólo estaba ausente las noches de los martes, le recomendaba a Fanny que no le telefoneara, pero, por si las moscas, le había dado el teléfono de un colega porteño, que tenía instrucciones precisas: «¿Arsenio? Fue a una reunión que creo se va a prolongar hasta muy tarde.» Fanny nunca llamó.
     
    Ella, que conocía como nadie las necesidades y manías de su marido, se encargaba de aprontarle el pequeño maletín y le llamaba el taxi. Portales se bajaba ocho cuadras más allá, subía al apartamento clandestino, se ponía cómodo, aprontaba los tragos, encendía el televisor; a la espera de Raquel, que, como también era casada, debía aguardar a que su marido emprendiera su inspección semanal a la estancia. En realidad, si se veían los martes había sido por complacer a Raquel, pues ése era el día que el hacendado había elegido para atender sus campos. «Y para dejarnos el campo libre», bromeaba Arsenio.
     
    Cuando por fin llegaba Raquel, cenaban en casa, ya que no podían arriesgarse a que los vieran juntos en un cine o en un restaurante. Luego hacían el amor de una manera traviesa, juvenil, alegre, casi como si fueran dos adolescentes. Cada martes Portales se sentía revivir. Cada miércoles le costaba un poco regresar a las buenas costumbres del hogar lícito, genuino, sistemático.
     
    Para la vuelta, no sabía bien por qué, exageraba las precauciones. Llamaba un taxi, hacía que lo dejara en el aeropuerto de Carrasco; después de un rato, tomaba otro taxi para regresar a su casa. Dentro de esa rutina, Fanny cumplía con interesarse en cómo le había ido, y entonces él inventaba con esmero los pormenores de las aburridas sesiones de trabajo con sus clientes bonaerenses, dejando siempre constancia, eso sí, de los bueno que era estar de vuelta en casa.
     
    Llegó por fin el martes en que se cumplían dos años de la furtiva y estimulante relación con Raquel, y Portales consiguió un collar de pequeños mosaicos florentinos. se lo había hecho traer desde Italia por un cliente, éste sí verdadero, que le debía algunos favores. Instalado en su lindo y confortable bulín, Portales puso el champán en la heladera, aprontó las copas, se acomodó en la mecedora, y se puso a esperar, más impaciente que otras veces, a Raquel.
     
    Ésta llegó más tarde que... _____leer+_____
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  • 23/04/2007 21:36
  • La elección en amor |José Ortega y Gasset| [fragmento]


    20080321233212-la-eleccion-en-amor.jpgAl hombre (...) le «gustan» casi todas las mujeres que pasan cerca de él. Esto permite destacar más el carácter de profunda elección que posee el amor. Basta para ello con no confundir el gusto y el amor. La buena moza transeúnte produce una irritación en la periferia de la sensibilidad varonil, mucho más impresionable -sea dicho en su honor- que la de la mujer. Esta irritación provoca automáticamente un primer movimiento de ir hacia ella. Tan automática, tan mecánica es esta reacción, que ni siquiera la Iglesia se atreve a considerarla como figura de pecado. La Iglesia ha sido en otro tiempo excelente psicóloga y es una pena que se haya quedado retrasada en los dos últimos siglos. Ello es que, clarividente, reconocía la inocencia de todos los «primeros movimientos». Así, este de sentirse el varón atraído, arrastrado hacia la mujer que taconea delante de él. Sin ello no habría nada de lo demás -ni lo malo ni lo bueno, ni el vicio ni la virtud-. Sin embargo, la expresión «primer movimiento» no dice todo lo que debiera. Es «primero» porque parte de la periferia misma donde se ha recibido la incitación, sin que en él tome parte lo interno de la persona.
     
    Y, en efecto, a esa atracción que casi toda mujer ejerce sobre el hombre y que viene a ser como la llamada que el instinto hace al centro profundo de nuestra personalidad, no suele seguir respuesta, o sigue sólo respuesta negativa. La habría positiva cuando de ese centro personalísimo brotase un sentimiento de adscripción a lo que acaba de atraer nuestra periferia. Tal sentimiento, cuando surge, liga el centro o eje de nuestra alma a aquella sensación externa; o dicho de otro modo: no sólo somos atraídos en nuestra periferia, sino que vamos por nuestro pie hacia esa atracción, ponemos en ella nuestro ser todo. En suma: no sólo somos atraídos, sino que nos interesamos. Lo uno se diferencia de lo otro como el ser arrastrado del ir uno por sí mismo.
     
    Este interés es el amor, que actúa sobre las innumerables atracciones sentidas, eliminando la mayor parte y fijándonos sólo en alguna. Produce, pues, una selección sobre el área amplísima del instinto, cuyo papel queda así reconocido y a la vez limitado. Que el instinto sexual es ya de por sí selectivo fue una de las grandes ideas de Darwin. El amor sería una segunda potencia de selección mucho más rigurosa. Nada es más necesario, para esclarecer un poco los hechos del amor, que definir con algún rigor la intervención en ellos del instinto sexual. Si es una tontería decir que el verdadero amor del hombre a la mujer, y viceversa, no tiene nada de sexual, es otra tontería creer que amor es sexualidad. Entre otros muchos rasgos que los diferencian, hay éste, fundamental, de que el instinto tiende a ampliar indefinidamente el número de objetos que lo satisfacen, al paso que el amor tiende al exclusivismo. Esta oposición de tendencias se manifiesta claramente en el hecho de que nada inmunice tanto al varón para otras atracciones sexuales como el amoroso entusiasmo por una determinada mujer.
     
    Es, pues, el amor, por su misma esencia, elección. Y como brota del centro personal, de la profundidad anímica, los principios selectivos que la deciden son a la vez las preferencias más íntimas y arcanas que forman nuestro carácter individual.
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 24/04/2007 21:28
  • UNA ya no sabe a qué apelar,... |Almudena Guzmán|


    20070421161337-una-ya-no-sabe-a-que-apelar.jpg
    UNA ya no sabe a qué apelar,
    si a la cabeza o al corazón
    o al intestino delgado,
    para tratar de explicarse el fenómeno
    exclusivo de nuestra especie
    -que los ecologistas me perdonen-
    de no tener el calorcito adecuado cuando lo necesitas
    y de estar rodeado,
    en cambio,
    de miles de antorchas dispuestas a arrojarte al pozo
    con todo su amor.
     
    Evidentemente,
    la culpa de todo esto es tuya y sólo tuya
    por no saber adaptarte al medio natural que te rodea.
     
    Al páramo.
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  • 25/04/2007 21:46
  • · Azul cielo ·


    20070426211950-azul-cielo.jpgMenos mal que el trozo de azul del cielo se desprendió sobre la zona desértica de los Monegros, así no hubo que lamentar víctimas. Es más, es probable que el desperfecto no se descubriera hasta pasados unos días. Pero una vez que alguien dio la voz de alarma fue imposible acercarse al lugar pues se hizo cargo del asunto el aparato del Estado con el secretismo que le es propio. Sin embargo, el desconchado en el cielo se veía incluso desde Burgos. Entonces se mandaron algunos fragmentos a analizar a laboratorios de Barcelona, donde están los mejores laboratorios de España; aunque parece ser que algún otro fragmento se envió también a Madrid por si se daba el caso de tener que rebatir algún argumento independentista que relacionara la azulidad del cielo con el hecho diferencial de Aragón. Mientras tanto, para paliar el efecto estético adverso que presentaba un agujero en el cielo, el gobierno lanzó un enorme globo aerostático pintado de azul cielo que un par de helicópteros se encargaron de colocar en el sitio adecuado. Así se logró que desde tierra apenas se viera el desperfecto, pero como desde un avión quedaba patente la chapuza, se decidió desviar las rutas comerciales unos diez grados norte con la excusa de evitar que un nuevo desplome pudiese provocar un accidente. Entre tanto, en el laboratorio de Barcelona descubrieron que el trozo de azul del cielo se había desprendido por envidia... envidia de tus ojos, mujer.
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  • 26/04/2007 21:14
  • 91 |Miguel Hernández|


    20070421185210-91.jpg
    Déjame que me vaya,
    madre, a la guerra.
     
    Déjame, blanca hermana,
    novia morena.
    ¡Déjame!
     
    Y después de dejarme
    junto a las balas,
    mándame a la trinchera
    besos y cartas.
     
    ¡Mándame!
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  • 27/04/2007 19:43
  • La rana que no sabía que estaba hervida |Olivier Clerc|


    20070428165819-la-rana-que-no-sabia-que-estaba-hervida.gifUna rana nada en una cazuela. Si empezamos a calentarla a fuego muy lento, la rana apenas se dará cuenta; con el calor empezará a perder fuerzas y, cuando quiera escapar, le será imposible: pronto estará hervida. Si por el contrario lanzamos al batracio sobre un recipiente con agua hirviendo, de una zancada habrá saltado fuera esquivando el peligro. Conclusión: ojo con los procesos de deterioro sutiles, muchas veces, inmersos en ellos, no sabemos reaccionar hasta que ya es demasiado tarde.
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  • 28/04/2007 16:54
  • Las amantes de Roberto |Laura Mañá|


    20070429170441-las-amantes-de-roberto.jpgSiempre llegué tarde en mi vida...
     
    A mi marido, Roberto, le gustaban mucho las mujeres. No las amaba, sólo las deseaba, pero eso lo comprendí más tarde, cuando dejé de desearlo. Roberto tenía muchas aventuras, acostarse con otra mujer era un acto reflejo, una necesidad de sus instintos. Eso también lo comprendí más tarde, cuando dejé de acostarme con él. El sexo de unas horas era, para mí, una noche de amor entregada a una extraña; pero el amor estaba lejos de todo aquello. Eso lo supe cuando dejé de amarlo. Descubrí la independencia entre amor y sexo cuando dejó de ser importante la relación entre los dos conceptos.
     
    Siempre llegué tarde en mi vida. Eso me dijo Roberto momentos antes de mi muerte; era cierto, hasta para morir había llegado tarde. Me condené a vivir sin que nadie lo supiera. eso me lo dijo Dios: «Lo siento, Raquel, pero es demasiado tarde para morir. Ahora tendrás que buscarte la vida». Dónde estaría yo entonces. Sin un lugar para mí ni en la vida ni en la muerte, expulsada de los límites, en una especie de paréntesis vacío. Necesitaba existir en un espacio en el que no pudiese volver a llegar tarde. Me convertí en el tiempo de Roberto, en sus citas, en su reloj, en su trabajo. Su vida era cuestión de tiempo. Sus aventuras también.
     
    Cada vez que Roberto salía con alguna mujer decía que se iba a consolar a su amigo Miguel. Entonces yo sabía que Roberto tenía una primera cita. Cuando Miguel había peleado con su jefe, quería decir que Roberto se acostaría con esa mujer por primera vez y llegaría de madrugada; y cuando se mencionaba la palabra «depresión», sabía que no vendría a dormir. Con los cambios de ánimo de Miguel, fui conociendo las distintas etapas de la vida sexual de Roberto. Cuando Roberto volvía a casa yo le preguntaba sobre el estado anímico de Miguel. Si Miguel estaba mejor, sabía que la mujer con la que había estado no le gustaba mucho y probablemente no volvería a verla. Cuando Miguel estaba mal habría una segunda cita y cuando Miguel deseaba suicidarse, sería una aventura que duraría algunos días.
     
    Había aprendido a vivir el tiempo de Roberto, pero en una ocasión Miguel llevaba deprimido tres meses. Entonces hablé con él:
    - Miguel ya lleva demasiado tiempo deprimido, ¿no te parece?
    - Sí -dijo volteando la cabeza para no mirarme.
    - Es una depresión especial, ¿no es así?
    - No, en realidad sólo necesita tiempo.
     
    ¡Allí estaba yo llenando sus horas...!
     
    - Hoy he visto a Jacinta, la mujer de Miguel. Realmente su relación no funciona.
     
    Roberto me miró asustado.
    - Miguel no está casado.
    - A partir de ahora sí lo está -afirmé serena.
    - ¿Y durante cuánto tiempo lo estará? -preguntó casi recriminando mi complicidad.
    - Eso depende de ti.
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  • 29/04/2007 17:02
  • · Edward Scissorhands |Danny Elfman| [1990] ·


    20070429220803-edward-scissorhands.jpgLas manos sirven para acariciar y para dar puñetazos, para hacer música y para disparar, para tantas cosas que para contarlas no bastan los dedos de las mismas. Qué terrible infortunio tener entonces unas tijeras ocupando su lugar, no se me ocurre nada peor, mejor sería nada en su lugar. Así vive Edward Scissorhands, recluído de nuevo en su soledad, al margen de una sociedad que no supo tenderle una mano. La película de Tim Burton es de una belleza arrebatadora cuyo filo no corta sino que hiela.
     
    La banda sonora compuesta por Danny Elfman es lo más parecido a oír nevar, los copos son las melodías que se depositan lentamente sobre nuestro cuerpo. Al final, cuando el disco deja de girar, somos muñecos de nieve cuyos ojos se han derretido.
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  • 30/04/2007 17:04



  • · POST SCRIPTUM ·
    Los artículos cuyo título comienza y termina con un punto alto son propiedad intelectual de Amkiel, salvo las partes indicadas que pudiera haber. El resto de los artículos son ajenos y pertenecen a sus autores, según se informa en el título salvo error u omisión. Las imágenes también son ajenas pese a omitirse su origen, dada la dificultad de su identificación en general.

    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

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