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  • 01/11/2006 10:01
  • · Declaración de intenciones ·


    20061102200822-panfleto.jpgEl día 23 de febrero de 2002 apareció en el correo electrónico de algunos de mis conocidos y amigos el número cero del Panfleto LAETUS. Se trataba de compartir fragmentos de textos que me habían impresionado, un revoltijo de experiencias entre las cuales también se colaban alguna vez las mías. La aventura duró hasta el 12 de octubre de 2005, día en el que envié a los buzones el número XXXIV. Y hoy, más de un año después, el panfleto resurge del olvido.
     
    Mi intención es recuperar textos ya publicados e ir añadiendo nuevos conforme disponga de ellos. La periodicidad será la que las vicisitudes diarias me permitan y, por tanto, el panfleto estará creciendo continuamente. Huelga decir que vuestros comentarios serán bienvenidos, además de deseados.
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  • 01/11/2006 22:06
  • CONTRA RILKE |Alejandro Valero|


    20061102194542-sentado-.jpg
    No la soledad como testigo,
    ni la revelación como tarea.
    Tampoco una ambición excesiva,
    sino un distanciamiento mutuo.
    Algo que deje en entredicho
    nuestra perseverancia por la vida,
    que distorsione el ritmo del poema
    y nos mantenga al borde de la duda.
     
    No el mar con su enérgico oleaje,
    sus bandadas de vientos y símbolos.
    En todo caso, el charco que la lluvia
    hizo crecer y abandonó a su suerte.
    En él se refleja nuestro embate,
    parco de imágenes, seco de sentidos,
    pertinaz en su empeño irrisorio
    tras la tormenta, cuando el sol fustiga.
     
    No una vida entera sólo para el verbo,
    acompañados de la amiga inseparable
    en busca de algo eterno o fidedigno.
    De vez en cuando una verdad a medias,
    un gesto impuro, una mentira limpia
    que nos retengan en el sitio amado.
    La vida se sustenta en las palabras,
    y el consuelo se gana en el silencio.
  • Tema: P O E M A S
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  • 02/11/2006 19:34
  • CARTA DEL JEFE INDIO SEATTLE (Carta al Presidente de los Estados Unidos, James Monroe, en 1819)


    20061102213054-indios6.jpg
    El gran jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad. Mucho agradecemos este detalle porque de sobra conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad. Queremos considerar el ofrecimiento porque también sabemos de sobra que, si no lo hiciéramos, los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego.
     
    Pero, ¿cómo podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos resulta extraña. Ni el frescor del aire ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podrían ser comprados? Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. La hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos... son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos, en cambio, nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella y la flor perfumada, el ciervo, el caballo y el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre: todos pertenecen a la misma familia.
     
    El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos, tendríais que recordar que son sagradas y enseñarlo así a vuestros hijos. También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran los peces. Además, cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Sí, gran jefe de Washington: los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que también lo son suyos. Y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
     
    Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser. Tanto le da un trozo de tierra u otro, porque no la ve como hermana, sino como enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y sigue caminando. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida de sus hijos y tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando detrás sólo un desierto.
     
    No lo puedo entender. Vuestras ciudades hieren los ojos del hombre de piel roja. Quizá sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizás es que soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y yo me pregunto: ¿qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa? Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
     
    Cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo. Porque nosotros amamos este país como ama el niño los latidos del corazón de su madre.
     
    Si decidiese aceptar vuestra oferta tendré que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida.
     
    Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.
     
    ¿Qué
    ... _____leer+_____
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 02/11/2006 21:30
  • · Esperando ·


    20061103214210-fahrenheit.jpg
    Esperando vivir algún día
    sientes que el entorno
    hiere, que tus amigos
    no lo son tanto
    y el trabajo un fracaso.
    Esperando vivir algún día
    ¿seguirás siempre esperando?
  • Tema: + p o e m a s
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  • 03/11/2006 21:42
  • La puritana |Paul Watzlawick|


    20061103232648-pecho-.jpg
    Una vieja puritana vive a la orilla de un río y se queja a la policía de que unos jovenzuelos se bañan desnudos delante de su casa. El inspector manda a un subalterno que diga a los chicos que no se bañen delante de la casa, sino río arriba donde ya no hay casas. Al cabo de unos días, la dama llama de nuevo por teléfono: “los jóvenes nadan todavía al alcance de la vista”. El policía vuelve y los manda más arriba. Unos días después, la señora indignada acude otra vez al inspector y se queja: “Desde la ventana del desván todavía puedo verlos con unos prismáticos”. 
  • Tema: C U E N T O S
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  • 04/11/2006 17:42
  • Leyenda albanesa [recopilada por Marguerite Yourcenar]


    20061105115852-2061104-albania.jpg
    Éranse tres hermanos que trabajaban construyendo una torre desde donde pudieran vigilar a los bandidos turcos. Habían emprendido la tarea ellos mismos, sea porque la mano de obra fuese cara, sea porque, como buenos campesinos, no se fiaban más que de sus propios brazos, y sus mujeres se turnaban para llevarles la comida. Pero cada vez que conseguían llevar a buen término su trabajo para colocar un ramo de hierbas en el tejado, el viento de la noche y las brujas de la montaña derribaban su torre lo mismo que Dios derribó la de Babel. Puede haber múltiples razones para que una torre no se mantenga en pie, y puede culparse de ello a la torpeza de los obreros, a la mala voluntad del terreno o a la insuficiencia del cemento que traba las piedras. Pero los campesinos servios, albaneses o búlgaros, no reconocen más que una causa de semejante desastre: saben que un edificio se hunde por no haber tenido cuidado de encerrar en sus cimientos a un hombre o a una mujer, cuyo esqueleto sostendrá, hasta que llegue el día del Juicio Final, la carne pesada de las piedras. En Arta, en Grecia, enseñan un puente en donde fue emparedada de este modo una muchacha: parte de su cabellera se escapa por una grieta y cuelga sobre el agua como una planta rubia. Los tres hermanos empezaban a mirarse con desconfianza y ponían gran cuidado en no proyectar su sombra sobre el muro inacabado, ya que es posible, a falta de algo mejor, encerrar dentro de un edificio en construcción a esa negra prolongación del hombre, que tal vez sea su alma, y aquel cuya sombra es apresada de esta manera muere como un desventurado que padece penas de amores.
     
    Por la noche, cada uno de los tres hermanos trataba de sentarse lo más lejos posible del fuego, por miedo a que alguien se le acercara cautelosamente por detrás, le arrojara un saco sobre su sombra y se la llevara, medio estrangulada, como una paloma negra. Empezaba a flojear su entusiasmo por el trabajo, y la angustia, ya que no la fatiga, bañaba de sudor sus frentes morenas. Por fin, un día, el mayor de los hermanos reunió a su alrededor a los más pequeños y les dijo:
     
    - Hermanitos, hermanos en la sangre, la leche y el bautismo, si nuestra torre se queda sin terminar, los turcos volverán a penetrar por las márgenes del lago, escondidos tras los juncos. Violarán a las hijas de nuestros granjeros, quemarán en nuestros campos la promesa del pan futuro, crucificarán a nuestros campesinos en los espantapájaros que hay en nuestros huertos y que se transformarán de este modo en pasto para los cuervos. Hermanitos, nos necesitamos unos a otros y nunca el trébol sacrificó una de sus tres hojas. Pero cada uno de nosotros tiene una mujer joven y vigorosa, cuyos hombros y cuya hermosa nuca están acostumbrados a soportar el peso de la carga. No decidamos nada, hermanos míos: dejemos que elija el Azar, ese testaferro de Dios. Mañana, cuando llegue el alba, cogeremos, para emparedarla en los cimientos de la torre, a aquella de nuestras mujeres que venga a traernos la comida. No os pido más que el silencio de una noche, hermanos míos, y asimismo que no abracéis hoy con demasiadas lágrimas y suspiros a la que, al fin y al cabo, tiene dos probabilidades sobre tres de seguir respirando cuando se ponga el sol.
     
    Le era fácil hablar así, pues aborrecía a su mujer y quería deshacerse de ella para sustituirla por una hermosa muchacha griega de pelo rojizo. El hermano segundo no hizo ninguna objeción, ya que contaba prevenir a su mujer en cuanto regresara, y el único que protestó fue el pequeño, pues tenía por costumbre cumplir sus promesas. Enternecido por la magnanimidad de sus hermanos mayores, dispuestos a renunciar a lo que más querían en favor de la obra, acabó por dejarse convencer y prometió callar toda la noche.
     
    Regresaron al campamento a la hora del crepúsculo, cuando el fantasma de la luz moribunda ronda aún por los campos. El hermano segundo entró en su tienda de muy mal humor y ordenó con rudeza a su mujer que le ayudara a quitarse las botas. Cuando la vio agachada delante de él, le arrojó las botas a la cara y dijo:
     
    - Hace ocho días que llevo puesta la misma camisa, y llegará el domingo sin que pueda ponerme ropa blanca. ¡Maldita gandula! Mañana, en cuanto apunte el día, marcharás al lago con tu cesto de ropa y te quedarás allí hasta la noche, entre tu cepillo y tu pala. Si te alejas del lago un solo paso, morirás.
     
    Y la jove
    ... _____leer+_____
  • Tema: C U E N T O S
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  • 04/11/2006 17:29
  • En lo menos que humano... |Jorge Riechmann|


    20061104190840-2061104-abrazo.jpg
    En lo menos que humano
    la pregunta a lo humano se adensa
    hasta cegar los pulmones. Como una
    tos de lumbre, como una mancha
    de deseo que se dilata hasta velarlo todo.
    Ojos del animal, del deficiente
    refractan la total biografía del mundo
    hasta que se detiene el tráfico del corazón.
    Ese instante agárralo
    por si abrazo. 
  • Tema: P O E M A S
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  • 04/11/2006 18:23
  • · Malena es un nombre de tango |Almudena Grandes| ·


    20080319223840-malena-es-un-nombre-de-tango.jpg
    De Almudena Grandes he leído Los aires difíciles, Las edades de Lulú y Malena es un nombre de tango, en este orden. El primero me pareció una novela magistral, con un estilo sobrio capaz de crear una ambientación completa con una sola frase (“Una soledad como una noche sin luna en el páramo llano donde se encuentran todos los vientos”). El segundo era un exceso incontrolable que costaba creer que fuese de la misma autora. ¿Cómo podía haber tanta diferencia entre una y otra? Al acabar ahora Malena es un nombre de tango me doy cuenta de que he encontrado el eslabón perdido: El origen fue una novela sexual (Lulú), después vino una visceral (Malena) y, finalmente, una cerebral (Juan y Sara).
     
    La novela es amarga (también la bilis lo es) y dulce (también los besos lo son). Malena muestra su vida y, sobretodo, sus motivos al lector en un intento de que éste le comprenda. Y el lector que se hace confidente no puede menos que sentirse satisfecho. 
  • Tema: L I B R O S
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  • 05/11/2006 09:16
  • · european house (pròleg d'un hamlet sense paraules) |teatre lliure| ·


    20061105120322-2061105-european-house-proleg-d-un-hamlet-sense-paraules-.jpg
    No me gustó ver european house (pròleg d’un hamlet sense paraules) pero me ha gustado haberla visto. Dice la sabiduría oriental (¿para los orientales existirá la sabiduría occidental?) que no es bueno sufrir pero es bueno haber sufrido. Y en este caso el sufrimiento es el extraño ritmo de la obra, tanto que no sabría decir si es rápida o lenta pues aunque las cosas suceden despacio la obra se hace demasiado corta. Por ello no la recomiendo pero sería conveniente que la vieseis.
  • Tema: E V E N T O S
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  • 05/11/2006 09:47
  • · Disintegration |the Cure| [1989] ·


    20061105173020-2061105-disintegration.jpg
    Se inventó el DVD porque se decía que en un CD cabía poca cosa. Cada vez que escucho el CD con el álbum Disintegration de the Cure pienso que inventar el DVD era innecesario: bastaba con ser capaces de rellenar de música el espacio disponible y dejarse de canciones pobres que se pierden en el viento de un mal estornudo. En las canciones de este disco no cabe ningún instrumento más, no quedan vacíos que llenar, es simplemente perfecto. 
  • Tema: D I S C O S
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  • 05/11/2006 17:30
  • Libro del desasosiego |Fernando Pessoa| [fragmento pto. 232]


    20061106223414-2061106-pessoa-bn.jpgFeliz quien no exige de la vida más de lo que ella espontáneamente le ofrece, dejándose guiar por el instinto de los gatos, que buscan el sol cuando hay sol, y, cuando no lo hay, el calor donde quiera que el calor se encuentre. Feliz quien renuncia a su personalidad con la imaginación, y se deleita en la contemplación de las vidas ajenas, viviendo, no todas las impresiones, sino el espectáculo exterior de todas las impresiones ajenas. Feliz, en fin, el que renuncia a todo, y al que, por renunciar a todo, nada le puede ser ni arrebatado ni reducido.
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 06/11/2006 22:34
  • Carta a Carlos |Laura Mañá|


    20061107225042-2061107-correspondencia.jpgQuerido Carlos:
     
    Gracias por contestar a mi carta: «Optimismo y felicidad», aunque no sé si con tu respuesta «Manuscrito de problemas irremediables con fines fatales» he llegado a comprender que la vida evoluciona dentro de una serie de problemas que, al no tener solución, imposibilitan la felicidad.
     
    La verdad es que ya son muchas las ocasiones en que me abres los ojos y me haces ver la realidad de las cosas. ¿Recuerdas cuando te envié la carta: «La existencia de la libertad» y tú me contestaste con la de: «Utopía de un soñador coaccionado socialmente»? Ésa sí fue una forma de hacerme poner los pies en la tierra. Recuerdo que incluso insistí hablándote de ruptura y de derecho a escoger; entonces fue cuando me mandaste la inmejorable: «Destino irrevocable». Gracias.
     
    Hoy he querido escribirte porque con tu última carta me he sentido un poco herido y he pensado que probablemente no la habría entendido bien. ¿Por qué criticas mi falta de ambición? Me dices que es fácil creer en la felicidad cuando uno se detiene sólo ante las cosas pequeñas. No dejo de repetir las palabras con que lo has ejemplificado (que son preciosas): «Cuando el ignorante se recrea en el canto del jilguero, el sabio lo analiza, y reconoce que es un llanto de dolor». ¡Jamás hubiese pensado que los pájaros llorasen tanto! A partir de ahora me compadeceré de su canto. Gracias.
     
    Siempre has estado junto a mí para enseñarme lo que es la vida. Tú has hecho de mí una persona más responsable. Por cierto, te agradezco muchísimo la lista de problemas que has adjuntado a la carta. ¡No sabía que mi situación fuese tan deplorable! Te prometo que intentaré sonreír con menos frecuencia y, si lo hago por descuido, releeré la lista para darme cuenta de que no tengo motivos para hacerlo. Todo esto para decirte que siempre has sido un gran estímulo en mi vida, porque me has hecho sentir tan poca cosa que me he pasado la vida luchando por superarme. ¿Recuerdas cuando éramos niños? Tú siempre rompías mis juguetes y mi madre me los volvía a comprar. ¡Gracias a ti siempre tuve juguetes nuevos! Los triunfos de mi niñez y de mi adolescencia te los debo a ti. En el colegio nunca me dejaste copiar en los exámenes y eso me estimuló tanto en los estudios, que me convertí en el mejor de la clase. Yo nunca fui capaz de hacer lo mismo por ti y el dolor por verte suspender no bastó para hacerme fracasar. Perdón. La primera vez que dudé de tus buenas intenciones fue cuando a los dieciséis años intentaste robarme mi primera novia, no supe ver que lo único que pretendías era ponerla a prueba. Y así fue. Eso nos unió mucho, pero acabó por largarse con otro tipo que hubieses podido ser tú. ¡Cuánta razón tenías!
     
    En tu carta me dices que tu matrimonio es un desastre y que tu vida, como la de todos, no vale nada. Sé que no eres una persona depresiva, sino que tu situación es deprimente y comprendo que no te guste hablar de los problemas de tu vida porque tu vida es un problema. A menudo me cuentas que las desgracias ajenas no son más que una repetición de tu propia vida y, por supuesto, nunca son tan importantes. No sabes lo triste que me siento. He leído tu carta una y otra vez buscando un solo detalle con el que sentirme identificado contigo. Le he preguntado a mi mujer por qué siempre intenta hacer que cada día sea maravilloso cuando en realidad no tiene por qué serlo. Para colmo me han ascendido. Te prometo que he intentado que no lo hicieran pero mi jefe no ha querido escucharme, dice que no hay nadie más cualificado que yo... ¿te imaginas? Yo, que soy un inconsciente, que ni siquiera soy capaz de analizar el mundo tal como es. Lo peor es que, aunque me avergüence decirlo, en ese momento me he sentido feliz. Perdóname. Tal como dijiste en tu carta: «Lo efímero del tiempo» la felicidad no puede durar, y por eso esta larga relación que nos ha unido durante años debe terminar. Sabes que no tengo remedio, en realidad creo que no te merezco. Imagino tu cara si supieses que después de leer tu carta me fui al cine con Luisa. Pero aún hay más... ahora me voy a una fiesta.
     
    Espero que algún día todo el mundo esté a la altura de tus conocimie... _____leer+_____
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  • 07/11/2006 21:39
  • Ye Wearie Wayfarer [poema i versió irreverent del mateix]


    20061108225800-2061108-espejo.gif
    |Adam Lindsay Gordon|
     
    La vida és majorment escuma i lleugeresa,
    dues coses s’hi alcen com fars de pedra.
    La bondat en la dissort dels altres,
    i en la teva dissort, la fermesa.
     
     
    |Kingsley Amis|
     
    La vida és sobretot pena i compunció.
    Dues coses t’ajuden a passar el més dur.
    Riure quan el teu veí se la fot,
    queixar-te quan te la fots tu. 
  • Tema: P O E M A S
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  • 08/11/2006 22:58
  • La montaña mágica |Thomas Mann| [fragmento]


    20061108230733-2061108-viollet.jpgSe han difundido muchas teorías erróneas sobre la naturaleza del hastío. En general, se piensa que, cuando algo es nuevo e interesante, «hace pasar» el tiempo, es decir, lo abrevia, mientras que la monotonía y el vacío entorpecen su marcha y hacen que se estanque. No obstante, esto no es del todo exacto. Cierto es que la monotonía y el vacío pueden dar la sensación de estirar el momento, las horas, de manera que se «hagan largas» y aburridas; pero no es menos cierto que, en el caso de grandes o grandísimas extensiones de tiempo, lo que hacen es abreviarlas, neutralizarlas hasta reducirlas a algo nimio. A la inversa, un acontecimiento novedoso e interesante es sin duda capaz de hacer más corta y fugaz una hora e incluso un día, pero, considerando el conjunto, confiere al paso del tiempo una mayor amplitud, peso y solidez, de manera que los años ricos en acontecimientos transcurren con mayor lentitud que los años pobres, vacíos y carentes de peso, que el viento barre y que pasan volando. Lo que llamamos hastío, pues, es consecuencia de la enfermiza sensación de brevedad del tiempo provocada por la monotonía. Los grandes períodos de tiempo, cuando transcurren con una monotonía ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espanta mortalmente al espíritu. Cuando un día es igual que los demás, es como si todos ellos no fueran más que un único día; y una monotonía total convertiría hasta la vida más larga en un soplo que, sin querer, se llevaría el viento. La costumbre hace que la conciencia del tiempo se adormezca o, mejor dicho, quede anulada, y si los años de la niñez son vividos lentamente y luego el resto de la vida se desarrolla cada vez más deprisa y se acelera, también se debe a la costumbre. Sabemos perfectamente que introducir cambios y nuevas costumbres es el único medio del que disponemos para mantenernos vivos, para refrescar nuestra percepción del tiempo, en definitiva, para rejuvenecer, refortalecer y ralentizar nuestra experiencia del tiempo y, con ello, renovar nuestra conciencia de la vida en general.
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  • 08/11/2006 23:07
  • Llevar todo a casa |Richard Tarnas|


    20061109092758-escher-8-.jpgPodrían hacerse muchas generalizaciones acerca de la historia del pensamiento occidental, pero, hoy por hoy, tal vez lo que se presenta con evidencia más inmediata sea que, desde el principio hasta el final, se ha tratado de un fenómeno abrumadoramente masculino: Sócrates, Platón, Aristóteles, Pablo, Agustín, Tomás de Aquino, Lutero, Copérnico, Galileo, Bacon, Descartes, Newton, Locke, Hume, Kant, Darwin, Marx, Nietzsche, Freud... La tradición intelectual de Occidente ha sido producida y canonizada casi íntegramente por hombres y se ha inspirado predominantemente en perspectivas masculinas. Es claro que este predominio masculino en la historia intelectual de Occidente no se debe a que las mujeres sean menos inteligentes que los hombres, pero ¿se puede atribuir exclusivamente a las restricciones sociales? Yo pienso que no. Creo que hay en ello algo más profundo: algo arquetípico. La masculinidad de la mentalidad occidental lo ha invadido todo, ha sido fundamental, tanto en hombres como en mujeres, ha afectado todos los aspectos del pensamiento occidental y ha determinado su concepción básica del ser humano y el papel humano en el mundo. Las principales lenguas en que se desarrolló la tradición occidental, desde el griego y el latín, tendieron sin excepción a personificar la especie humana con palabras de género masculino: anthröpos, homo, l’homme, man, l’uomo, chelovek, der Mensch, hombre. Como ha quedado fielmente reflejado en el relato histórico de este libro [“La pasión del pensamiento occidental”], siempre ha sido «el hombre» esto o «el hombre» lo otro: «el ascenso del hombre», «la dignidad del hombre», «la relación del hombre con Dios», «el puesto del hombre en el cosmos», «la lucha del hombre con la naturaleza», «la gran conquista del hombre moderno», y así sucesivamente. El «hombre» de la tradición occidental fue un héroe masculino inquiridor, un rebelde prometeico biológico y metafísico que ha buscado sin cesar la libertad y el progreso, y que se ha esforzado permanentemente por diferenciarse de la matriz de la cual emergió y controlarla. Esta predisposición masculina en la evolución de la mentalidad occidental, aunque en gran medida inconsciente, no sólo ha sido característica de dicha evolución, sino que ha sido, también, esencial a ella.
     
    En efecto, la evolución de la mentalidad occidental ha sido siempre impelida por un impulso heroico a forjar una identidad humana racional y autónoma, separándola de su unidad primordial con la naturaleza. Todas las perspectivas religiosas, científicas y filosóficas fundamentales de la cultura occidental, se han visto afectadas por esta decisiva masculinidad, que empezó hace cuatro milenios con las grandes conquistas patriarcales nómadas en Grecia y Medio Oriente a expensas de antiguas culturas matriarcales, y se manifestó en la religión patriarcal de Occidente a partir del judaísmo, en su filosofía racionalista a partir de Grecia y en su ciencia objetivista a partir de la Europa moderna. Todo esto ha servido a la causa de la evolución de la voluntad y el intelecto humanos, ambos autónomos: el yo trascendente, el yo individual independiente, el ser humano que se autodetermina en su originalidad, en su separación y en su libertad. Pero para lograr esto, la mentalidad masculina reprimió a la femenina. Esto puede verse en el sojuzgamiento y revisión de las mitologías matrifocales prehelénicas que tuvo lugar en la Grecia Antigua, o bien en la negación judeocristiana de la Gran Diosa Madre, o bien en la exaltación que hizo la Ilustración del frío yo racional, consciente de sí y escindido de una naturaleza exterior desencantada. En cualquier caso, la evolución de la mentalidad occidental se ha fundado en la represión de lo femenino, en la represión de la conciencia unitaria indiferenciada, de la participation mystique con la naturaleza, esto es, una progresiva negación del anima mundi, del alma del mundo, de la comunidad del ser, de lo omniimpregnante, del misterio y la ambigüedad, de la imaginación, la emoción, el instinto, el cuerpo, la naturaleza, la mujer.
     
    Pero esta separación entraña, necesariamente, un anhelo de reunión con lo que se ha perdido, sobre todo después de haber llevado la heroica inquisición masculina a sus &ua... _____leer+_____
  • Tema: R A Z O N E S
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  • 09/11/2006 09:27
  • · Under cover ·


    20061109093844-3061109-cama.jpgApaciblemente tumbado en la cama, mirando la gotera del techo, me aborda un pensamiento incierto, ¿es este mundo sólo para aquellos que progresan a costa de hundir en la desgracia a los demás? Es cierto, el techo necesita una reparación urgente, llamaré mañana mismo al albañil amigo de mi padre que se caso con la cuñada de mi tío Eufrasio. En la guerra civil mi tío luchó en el bando republicano por no salir de su pueblo, así que cuando ganaron los otros no tuvo ningún reparo en cambiar de bando. Sin embargo, por necesidad tuvo que emigrar a Alemania para ejercer su profesión de carpintero. Allí conoció a Hildegarda, la que más tarde sería su esposa y mi tía. Ella le dio dos hijos y una hija: Fulgencio, Melitón y Radegunda.
     
    Desde mi horizontalidad cavilo sobre la posibilidad de que el éxito sólo se consigue cuando otros fracasan, al igual que no puede haber ricos si no hay pobres. Sin embargo, la vida de mi tío en Alemania no era muy holgada. Parte de su sueldo lo mandaba a su pueblo para costear los gastos del tratamiento médico de mi abuela. Así que Hildegarda se dedicó a criar a los hijos de los opulentos de la ciudad en donde vivían, mientras que Eufrasio hacía tantas horas extra que prácticamente sólo iba a casa para dormir. De esta forma pudieron costear los estudios de sus tres hijos.
     
    Comienza a oscurecer y lentamente se desvanece en la penumbra la mancha del techo. En la oscuridad de la habitación creo encontrar una luz a mi pensamiento. El problema de triunfar a costa de los demás radica en no reconocerlo, en despreciar a aquellos que nos han servido de plataforma para continuar avanzando. Así que cuando mis primos acabaron sus estudios no les fue difícil encontrar un buen puesto de trabajo. Fulgencio se dedicó con éxito a la abogacía, Melitón se convirtió en la mano derecha del ingeniero jefe de una consultoría técnica, y Radegunda triunfó como analista financiera en un periódico de prestigio internacional. Mientras tanto, mi tío Eufrasio y su mujer Hildegarda, muy desmejorados para la edad que tenían, veían como el éxito de sus hijos se transformaba en una barrera para comunicarse con ellos. No tardó muchos años en desaparecer por completo la relación. ¿Es qué mis tíos habían cambiado? Ellos reconocían su culpa, ya no eran dignos para sus hijos.
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  • 09/11/2006 09:38
  • · Incerta Glòria |Joan Sales| ·


    20080618210538-incerta-gloria.jpg

    Encontrar buenos libros no es fácil y eso obliga a remover mucha paja antes de dar con la aguja que nos pinche con su lucidez. Por suerte, de tanto en tanto el esfuerzo se ve recompensado con un buen libro, novela en este caso, que nos pincha haciéndonos brincar del sillón de las ideas consolidadas, precisamente porque demuestra que lo que nos debería unir no son precisamente las ideas sino los sentimientos. Estoy hablando de Incerta Glòria de Joan Sales, ambientada en la guerra civil donde ganase quién ganase todos perdimos.
     
    Copio a continuación la Confessió de l’autor del año 1956 que aparece en el libro a modo de prólogo:
     
    The uncertain glory of an april day... Tot devot de Shakespeare coneix aquestes paraules —i si jo hagués de resumir la meva novel·la en una sola ratlla, no ho faria pas d’altra manera.
     
    Hi ha un moment de la vida que sembla com si ens despertéssim d’un somni. Hem deixat de ser joves. Bé es veia que no ho podríem ser eternament; ¿i què era, ser joves? Ma jeunesse ne fut qu’un ténébreux orage, diu Baudelaire; potser tota joventut ho ha estat, ho és, ho serà. Una tempesta tenebrosa travessada de llampecs de glòria —d’incerta glòria—, un dia d’abril...
     
    Un fosc afany ens mou durant aquells anys turmentats i difícils; busquem, conscientment o no, una glòria que no sabríem definir. La busquem en moltes coses, però sobretot en l’amor —i en la guerra, si la guerra se’ns entravessa. Tal va ser el cas de la meva generació.
     
    La set de glòria es fa, en certs moments de la vida, dolorosament aguda; tant més aguda és la set com més incerta és la glòria de què estem assedegats; vull dir, més enigmàtica. La meva novel·la tracta precisament de copsar algun d’aquests moments en algun dels seus personatges. ¿Amb quin resultat? No sóc pas jo qui ho ha de dir.
     
    Però sé que molt li serà perdonat a qui molt hagi estimat. En altre temps hi havia més devoció a sant Dimas i a santa Maria Magdalena; és que no corria tanta pedanteria com ara i la gent no tractava de dissimular amb tesis, missatges ni teories abstractes el fons apassionat que tots portem a dintre.
     
    Som pecadors amb una gran set de glòria. I és que la glòria és el nostre fi.

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  • 10/11/2006 14:21
  • Tus amigos no te olvidan |José Fernández de la Sota|


    20061111152700-2061110-amigos.jpg
    Y si otra vez nacieras, nos decías,
    volverías a dar los mismos pasos,
    a amar los mismos cuerpos, a ejercer
    el mismo oficio y a tener los mismos
    amigos que tuviste. Tan perfecta
    te pareció tu vida que en castigo
    merecerías volver y dar los mismos
    pasos que diste y mantener idénticas
    amantes y ejercer el mismo oficio.
    Merecerías otra vez nacer,
    mas con la suficiente inteligencia
    para captar el asco en tus amantes,
    la torpeza en tus pasos, el oprobio
    en tu sucio trabajo y el desprecio
    en los amigos que te aborrecimos. 
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  • 10/11/2006 14:39
  • · Lección de anatomía ·


    20061111124305-2061111-rembrandt-leccion.jpgEn el Anfiteatro Anatómico de la Real Academia de Medicina de Catalunya (siglo XVIII) hay una mesa de mármol con un agujero en el centro. Alrededor dos filas de asientos de madera muy elaborados y, tras ellos, unas gradas en elevada pendiente. Más arriba aún una galería con unas celosías desde las que la gente (especialmente mujeres) podían mirar sin ser vistas. Y en medio de la sala, a media altura, una gigantesca lámpara de múltiples brazos. La sala es ligeramente elíptica y en cada cuadrante está el busto de alguna celebridad médica, muertos que en lugar de pasar a ser polvo se convertían en piedra gracias a la admiración de sus discípulos. Frente a la mesa de mármol hay un asiento elevado de madera con su atril, el lugar del doctor. Entonces entraba el bedel empujando el carrito con el cadáver y lo colocaba encima de la mesa. Iba a comenzar la lección. El doctor daba concisas instrucciones al bedel que con parsimonia cortaba, seccionaba y extraía las vísceras que fuera menester; siempre ha sido de subalternos el trabajo sucio. Los líquidos infectos que nos pueblan se perdían por el agujero de la mesa, no queramos saber a dónde. El doctor peroraba, el bedel cortaba, los alumnos hacían bromas macabras, otros se mareaban pero lo disimulaban, qué bonita es la medicina siempre que no seas el enfermo. Un dúo de guitarra y saxo tocando temas colombianos a ritmo de jazz... desde el jueves y hasta el domingo se está celebrando el Festival de cultura del Raval 2006, con múltiples actividades gratuitas por el barrio. Y ayer estuve en el concierto que se celebró en el Anfiteatro Anatómico cuya acústica es una auténtica maravilla.
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  • 11/11/2006 12:39
  • Razones para beber |Deán Aldrich|


    20061111231030-2061111-vino2.jpg
    La gente tiene, a mi ver,
    cinco razones para beber:
    un brindis, un amigo, o, si no,
    sed, o puede acabar teniéndola,
    o cualquier otra razón. 
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  • 11/11/2006 22:56
  • Primer amor |Espido Freire| [fragmentos]


    20061112120355-2061112-otra-vez-esa-sensacion.jpgEl primer amor puede surgir desde la primera adolescencia hasta la tercera edad. Se dan casos de ancianos que han descubierto, ya en la residencia, que nunca habían estado enamorados como en ese momento. Repito de nuevo que el primer amor no es siempre el primero que se experimenta, sino el que queda fijado de forma indeleble, el que sirve de referencia y guía para las relaciones posteriores. El que algunos han dado en llamar «el gran amor», o «el amor de la vida» o «el amor verdadero».
     
    (...)
     
    Los hombres actuales se quejan de cierta desorientación: las chicas desean que se las corteje, pero se ofenden si se comportan como machos tradicionales. Rechazan algunas muestras de cortesía, pero añoran ser tratadas como princesitas. Reclaman su independencia, pero a partir de cierta edad parecen morirse por una relación estable y unos hijos. No soportan a los machistas, pero acaban siempre con los canallas mayores del reino. ¿Quién entiende a las mujeres?
     
    Existe una explicación a todo ese barullo: para comenzar, las mujeres han evolucionado tremendamente en poco tiempo, y los hombres no han cogido su paso: ya no se educa a las niñas como hace veinte o treinta años, pero los cambios en la educación de los niños han sido mínimos. Por otro lado, un gran número de hombres confunden la cortesía con las normas de urbanidad básicas. Por otro, muchas mujeres no saben realmente lo que desean, como la gran mayoría de los hombres.
     
    (...)
     
    He escuchado hasta la saciedad decir que la amistad entre hombre y mujer no existe, y he constatado que en muchos casos el dicho es cierto: se rompen las barreras, o en el objetivo inicial no figuraba la amistad, sino la conquista. Cuido a mis amigos como a perlas raras, pero instintivamente tiendo hacia una posición maternal con ellos. Pese a todo, la sospecha de que una atracción de otro tipo pueda romper la amistad, o que mi interés por ellos pueda malinterpretarse, continúa ahí, escondida, en algún lugar de mi mente.
     
    (...)
     
    Algunos seres luminosos y afortunados nacen con la facultad de despertar cariño y las habilidades naturales para rodearse de amor. La mayor parte de nosotros, sin embargo, no sabemos sino caminar a tumbos, tantear y equivocarnos, y sentirnos culpables por no haber estado a la altura.
     
    O si se dejara de considerar el amor como un logro social; si no se ostentara la belleza o el dinero del compañero como un éxito propio; si no se despreciara a las personas que, por una razón u otra, han elegido permanecer solos, o no han sido lo suficientemente afortunados como para encontrar una persona que les haga felices.
     
    O si se viviera la soledad como un estado dichoso, sereno, no como un abandono o una situación irremediable. Si se disipara ese pánico a quedarse solo, si se potenciara la seguridad en uno mismo y se disfrutara de los momentos en los que podemos gozar de la compañía de otras personas sin que nos presione la idea de conseguir pareja.
     
    O si, por último, desapareciera el concepto de «caza y conquista» en el plano amoroso, los términos en los que se da por supuesto que una voluntad ha de ceder ante otra más fuerte, que una personalidad ha de ser doblegada, que es preciso vencer una batalla para conseguir el amor del otro. Si el amado dejara de ser un enemigo o una plaza a asediar, para convertirse en una persona cercana; si no hiciera falta enmascararse y fingir...
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  • 12/11/2006 12:03
  • El hombre que aprendió a ladrar |Mario Benedetti|


    20061113221752-2061113-el-perro-rojo.jpgLo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desaliento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: «La verdad es que ladro por no llorar.» Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse?
     
    Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta, y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
     
    Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: «Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?» La respuesta de Leo fue escueta y sincera: «Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano.»
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  • 13/11/2006 22:17
  • · xq ·


    20061114211703-2061114-craneo-perro.jpg"Hay que cuidarse de los animales; en el momento menos pensado se les despierta el instinto humano", Hernán Rivera Letelier.
     
    El perro ladraba lastimero pero no conseguía detener las patadas que acababan con su vida. Maldita la hora en que había osado volver a ese jardín desolado, poblado de hierbajos, donde no había lugar para las flores y el cuidado. Allí vivía él, el amo, el mismo que antaño había acariciado su lomo y se empeñaba durante momentos interminables en lanzar lejos el palo que el perro se apresuraba a devolver. Era entonces tiempo en el que el jardín era un vergel, con sus miles de flores ocupando el lugar debido, compitiendo en esplendor con las que entorno se encontraban, todas protagonistas y todas coro y comparsa. El corto entendimiento del perro no alcanzaba a comprender qué había sucedido, que aunque ese pie enfundado en la dolorosa bota era el mismo de entonces, el impulso no podría provenir de él, ¿por qué? Fue entonces, al hacerse esa muda pregunta, que el perro comprendió que lo irracional en los humanos provenía del tormento que les provoca esa pregunta, ¡¿por qué?!, que él, pobre perro de corto entendimiento, sabía que es una pregunta que nunca debe plantearse.
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  • 14/11/2006 21:17
  • Exvoto |Oliverio Girondo|


    20061115210914-2061115-exvoto.gifLas chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa. Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda. Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás -empavesadas como fragatas- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes, se enciendan y se apaguen como luciérnagas. Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos los que pasan por la vereda.
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  • 15/11/2006 21:09
  • De los campos de la muerte al existencialismo |Viktor E. Frankl| [fragmento]


    20061118174135-2061118-flores-en-el-asfalto.gifQuienes hemos vivido en campos de concentración podemos recordar a aquéllos que caminaban entre los galpones, reconfortando a los demás y dando su último trozo de pan. Pueden haber sido pocos en número, pero ofrecieron prueba suficiente de que al hombre puede serle arrebatado todo excepto una cosa, la última de las libertades humanas: La de elegir su actitud ante una circunstancia dada, la de elegir su propio camino.
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  • 18/11/2006 17:32
  • El hombre en busca de sentido |Viktor E. Frankl| [fragmento]


    20061118181207-2061118-maus.jpgA medida que la vida interior de los prisioneros se hacía más intensa, sentíamos también la belleza del arte y de la naturaleza como nunca hasta entonces. Bajo su influencia llegábamos a olvidarnos de nuestras terribles circunstancias. Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados por las ventanucas enrejadas del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres. A pesar de este hecho -o tal vez en razón del mismo- nos sentíamos transportados por la belleza de la naturaleza, de la que durante tanto tiempo nos habíamos visto privados. Incluso en el campo, cualquiera de los prisioneros podía atraer la atención del camarada que trabajaba a su lado señalándole una bella puesta de sol resplandeciendo por entre las altas copas de los bosques bávaros (como se ve en la famosa acuarela de Durero), esos mismos bosques donde construíamos un inmenso almacén de municiones oculto a la vista. Una tarde en que nos hallábamos descansando sobre el piso de nuestra barraca, muertos de cansancio, los cuencos de sopa en las manos, uno de los prisioneros entró corriendo para decirnos que saliéramos al patio a contemplar la maravillosa puesta de sol y, de pie, allá fuera, vimos hacia el oeste densos nubarrones y todo el cielo plagado de nubes que continuamente cambiaban de forma y color desde el azul acero al rojo bermellón, mientras que los desolados barracones grisáceos ofrecían un contraste hiriente cuando los charcos del suelo fangoso reflejaban el resplandor del cielo. Y entonces, después de dar unos pasos en silencio, un prisionero le dijo a otro: «¡Qué bello podría ser el mundo!».
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  • 18/11/2006 17:35
  • El cero y el infinito |Arthur Koestler| [fragmento]


    20061118222343-2061118-stalin.jpg[Palabras de un secuaz de Stalin:] El partido negaba la voluntad libre del individuo al tiempo que le exigía su entrega voluntaria. Negaba la capacidad de éste para elegir entre dos posibilidades, y le exigía al mismo tiempo que tomara de forma permanente la decisión correcta. Negaba la capacidad del individuo para discernir entre el bien y el mal, y le hablaba al mismo tiempo, en tonos patéticos, de culpa y traición. El individuo estaba en el signo de la fatalidad económica, como una rueda en el mecanismo de relojería que, puesto en marcha antes de todos los tiempos, hacía sonar su tic tac imparable e inaccesible, y el partido exigía que la rueda se rebelara contra el mecanismo de relojería y cambiara su curso. En algún lugar tenía que esconderse un error en este cálculo: no salían las cuentas.
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  • 18/11/2006 17:37
  • · Motivos personales ·


    20061119115728-2061119-gemelos.jpgYa me lo decía mi abuela cuando siendo niño hacía morros a una comida desagradable: "te quejas de vicio, piensa en todos aquellos que no tienen qué comer". Desconozco cual sería su verdadera intención al decirme aquello, pues las acelgas seguían sabiendo igual de apestosas y, encima, se añadía la pesadumbre de pensar en los hambrientos que no tenían mis asquerosas acelgas para llevarse a la boca. Después, mientras atravesaba los inestables años de mi adolescencia, cuando algún día me mostraba huraño y tristón, mi madre, fiel seguidora de las enseñanzas de mi abuela, me decía: "no estés triste, piensa en todos aquellos que están peor que tú", pensando cuando menos en lisiados y tullidos. Entonces me hundía aún más pensando en que debía de ser algo imbécil por no tener "verdadero motivo" para estar así, ni siquiera tenía el consuelo de intentar lesionarme gravemente, pues siempre habría alguien en peor estado que yo. Más tarde, cuando ingresé en la efímera juventud que tanto nos empeñamos en que dure, cuando algún día irradiaba felicidad y alegría siempre aparecía el amigo concienciado que, sutilmente, me hacía ver que era vergonzoso que yo disfrutase tanto cuando aún había tantas injusticias en el mundo pues, según él, mi disfrute equivalía a un espaldarazo al sistema capitalista que oprimía a los desfavorecidos... vamos, que me amargaba la fiesta. Y ahora, cuando los niños por la calle ya me dicen "señor, ¿nos pasa la pelota?" y ya no tengo derecho al "Carnet Jove", ahora que hasta me gustan las acelgas y hay ciertos amigos que he preferido olvidar, cuando estoy melancólico pienso en todos aquellos que son felices en algún lugar del mundo en ese preciso instante y me digo: "me quejo de vicio, seguro que hay alguien alegre en estos momentos".
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  • 19/11/2006 11:48
  • Pienso mesa y digo silla |Gloria Fuertes|


    20061120220457-2061120-silla.gif

    Pienso mesa y digo silla,
    compro pan y me lo dejo,
    lo que aprendo se me olvida,
    lo que pasa es que te quiero.
    La trilla lo dice todo;
    y el mendigo en el alero,
    el pez vuela por la sala,
    el toro sopla en el ruedo.
    Entre Santander y Asturias
    pasa un río, pasa un ciervo,
    pasa un rebaño de santas,
    pasa un peso.
    Entre mi sangre y el llanto
    hay un puente muy pequeño,
    y por él no pasa nada,
    lo que pasa es que te quiero. 

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  • 20/11/2006 21:46
  • El fin de la disnea |Mario Benedetti|


    20061121220641-2061121-asfixia-by-colddarksilent.jpgAparte de sus famas centrales y discutibles (fútbol, parrillada, llamadas del Barrio Palermo), Montevideo incluye otra anexa celebridad, ésta sí indiscutible: posee el récord latinoamericano de asmáticos. Por supuesto, ya no cabe decir posee sino poseía. Justamente, es ese tránsito del presente al pretérito imperfecto lo que aquí me propongo relatar.
     
    Yo mismo soy, pese a mis treinta y nueve años, aún no cumplidos, un veterano de la disnea. Dificultad de respirar, dice el diccionario. Pero el diccionario no puede explicar los matices. La primera vez que uno experimenta esa dificultad, cree por supuesto que llegó la hora final. Después uno se acostumbra, sabe que tras esa falsa agonía sobrevendrá la bocanada salvadora, y entonces deja de ponerse nervioso, de arañar empavorecidamente las sábanas, de abrir los ojos con desesperación. Pero la primera vez basta advertir, con el correspondiente pánico, que el ritmo de espiraciones e inspiraciones se va haciendo cada vez más dificultoso y entrecortado, para de inmediato calcular que llegará un instante en que los bronquios clausuren su última rendija y sobrevenga la mortal, definitiva asfixia. No es agradable. Tampoco es cómodo para los familiares o amigos que presencian el ahogo; su desconcierto o su impotencia se traducen a veces en auxilios contraproducentes. Lo mejor que se puede (o se podía) hacer, frente a un asmático en pleno ataque, es dejarlo solo. Cada uno sabe dónde le aprieta el pecho. Sabe también a qué debe recurrir para aliviarse: la pastilla, el inhalador, la inyección, la cortisona, el cigarrillo con olor a pasto podrido, a veces un simple echar los hombros hacia atrás, o apoyarse sobre el lado derecho. Depende de los casos.
     
    La verdad es que el asma es la única enfermedad que requiere un estilo, y hasta podría decirse una vocación. Un hipertenso debe privarse de los mismos líquidos que otro hipertenso; un hepático debe seguir el mismo tedioso régimen que otro hepático; un diabético ha de adoptar la misma insulina que otro diabético. O sea (si queremos elevar el caló alopático a un nivel de metáfora): todos los islotes de Langerhans pertenecen al mismo archipiélago. Por el contrario, un asmático no perderá jamás su individualidad, porque la disnea (lo decía mi pobre médico de mutualista, para disimular decorosamente su ignorancia profesional sobre el escabroso tópico) no es una enfermedad sino un síntoma. Y aunque para llegar a la disnea haya que pasar previamente por la aduana del estornudo, lo cierto es que hay quien empieza el jadeo a partir de un sándwich de mariscos, pero hay otros que llegan a él mediante el polvillo que levanta un plumero, o al mancharse los dedos con papel carbónico, o al registrar en las fosas nasales la vecindad de un perfume, o al exponerse excesivamente a los rayos del sol, o tal vez al humo del cigarrillo. Para el asma, todo eso que Kant llamaba Ding an sich puede ser factor determinante. De ahí el sesgo casi creador de la disnea.
     
    No es cuestión de caer ahora en un chauvinismo bronquial, pero los asmáticos solemos (o solíamos) hacer una pregunta que siempre sirvió para desconcertar a los críticos literarios no asmáticos: ¿habría concebido Marcel Proust su incomparable Recherche de no haberlo obligado el asma a respirar angustiosamente sus recuerdos? ¿Podría alguien asegurar que el célebre bollo de magdalena o los estéticos campanarios de Martinville no fueran el origen de lo que hoy llamaríamos su primera y bienaventurada disnea alérgica? No hay que confundir la disnea con la anhelación o el jadeo, proclama hoy la ciencia. No obstante, es probable que en época de Proust todavía se confundieran, y la disnea fuera casi anhelación, digamos un anhelo en desuso, o mejor aún cierta incómoda presión en la conciencia.
     
    Los lectores que siempre han respirado a todo pulmón y a todo bronquio, no pueden ni por asomo imaginar el resguardo tribal que proporciona la condición de asmático. Y la proporciona (o la proporcionaba) justamente por ese rescate de lo individual que, a diferencia de lo que sucede con otros achaques, siempre aparece preservado en la zona del asma. ¿Qué podrán preguntarse, por ejemplo, dos crónicos de la próstata? No es conveniente, por razones obvias, entrar aquí en detalles, pero la verdad es que lo que rige para uno, rige para todos... _____leer+_____
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  • 21/11/2006 22:06
  • ISOLDA |Ana Rossetti|


    20061121221751-2061121-gota.jpg
    Si alguien sabe de un filtro que excuse mi extravío
    que explique el desvarío de mi sangre,
    le suplico:
    Antes de que se muera el jazmín de mi vientre
    y se cumplan mis lunas puntuales y enteras
    y mis venas se agoten de tantas madrugadas
    en las que un muslo roza al muslo compañero
    y lo sabe marfil pero lo piensa lumbre;
    antes de que la edad extenúe en mi carne
    la vehemencia, que por favor lo diga.
     
    Contemplo ante el espejo, hospedado en mis sábanas,
    las señales febriles de la noche inclemente
    en donde el terso lino aulaga se vertiera
    y duro pedernal y cuerpo de muchacho.
     
    Ciño mi cinturón y el azogue me escruta,
    fresas bajo mi blusa ansiosas se endurecen
    y al resbalar la tela por mi inclinada espalda
    parece una caricia; y la boca me arde.
     
    Si alguien sabe de un filtro que excuse mi locura
    y me entregue al furor que la pasión exige,
    se lo ruego, antes de que me ahogue
    en mi propia fragancia, por favor,
    por favor se lo ruego:
                                        que lo beba conmigo. 
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  • 21/11/2006 22:17
  • Premisas del Tao |R.L.Wing|


    20061122222128-2061122-tao.gif
    EL CAMINO DE MENOR RESISTENCIA
     
    Actúa sin acción; trabaja sin afán.
    Saborea sin paladear.
    Magnifica lo pequeño; incrementa lo escaso.
    Paga la mala voluntad con amabilidad.
    Planea lo difícil cuando es fácil:
    maneja lo grande donde es pequeño.
    La labor más ardua del mundo comienza cuando es fácil;
    el esfuerzo mayor del mundo comienza donde es pequeño.
     
    Los individuos evolucionados, finalmente, no realizan gran acción,
    y de esa manera se alcanza lo grande.
     
    Quienes prometen fácilmente inspiran poca confianza.
    Es fácil inspirar cerrazón.
    Por tanto, los individuos evolucionados lo encaran todo como difícil.
    ¡Al final no tienen dificultades!
     
    DIRIGIENDO EL PODER
     
    El Tao en la naturaleza es como un arco estirado.
    La parte superior asciende, la parte inferior desciende.
    Lo excesivo se reduce, lo insuficiente se suplementa.
    El Tao en la naturaleza reduce lo excesivo
    y suplementa lo insuficiente.
    El Tao en el hombre no es así:
    él reduce lo insuficiente,
    porque sirve a lo excesivo.
    ¿Quién puede pues usar el exceso para servir al mundo?
    Quienes poseen el Tao.
    Por tanto los individuos evolucionados
    actúan sin expectativas,
    triunfan sin atribuirse el mérito y no desean exhibir su excelencia.
     
    ALCANZANDO LA UNIDAD
     
    Quienes saben no hablan.
    Quienes hablan no saben.
     
    Bloquea los paisajes.
    Cierra la puerta.
     
    Mella el filo.
    Desanuda las marañas.
    Armoniza el resplandor.
    Identifícate con los caminos del mundo.
    Esto se llama Identificación Profunda.
    No la puedes ganar mediante el apego.
    No la puedes ganar mediante el desapego.
    No la puedes ganar mediante la ventaja.
    No la puedes ganar mediante la desventaja.
    No la puedes ganar mediante la estima.
    No la puedes ganar mediante la humildad.
    Por ende es el tesoro del mundo.
     
    EL CAMINO DE LA NATURALEZA
     
    Los intrépidos en atrevimiento morirán;
    los intrépidos en no atrevimiento sobrevivirán.
    De estos dos, cualquiera puede obtener beneficio o perjuicio.
     
    La naturaleza decide cuál de ambos es lo malo.
    ¿Pero quién puede saber por qué?
    Aun los individuos evolucionados lo consideran dificultoso.
     
    El Tao en la Naturaleza.
    Él no lucha,
    mas triunfa diestramente.
    No habla,
    mas responde diestramente.
    No convoca,
    mas atrae.
    No se apresura,
    mas enseña diestramente.
     
    La red de la Naturaleza es vasta, muy vasta.
    Su urdimbre es tosca, pero nada se le escabulle.
     
    DOMINIO DE SÍ
     
    Quienes conocen a los demás son inteligentes;
    quienes se conocen a sí mismos poseen entendimiento.
    Quienes dominan a los demás poseen fuerza;
    quienes se dominan a sí mismos poseen fortaleza.
     
    Quienes saben cuánto es suficiente son ricos.
    Quienes perseveran tienen dirección.
    Quienes conservan su posición perduran.
    Y quienes mueren mas no perecen continúan viviendo. 
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  • 22/11/2006 21:54
  • Historia Zen |Paul Watzlawick|


    20061122220952-2061122-filosofo-en-meditacion-rembrandt.jpgEn cierta ocasión le preguntaron a un hombre experimentado en meditación por qué podía mantenerse siempre tan concentrado a pesar de sus muchas ocupaciones. Respondió: «Cuando estoy de pie, estoy de pie. Cuando ando, ando. Cuando estoy sentado, estoy sentado. Cuando como, como.» Quienes le habían preguntado tomaron de nuevo la palabra y le respondieron: «Eso hacemos también nosotros, pero ¿qué haces tú además?» Él les replicó: «No. Cuando vosotros estáis sentados, ya estáis de pie. Cuando estáis de pie, ya corréis. Cuando corréis, ya estáis en la meta.»
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  • 22/11/2006 21:59
  • · Atalaya ·


    20061123212131-2061123-posterjesus.gif-Perdone, ¿usted cree en Dios?
    -¿Cuál de ellos?
    -El único y verdadero.
    -¿Y cuál es ese?
    -Jehová, claro. En esta revista le expli...
    -¿Y qué dicen los otros dioses de que Jehová se autoproclame el único y verdadero?
    -¿Los otros dioses? Que yo sepa no han dicho nada. Mire, en esta revis...
    -Pues mientras no haya consenso no creeré en el suyo como único y verdadero.
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  • 23/11/2006 21:13
  • Esos tests |Carlos Martínez Aguirre|


    20061124223637-2061124-interrogantes.jpg
    Nunca preguntan nada de mí
    en esos tests.
    En esos tests que te preguntan algo de todo
    nunca preguntan nada de mí.
    Los cuestionarios,
    nunca preguntan si me divierte hablar con mi sombra.
    Y a mí me gusta contarle cosas.
    Los cuestionarios
    tampoco incluyen "dar un paseo" como afición.
    Hubo una vez que preguntaron sobre los libros.
    Es un detalle.
    Los muertos saben contar historias en su silencio.
    Algunas veces cierro un volumen y lo acaricio.
    ¡Les quiero tanto!
    ¡Ah! No preguntan tampoco nunca si hago poemas.
    Y es una suerte que yo no pinte.
    Pero da igual.
    Pienso que al menos, sí, deberían decirlo al menos.
    Ya sé que yo no contestaría.
    Pero da igual.
    No sé quien hace esos cuestionarios.
    Nunca preguntan nada que sirva.
    ¿Ellos no buscan una muchacha
    y se enamoran?
    ¿No se divierten después diciendo
    cosas bonitas?
    ¡Qué raros son!
    Nunca preguntan nada de mí
    en esos tests. 
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  • 24/11/2006 22:29
  • · Tristos tròpics |Claude Lévi-Strauss| ·


    20061125114548-2061125-tristos-tropics.jpgHay libros que nada más empezarlos sabes que la despedida será triste, no por el contenido en sí sino por el hecho de decirles adiós y enterrarlos en la estantería de los pretéritos. Es el caso. Resulta vano haberse limitado a un capítulo por día, como si de un tratamiento homeopático de felicidad se tratase, pues los días pasan y las capítulos son finitos. La última página llega y la última vuelta de hoja suena a final no sólo del libro. Entonces me imagino lo difícil que será encontrar otro que me haga sentir algo similar, y me pongo triste antes de tiempo pues vasto es el mundo y muchos los talentos.
     
    Hablo de Tristos tròpics (edición catalana) de Claude Lévi-Strauss, traducido por el poeta Miquel Martí i Pol. Un libro de antropología (etnología) que narra sus viajes a lugares tan lejanos que llegan al interior de uno mismo. Copio a continuación la contraportada:
     
    Claude Lévi-Strauss és reconegut arreu com el representant màxim de l'estructuralisme. La seva obra, una de les més importants del pensament contemporani, aconsegueix de conciliar, implícitament si més no, la simple aplicació d'un mètode d'investigació -l'activitat estructuralista- amb la formulació d'un pensament que planteja un enigma filosòfic, inevitablement i seductorament relacionat, és clar, amb el mètode de què se serveix. No en va havia cursat estudis de filosofia abans de dedicar-se a la investigació etnològica, i no en va, tampoc, es confessa deutor, sobretot, de Marx i de Freud.
     
    Tristos tròpics és més que un llibre de viatges. A través d'un seguit d'experiències viscudes i, sobretot, a través d'una autobiografia intel·lectual. Lévi-Strauss assaja de donar resposta a tot d'interrogants: per què i com s'esdevé etnòleg?, de quina manera s'integren les aventures de l'explorador i les experiències del savi?
     
    Però hi ha més encara. Mitjançant el contacte amb societats primitives, d'Amèrica del Sud, sobretot, i d'Àsia, Lévi-Strauss s'obliga i ens obliga a una confrontació amb estadis de la humanitat, que necessàriament ens porten a repensar la validesa objectiva de les estructures de la nostra societat i la influència, actual i futura, que sobre nosaltres exerceixen esquemes, actituds i costums, que condicionen la nostra existència individual i col·lectiva.
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  • 25/11/2006 11:46
  • · Deine Lakaien |salamandra| ·


    20061126175721-2061126-deine-lakaien.jpgLa avinguda Carrilet de L'Hospitalet es anodina, a un lado la zona industrial con sus naves bajas y viejas, al otro los bloques de edificios como muralla de la ciudad habitada. Pasar por ella era ceñirse al hecho de pasar, mero trayecto que sólo sirve para acercarnos de un punto a otro. Así era hasta ayer por la noche. Ahora cada vez que pase por delante de la salamandra (av. Carrilet, 301) recordaré con satisfacción un piano de cola y un micrófono, recordaré un virtuoso capaz de arrancarle sonidos insospechados y una voz portentosa arrebatándonos los sentidos, recordaré a Deine Lakaien y su fantástico concierto, lo mejor que he presenciado en mucho tiempo.
     
    PS: Foto original propiedad de aku666, gracias desde nuestro desconocimiento mutuo.
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  • 26/11/2006 16:49
  • El árbol de la vida |Francesco Alberoni| [fragmentos]


    20061127221053-2061127-craneo-medico.jpgEl hombre está insatisfecho con su naturaleza y tiene una razón para estarlo, una razón importante.
     
    (...) Sobre un cuerpo que no difiere mucho del de los otros primates en un breve lapso -de uno o dos millones de años- creció un inmenso cerebro formado por miles de millones de células y capaz de billones de operaciones. Este extraordinario aparato pensante no está ni siquiera del todo desarrollado al nacer. En efecto, no todas las fibras nerviosas están mielinizadas. Se desarrolla con el transcurso de los años, y puede ponerse en funcionamiento sólo por medio de un aprendizaje muy complejo. Si el cerebro no sufriera daños por enfermedades, tóxicos y envejecimiento, podría aprender una increíble cantidad de cosas. Pero ha sido colocado en un organismo que tiene la misma capacidad de regeneración celular que los otros animales. El resultado es que en cuanto comienza a funcionar a pleno, digamos a los veinte o veinticinco años, el cerebro comienza a deteriorarse, intoxicado, mal oxigenado y atacado por las enfermedades. No obstante ello, en general sobrevive a todos los otros órganos corporales que, poco a poco, se destruyen. Las arterias se tornan rígidas, el hígado y los riñones funcionan cada vez peor, las articulaciones se endurecen. Con la llegada de la vejez, y lo que ésta trae consigo, este instrumento perfecto queda literalmente tapiado vivo dentro del cuerpo, y tiene, además, que asistir de manera impotente a la descomposición de todo el organismo, luego a su propia descomposición y, por último, a su muerte.
     
    (...)
     
    Los hombres de pronto comprendieron que su cuerpo estaba penosamente inadaptado respecto de su capacidad intelectual y se sintieron huéspedes extranjeros. Así nació, en toda sociedad y en todo tiempo, la idea de un alma inmortal obligada a permanecer en un cuerpo mortal. Hoy tenemos la impresión de que nuestros antepasados fueron un poco megalómanos al atribuirse un alma inmortal, hasta divina. Y megalómanos nos parecen sus sacerdotes, hechiceros y místicos que siempre pretendieron estar en contacto con la divinidad, es decir, con algo distinto y superior a la naturaleza. Pero éste era su modo de expresar la experiencia inmediata e imposible de acallar, de llevar en sí algo que trasciende el dato de la naturaleza, una sobrenaturaleza.
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  • 27/11/2006 22:10
  • Instrucciones para subir una escalera |Julio Cortázar|


    20061128212109-2061128-escalera.jpgNadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquier otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
     
    Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie.)
     
    Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
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  • 28/11/2006 21:21
  • · Rana lunera ·


    20061129212633-2061129-estrella-fugaz.jpgLa rana de la charca estaba tomando la luna panza arriba sobre su nenúfar favorito cuando vio pasar una estrella fugaz. Rápidamente pidió un deseo, dio tres saltos seguidos, se zambulló, tocó el fondo, se subió de nuevo y dio otros tres saltos; tal como dicta la tradición ranil si se quiere ver el cumplimiento de los deseos estelares. Tumbada de nuevo vio pasar otra estrella fugaz. Suspiró, era consciente de que la tradición ranil dice que en el caso de una segunda estrella fugaz la misma noche hay que doblar los esfuerzos, triplicar para una tercera, cuadruplicar para la cuarta, etcétera. Así que pidió un nuevo deseo, dio seis saltos seguidos, se zambulló, tocó el fondo, salió a tomar aire, volvió a tocar el fondo, se subió al nenúfar y dio otros seis saltos. Agotada cerró los ojos por si acaso y comenzó a soñar con un paraíso pantanoso lleno de insectos. Y es que las ranas de antaño eran muy sabias y sabían que es mejor tener el menor número de deseos posible.
  • Tema: + c u e n t o s
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  • 29/11/2006 21:26
  • Lo fatal |Rubén Darío|


    20061130214303-2061130-mark.gif
    Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
     
    Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por
     
    lo que no conocemos y apenas sospechamos,
    y la carne que tienta con sus frescos racimos,
    y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
    y no saber adónde vamos,
    ni de dónde venimos... 
  • Tema: P O E M A S
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  • 30/11/2006 21:43



  • · POST SCRIPTUM ·
    Los artículos cuyo título comienza y termina con un punto alto son propiedad intelectual de Amkiel, salvo las partes indicadas que pudiera haber. El resto de los artículos son ajenos y pertenecen a sus autores, según se informa en el título salvo error u omisión. Las imágenes también son ajenas pese a omitirse su origen, dada la dificultad de su identificación en general.

    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

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