Cuando yo estudiaba medicina, tenía un profesor que impartía obstetricia. Era muy agradable y siempre dedicaba media hora después de la clase a responder preguntas.
-Profesor, ¿cuál es el mejor método anticonceptivo? -preguntó un día una de las estudiantes.
-Mire, señorita. El método anticonceptivo ideal debería ser económicamente accesible, de fácil aplicación y de absoluta seguridad... -empezó a responder el profesor.
-Pero, ¿hay algún método infalible? -preguntó un chico rubio y guapetón de la tercera fila.
-Lo más seguro, accesible económicamente y sencillo de aplicar es el «método del agua fría».
-¿Cómo es? -preguntamos varios, incluida la chica que había formulado la consulta.
-Cuando vuestra pareja os reclame para un intercambio sexual, tenéis que tomar dos o tres vasos de agua bien fría, seguidos, a pequeños sorbos.
-¿Antes o después del acto?
-Ni antes ni después -dijo el profe-. «En vez de...»
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.