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Yo hablo catalán, no precisamente ahora en esto que escribo (puntualizo para aquellos que no lo hablaban, no sea que teman haber adquirido un don de lenguas repentino). El catalán de Cataluña (puntualizo la ubicación geográfica para que los valencianos no se ofendan) tiene varios dialectos mutuamente comprensibles, salvo uno: el aranés, que se habla en la Vall d’Aran (puntualizo que "aranés" viene de "Aran", que si viniera de "Vall" sería "vallès", que es una comarca). Pues bien, ayer viernes estuve en el concierto del grupo Bramatopin (no puntualizo de dónde son porque supongo que quien me lee es suficientemente perspicaz) y no les entendía cuando hablaban en aranés. Pero no importa, porque la música es un lenguaje universal y Bramatopin se hacen entender sin necesidad de comprenderlos (puntualizo que fue un concierto sensacional y que mientras escribo esto, en castellano, como ya puntualicé antes, voy por la quinta vez seguida que escucho su genial disco Sarabat d’Aran adquirido ayer).

Quisiera hablar de títeres pero sin caer en la tentación de apelar a la imagen del titiritero que los controla, con hilos desde lo alto o la mano en sus entrañas. Sería fácil decir que todos somos un poco títeres, que con frecuencia nos dejamos manejar por miedo a tomar el control. Pero no lo diré, no por fácil, ni por menos cierto, sino porque ya lo he dicho en la frase anterior.
La función única del Cabaret de Títeres, pergeñado por Pep Gómez, Núria Mestres y Andrea Lorenzetti, se celebró en La Cova de les Cultures del barrio de Gràcia. La noche estaba desapacible, con esa lluvia intermitente que, bajando de la oscuridad en infinitos hilos, pretende controlar nuestra mojadura. Incluso dentro de la cueva se hacía notar a ratos corriendo como loca por los desagües, como un telón más entre las escenas. El maestro de ceremonias fue el genial Pep, papirofléxico ácrata y cabaretero sensacional. Núria dejó a Quimeta y Squitx la labor de franquearnos la puerta de la fantasía y la ternura. Por último, Andrea se parapetó detrás de una maleta vieja y nos trasladó a un mundo surrealista de cuentos con moraleja.
Un señor mudo porque le habían operado recientemente de la laringe, fue mordido por un perro malo mientras paseaba por el barrio chino de Barcelona. Nadie podía escuchar sus gritos de socorro faltos de sonido, cuando muchas veces ni siquiera escuchamos los de los que sí tienen voz. Por suerte, un rato más tarde lo encontró un vecino del barrio. Quiso llamar a la ambulancia pero el señor mudo no le dejó y, levantándose a duras penas, se fue para su casa. La herida no parecía grave, aunque la sangre era mucha. Unos días más tarde, el vecino estaba tomando una cervecita en su bar habitual, cuando le preguntó al dueño si sabía algo del señor mudo al que había mordido un perro malo. El dueño le respondió que había muerto... Así es la vida.

Hoy hace diez años de la muerte de un poeta, lo cual demuestra que los sentimientos son tan humildes que no necesitan a nadie que les cante para seguir manifestándose. Por eso mismo son tan necesarios los poetas, porque no hacen falta pero su presencia llena un vacío lleno de nada.
Joan Brossa amaba la libertad y, consecuentemente, liberó las letras que estaban encadenadas en sus versos. Todas se fueron animadas a ver mundo, y de sus visiones conjuntas y particulares surgieron poemas etéreos; recuerdos de sus viajes más allá de sí mismo de tan adentro como llegaban. Su obra es precisamente eso: un enorme álbum de recuerdos de la vida de las letras que viven en todos nosotros.
A Joan Brossa lo echamos de menos, de la A a la Z. Hoy hace dieZ.

Hoy en día, lo común es que la música salga de multitud de chips sobre circuitos impresos, recorra unos finos hilos de cobre recubiertos de plástico y, desde minúsculos altavoces, entre directamente a nuestros oídos. Dar golpecitos a cualquier cosa para ver cómo suena es algo ridículo y retrógrado; ni siquiera está bien visto silbar una tonada o cantar bajo la ducha.
Allá por las tierras vascas gusta la sidra. Antiguamente se tomaban las manzanas, se colocaban sobre unos tablones irregulares, ligeramente separados, y se golpeaban con unas mazas de igual madera. Ese zumo, debidamente fermentado, era motivo de alegría y jolgorio. Hasta que un día alguien juguetón descubrió que cada tablón sonaba diferente y, entonces, la alegría se extendió hasta el principio de la sidra misma. Así nació la txalaparta, un xilofón de troncos, de piedras o, incluso, de hierros; que se golpea con dos mazas simples llamadas maquilas.
Txala es un grupo catalán de txalapartaris. Ver su magnífico directo es la forma más segura de regresar a casa silbando y golpeando todo aquello que pueda sonar.
Introducción de su disco Txalaria:
TXALA és un projecte que neix de la curiositat, de la llum i les olors de la Mediterrània, d’una visió de la vida que no té prejudicis de cap mena. Amb un peu al passat i una altre al futur, ens agrada plantejar-nos el present d’una forma desenfadada i reinventar melodies.
Txalaria és el primer fill d’aquest projecte tan curiós. En aquest disc volem mostrar el treball de quatre anys intensos i molts esforços. La fabricació d’un instrument tan ancestral com la Txalaparta, els viatges i la convivència Euskadi, les hores d’investigació, d’assaig i d’estudi... en definitiva un no acabar de coses, que ens han fet adonar del camí que tot just s’acaba d’obrir davant nostre, un camí que a cada cop, a cada nota, ens sorprén.
Músiques del Món... Música étnica... Tradicional... Dins d’aquest món ple d’etiquetes no sabem quina posar-nos, millor decidir-ho Txalant...

Es muy probable que todo lo que sentimos sea sólo pensamiento, que nuestras cuitas y alegrías sean fruto de una disposición concreta de las neuronas, con sus relaciones químicas específicas. Sin embargo, quisiera creer que mi cuerpo no es nada sin mí. Que yo soy algo más que dos letras o un sustrato químico especialmente activo. Es muy probable que el espíritu no exista, pero ¿por qué duele a veces?
ROCK’N’ROLL de Tom Stoppard va desde la Primavera de Praga hasta la Revolución de Terciopelo. Muestra el declive de un ideal que buscaba conseguir una sociedad mejor, aunque para ello tuviese que prescindir de los individuos, meros cuerpos. También es la historia de The Plastic People of the Universe y de Syd Barrett, ambos una amenaza por el simple hecho de pretender existir a su manera. ¿Qué quedó de todo aquello?: Una obra de teatro estupenda.

Sigo empeñado en recuperar la costumbre de escribir a mano. Me lanzo sobre cualquier hoja despejada con la esperanza de ver danzar las musas delante de mi pluma (sí, puestos a ser arcaicos, mejor una pluma, aunque no de ganso, que tampoco hay que pasarse). Escribo una frase, a lo sumo dos, entonces vuelvo atrás para añadir aquí, tachar allá, escribo una tercera frase, miro el resultado, arrugo el entrecejo y el papel, y practico la puntería. ¿Para cuando un concurso de lanzamiento de bodrios? Entonces lo achaco al ambiente, claro, no estoy en una buhardilla sentado ante una austera mesa de madera, cerca de la claraboya para que la luna ilumine lo que la vela no alcanza. Al final, resignado, me voy a encender el ordenador para comenzar a escribir “de otra forma”.
En la estupenda charla-coloquio Escriure en temps digitals de la biblioteca Tecla Sala se habló de los blogs y de la tecnología, y de la influencia de todo ello en la literatura. Personas divertidas, que pusieron su empeño en ser amenas (y lo consiguieron), dijeron muchas cosas interesantes. En la frase anterior he resumido casi dos horas, esto se llama síntesis aunque también podría ser pereza. Al terminar, mientras tomábamos el helado de chocolate gentileza del lugar, pude charlar un poco con el veí de dalt, que ya había visitado virtualmente con admiración pero sin osar comentar. También me permití saludar a sfer (gracias a su blog supe de este evento), la organizadora y hacedora de fotos, aunque no sé si fue Amkiel quien le dio la mano o quien detrás de este pseudónimo se esconde. En conclusión, la proximidad de la gente contando sus experiencias es una sensación muy enriquecedora, bastante más que leerlo de alguien que me lo cuenta en su blog, como ahora éste.

Maleïda nissaga de Ruddigore que, per sobreviure, han de matar... de riure al públic. I és ben cert que ho aconsegueixen. Maleït sia qui vagi a veure-la i beneït/beneit qui no. En resum, una obra mestra que s’ha de viure/riure.
Diu el pamflet de l’obra:
La nissaga dels baronets de Ruddigore està maleïda. Tots els que hereten el títol estan obligats a cometre un crim mortal cada dia si no volen morir en terrible agonia. Un granger que amaga un secret horrible, un mariner amb bon cor, una donzella en edat de merèixer, la presidenta de l’Associació de Familiars de les Futures Víctimes i una núvia boja intentaran esquivar la mort un dia més. Qui serà la propera víctima del malvat baró de Ruddigore?
Un musical sobrenatural, ple d’amor, mort, traïció i matarrates.

Y pensar que estuve a punto de no ir. Hacía unos días que lo tenía marcado en rojo en el programa de actividades. Pero después de cenar me acometió la saudade y, hasta el momento que finalmente salí de casa, estuve bregando contra el desasosiego que quería encerrarme en mí mismo y alejarme de los demás. El día estaba nublado, dentro y fuera. Ir solo es duro, quedarse es peor. Finalmente triunfó mi instinto cultural, si acaso tal existe, y encaminé mis pasos hacia los Jardins Rubió i Lluch, lugar del evento gratuito, como las cosas que no tienen precio. Sin embargo, al llegar allí nada vi salvo a un miembro de la organización que me informó de que, ante el riesgo de lluvia, se habían trasladado al auditorio del CCCB: doscientas plazas de aforo limitado, menos de treinta minutos para comenzar, a diez minutos de allí a paso ligero. Tardé cinco en llegar, guardé cola (desordenada, como es habitual) y conseguí un asiento en el paraíso.
Comenzó Névoa (Núria Piferrer, voz; Publio Delgado, guitarra portuguesa; Vicenç Solsona, guitarra; Guillermo Prats, contrabajo) con una hora de fados en catalán, castellano y portugués, de su disco entre les pedres i els peixos. Mientras escribo esto se me ponen los pelos de punta de nuevo, tan cercano es el recuerdo. Siguió Gerard Quintana (voz) y Francesc Beltran (guitarra) con algo más de una hora de canciones de su disco Treu banya, recitación de algún que otro poema y comentarios ingeniosos que provocaron risa sana en el público. ¿Qué más decir?, pues que fue y yo estuve allí.
| L’ombra |Névoa| [fado triplicado] |
| Sóc desig no consumat, cos cansat sense pecat quan la nit em desempara. Ni la lluna m’il·lumina, hi ha una pena que em domina, sóc la creu de cada cara. Hi ha un camí que he de seguir, del destí no puc fugir, sóc una ombra sense rostre. Al cor hi tinc un escull, als ulls hi tinc orgull i a la boca un parenostre. Sóc la dona de ningú, marge nu, sense llum d’un carrer sense sortida. Els racons de la ciutat saben tota la veritat: sóc el fruit d’una mentida. |
| Mataró-Llavaneres |Jordi Cornudella| [cantat per Gerard Quintana] |
| Fills de la Gran Puta d’ombra allargada i petja diminuta: llenguallargs llepaculs de gasetilla, funcionaris de patilla i de cartilla, tous de carrera i bufats de bandera creuhonorats in pectore o a la pitrera, aprovats purulents i pestilents de nota, putrefactes doctors en bancarrota, catedràtics, apàtics, limfàtics, raquítics, torracollons públicament mefítics, àugurs falsaris de sèquits gregaris arraïmats pels lladrucs dels sicaris, cagallons, cagadurs i cagadubtes estupradors de ruïnes abruptes, comerciants de merda selenita llorejats amb corones d’uralita, crítics cretins, crenetistes frenètics, pixatinters d’excessos diurètics, bards neotísics i protorreumàtics més bufanúvols que nefelobàtics, cecs acadèmics, prostàtics i endèmics, i saltimbanquis recontraacadèmics, alts ocupants de poltrones i càrrecs ben acoflats al tou dels vostres fems, aneu-s’en tots plegats a fregir espàrrecs, oh pústules de sempre i del meu temps! |
1 de abril del 2000, the Cure actuaba en el todavía Palau d'Esports. Los teloneros, Love of Lesbian, sobrellevaban lo mejor que podían las idas y venidas de los que esperaban a que, por fin, se cerniera la oscuridad fuera y dentro del Palau. Ni siquiera me acuerdo de cómo sonaban, supongo que bien. Inmediatamente después comenzaron los preparativos en el escenario y de los altavoces surgió una melodía: Un sonido etéreo, unas variaciones mínimas que evolucionaban hasta inundarlo todo. Los minutos pasaban y ella seguía indefectiblemente presente, acunándome y preparándome para el éxtasis. Entonces desapareció cuando Robert Smith se adueñó del escenario con su mínima presencia de tan gran sombra. El concierto fue y yo estuve allí, después de eso qué puede haber importante. Al terminar, cuando las luces se encendieron, volvió ella, la melodía. Las notas que antes habían sido de ida ahora nos llevaban de vuelta. Es duro abandonar el paraíso.
Es meritorio destacarse con la imagen en un mundo eminentemente visual. Todo ha sido fotografiado, todos los retoques han sido hechos y no queda efecto ni filtro por probar. Nuestros ojos abrumados se mantienen entornados ajenos al asombro. ¿El futuro imaginado (de imagen) es negro? Quisiera imaginar que es blanco y negro, como las fotografías de Chema Madoz, donde cada una, desde su sencilla concepción (sin retoques posteriores), necesita más de mil palabras para ser explicada.
En una entrevista a Marjane Satrapi (cuya vida narra la película PERSÉPOLIS a partir de sus propios dibujos) le preguntaron si echaba de menos Irán. Su respuesta fue:
La Maga es la única que sabe qué es la libertad, aunque ella no sepa que lo sabe. Las caricias en el pelo son lo más próximo que ha estado del encadenamiento, el vaso de vodka lo más parecido a naufragar, y la música de jazz lo más cercano al desaparecer. Las discadas en El Club de la Serpiente son una liberación. Y yo estuve allí porque quise, debiera considerarme doblemente afortunado: por estar y por querer.
La obra de teatro 2666, dirigida por Àlex Rigola, está basada en la novela homónima de Roberto Bolaño. La novela gira en torno a los crímenes de Ciudad Juárez, transmutada en la ficticia ciudad de Santa Teresa. Ésta es la forma más cómoda de comenzar la crítica: primero planteo un hecho para, luego, dar una interpretación personal del mismo. Es decir, lo normal, ¿lo normal? Casi todo lo que consideramos hechos lo son bajo el prisma de nuestra visión personal que, para permitir su conocimiento, los antecede. En fin, que esto es una crítica teatral, creo, y no un grito de impotencia, tal vez.| Adriana Martínez Martínez Adriana Saucedo Juárez Adriana Torres Márquez Aída Carrillo Alejandra Viescas Castro Alicia Herrera Alma García Alma Mireya Chavira (o Chavarría) Fávila Alma P. o Leticia Palafox Z. Amalia Saucedo Díaz de León Amelia Lucio Borja Amparo Guzmán Caixba Ana Gil Bravo Ana Hipólito Campos Ana Ma. Gardea Villalobos Apolonia Fierro P. Araceli Gómez Martínez Araceli Lozano Bolaños Araceli R. Martínez Montañés Aracely Esmeralda Martínez Aracely Gallardo Rodríguez Aracely Manríquez Gómez Aracely Núñez Santos Argelia Irene Salazar Crispín Bárbara Araceli Martínez Ramos Bertha Luz Briones Blanca Estela Velázquez Valenzuela Blanca Yadira Nuñez Brenda Alfaro Luna Brenda Berenice Delgado Rodríguez Brenda Herrera Brenda Lizeth Nájera Flores Brenda Patricia Méndez Vásquez Brisa Narváez Santos Carolina Carrera Cecilia Covarrubias Aguilar Cecilia Sáenz Parra Celia Guadalupe Gómez de la Cruz Cynthia Rocío Acosta Alvarado Clara Hernández Martínez Clara Zapata Zepeda Álvarez Claudia Ivette González Claudia Ramos López Cristina Quezada Mauricio Cynthia Portillo de González Dalia Maribel Prieto Deisy Salcido Rueda Domitila Trujillo Posadas Donna Maurine Striplin Boggs Dora Alicia Martínez Mendoza Elba Reséndiz Rodríguez Elba Verónica Olivas Elena García Alvarado Elena Salcido Meraz Elsa Rivera Rodríguez Elizabeth Castro García Elizabeth Flores Sánchez Elizabeth Gómez Elizabeth Martínez Rodríguez Elizabeth Ramos Elizabeth Robles Gómez Elizabeth Soto Flores Elodia Payán Núñez Elsa América Arrequín Mendoza Elva Hernández Martínez Elvira Carrillo de la Fuente Emilia García Hernández Eréndira Buendía Muñoz Eréndira Ivonne Ponce Hernández Erica García Moreno Erika Ivonne Ruiz Zavala Erika Pérez Esmeralda Juárez Alarcón Esmeralda Leyva Rodríguez Esmeralda Urías Sáenz Estefanía Corral González Eugenia Martínez Poo Fabiola Zamudio Fátima Vanessa Flores Díaz Flor Idalia Márquez Francisca Epigmenia Hernández Francisca Lucero Gallardo Francisca Sánchez Gutiérrez Gabriela ?La China? (2004) Gabriela Bueno Hernández Gabriela Domínguez Aguilar Gabriela Edith Márquez Calvillo Gladys Janeth Fierro Vargas Gladys Lizeth Ramos Esc Gloria Betances Rodríguez Gloria Elena Escobedo Piña Gloria Escalante Rodríguez Gloria Olivas Morales Gloria Rivas Martínez Graciela García Primero Guadalupe Ivonne Estrada Salas Guadalupe Luna de la Rosa Guadalupe Verónica Castro Pando Guillermina Hernández Chávez Hester Van Nierop Hilda Fierro Olivas Hilda Rodríguez Núñez Ignacia Morales Soto Inés Silvia Merchant Irene Castillo Irma Angélica Rosales Lozano Irma Arellano Castillo Irma Márquez Irma Rebeca Fuentes Irma Valdez Sánchez Jacqueline Cristina Sánchez Hernández Jessica Lizalde León Jessica Martínez Morales Juana González Piñón Juana Iñiguez Mares Juana Sandoval Reyna Julia Luna Vera Julieta Enríquez González Karina Ávila Ochoa Karina Daniela Gutiérrez Karina Candelaria Ramos González Karina Soto Cruz Laura Alondra Márquez Laura Ana Inere Laura Berenice Ramos Monárrez Laura Georgina Vargas Laura Lourdes Cordero García Leticia Armendáriz Chavira Leticia Caldera Arvídez Leticia de la Cruz Bañuelos Leticia García Rosales Leticia Quintero Moreno Leticia Reyes Benítez Leticia Vargas Flores Lilia Alejandra García Andrade Lilia Juliana Reyes Espinoza Liliana Frayre Bustillos Liliana Hodging de Santiago Linda Ramos Sandoval Lorenza Isela González Alamillo Lourdes Gutiérrez Rosales Lourdes Ivette Lucero Campos Lucila Silva Dávalos | Luz Adriana Martínez Reyes |
A Acetre los descubrí por casualidad, tanta que ni siquiera recuerdo cómo fue. Proceden de Olivenza (Badajoz) y su música bebe en las aguas extremeñas y portuguesas del cercano río Guadiana. Su esquiva discografía de los últimos tiempos la integran tres discos: Canto de Gamusinos, Barrunto y Dehesario. Al comprar este último por correspondencia, seguro de acertar pues ya tenía los dos anteriores, curioseé en la agenda de conciertos previstos de la banda y, oh casualidad, venían a Barcelona, por fin, a tiro de tranvía T3, invitados por la Casa Regional de Extremadura. No soy extremeño, qué se le va a hacer, pero como la música une y no separa, para allí me fui con el alma en vilo y la atención dispuesta. La entrada era libre, no había que pagar nada, como suele suceder en los grandes espectáculos (la noche estrellada, el atardecer sobre el mar, una sonrisa, etc.). Aparecieron sobre el escenario y comenzaron a tocar. El concierto duró unas dos horas y media y ojalá hubiera durado más, mucho más.
Un mendigo provoca aversión cuando lo contemplamos desde nuestra satisfacción económica. Apretamos el paso y procuramos mirar a otro lado: “otro borracho”, “otro vago”, pensamos. Lo consideramos un excluido de la sociedad... Craso error, somos nosotros los excluidos de la verdadera realidad. Vivimos en nuestro mundo feliz, mantenido con dinero, confiando ciegamente en un mecanismo implacablemente inhumano que puede lanzarnos fuera en cualquier momento. Despojados de la esclavitud del dinero sólo queda el hombre y, lamentablemente, somos tan poca cosa que, sentados en el suelo de una calle concurrida, los otros apretarán el paso y mirarán a otro lado.
La obra El Mètode Grönholm de Jordi Galceran es lo más parecido a morirse de risa mientras te apalean, es decir, algo increíble. Y aunque trata de un proceso de selección para un cargo ejecutivo de alto rango, a continuación voy a dejar volar mi pluma sobre las relaciones laborales que nada tienen que ver con las relaciones humanas, pues son interacciones entre elementos de producción, simples de cuantificar y fáciles de sustituir. Para la empresa somos piezas jugando en un tablero que no es nuestro, a un juego del que desconocemos las reglas salvo que cualquier mal movimiento nos puede eliminar. Esforzarse es loable, fijarse objetivos de superación personal también, pero prostituir nuestro intelecto para que los demás se alegren de que nuestra buena gestión suponga beneficios para la empresa es vil, porque por el camino quizá quedó un proveedor casi arruinado, unos operarios extenuados y un cliente engañado. Como no estoy de cara al público, nadie me felicitará por ser amable pues esa no es mi función, ni me tomarán en serio si sonrío cuando doy una orden. En cualquier caso, la obra de teatro tenéis que verla o quedáis despedidos.
La Humanidad a lo largo de los siglos
sábado, 07/01/06 por la tarde, Barcelona
Para entrar en Narnia hay que atravesar un armario, una singularidad espacio-temporal que transporta a otras dimensiones. También están los agujeros negros que nadie sabe a dónde van ni nadie quiere averiguarlo in situ pues, de todos modos, a dónde sea se llegaría batido molecularmente, lo cual no parece una sensación especialmente agradable. Hay que añadir, además, otra singularidad espacio-temporal, ésta cotidiana: la maleta. En una maleta cabe más de lo que ocupa. El espacio disponible se expande conforme se comprime lo colocado y las paredes de la maleta, sorprendentemente, aguantan la discontinuidad. Evidentemente se trata de una situación de inestabilidad y, por lo tanto, puede producirse la expansión súbita con desparramamiento de contenido. O bien pueden cambiar las condiciones físicas y lo que una vez accedió a la dimensión de la maleta negarse a hacerlo de nuevo, lo cual suele ocurrir en lugar lejano sin otra alternativa que expandir el volumen y tornar esférico lo que una vez fue un paralelepípedo.
Tengo la maleta preparada, prueba fehaciente de lo explicado antes, pues mañana me voy un mes a trabajar en México. Que Zapata me proteja.
lunes, 16/01/06 después de cenar, México
Hoy ha hecho calor y ahora mismo el aire sopla caliente, cuando lo "normal" sería que por la noche hiciera frío y por el día se rondasen los 20 ºC. La puerta al jardín no ajusta bien y de tanto en tanto se oye el silbido del espíritu del viento. La luna está llena y su faz es sonrosada, como si se avergonzase de crear las sombras de la noche. Y yo que lo escribo y nadie me lee, esto se llama soledad.
martes, 17/01/06 después de cenar, México
Ayer hizo calor, hoy hizo frío, me siento un filete vuelta y vuelta, poco hecho, por favor. El viento no amainó en todo el día y el polvo del terreno se coló por los resquicios más recónditos de mi ser, así que aparte de filete me siento croqueta rebozada. Conste que he cenado pero comer aquí es abrirme aún más el apetito, cuando lo que yo querría es perder peso. Y es que me lo como todo, cuanto más raro mejor, pues lo mío es el turismo gastronómico. Hoy estuve trabajando hasta las 21:00h, lo cual significa que si en Barcelona era explotado ahora soy un explotado internacional. Y eso es todo por hoy, me voy a dormir hasta que el gallo o el burro de la finca de enfrente me despierten de madrugada... tendré que comérmelos para que dejen de molestar.
lunes, 23/01/06 después de cenar, México
Ha llovido, ¡milagro!, pero sólo un poco y suavecito, así que ha sido un milagro chiquitito. Se supone que estamos en época seca pero si lloviese en época mojada lo estaría haciendo sobre mojado y, claro, ya no habría sorpresa. Así que los cáctus se han mostrado hoy más relucientes, y sus púas presentaron la típica gota que cae de la jeringuilla del genio chiflado que ha decidido experimentar con tu cuerpo. El suelo olía a mojado y caminar por fuera era como seguir en la cama, arropado por los agradables efluvios de la naturaleza. Y hablando de naturaleza: El burro de enfrente ha estado callado, ¡milagro!, ojalá pille un resfriado.
martes, 24/01/06 después de cenar, México
Hoy ha vuelto a llover, lo cual dejará de ser milagro para convertirse en plaga divina si sigue así muchos días. Y hablando de lo divino y lo mexicano, al lado de la residencia hay una pequeña iglesia en la cual todavía no he entrado pues para hacerlo hay que estar armado de fe y escopeta, cuando menos. En lo alto de la entrada se ve una cruz iluminada, no precisamente por el Espíritu Santo sino por la Compañía Eléctrica pues su perfil es un neón luminoso. Algo así como la entrada de un prostíbulo pero en reverente. Y continuando con lo divino, en muchas de las máquinas aparece la pintada “primero Dios”. Resulta curioso que aquí se diga precisamente “primeramente Dios” en lugar de nuestro “Dios mediante”, lo cual me lleva a pensar que en España empezamos las cosas al tuntún y después (en el medio) nos encomendamos a Dios sólo por si acaso. ¿Habrá algún lugar en el que la expresión sea “Dios finalmente”? Quizá cuando te encuentre, amor.
lunes, 06/02/06 después de dormir 15 horas seguidas, Barcelona
El mundo es pequeño y, desde 1492, también redondo. Así pues no existe posibilidad de crecimiento personal cuando seguir indefinidamente cualquier camino nos llevará irremediablemente de vuelta al lugar de partida. El empeño debe de estar entonces en hacer más confortable esta jaula en la que nos movemos en círculos, amueblar los pensamientos y adornarlos con sentimientos viejos, nuevos e inventados. Llegar al final del camino es encontrar el inicio de nuevo. Las circunstancias que rodean nuestra vida conforman el carácter, tanto las voluntarias como las infligidas. El viajar es una de las más enriquecedoras pues el contacto con otras culturas barniza nuestros matices y relativiza nuestras conclusiones. Y volver es tomar conciencia de que hay cosas que han cambiado aunque sigan siendo las mismas.
El gran secreto es que el amor no correspondido es una invención, lo dicen al principio y la obra se dedica a demostrárnoslo. Es más, a mí me ha convencido incluso de que el amor, todo él, es una invención. Los modelos para nuestras relaciones se toman de la ficción y sólo podemos elegir si comportarnos trágica, cómica o dramáticamente. Seducir es representar un papel que la cotidianeidad se ocupará de rasgar por muy pintado de azul que esté.
La Companyia Dei Furbi se lanza a las turbulentas y traicioneras líneas de un texto de Marivaux, soltándose valientemente del asidero de los divertimentos anteriores y prescindiendo del continuo jolgorio enmascarado. Y, al igual que los personajes de L'illa dels esclaus, consiguen salvarse sobradamente ante lo que hubiera podido ser el naufragio de su cambio de rumbo.
Hay dos tipos de personas: las ganadoras y las perdedoras. Las primeras no son siempre las primeras pero las segundas siempre son las últimas, es decir, ganador es quien lo intenta y perdedor es quien no se atreve. Hasta aquí parece un resumen de manual barato de psicología americana, que podría serlo, pero lo chocante es que se aplique a una película en la que sale un homosexual suicida, un drogata sexagenario, un nihilista mudo, un fracasado de éxito, una madre desorientada, una niña del montón y una furgoneta escacharrada, y el resultado sea una película estupenda, amargamente divertida y muy recomendable de ver.
La avinguda Carrilet de L'Hospitalet es anodina, a un lado la zona industrial con sus naves bajas y viejas, al otro los bloques de edificios como muralla de la ciudad habitada. Pasar por ella era ceñirse al hecho de pasar, mero trayecto que sólo sirve para acercarnos de un punto a otro. Así era hasta ayer por la noche. Ahora cada vez que pase por delante de la salamandra (av. Carrilet, 301) recordaré con satisfacción un piano de cola y un micrófono, recordaré un virtuoso capaz de arrancarle sonidos insospechados y una voz portentosa arrebatándonos los sentidos, recordaré a Deine Lakaien y su fantástico concierto, lo mejor que he presenciado en mucho tiempo.
En el Anfiteatro Anatómico de la Real Academia de Medicina de Catalunya (siglo XVIII) hay una mesa de mármol con un agujero en el centro. Alrededor dos filas de asientos de madera muy elaborados y, tras ellos, unas gradas en elevada pendiente. Más arriba aún una galería con unas celosías desde las que la gente (especialmente mujeres) podían mirar sin ser vistas. Y en medio de la sala, a media altura, una gigantesca lámpara de múltiples brazos. La sala es ligeramente elíptica y en cada cuadrante está el busto de alguna celebridad médica, muertos que en lugar de pasar a ser polvo se convertían en piedra gracias a la admiración de sus discípulos. Frente a la mesa de mármol hay un asiento elevado de madera con su atril, el lugar del doctor. Entonces entraba el bedel empujando el carrito con el cadáver y lo colocaba encima de la mesa. Iba a comenzar la lección. El doctor daba concisas instrucciones al bedel que con parsimonia cortaba, seccionaba y extraía las vísceras que fuera menester; siempre ha sido de subalternos el trabajo sucio. Los líquidos infectos que nos pueblan se perdían por el agujero de la mesa, no queramos saber a dónde. El doctor peroraba, el bedel cortaba, los alumnos hacían bromas macabras, otros se mareaban pero lo disimulaban, qué bonita es la medicina siempre que no seas el enfermo. Un dúo de guitarra y saxo tocando temas colombianos a ritmo de jazz... desde el jueves y hasta el domingo se está celebrando el Festival de cultura del Raval 2006, con múltiples actividades gratuitas por el barrio. Y ayer estuve en el concierto que se celebró en el Anfiteatro Anatómico cuya acústica es una auténtica maravilla.
| No me gustó ver european house (pròleg d’un hamlet sense paraules) pero me ha gustado haberla visto. Dice la sabiduría oriental (¿para los orientales existirá la sabiduría occidental?) que no es bueno sufrir pero es bueno haber sufrido. Y en este caso el sufrimiento es el extraño ritmo de la obra, tanto que no sabría decir si es rápida o lenta pues aunque las cosas suceden despacio la obra se hace demasiado corta. Por ello no la recomiendo pero sería conveniente que la vieseis. |
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.