Menos mal que el trozo de azul del cielo se desprendió sobre la zona desértica de los Monegros, así no hubo que lamentar víctimas. Es más, es probable que el desperfecto no se descubriera hasta pasados unos días. Pero una vez que alguien dio la voz de alarma fue imposible acercarse al lugar pues se hizo cargo del asunto el aparato del Estado con el secretismo que le es propio. Sin embargo, el desconchado en el cielo se veía incluso desde Burgos. Entonces se mandaron algunos fragmentos a analizar a laboratorios de Barcelona, donde están los mejores laboratorios de España; aunque parece ser que algún otro fragmento se envió también a Madrid por si se daba el caso de tener que rebatir algún argumento independentista que relacionara la azulidad del cielo con el hecho diferencial de Aragón. Mientras tanto, para paliar el efecto estético adverso que presentaba un agujero en el cielo, el gobierno lanzó un enorme globo aerostático pintado de azul cielo que un par de helicópteros se encargaron de colocar en el sitio adecuado. Así se logró que desde tierra apenas se viera el desperfecto, pero como desde un avión quedaba patente la chapuza, se decidió desviar las rutas comerciales unos diez grados norte con la excusa de evitar que un nuevo desplome pudiese provocar un accidente. Entre tanto, en el laboratorio de Barcelona descubrieron que el trozo de azul del cielo se había desprendido por envidia... envidia de tus ojos, mujer....y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.