
| UNA ya no sabe a qué apelar, si a la cabeza o al corazón o al intestino delgado, para tratar de explicarse el fenómeno exclusivo de nuestra especie -que los ecologistas me perdonen- de no tener el calorcito adecuado cuando lo necesitas y de estar rodeado, en cambio, de miles de antorchas dispuestas a arrojarte al pozo con todo su amor. Evidentemente, la culpa de todo esto es tuya y sólo tuya por no saber adaptarte al medio natural que te rodea. Al páramo. |
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.