Cuando considero la brevedad de mi vida, absorbida en la eternidad que precede y que sigue al pequeño espacio que ocupo y que incluso veo, sumergido en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me asusto y me sorprendo de verme aquí y no allí, ya que no hay ninguna razón por la que estar aquí en vez de allí, por qué ahora y no entonces. ¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por orden y dirección de quién este lugar y este tiempo me han sido destinados? Memoria hospitis unius diei praeteruntis [Recuerdo del huésped de un día que pasa]. El silencio eterno de estos espacios infinitos me espanta....y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.