

Yo hablo catalán, no precisamente ahora en esto que escribo (puntualizo para aquellos que no lo hablaban, no sea que teman haber adquirido un don de lenguas repentino). El catalán de Cataluña (puntualizo la ubicación geográfica para que los valencianos no se ofendan) tiene varios dialectos mutuamente comprensibles, salvo uno: el aranés, que se habla en la Vall d’Aran (puntualizo que "aranés" viene de "Aran", que si viniera de "Vall" sería "vallès", que es una comarca). Pues bien, ayer viernes estuve en el concierto del grupo Bramatopin (no puntualizo de dónde son porque supongo que quien me lee es suficientemente perspicaz) y no les entendía cuando hablaban en aranés. Pero no importa, porque la música es un lenguaje universal y Bramatopin se hacen entender sin necesidad de comprenderlos (puntualizo que fue un concierto sensacional y que mientras escribo esto, en castellano, como ya puntualicé antes, voy por la quinta vez seguida que escucho su genial disco Sarabat d’Aran adquirido ayer).
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.