Panfleto
LAETUS

AVISO

Ver nuevo panfleto:

  • LAETUSnuevo

  • Temas

    Archivos

    Circunstancias

  • Creative Commons License
  • Edita Amkiel
  • En Barcelona
  • ¿Qué es esto?


  • Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2009.

    Resumen

    Premisas del Tao: DIRIGIENDO EL PODER |R.L. Wing|

    Tema: P E N S A R ~ 01/02/2009 18:23 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20081226133609-premisas-del-tao-dirigiendo-el-poder.jpg

    El Tao en la naturaleza es como un arco estirado.
    La parte superior asciende, la parte inferior desciende.
    Lo excesivo se reduce, lo insuficiente se suplementa.
    El Tao en la naturaleza reduce lo excesivo
    y suplementa lo insuficiente.
    El Tao en el hombre no es así:
    él reduce lo insuficiente,
    porque sirve a lo excesivo.
    ¿Quién puede pues usar el exceso para servir al mundo?
    Quienes poseen el Tao.
    Por tanto los individuos evolucionados
    actúan sin expectativas,
    triunfan sin atribuirse el mérito y no desean exhibir su excelencia.

    Potemkin |Walter Benjamin| [fragment]

    Tema: S E N T I R ~ 02/02/2009 19:51 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20090117211307-potemkin.jpeg

    Es conta que Potemkin patia depressions greus que es repetien de forma més o menys regular, durant les quals ningú se li podia apropar i estava severíssimament prohibit l’accés a la seva cambra. A la cort no s’esmentava aquest patiment; era especialment sabut que qualsevol al·lusió que se’n fes comportava el desfavor de l’emperadriu Caterina. Una d’aquestes depressions del canceller va perllongar-se de manera extraordinària. Ocasionava ja inconvenients seriosos; als registres s’acumulaven expedients impossibles d’enllestir sense la signatura de Potemkin i que la tsarina volia veure despatxats. Els funcionaris d’alt nivell estaven perplexos En aquell moment va aparèixer per casualitat el petit i insignificant Schuwalkin a les antesales del palau del canceller, on s’aplegaven els consellers d’Estat entre les queixes i els laments de costum. «Què hi ha, excel·lències? ¿En què puc servir les vostres excel·lències?», es va apressar a oferir-se Schuwalkin. Li van explicar el cas, tot lamentant no poder fer cap ús dels seus serveis. «Si no és més que això, senyors meus», va contestar Schuwalkin, «confiïn-me els expedients. Els ho prego.» Els consellers d’Estat, que no hi tenien res a perdre, es van deixar convèncer, i Schuwalkin va emprendre el camí cap al dormitori de Potemkin, amb el lligall d’expedients sota el braç, a través de galeries i passadissos. Sense trucar, fins i tot sense aturar-se, va prémer la maneta de la porta. La cambra no era tancada amb clau. Dins la penombra es trobava Potemkin assegut al llit, abillat amb una bata desgastada i mossegant-se les ungles. Schuwalkin va avançar cap a l’escriptori, va sucar la ploma i sense dir ni un mot la va ficar a la mà de Potemkin, tot estenent un expedient qualsevol sobre els seus genolls. Potemkin, després de llançar a l’intrús una mirada absent, va executar la signatura com en somnis; després, una altra; i així amb totes. Quan va tenir assegurada la darrera, Schuwalkin va deixar l’estança sense cap cerimònia, tal com havia vingut, amb el dossier sota el braç. Va entrar a l’antesala brandant triomfalment els expedients. Els consellers d’Estat es van llançar cap a ell, i li van arrabassar els papers de les mans. Adelerats, van inclinar-se sobre ells. Ningú va pronunciar un mot; el grup va quedar petrificat. De nou va acostar-se Schuwalkin, de nou va preguntar apressat pel motiu de la perplexitat dels senyors. Aleshores va entreveure la signatura. Tots i cada un dels expedients estaven signats: Schuwalkin, Schuwalkin...

    LUGAR-COMUM DO QUADRAGENÁRIO |José Saramago| [lugar común del cuarentón]

    Tema: S E N T I R ~ 03/02/2009 19:19 ~ Hay 3 comentarios.

    20090118193204-lugar-comum-do-quadragenai-rio.jpg

    Quinze mil dias secos são passados,
    Quinze mil ocasiões que se perderam,
    Quinze mil sóis inúteis que nasceram,
    Hora a hora contados
    Neste solene, mas grotesco gesto
    De dar corda a relógios inventados
    Para buscar, nos anos que esqueceram,
    A paciência de ir viviendo o resto.
     
    - - -
     
    Quince mil días secos han pasado,
    quince mil ocasiones se perdieron,
    quince mil soles nulos que nacieron,
    hora a hora contados
    en el solemne, mas grotesco gesto
    de dar cuerda a relojes inventados
    para buscar, en los años olvidados,
    la paciencia de ir viviendo el resto.

    ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? |Emilio Velasco Bartolomé|

    Tema: P E N S A R ~ 04/02/2009 20:20 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20090204214632-quieres-hacer-el-favor-de-callarte.gif

    “Gran ley y que debe observarse: que nadie hable fuera del negocio.”
    Anotaciones de Quevedo a la Retórica de Aristóteles.

     
    Es moneda corriente entre las personas informadas sostener que vivimos en una sociedad atomizada y deshumanizada y que esto viene a reflejarse en la falta de comunicación que existe entre sus individuos: ya nadie habla con los demás. Es posible que con ello quieran referirse, si hemos de atender a la realidad que cotidianamente nos circunda, a que a pesar de haber una cantidad desorbitada de información, la verdadera comunicación está impedida, quizá incluso por ese océano de palabras y mensajes en el que nos movemos a diario; existe un exceso de ruido de la máquina que impide la verdadera comunicación, o mejor, los canales de comunicación han terminado por contaminar el contenido de la misma, deshumanizándola, desnaturalizándola, llenándola de malentendidos.
     
    No obstante, a nuestro juicio, lo que sucede es justamente lo contrario, es decir: vivimos en una sociedad saturada de relaciones interpersonales y de comunicación personal e íntima; no se trata sino de un exceso de ruido del alma, que, por ese precepto de comunicación interpersonal, se ve legitimada a sacar lo más recóndito de sí.
     
    No se trata de buscar culpables porque como dijo el poeta es castigar tierra sorda, pero, por citar alguna genealogía de esta actitud, puede apuntarse que desde el propio psicoanálisis se ha fomentado esta idea de que hablar de lo más privado ayuda a la salud del alma. No obstante, lo que no puede negarse es el lugar privilegiado que el modo oral confesional ocupa en nuestras sociedades; ¿qué son los talk shows sino confesiones?, ¿por qué el género entrevista es, si no, tan omnipresente?, ¿por qué los chats son formas desnaturalizadas de comunicación personal? No es objeto de este ensayo deshacer el malentendido que ronda a esta cuestión, sino denunciar, para merecer su comienzo, la base de esa tópica que legitima no sólo la palabra oral e interpersonal, sino el tono impúdico que suele acompañarla.
     
    En efecto, desde los orígenes de la reflexión sobre el lenguaje es posible observar un apego a la palabra oral frente a la palabra escrita, porque en ésta no hay presencia del interlocutor y, en esa medida, existe el riesgo de que la palabra se desborde y diga lo que no se quiere decir y, lo que es peor, lo que no se puede corregir, porque en la escritura no hay un movimiento posterior de rectificación; ella habla en nuestra ausencia, gastando nuestro crédito y endeudándonos con aquéllos a los que ni siquiera conocemos. La escritura actúa fuera del negocio, puede hablar no sólo a los demás, sino a los de más y arruinarnos el negocio por sacarlo de su quicio, la escritura no acepta el desmentido, ella introduce el juego más perverso del arrepentimiento.
     
    Se entenderá, por otra parte, que no hay una necesidad inherente a la producción de la palabra escrita. En efecto, uno puede estar en la obligación de hablar porque quiere defender su honor, o porque desea comunicar algo relevante, pero si se escribe es porque se desea evitar la presencia o porque no se puede estar allí donde aquello que uno escribe se lee; escribir siempre implica una distancia. La escritura es nuestro suplente, es una prótesis de nuestra lengua que nunca es tan larga como desearíamos. No hay una justificación de la palabra escrita, de la escritura, y su ingente presencia entre nosotros, en editoriales y librerías, no es más que el espacio ganado por una cuota de mercado; se escribe en tales cantidades no por necesidad de quien lo hace, sino por la existencia de un espacio económico que lo prescribe, la escritura es hoy, en este nivel, un objeto legitimado por la moneda, la escritura está en el negocio.
     
    Pero la cuestión se agrava si observamos que, a través de esta preeminencia de lo oral sobre lo escrito, lo que viene a entenderse es que la expresión de determinados sentimientos es sobre todo posible mediante la voz; y es cosa antigua porque así lo explicó Quevedo en los comentarios a la Retórica de Aristóteles: «No hay arte de pronunciar, que es acomodar la voz a las cosas, y a ella las acciones: para que se vea lo que se dice, que mueve, lo que no hace si se oye solamente. Esta arte de la acción, y pronunciación, hace que las voces se oigan y se vean, y que los efectos interiores tomen cuerpo visible». Hay, por tanto, una presencia exigida en la voz, la de mí mismo que confieso algo, que cuento algo privado a otro que también está presente, y esta circunstancia no sólo como un hecho coyuntural, sino como una necesidad social, como una norma social porque, en efecto, en toda confesión hay un cepo, cortesía y educación mandan, que atrapa al oído, hay un tiempo mínimo de escucha que se concede incluso a los mentirosos y a los desconocidos: «el que pide a aquel a quien nunca ha pedido, y espera de él el bien que desea, le obliga con tenerle por bueno y poderoso».
     
    Pero el oído no se deja persuadir sin más. La confesión conoce un método implacable para someterlo; el tono plañidero y victimista: «Poeta, dice que en las propias lágrimas hay deleite; y pruébalo con Homero cuando dice: “dijo así, y con la dulzura de su llanto, los movió a todos”. (...) Esto fue mover conmiseración y afectos, con hermosura enternecida». He aquí, por tanto, el modo retórico canónico de la confesión en nuestras sociedades, he aquí el modo en que el oído es atrapado en ese lazo irrevocable del que desprenderse es descortesía, extrañamiento de las normas sociales, extranjería.
     
    Por eso; Nos, el hermano mayor de la escucha, el voluntario del silencio, declaramos que existe una impunidad de la oralidad en su modo confesional que, como un cáncer, amenaza con afectar, y de hecho lo hace, a cualquier otra forma de lenguaje, y que ese neo-imperio es perjudicial para el pudor que debe guardarse ante los otros, cuya distancia, reducida, nos uniforma.

    · dixit XLI ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 05/02/2009 23:07 ~ Hay 2 comentarios.

    Cuando ordeno las tareas pendientes, siempre dejo morir para el final.

    El ruiseñor y la rosa |Oscar Wilde|

    Tema: S E N T I R ~ 05/02/2009 23:10 ~ Hay 7 comentarios.

    20090131191918-el-ruiseni-or-y-la-rosa.jpg

    ―Dijo que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas ―exclamó el joven estudiante―; pero no hay ni una sola rosa roja en todo mi jardín.
     
    Desde su nido en la encina le oyó el ruiseñor, y miró a través de las hojas y se quedó extrañado.
     
    ―Ni una sola rosa roja en todo mi jardín ―exclamó el estudiante; y sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas―. ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y son míos todos los secretos de la filosofía; sin embargo, por no tener una rosa roja, mi vida se ha vuelto desdichada.
     
    ―He aquí por fin un verdadero enamorado ―dijo el ruiseñor―. Noche tras noche le he cantado, aunque no le conocía; noche tras noche he contado su historia a las estrellas, y ahora le estoy viendo. Tiene el cabello oscuro como la flor del jacinto y los labios tan rojos como la rosa de sus deseos; pero la pasión ha hecho que su rostro parezca de pálido marfil, y el dolor le ha puesto su sello sobre la frente.
     
    ―El príncipe da un baile mañana por la noche ―musitó el estudiante―, y mi amada estará entre los invitados. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el alba. Si le llevo una rosa roja, la tendré entre mis brazos, y reclinará la cabeza en mi hombro, y su mano estará prisionera en la mía. Pero no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, así es que estaré sentado solo, y ella pasará desdeñándome. No me prestará atención alguna y se me romperá el corazón.
     
    ―He aquí ciertamente el verdadero enamorado ―dijo el ruiseñor―. Lo que yo canto, él lo sufre; lo que es para mí alegría es dolor para él. En verdad el amor es maravilloso; es más precioso que las esmeraldas y más costoso que los finos ópalos. No se pueden comprar con perlas ni con granates, ni está a la venta en el mercado, no lo pueden comprar los mercaderes, ni se puede pesar en la balanza a peso de oro.
     
    ―Los músicos estarán sentados en su estrado ―dijo el joven estudiante―, y tocarán sus instrumentos de cuerda y mi amada danzará al son del arpa y del violín. Danzará tan ligera que sus pies no rozarán el suelo, y los caballeros de la corte, con sus trajes alegres, estarán todos rodeándola. Pero conmigo no bailará, pues no tengo una rosa roja para darle.
     
    Y se arrojó sobre la hierba, y ocultó el rostro entre las manos y lloró.
     
    ―¿Por qué llora? ―preguntó una lagartija verde, cuando pasaba corriendo junto a él con el rabo en el aire.
     
    ―Eso, ¿por qué? ―dijo una mariposa que revoloteaba persiguiendo a un rayo de sol.
     
    ―Sí, ¿por qué? ―susurró una margarita a su vecina, con una voz suave y baja.
     
    ―Está llorando por una rosa roja ―dijo el ruiseñor.
     
    ―¡Por una rosa roja! ―exclamaron―; ¡qué ridículo!
     
    Y la lagartija, que era algo cínica, se rió abiertamente.
     
    Pero el ruiseñor comprendía el secreto de la pena del estudiante, y permaneció posado silencioso en la encina, y pensó en el misterio del amor.
     
    De pronto desplegó sus alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó por la arboleda como una sombra, y como una sombra voló a través del jardín.
     
    En el medio del césped crecía un hermoso rosal, y al verlo voló hacia él y se posó sobre una rama.
     
    ―Dame una rosa roja ―exclamó―, y te cantaré mi más dulce canción.
     
    Pero el rosal negó con la cabeza.
     
    ―Mis rosas son blancas ―respondió―; tan blancas como la espuma del mar, y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que trepa alrededor del viejo reloj de sol y te dará tal vez lo que deseas.
     
    Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía en torno al viejo reloj de sol.
     
    ―Dame una rosa roja ―exclamó―, y te cantaré mi más dulce canción.
     
    Pero el rosal negó con la cabeza.
     
    ―Mis rosas son amarillas ―respondió―; tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar y más amarillas que el narciso que florece en el prado antes de que llegue el segador con su guadaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que crece al pie de la ventana del estudiante, y te dará tal vez lo que deseas.
     
    Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía al pie de la ventana del estudiante.
     
    ―Dame una rosa roja ―exclamó―, y te cantaré mi más dulce canción.
     
    Pero el arbusto negó con la cabeza.
     
    ―Mis rosas son rojas ―respondió; tan rojas como los pies de la tórtola y más rojas que los grandes abanicos de coral que se mecen y mecen en la sima del océano; pero el invierno me ha congelado las venas, y la escarcha me ha helado los capullos, y la tormenta me ha roto las ramas, y no tendré rosas este año.
     
    ―Una rosa roja es todo lo que necesito ―exclamó el ruiseñor―, ¡sólo una rosa roja! ¿No hay ningún medio por el que pueda conseguirla?
     
    ―Hay un medio ―respondió el rosal―, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
     
    ―Dímelo ―dijo el ruiseñor―, no tengo miedo.
     
    ―Si quieres una rosa roja ―dijo el rosal―, tienes que hacerla con música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Debes cantar para mí con el pecho apoyado en una de mis espinas. A lo largo de toda la noche has de cantar para mí, y la espina tiene que atravesarte el corazón, y la sangre que te da la vida debe fluir por mis venas y ser mía.
     
    ―La muerte es un alto precio para pagar una rosa roja ―exclamó el ruiseñor―, y la vida nos es muy querida a todos. Es grato posarse en el bosque verde, y contemplar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perla. Dulce es la fragancia del espino, y dulces son las campanillas azules que se esconden en el valle y el brazo que el viento hace ondear en la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida, ¿y qué es el corazón de un pájaro comparado con el corazón de un hombre?
     
    Así es que desplegó las alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó veloz sobre el jardín como una sombra, y como una sombra atravesó volando la arboleda.
     
    El joven estudiante todavía estaba echado en la hierba, donde le había dejado, y las lágrimas aún no se habían secado en sus hermosos ojos.
     
    ―¡Sé feliz! ―exclamó el ruiseñor―; ¡sé feliz!; tendrás tu rosa roja. Te la haré de música a la luz de la luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que te pido a cambio es que seas un verdadero enamorado, pues el amor es más sabio que la filosofía, por sabia que esta sea, y más fuerte que el poder, por potente que sea este. Del color de la llama son sus alas, y de color de llama tiene el cuerpo. Sus labios son dulces como la miel y su aliento es como el incienso.
     
    El estudiante alzó los ojos de la hierba y escuchó, mas no pudo entender lo que le estaba diciendo el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.
     
    Pero la encina comprendió y se puso triste, porque quería mucho al pequeño ruiseñor que había hecho su nido entre sus ramas.
     
    ―Cántame una última canción ―musitó―; me sentiré muy sola cuando te hayas ido.
     
    Así es que el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que sale a borbotones de una jarra de plata.
     
    Cuando hubo terminado su canción, el estudiante se levantó, y sacó un cuaderno y un lápiz de su bolsillo.
     
    ―Ella tiene estilo ―dijo para sí, mientras caminaba a través de la arboleda―, eso no se le puede negar, pero ¿tiene sentimientos? Me temo que no. De hecho, es como la mayoría de los artistas, es toda estilo, sin ninguna sinceridad. No se sacrificaría por los demás. Piensa tan sólo en la música, y todo el mundo sabe que las artes son egoístas. Sin embargo, es preciso admitir que hay notas hermosas en su voz. ¡Qué lástima que no signifiquen nada, ni tengan ninguna utilidad práctica!
     
    Y entró en su habitación y se echó sobre el pequeño jergón, y se puso a pensar en su amor, y al cabo de un tiempo se quedó dormido.
     
    Y cuando la luna brilló en el cielo, fue volando al rosal el ruiseñor y puso su pecho contra la espina. Cantó toda la noche con el pecho contra la espina, y la luna de frío cristal se asomó para escuchar. A lo largo de toda la noche estuvo cantando, y la espina penetraba más y más profundamente en su pecho, y la sangre, que era su vida, fluía fuera de él.
     
    Cantó primero el nacimiento del amor en el corazón de un adolescente y de una muchacha. Y en la rama más alta del rosal floreció una rosa admirable, pétalo a pétalo, a medida que una canción seguía a otra canción. Pálida era al principio, como la bruma suspendida sobre el río; pálida como los pies de la mañana, y de plata, como las alas de la aurora. Como la sombra de una rosa en un espejo de plata, como la sombra de una rosa en el estanque, así era la rosa que florecía en la rama más alta del rosal.
     
    Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
     
    ―¡Apriétate más, pequeño ruiseñor ―gritaba el rosal―, o llegará el día antes de que esté terminada la rosa!
     
    Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y su canto se hizo cada vez más sonoro, pues cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una doncella.
     
    Y un delicado arrebol rosado vino a los pétalos de la rosa, como el rubor del rostro del novio cuando besa los labios de la novia. Pero la espina no había llegado aún al corazón del pájaro, así que el corazón de la rosa seguía siendo blando, pues sólo la sangre del corazón de un ruiseñor puede teñir de carmesí el corazón de una rosa.
     
    Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
     
    ―¡Apriétate más, pequeño ruiseñor ―gritaba el rosal―, o llegará el día antes de que esté terminada la rosa!
     
    Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y la espina tocó su corazón, y sintió que le atravesaba una intensa punzada de dolor. Amargo, amargo era el dolor, y más y más salvaje se elevó su canto, pues cantaba al amor que se hace perfecto por la muerte, al amor que no muere en la tumba.
     
    Y la rosa admirable se volvió carmesí, como la rosa del cielo en el oriente. Carmesí era el ceñidor de pétalos, y carmesí como un rubí era su corazón.
     
    Pero la voz del ruiseñor se volvió más débil, y sus pequeñas alas empezaron a batir, y un velo le cubrió los ojos. Más y más débil se tornó su canto, y sintió que algo le ahogaba en la garganta.
     
    Moduló entonces un último arpegio musical. La luna blanca lo oyó, y se olvidó del alba, y se quedó rezagada en el cielo. La rosa roja lo oyó, y tembló toda de arrobamiento, y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana. El eco se lo llevó a su caverna púrpura de las colinas, y despertó de sus sueños a los pastores dormidos. Flotó a través de los juncos del río, y ellos llevaron su mensaje al mar.
     
    ―¡Mira, mira! ―gritó el rosal―. ¡La rosa ya está terminada!
     
    Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto en la hierba alta, con la espina en el corazón.
     
    Y al mediodía el estudiante abrió la ventana y se asomó.
     
    ―¡Mira!, ¡qué suerte tan maravillosa! ―exclamó―, ¡he aquí una rosa roja! No había visto en mi vida una rosa semejante. Es tan bella que estoy seguro que tiene un largo nombre latino.
     
    Y se inclinó y la arrancó.
     
    Se puso luego el sombrero y se fue corriendo a casa del profesor con la rosa en la mano.
     
    La hija del profesor estaba sentada en el umbral, devanando seda azul alrededor de un carrete, con su perrito echado a sus pies.
     
    ―Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja ―exclamó el estudiante―. He aquí la rosa más roja del mundo entero. La llevarás prendida esta noche cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos ella te dirá cuánto te quiero.
     
    Pero la muchacha frunció el ceño.
     
    ―Temo que no me vaya bien con el vestido ―respondió―, y, además, el sobrino del chambelán me ha enviado joyas auténticas, y todo el mundo sabe que las joyas cuestan mucho más que las flores.
     
    ―¡Bien, a fe mía que eres una ingrata! ―dijo el estudiante muy enfadado.
     
    Y arrojó la rosa a la calle, donde cayó en el arroyo, y la rueda de un carro pasó por encima de ella.
     
    ―¿Ingrata? ―dijo la muchacha―. Y yo te digo que tú eres un grosero, y, después de todo, ¿quién eres tú? Sólo un estudiante. ¡Cómo!, no creo que tengas ni siquiera hebillas de plata para los zapatos, como tiene el sobrino del chambelán.
     
    Y se levantó de la silla y entró en la casa.
     
    ―¡Qué cosa tan necia es el amor! ―se dijo el estudiante mientras se marchaba―. No es ni la mitad de útil que la lógica, pues no prueba nada, y siempre nos dice cosas que no van a suceder, y nos hace creer cosas que no son ciertas. De hecho, es muy poco práctico, y como en estos tiempos ser práctico lo es todo, me volveré a la filosofía y estudiaré metafísica.
     
    Así es que volvió a su habitación, y sacó un gran libro polvoriento, y se puso a leer.

    Jabberwocky |Lewis Carroll| [traducción de Carlos Núñez Cortés]

    Tema: S E N T I R ~ 07/02/2009 18:53 ~ Hay 4 comentarios.

    20090111190236-jabberwocky.jpg

    Twas brillig, and the slithy toves
    Did gyre and gible in the wabe;
    All mimsy were the borogoves,
    And the mome raths outgrabe.
     
    "Beware the Jabberwock, my son!
    The jaws that bite, the claws that catch!
    Beware the Jubjub bird, and shun
    The frumious Bandersnatch!"
     
    He took his vorpal sword in hand:
    Long time the manxome foe he sought—
    So rested he by the Tumtum tree,
    And stood awhile in thought.
     
    And, as in uffish thought he stood,
    The Jabberwock, with eyes of flame,
    Came whiffling through the tulgey wood,
    And burbled as it came!
     
    One two! One two! And through and through
    The vorpal blade went snicker-snack!
    He left it dead, and with its head
    He went galumphing back.
     
    "And hast thou slain the Jabberwock?
    Come to my arms, my beamish boy!
    O frabjous day! Callooh! Callay!"
    He chortled in his joy.
     
    "Twas brillig, ant the slithy toves
    Did gyre and gimble in the wabe;
    All mimsy were the borogoves,
    And the mome raths outgrabe.
     
    - - -
     
    Bastardecía y los fleximosos torbios
    giroscaban barrenando en el rejardo
    miserandebles estaban los burgobios
    rugestornaban añoros los bochardos.
     
    Cuídate del Jabberwocky, hijo mío,
    sus mandíbulas trituran y desgarran,
    cuídate del pájaro yub-yub
    y huye de la frumiosa zampatarra.
     
    Empuñando su vorpalina espada,
    aguardó a su manfrodio enemigo
    y a la sombra de un árbol tumtum
    permaneció inmóvil, pensativo.
     
    Y así, mientras cavilaba intosque
    el Jabberwocky con sus ojos centellando
    surgió hedoroso del turgulio bosque
    avanzando raudo, resoflando.
     
    ¡Zis, zas!, sin pausa y con fiereza
    la vorpalina espada crica y tripa
    lo mata y, cogiendo su cabeza,
    emprende galofante su regreso.
     
    Ven a mis brazos, gradébulo muchacho
    al Jabberwocky mataste con porfía
    ¡fratable día!, ¡jurá! ¡jurí! ¡jujía!
    sonrijoreaba de gozo y alegría.
     
    Bastardecía y los fleximosos torbios
    giroscaban barrenando en el rejardo
    miserandebles estaban los burgobios
    rugestornaban añoros los bochardos.

    El motor primo |Douglas R. Hofstadter| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 08/02/2009 18:53 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20090131192403-el-motor-primo.jpg

    Mi ejemplo se basa en la conocida idea de una serie de fichas de dominó que caen en cadena, si bien he añadido una pequeña variante al escenario habitual: en nuestro ejemplo, cada ficha estará dotada de un muelle (los detalles de cómo va colocado éste no importan), el cual, una vez que la ficha es derribada por su vecina y transcurrido un breve periodo «refractario», la repone en su estado inicial, lista para ser derribada de nuevo. Con un sistema de este tipo, podemos fabricar un computador mecánico que opere enviando señales a lo largo de series de fichas de dominó, las cuales se pueden bifurcar o reunirse otra vez. Dichas señales pueden propagarse en bucles, disparar conjuntamente otras señales, etcétera. La velocidad relativa con que unas y otras se desplazan tiene su importancia, por supuesto, pero, una vez más, no nos importarán los detalles. Se trata, por tanto, de imaginar una red de cadenas de fichas de dominó cuidadosamente temporizadas, equivalente a un programa de ordenador que realiza un determinado cálculo, por ejemplo, la determinación de si una entrada dada es o no un número primo.
     
    Imaginemos que le proporcionamos una entrada numérica específica a nuestro dominobot tomando un entero positivo —por ejemplo, el 641— y colocando exactamente esa cantidad de fichas en un tramo de la red reservado a tal efecto. Cuando, a continuación, hagamos caer la primera ficha de dominó que pone en marcha el dispositivo, se iniciará una serie de eventos consistentes en sucesivas caídas de fichas, entre las que estarán, a poco de comenzar, las 641 que constituyen el dato. Se pondrán en marcha diversos bucles; uno de ellos comprobará la divisibilidad del dato por 2, otro su divisibilidad por 3, así sucesivamente. En caso de aparecer un divisor, se enviará una señal hacia una rama particular —que llamaremos la «la rama del divisor»— y cuando veamos caer las fichas de ese tramo sabremos que el dato de partida posee un divisor y que, por tanto, no es un número primo. Por el contrario, si el dato de partida no tiene divisores, esa rama nunca caerá, indicando que se trata de un número primo.
     
    Supongamos que un espectador contempla nuestro dominobot, al que se le ha proporcionado el dato de 641. El espectador, a quien no se le ha explicado para qué sirve el invento, observa con curiosidad cómo caen las fichas y, al poco rato, señala una de las que componen la rama del divisor y pregunta: «¿Cómo es que esa ficha no se cae nunca?».
     
    Consideremos dos tipos de respuesta, totalmente diferentes. El primero —tremendamente miope— correspondería a decir: «¡Porque la ficha anterior nunca cae! ¿Es que no lo ves?». Por supuesto, la afirmación es correcta, pero nos permite avanzar muy poco; se limita a trasladar la cuestión a la ficha anterior.
     
    El segundo tipo correspondería a decir: «Porque el 641 es primo». Ahora la respuesta, aunque sea igualmente correcta (realmente, en cierto sentido, lo es mucho más), tiene la curiosa propiedad de desestimar por completo los objetos físicos involucrados. El centro de atención no sólo se ha trasladado a las propiedades colectivas del dominobot, sino que esas propiedades, de alguna manera, trascienden la física y tienen que ver con abstracciones puras, tales como la primalidad de un número.
     
    La segunda respuesta obvia toda la física gravitatoria implícita en la caída de las fichas y se refiere sólo a conceptos que pertenecen a un dominio totalmente diferente. Los dos dominios de discusión están separados por muchos niveles; uno es meramente local y físico, mientras que el otro es global y organizativo.
     
    La idea que hay que retener en este ejemplo es que la primalidad del 641 es la mejor explicación —quizás, incluso la única— de por qué unas fichas de dominó han caído y por qué otras no. En definitiva, el 641 es el motor primo, la causa última, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿quién impulsa a quién en el interior del dominobot?
     
    (...) Usaremos la metáfora del dominobot para reflexionar acerca de nuestros cerebros y, especialmente, para no olvidar que, ante un fenómeno cerebral concreto, puede haber explicaciones radicalmente distintas, pertenecientes a dominios totalmente distintos situados en niveles de abstracción completamente diferentes.

    L’edat d’or |Joan Sellent Arús|

    Tema: S E N T I R ~ 09/02/2009 21:30 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20090131192016-l-edat-d-or.jpg

    És una senyora d’uns setanta anys, ben conservada però sense semblar més jove del que és. Va bastant ben arreglada i té els cabells grisos, gairebé blancs, però amb aquell toc lilós-platejat característic de les senyores de setanta anys que acaben de sortir de la perruqueria.
     
    Avui he arribat a casa que ja havia començat el programa, senyora Sardà. Quan he vist que se’m feia tard he trucat al Llorenç des de casa la nena i li he dit: “Llorenç, posa a gravar la tevetrès, corre; i de passada treu uns llucets que hi ha a la nevera i comença a enfarinar-los, que ara vinc”. Diu: “Què m’expliques, a mi, dels llucets”. I ha penjat. No li pots dir més d’una cosa alhora perquè s’atabala, ¿sap? És que es fa gran, últimament. Els anys passen per tothom, només que hi ha persones que ho acusen més que altres.
     
    L’he trobat adormit al sofà, pobre; me l’he quedat mirant i m’he dit: “Mare de Déu Senyor... sembla ahir que festejàvem i aquest juliol vam celebrar els cinquanta anys de casats”. Que per cert, ens van regalar de coses... el vídeo, per exemple, és un regal de la nena. I ara que dic del vídeo: sort que no l’ha sapigut engegar, perquè hi havia ficat la cinta de les bodes d’or que va filmar el meu gendre, i ara imagini’s que s’hagués esborrat un record d’una festa tan senyalada. I el disgust més gros l’hauria tingut ell, pobre Llorenç. Perquè el conec i sé que aquestes coses l’afecten molt.
     
    La Rossita, la pentinadora, que encara és jove però fa temps que el marit la va deixar, sempre em diu: “No sap l’enveja que em fa, senyora Eulàlia, perquè això de tenir algú que et fa costat tota la vida pensi que no es paga amb diners”. I jo li dic: “Sí filla, toca a qui toca”. Perquè el Llorenç, pobre, de costat me’n fa molt. Sobretot d’ençà que es va jubilar, que aviat farà deu anys. Si li he de ser franca li diré que al principi em va venir una mica de nou, perquè és clar: després de treballar tota la vida de viatjant, que hi havia temporades que era fora quatre i cinc setmanes seguides, passar a tenir-lo tot el dia a casa i trobar-te’l pertot arreu no és que no sigui maco, perquè ho és, però sempre costa d’adaptar-t’hi. I és curiós però em va passar una cosa que no m’havia passat mai, que és que em va començar a caure la casa a sobre. Un dia li vaig dir, dic: “Llorenç, ¿per què no ens apuntem a aquestes excursions que fan, de tant en tant?”. Diu: “¿Excursions? Ja hi he anat prou, jo, d’excursió; vés-hi tu, si vols, però a mi no m’atabalis”. D’un altre hauries pogut pensar que ho deia per treure-se’t de sobre, però jo sé que el Llorenç, pobre, el que vol és que em distregui. Jo primer no gosava, perquè és allò que dius: ara que podríem disfrutar junts dels anys que ens queden, també deixar-lo sol i anar-te’n per les teves cada dos per tres... però m’hi va insistir tant, pobre Llorenç, que al final em vaig apuntar a un club de senyores de la meva edat que fan una excursió cada mes. Oh, i no només excursions, fem: també anem a teatre, i organitzem cursets, i conferències... de tot, fem. Als principis li deia: “Pensa, Llorenç, que en aquests cursets que fem també hi poden venir senyors”, veiam si s’animava... fins que un dia em va dir, diu: “Ja us els podeu fotre al cul, els cursets”. Ell no ho va dir per ferir-me, perquè amb els anys que fa que el conec ja sé que de sortides d’aquestes n’ha tingut tota la vida, però vaig pensar: potser que ho deixis córrer i no l’hi diguis més...
     
    I ¿sap què li dic, senyora Sardà? Que no és que no em sàpiga haver d’anar jo sola a tot arreu, però almenys ara tinc coses per explicar-li quan arribo a casa... i és una cosa que sempre va bé perquè els matrimonis, al cap dels anys, no és que deixin d’estimar-se, però sovint passa que s’acaben els temes de conversa i costa de trobar-ne de nous.
     
    També vaig molt a casa la nena, els dies que no tinc cap excursió ni cap activitat. Ho he agafat tant per costum que hi ha vegades que el Llorenç, si veu que arriba aquella hora de la tarda que hi acostumo a anar i encara no sóc fora, em diu: “¿Què, no has d’anar a casa la nena avui?”... Li dic això, senyora Sardà, perquè vegi que no és d’aquells homes que de grans es tornen egoistes: ell, per damunt de tot, vol que jo faci la meva i que no em senti lligada. Sempre m’ha fet molt costat, el Llorenç. La nena sempre m’ho diu. Diu: “Quina companyia que us feu, ¿oi, tu i el papa?”... Però jo sé que s’adona que ens anem fent grans, i ella té el seu marit i dos fills que encara li viuen a casa, i li fa por que tard o d’hora no li siguem una càrrega. Per això l’altre dia li vaig dir, dic: “Nena, el papa i jo de moment encara anem fent, però tu estigues tranquil·la perquè ho tinc molt clar: el dia que un dels dos falti, jo l’endemà mateix me’n vaig a viure en una residència”.

    Desafío al otoño |José Ángel Buesa|

    Tema: S E N T I R ~ 10/02/2009 21:23 ~ Hay 4 comentarios.

    20090207211035-desafii-o-al-otoni-o.jpg

    Soñar es ver la vida de otro modo,
    y es olvidar un poco lo que es.
    Un sueño es casi nada y más que todo;
    más que todo al soñarlo... Casi nada después.

    Comunicar las dudas |Fernando Savater| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 13/02/2009 18:13 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20090213180928-comunicar-las-dudas.jpg

    En su estupendo La religion dans la democratie Marcel Gauchet (...) dice que en estos momentos hemos pasado de la “oferta de sentido” a la “búsqueda de sentido”. O sea: las religiones tradicionales ofrecían e incluso imponían sentido trascendental a las sociedades, mientras que de un tiempo a esta parte el triunfo del laicismo democrático se nota en la demanda urgente de sentido, que las religiones tratan de colmar en competencia unas con otras y todas con diversos “sentidólogos” laicos, más o menos alquimistas, más o menos filosóficos. Cada una de esas marcas en competencia procura recomendarse por lo estupendo de sus resultados no para la salvación del alma sino para soportar la vida en este mundo (es curioso, señala Gauchet, cómo las grandes religiones han asumido como mérito lo que antes los agnósticos les reprochaban, es decir, que no son vías hacia un plano superior sino un medio razonablemente mágico de soportar nuestra condición terrena). Lo que importa es que lo trascendental funcione, que se satisfaga la demanda y se calmen las inquietudes de sentido globalizante. De modo que los filósofos suelen intentar ofrecer también eficaz mercancía metafísica (para José Gaos, la metafísica es la aplicación más o menos virtual del método científico de los objetos religiosos).

    ILLUSION |VNV Nation| [song]

    Tema: S E N T I R ~ 14/02/2009 19:07 ~ Hay 7 comentarios.

     
    I know it’s hard to tell how mixed up you feel
    hoping what you need is behind every door
    each time you get hurt, I don’t want you to change
    because everyone has hopes, you’re human after all
    the feeling sometimes, wishing you were soomeone else
    feeling as though you never belong
    this feeling is not sadness, this feeling is not joy
    I truly understand. Please, don’t cry now.
     
    please don’t go, I want you to stay
    I’m begging you please, please don’t leave here
    I don’t want you to hate for all the hurt that you feel
    the world is just illusion trying to change you
     
    being like you are
    well this is something else, who would comprehend?
    but some that do, lay claim that
    divine purpose blesses them
    that’s not what I believe. It doesn’t matter anyway.
    A part of your soul ties you to the next world
    or maybe to the last, I’m still not sure
    What I do know is, to us the world is different
    as we are to the world but, I guess you would know that
     
    please don’t go, I want you to stay
    I’m begging you please, please don’t leave here
    I don’t want you to hate for all the hurt that you feel
    the world is just illusion trying to change you

    Carta abierta a una mujer de 90 años |Luis del Val| [radiada el 20/04/04]

    Tema: S E N T I R ~ 16/02/2009 20:35 ~ Hay 2 comentarios.

    20090131190349-carta-abierta-a-una-mujer-de-90-ani-os.jpg

    Querida nonagenaria:
     
    El propio término ordinal nonagésimo me resulta exótico, como si procediera de otros ámbitos, esa taumaturgia de los números, que es una convención, pero también es una convención el cumpleaños y tantas otras cosas de las que nos rodeamos. Quizás sea menos convencional tu biografía, a caballo de dos siglos, que comienza un poco antes de que en Sarajevo un anarquista asesine al archiduque y comience la I Guerra Mundial, y está llena de quehaceres ajenos a esas circunstancias. La monarquía, la Dictadura de Primo de Rivera, otra vez la monarquía, la República, la Dictadura de Franco, la Democracia, todo ello te pilla trabajando, dentro y fuera de casa, que no tengo memoria de inactividad o de holganza, como si el destino hubiera dispuesto el esfuerzo asociado a tu existencia. Perteneces a una generación que se ha pasado la vida trabajando, pero trabajando siempre y a todas horas, con una asumida mansedumbre que, hoy, al escuchar quejas de pertenecientes a generaciones más jóvenes, no sólo me llena de asombro, sino que me pasma.
     
    Sabes de la vida rural y de la urbana. De las heladas orillas de los ríos, adonde había que acudir a limpiar las ollas ennegrecidas y de las dificultades del transporte público. Nadie te tiene que contar la evolución de la plancha de carbón de la cocina económica a la plancha eléctrica de vapor, o del lavadero público a la lavadora programada, porque has sido testigo, víctima y beneficiaria de esas transformaciones. Y, como es posible que te preguntes, desde la altura de tus noventa años, qué es lo que has hecho, te puedo responder que has hecho feliz a la gente que ha estado a tu lado, y que esa es la labor más importante que puede realizar una persona, porque no hay descubrimiento u obra artística que se le pueda comparar. Hoy espero compartir contigo el pan de la celebración y el soplo de una vela simbólica, que noventa serían demasiadas incluso para los pulmones de un atleta. Así que, hasta dentro de un rato, con permiso de la audiencia, felicidad mi querida nonagenaria, felicidades, mamá.

    En busca de la mortalidad |John Gray|

    Tema: P E N S A R ~ 17/02/2009 19:31 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20090207215211-en-busca-de-la-inmortalidad.jpg

    Buda buscó la salvación en la extinción del yo, pero si no hay un yo, ¿qué es lo que hay que salvar?
     
    El nirvana es el final del sufrimiento; pero con eso no se promete otra cosa que lo que ya logramos todos, sin gran esfuerzo normalmente, siguiendo el curso de la naturaleza. La muerte nos proporciona a todos la paz que Buda prometía tras vidas de esfuerzo.
     
    Buda buscaba la liberación de la rueda de la reencarnación. Según escribe E. M. Cioran:
     
    La búsqueda de la liberación está justificada únicamente si creemos en la transmigración, en el vagar indefinido del yo, y si aspiramos a ponerle fin. Pero para quienes no creemos en todo esto, ¿a qué habría que poner fin? ¿A nuestra existencia de duración única e infinitesimal? Resulta obviamente demasiado breve como para merecer el esfuerzo de abandonarla.
     
    ¿Por qué los demás animales no buscan la liberación del sufrimiento? ¿Es que nadie les ha dicho que deben volver a vivir? ¿O acaso es porque, sin necesidad de pensar en ello, saben que eso no ocurrirá? Cyril Connolly escribió: «Imagínense una vaca o un cerdo que renunciaran al cuerpo por un “noble óctuple sendero de autoconocimeinto”. Uno no podría por menos que tener la sensación de que el animal habría cometido un error de cálculo».
     
    El budismo es una búsqueda de la mortalidad. Buda prometió a sus seguidores la liberación de la aflicción que supone el no tener que volver a vivir. Para quienes se saben mortales, lo que Buda buscaba está siempre al alcance de la mano. Puesto que tenemos la liberación garantizada, ¿por qué negarnos el placer de la vida?

    · Normalización ·

    Tema: e s b o z o s ~ 18/02/2009 18:42 ~ Hay 5 comentarios.

    20090218184727-normalizacioi-n.jpg

    -Soy una persona normal.
    -Sí, lo sabemos, Sr. Sánchez.
    -Su respuesta es condescendiente, le digo que soy una persona normal.
    -Sí, sí, muy normal.
    -Lo ha dicho con retintín, ¡lo ha dicho con retintín!
    -No, Sr. Sánchez, usted es una persona normal.
    -¡Ya!, ¡porque usted lo diga!, ¿no?
    -Vamos, vamos, no se sulfure.
    -¿Sabe qué le digo? Que normal ¡lo será la madre de usted!

    D'AQUESTA MORT |Miquel Martí i Pol|

    Tema: S E N T I R ~ 19/02/2009 20:44 ~ Hay 2 comentarios.

    20090131190802-d-aquesta-mort.jpg

    D’aquesta mort que moro en moriran
    tant aquells que em llegeixen com els altres,
    que no llegir-me no eximeix ningú,
    vingut el cas i el lloc, de fer clucaina.
    No he volgut mai una mort personal,
    ostentosa, terrible i agressiva,
    una mort que se’n parli com d’un fet
    exemplar i potser digne d’estudi.
    En tinc prou de morir-me decentment,
    sobretot ara que ja sé que em moro
    i el veïnatge de la mort no em fa,
    per dir-ho clar, ni poc ni gens de nosa.
    D’aquesta mort que visc, en canvi, en pot
    participar només el que em llegeixi
    assossegadament, amb el mateix
    posat tranquil que jo prenc en escriure.
    La mort que visc és la deixa que faig
    als meus lector; una deixa que porta
    segells i proves d’autenticitat
    i que tothom pot considerar seva.

    Entrevista a Pilar Rahola [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 20/02/2009 18:10 ~ Hay 4 comentarios.

    20090207203223-entrevista-a-pilar-rahola.jpg

    Deme la receta para ligar mucho, quizá la pueda patentar.
    Ser tú misma, quererte, pisar fuerte, amar y entregarte amando, tener libertad de pensamiento y capacidad de riesgo, porque el amor es riesgo.
     
    ¡Uff! pero esta mezcla asusta a los hombres.
    Sí, claro, pero también es un filtro y, además, tiene la ventaja de que los hombres tontines ya no se acercan. Sólo se aproximan los que merecen la pena.

    El bufón |Alejandro Jodorowsky|

    Tema: S E N T I R ~ 21/02/2009 19:13 ~ Hay 3 comentarios.

    20090207205628-el-bufoi-n.jpg

    ―Maestro, lo más bello que hay en el mundo es la diferencia. Por eso creo que Dios se desespera: todo es igual a él.
     
    ―Para su felicidad estás tú que no te le pareces en nada.

    Corazón coraza |Mario Benedetti|

    Tema: S E N T I R ~ 22/02/2009 18:23 ~ Hay 4 comentarios.

    20090222182900-corazoi-n-coraza.jpg

    Porque te tengo y no
    porque te pienso
    porque la noche está de ojos abiertos
    porque la noche pasa y digo amor
    porque has venido a recoger tu imagen
    y eres mejor que todas tus imágenes
    porque eres linda desde el pie hasta el alma
    porque eres buena desde el alma a mí
    porque te escondes dulce en el orgullo
    pequeña y dulce
    corazón coraza
     
    porque eres mía
    porque no eres mía
    porque te miro y muero
    y peor que muero
    si no te miro amor
    si no te miro
     
    porque tú siempre existes dondequiera
    pero existes mejor donde te quiero
    porque tu boca es sangre
    y tienes frío
    tengo que amarte amor
    tengo que amarte
    aunque esta herida duela como dos
    aunque te busque y no te encuentre
    y aunque
    la noche pase y yo te tenga
    y no.

    Un suceso inesperado lo cambia todo |Douglas R. Hofstadter| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 23/02/2009 20:51 ~ Hay 5 comentarios.

    20090208130345-un-suceso-inesperado-lo-cambia-todo.jpg

    En diciembre de 1993, cuando apenas había transcurrido la primera cuarta parte de mi año sabático en Trento, Italia, mi esposa Carol falleció repentina e inesperadamente de un tumor cerebral. Aún no había cumplido los 43 años y nuestros hijos, Danny y Monica, no tenían más que cinco y dos, respectivamente. Quedé destrozado de un modo que nunca podría haber imaginado antes de nuestro matrimonio. Aquella brillante luz que iluminaba sus ojos se había eclipsado de repente. Su alma se había apagado para siempre.
     
    (...)
     
    El nombre «Carol» significa, para mí, mucho más que un mero cuerpo, que ya no existe; representa un inmenso patrón, un estilo, un conjunto de cosas entre las que se hallan recuerdos, esperanzas, sueños, creencias, gustos, reacciones frente a la música, humores, dudas, generosidad, compasión... Esas cosas son, hasta cierto punto, objetivas, compartibles y susceptibles de ser duplicadas, un poco como el software de un disquete. Y mi obsesiva costumbre de anotar mis vivencias, las muchas cintas de vídeo en las que ella aparece y los recuerdos que, colectivamente, guardamos todos de Carol en nuestros cerebros, hacen que ese patrón sobreviva, aunque ahora sea de una forma dispersa, repartido en muchas cintas de vídeo, en los cerebros e sus parientes y amigos, en las páginas de muchos cuadernos, etcétera. En definitiva, existe un patrón disperso de «Carolidad», claramente perceptible, en el mundo físico. Y en este sentido, la Carolidad sigue viva.
     
    Con la expresión «la Carolidad sigue viva» quiero decir que incluso la gente que no llegó a conocerla puede ver qué significaba estar cerca de ella, a su alrededor o a su lado; puede experimentar su ingenio, ver cómo sonreía, escuchar su voz y su risa, saber de sus aventuras cuando era joven, enterarse de cómo nos conocimos ella y yo, verla jugar con sus hijos...
     
    Sigo intentando, no obstante, descifrar hasta qué punto, gracias a los recuerdos que atesoro de ella (tanto en papel como en mi cerebro) y a los que guardan otras personas, algo de la consciencia de Carol, de su interioridad, permanece en este planeta. Como ferviente partidario del carácter no centralizado de la consciencia, tiendo a pensar que, aunque la consciencia de cualquier individuo resida ante todo en un cerebro concreto, está de algún modo presente también en otros cerebros y, así, cuando el cerebro principal desaparece, diminutos fragmentos de ese individuo continúan vivos.
     
    Como partidario también de la tesis de que la memoria externa es una parte muy real de nuestra propia memoria, creo que una fracción diminuta de la consciencia de Carol reside incluso en las páginas en las que recogí algunas de sus frases más agudas y que una parte algo mayor (aunque minúscula aún) permanece en los cuadernos de líneas amarillas en los que registré, durante aquellos últimos y dolorosos meses, tantas experiencias que vivimos juntos. Seguramente, esas experiencias estaban codificadas ya en mi cerebro, pero el hacerlas explícitas permitirá que algún día sean compartidas por otras personas que la conocieron y que, en cierta manera, Carol «resucite» un poco. En este sentido, hasta una representación estática sobre papel puede contener elementos de una Carol «viva», de la consciencia de Carol.

    Lo que creemos ser |Derek Parfit| [fragmento]

    Tema: S E N T I R ~ 25/02/2009 20:46 ~ Hay 2 comentarios.

    20090309214853-lo-que-creemos-ser.png

    Entro en el teletransportador. Ya he estado antes en Marte, pero nada más que por el viejo método, un viaje en nave espacial que dura varias semanas. Esta máquina me enviará a la velocidad de la luz. Sólo tengo que apretar el botón verde. Como otros en mi situación, estoy nervioso. ¿Funcionará? Repaso lo que me han dicho que va a pasar. Cuando apriete el botón, perderé la conciencia y luego despertaré con la impresión de que sólo ha transcurrido un momento. En realidad habré estado inconsciente durante casi una hora. El escáner aquí en la Tierra destruirá mi cerebro y mi cuerpo, mientras registra los estados exactos de todas mis células. Entonces transmitirá esta información por radio. Viajando a la velocidad de la luz, el mensaje tardará tres minutos en llegar al replicador en Marte. Éste creará entonces, partiendo de materia nueva, un cerebro y un cuerpo exactamente como los míos. Será en ese cuerpo donde me despertaré.
     
    Aunque creo que esto es lo que va a ocurrir, todavía vacilo. Pero entonces recuerdo cómo se reía mi mujer cuando, hoy al desayuno, le manifesté mi nerviosismo. Como me recordó, ella ha sido teletransportada a menudo, y nada va mal con ella. Aprieto el botón. Como se me pronosticó, pierdo la conciencia y aparentemente la recobró enseguida, pero en un cubículo diferente. Examinando mi nuevo cuerpo, no encuentro ningún cambio en absoluto. Hasta está todavía en su sitio el corte que me hice en el labio superior esta mañana al afeitarme.
     
    Pasan varios años durante los que soy teletransportado con frecuencia. Estoy otra vez en el cubículo, listo para otro viaje a Marte. Pero esta vez, cuando aprieto el botón verde, no pierdo la conciencia. Se escucha un zumbido, y luego el silencio. Salgo del cubículo y le digo al asistente: «No funciona. ¿Qué hice mal?»
     
    «Sí que funciona», contesta, y me da una tarjeta impresa. Leo: «El nuevo escáner graba un cianotipo de usted mismo sin destruir su cerebro ni su cuerpo. Esperamos que sepa apreciar las oportunidades que este avance técnico ofrece».
     
    El asistente me cuenta que soy una de las primeras personas que usan el nuevo escáner. Añade que si me quedo una hora podré usar el intercomunicador para verme y hablar conmigo en Marte.
     
    «Un momento», contesto, «Si estoy aquí no puedo estar también en Marte».
     
    Alguien tose con mucha cortesía, un hombre de bata blanca que me pide hablar en privado conmigo. Nos vamos a su despacho, me dice que me siente, y hace una pausa. Luego dice: «Me temo que tenemos problemas con el nuevo escáner. Graba su cianotipo con la misma perfección y exactitud, ya lo podrá comprobar cuando se vea y hable consigo mismo en Marte. Pero parece que resulta nocivo para el sistema cardiaco cuando lo explora. A juzgar por los resultados que hemos tenido hasta ahora, aunque estará usted en Marte con una salud perfecta, aquí en la Tierra tiene que esperarun ataque cardíaco en los próximos días».
     
    Después me llama el asistente por el intercomunicador. En la pantalla me veo a mí mismo justo igual que en el espejo por las mañanas. Pero hay dos diferencias. En la pantalla no aparece mi imagen invertida de derecha a izquierda. Y mientras que aquí estoy sin decir palabra, puedo ver y oír cómo empiezo a hablar, en el estudio de Marte.
     
    Como mi Réplica sabe que estoy a punto de morir, trata de consolarme con los mismos pensamientos con los que hace poco intenté consolar a un amigo moribundo. Es triste darse cuenta, cuando a uno le llega el fin, de lo poco que consuelan estos pensamientos. Mi Réplica entonces me asegura que seguirá con mi vida donde yo la dejé. Ama a mi mujer, y entre los dos cuidarán de mis hijos. Y terminará el libro que estoy escribiendo. Además de tener todos mis borradores, tiene todas mis intenciones. Tengo que admitir que puede terminar mi libro tan bien como podría yo. Todas estas cosas me consuelan un poco. Morir cuando sé que tendré una Réplica no es tan malo como morir, simplemente. Aun así, pronto perderé la conciencia, para siempre.

    · dixit XLII ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 26/02/2009 20:57 ~ Hay 2 comentarios.

    El panfleto atraviesa momentos difíciles. Apenas puede respirar prisionero de la lentitud del servidor de Blogia que le ha tocado en suerte. Ante semejante panorama, últimamente se ha extendido por la red, permaneciendo latente pero avizor... hasta hoy: ha nacido el suplemento imprecisiones panfletistas. Espero que os guste.

    1964 |Jorge Luis Borges|

    Tema: S E N T I R ~ 27/02/2009 17:33 ~ Hay 2 comentarios.

    20090207204009-1964.jpg

    Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
    Ya no compartirás la clara luna
    ni los lentos jardines. Ya no hay una
    luna que no sea espejo del pasado,
     
    cristal de soledad, sol de agonías.
    Adiós las mutuas manos y las sienes
    que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
    la fiel memoria y los desiertos días.
     
    Nadie pierde (repites vanamente)
    sino lo que no tiene y no ha tenido
    nunca, pero no basta ser valiente
     
    para aprender el arte del olvido.
    Un símbolo, una rosa, te desgarra
    y te puede matar una guitarra.
     
    * * *
     
    Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
    Hay tantas otras cosas en el mundo;
    un instante cualquiera es más profundo
    y diverso que el mar. La vida es corta
     
    y aunque las horas son tan largas, una
    oscura maravilla nos acecha,
    la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
    que nos libra del sol y de la luna
     
    y del amor. La dicha que me diste
    y me quitaste debe ser borrada;
    lo que era todo tiene que ser nada.
     
    Sólo que me queda el goce de estar triste,
    esa vana costumbre que me inclina
    al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

    · Bramatopin |Centre Artesà Tradicionàrius| [27/02/09] ·

    Tema: m i r a d a s ~ 28/02/2009 13:12 ~ Hay 3 comentarios.

    20090228130034-bramatopin.jpg

    Yo hablo catalán, no precisamente ahora en esto que escribo (puntualizo para aquellos que no lo hablaban, no sea que teman haber adquirido un don de lenguas repentino). El catalán de Cataluña (puntualizo la ubicación geográfica para que los valencianos no se ofendan) tiene varios dialectos mutuamente comprensibles, salvo uno: el aranés, que se habla en la Vall d’Aran (puntualizo que "aranés" viene de "Aran", que si viniera de "Vall" sería "vallès", que es una comarca). Pues bien, ayer viernes estuve en el concierto del grupo Bramatopin (no puntualizo de dónde son porque supongo que quien me lee es suficientemente perspicaz) y no les entendía cuando hablaban en aranés. Pero no importa, porque la música es un lenguaje universal y Bramatopin se hacen entender sin necesidad de comprenderlos (puntualizo que fue un concierto sensacional y que mientras escribo esto, en castellano, como ya puntualicé antes, voy por la quinta vez seguida que escucho su genial disco Sarabat d’Aran adquirido ayer).


    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

    Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
    Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]