Panfleto
LAETUS

AVISO

Ver nuevo panfleto:

  • LAETUSnuevo

  • Temas

    Archivos

    Circunstancias

  • Creative Commons License
  • Edita Amkiel
  • En Barcelona
  • ¿Qué es esto?


  • Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.

    Resumen

    El árbol de la vida |Francesco Alberoni| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 04/10/2008 22:46 ~ Hay 6 comentarios.

    20061127221053-2061127-craneo-medico.jpg

    El hombre está insatisfecho con su naturaleza y tiene una razón para estarlo, una razón importante.
     
    (...) Sobre un cuerpo que no difiere mucho del de los otros primates en un breve lapso -de uno o dos millones de años- creció un inmenso cerebro formado por miles de millones de células y capaz de billones de operaciones. Este extraordinario aparato pensante no está ni siquiera del todo desarrollado al nacer. En efecto, no todas las fibras nerviosas están mielinizadas. Se desarrolla con el transcurso de los años, y puede ponerse en funcionamiento sólo por medio de un aprendizaje muy complejo. Si el cerebro no sufriera daños por enfermedades, tóxicos y envejecimiento, podría aprender una increíble cantidad de cosas. Pero ha sido colocado en un organismo que tiene la misma capacidad de regeneración celular que los otros animales. El resultado es que en cuanto comienza a funcionar a pleno, digamos a los veinte o veinticinco años, el cerebro comienza a deteriorarse, intoxicado, mal oxigenado y atacado por las enfermedades. No obstante ello, en general sobrevive a todos los otros órganos corporales que, poco a poco, se destruyen. Las arterias se tornan rígidas, el hígado y los riñones funcionan cada vez peor, las articulaciones se endurecen. Con la llegada de la vejez, y lo que ésta trae consigo, este instrumento perfecto queda literalmente tapiado vivo dentro del cuerpo, y tiene, además, que asistir de manera impotente a la descomposición de todo el organismo, luego a su propia descomposición y, por último, a su muerte.
     
    (...)
     
    Los hombres de pronto comprendieron que su cuerpo estaba penosamente inadaptado respecto de su capacidad intelectual y se sintieron huéspedes extranjeros. Así nació, en toda sociedad y en todo tiempo, la idea de un alma inmortal obligada a permanecer en un cuerpo mortal. Hoy tenemos la impresión de que nuestros antepasados fueron un poco megalómanos al atribuirse un alma inmortal, hasta divina. Y megalómanos nos parecen sus sacerdotes, hechiceros y místicos que siempre pretendieron estar en contacto con la divinidad, es decir, con algo distinto y superior a la naturaleza. Pero éste era su modo de expresar la experiencia inmediata e imposible de acallar, de llevar en sí algo que trasciende el dato de la naturaleza, una sobrenaturaleza.

    El viejo toro |Anthony C. Grayling|

    Tema: S E N T I R ~ 05/10/2008 19:28 ~ Hay 8 comentarios.

    20061213222237-2061214-toro.gif

    Un toro joven ve que la valla del campo lindante, lleno de vacas, está abierta. Alegre, le dice al toro viejo: «Mira, ¡la puerta está abierta! ¡Apurémonos y aprovechémonos de unas cuantas!». A lo cual el toro viejo responde: «No, vayamos despacio y aprovechémonos de todas».

    · Equivocamor ·

    Tema: e s b o z o s ~ 06/10/2008 21:52 ~ Hay 11 comentarios.

    20081006223904-equivocamor.jpg
    De entre todas las sonrisas
    que en el mundo escasean
    elegí la tuya por más bella.
    Y elegí tus labios de fresa
    aunque nunca me besan,
    y elegí los faros de tus ojos
    que tu cara de seda iluminan
    pero, ay de mí, no me miran.

    Orbitando alrededor de la Luna, verano de 1969 |Michael Collins|

    Tema: P E N S A R ~ 07/10/2008 21:05 ~ Hay 8 comentarios.

    20061209172359-2061209-planeta.jpg

    Creo de veras que si los líderes políticos del mundo pudiesen ver su planeta desde mucha distancia, digamos unos 16.000 kilómetros, su punto de vista podría cambiar radicalmente. Esa frontera de importancia tan fundamental resultaría invisible, la ruidosa discusión se vería de pronto silenciada. El minúsculo globo continuaría girando, ignorando con serenidad toda subdivisión, presentando una fachada unificada que exigiría a gritos un entendimiento unificado, un tratamiento homogéneo. La Tierra debe volverse tal como aparece: azul y blanca, no capitalista o comunista; azul y blanca, no rica o pobre; azul y blanca, no envidiosa o envidiada.

    El Sedentario |Kiko Amat|

    Tema: S E N T I R ~ 09/10/2008 21:09 ~ Hay 11 comentarios.

    20080913202656-el-sedentario.jpg

    Aborrezco el turismo, y mi idea de un desplazamiento largo es una deriva situacionista por los bares del barrio. Es cierto, viajar no es lo mío, y mi localismo de gusano barcelonés la séptima ancla de mi psique multifacial. Como Byron, sólo me iré cuando alguien amenace con matarme a patadas.
     
    “¿Sabes cuanto hace que no vamos de viaje?”
     
    Estoy sentado leyendo un libro de humor inglés de los 50 de Stephen Potter, comiéndome unas anchoas, bebiéndome una cerveza. Es la una y media, una de mis horas del día favoritas; una de esas horas que son preludios de cosas, y que basan todo su placer en la anticipación de lo siguiente. Y es que, como cantaba el grupo femenino Delta 5, “la anticipación es mucho mejor”. Otra de mis obsesiones permanentes.
     
    Al principio aparento no haberlo oído, tratando de recuperar mi instante de inmenso placer solitario. Cuando he releído la misma línea 100 veces me doy cuenta de que Naranja no va a moverse hasta que haga acto de reaccionar ante su presencia; su postura de ciudadano pompeyo atrapado en lava evidencia que planea quedarse inmóvil eternamente. Levanto la vista con cara de trágica inconveniencia.
     
    “Un año y medio”, se autocontesta. Naranja siempre se autocontesta. Nuestras confrontaciones son un frontón dialéctico en el que nadie me ha prestado una raqueta. Naranja, por cierto, es mi novia de colores. Con su cabeza oxidada y su pelaje jaspeado, en estos momentos parece un guepardo a punto de lanzarse sobre un ñu.
     
    “Te agradecería”, continúa, “que si no quieres irte de vacaciones a ninguna parte me lo digas ahora y me busco a otra persona.”
     
    “Lo dices como si no me gustara ir de viaje”, contesto, manso como un mamífero con el cuello rebanado.
     
    “El Carmel y la Barceloneta no cuentan. Me refiero a un viaje de verdad, a otro país. ¿Quieres irte de vacaciones o no?”
     
    Por supuesto que no. Detesto viajar. No me gusta ir en coche, y mucho menos en avión, y cosas que hagan transpirar como la bicicleta están descartadas de entrada. Me pregunto qué provoca en mis congéneres humanos el ansia irrefrenable de ir a hacer el ridículo a lugares lejanos. Imagino que el deseo de unas vacaciones baratas en la miseria de los demás, como decían los Sex Pistols en ‘Holidays in the sun’. Imagino que la ilusión espectacular de superar la aplastante rutina diaria.
     
    Admito que hacia esto último siento empatía aunque, como el dandy protagonista de ‘À rebours’ de J. K. Huysmans, estoy convencido de que no hay viaje que no pueda hacerse en casa con la ayuda de algunos libros, licores intoxicantes y discos adecuados. En caso de requerirse mayor exotismo, tan sólo haría falta añadir láudano, ragas de Ravi Shankar y un poco de incienso del Todo a 100 y ¡alehop! Visiones extracorpóreas en el Ganges, sin mosquitos ni pantalones cortos.
     
    “Por supuesto que sí”, contesto al fin.
     
    “Perfecto. Apunta en este trozo de papel dónde te hace más ilusión ir, y yo haré lo mismo. Luego miramos las que coinciden.”
     
    Durante unos segundos sólo se escucha el crepitar de los lápices sobre el papel. Pasado un tiempo prudencial, le leo mis respuestas.
     
    “Frente del Ebro, 1938. Whitechapel 1860. Soho 1961”, y me echo a reír. Cuando veo sus ojos, paro en seco y empiezo a romper el papel en trozos cada vez más pequeños.

    Lema de Sadis Gulistan |Anvari Soheili|

    Tema: S E N T I R ~ 11/10/2008 11:30 ~ Hay 8 comentarios.

    20081011221805-lema-de-sadis-gulistan.jpg
    Si la posesión de un mundo se te ha desvanecido
    No sufras por ello, no es nada;
    Y si has conseguido poseer un mundo
    No te alegres de ello, no es nada.
    Pasan los dolores y las dichas
    Todo pasa en el mundo, no es nada.

    · ROCK'N'ROLL |teatre lliure| ·

    Tema: m i r a d a s ~ 12/10/2008 10:12 ~ Hay 3 comentarios.

    20081011180538-rock-n-roll.jpg

    Es muy probable que todo lo que sentimos sea sólo pensamiento, que nuestras cuitas y alegrías sean fruto de una disposición concreta de las neuronas, con sus relaciones químicas específicas. Sin embargo, quisiera creer que mi cuerpo no es nada sin mí. Que yo soy algo más que dos letras o un sustrato químico especialmente activo. Es muy probable que el espíritu no exista, pero ¿por qué duele a veces?
     
    ROCK’N’ROLL de Tom Stoppard va desde la Primavera de Praga hasta la Revolución de Terciopelo. Muestra el declive de un ideal que buscaba conseguir una sociedad mejor, aunque para ello tuviese que prescindir de los individuos, meros cuerpos. También es la historia de The Plastic People of the Universe y de Syd Barrett, ambos una amenaza por el simple hecho de pretender existir a su manera. ¿Qué quedó de todo aquello?: Una obra de teatro estupenda.

    Això no és un conte |Imma Monsó| [fragment]

    Tema: P E N S A R ~ 14/10/2008 03:29 ~ Hay 3 comentarios.

    20080913202858-aixo-no-es-un-conte.jpg

    Els termes «mentida» i «ficció» s’utilitzen amb una lleugeresa que sovint porta a confusió. Quan llegim un conte a un nen i ens pregunta si és veritat o mentida, potser seria el moment d’explicar-li que un conte no és mentida, sinó ficció. Que la mentida és el contrari de la veritat, no de la ficció. I que en un conte no hi ha intenció d’enganyar, sinó de crear un món diferent i paral·lel. Al contrari, quan ens diuen una mentida, no hauríem d’admetre com a excusa: «És un conte que m’he inventat». Perquè en aquest darrer cas la cosa essencial no és la creació d’un món, sinó la intenció d’enganyar. No tan sols mentida i ficció no són el mateix, sinó que s’oposen en allò fonamental: la mentida pot relatar fets molt realistes, però la seva prioritat és enganyar. La ficció pot relatar fets gens realistes, però la seva finalitat és aprofundir en la veritat.

    El libro de las 101 cosas que puede hacer un muchacho |Terry Pratchett| [fragmento]

    Tema: S E N T I R ~ 16/10/2008 21:08 ~ Hay 3 comentarios.

    20081012105540-el-libro-de-las-101-cosas-que-puede-hacer-un-muchacho.jpg

    La Esfinge era una criatura irreal, y existe únicamente porque ha sido imaginada. Es bien sabido que en un cosmos infinito todo aquello que pueda ser imaginado tiene que existir en algún sitio, y como una gran parte de los frutos de la imaginación son criaturas que no deberían estar presentes en un marco espacio-temporal mínimamente ordenado acaban viéndose empujadas a una dimensión colateral. Este hecho quizá explique el mal genio crónico que aqueja a la Esfinge, aunque naturalmente cualquier criatura que tenga cuerpo de león, pechos de mujer y alas de águila es propensa a sufrir serias crisis de identidad y no necesita mucho para enfadarse.
     
    Ésa es la razón de que la Esfinge hubiera decidido inventar el Acertijo.
     
    A esas alturas el Acertijo ya había demostrado su utilidad en varias dimensiones, y le había proporcionado considerable diversión e innumerables cenas.
     
    Mientras guiaba a Maldito Bastardo por entre los remolinos de niebla Teppic no sabía nada de todo aquello, pero los huesos que crujían bajo las patas del camello [llamado Maldito Bastardo] bastaron para que se hiciera una idea general de la situación.
     
    Un montón de personas habían muerto allí, y parecía razonable suponer que los añadidos más recientes a la alfombra de huesos habían visto los restos de sus predecesores antes de perecer y habían decidido moverse con la máxima cautela posible. No parecía haberles servido de nada.
     
    Así pues, moverse con sigilo no tenía ningún sentido, y además algunas de las rocas que asomaban de la neblina poseían formas realmente inquietantes. Por ejemplo, aquella de ahí era idéntica a una...
     
    -Alto -dijo la Esfinge.
     
    El silencio que siguió a esa orden fue absoluto, dejando aparte el perezoso gotear de la neblina y algún que otro sonido de aspiración producido por Maldito Bastardo cuando intentaba extraer humedad de la atmósfera.
     
    -Eres una esfinge -dijo Teppic.
     
    -Soy la Esfinge -corrigió la Esfinge.
     
    -Caray. En casa tenemos montones de estatuas tuyas. -Teppic alzó la mirada, se estremeció y siguió alzándola un poquito más-. Siempre te había imaginado más pequeña -añadió.
     
    -Acurrúcate y tiembla, mortal -dijo la Esfinge-, pues te hallas en presencia de la más terrible sabiduría que tu pobre mente puede concebir. -Parpadeó-. Y esas estatuas de las que hablas... ¿Se me parecen?
     
    -Oh, no te hacen justicia -dijo Teppic, y era sincero.
     
    -¿De veras lo crees? Sí, casi siempre tienen problemas con la nariz -dijo la Esfinge-. Me han asegurado que mi mejor perfil es el derecho y...
     
    La Esfinge se dio cuenta de que se estaba desviando del tema y dejó escapar una tosecilla muy seca.
     
    -No podrás seguir adelante a menos que respondas a mi acertijo, oh mortal -dijo.
     
    -¿Por qué? -preguntó Teppic.
     
    -¿Qué?
     
    La Esfinge puso cara de sorpresa y parpadeó. No la habían diseñado para aquel tipo de cosas.
     
    -¿Por qué? ¿Por qué? Pues porque... Eh... Porque... espera un momento... sí, claro, porque si no respondes a mi acertijo te arrancaré la cabeza de un mordisco y me la comeré. Sí, me parece que es por eso.
     
    -De acuerdo -dijo Teppic-. Bueno, pues entonces oigamos el acertijo.
     
    La Esfinge se aclaró la garganta con un estruendoso carraspeo casi idéntico al que produciría un camión vacío despeñándose por una cantera.
     
    -¿Qué es lo que se mueve sobre cuatro piernas por la mañana, sobre dos al mediodía y sobre tres al anochecer? -preguntó con un molesto tonillo de suficiencia.
     
    Teppic meditó en el acertijo.
     
    -Es difícil, ¿eh? -dijo por fin.
     
    -Es el más difícil de todos los acertijos que han existido y existirán -dijo la Esfinge.
     
    -Hum
     
    -Nunca podrás dar con la respuesta.
     
    -Ah -dijo Teppic.
     
    -Oye, ¿te importaría ir quitándote la ropa mientras piensas? Me molesta mucho que se me queden hilos entre los dientes.
     
    -¿No habrá alguna clase de animal al que le vuelven a crecer las piernas que ha...?
     
    -Frío, frío y casi congelado -dijo la Esfinge empezando a sacar las garras.
     
    -Oh.
     
    -No tienes ni la más mínima idea, ¿verdad?
     
    -Sigo pensando -replicó Teppic.
     
    -Nunca lo adivinarás.
     
    -Tienes razón.
     
    Teppic contempló las garras de la Esfinge. «No es un animal acostumbrado a combatir -se dijo intentando tranquilizarse-. Basta con mirarla para ver que está demasiado dotada... Además, aun suponiendo que tenga el cerebro suficiente para saber lo que se hace estoy seguro que esos pechos deben estorbar muchísimo en un cuerpo a cuerpo.»
     
    -La respuesta es «El Hombre» -dijo la Esfinge-. Y ahora te ruego que no opongas resistencia, ¿de acuerdo? La agitación y el nerviosismo hacen que la sangre se sature de sustancias químicas que saben a rayos.
     
    Teppic saltó hacia atrás con el tiempo justo de esquivar el zarpazo que pretendía partirle en dos.
     
    -Espera, espera -dijo Teppic-. ¿Qué quieres decir con eso de «El Hombre»?
     
    -Es muy sencillo -replicó la Esfinge-. El bebé gatea por la mañana, se sostiene sobre dos piernas al mediodía y al atardecer el anciano camina apoyándose en un bastón. Astuto, ¿verdad?
     
    Teppic se mordió el labio inferior.
     
    -Oye, ¿estás segura de que hablamos de un día? -preguntó con voz dubitativa.
     
    El silencio que siguió a sus palabras resultó tan largo como embarazoso.
     
    -Es un... ¿Cómo se llama eso? Ah, sí, una figura retórica -dijo por fin la Esfinge en un tono bastante irritado, y le lanzó otro zarpazo.
     
    -No, no, espera un momento -dijo Teppic después de esquivarlo-. Me gustaría que fuéramos lo más claros posible con respecto a este asunto, ¿de acuerdo? Quiero decir que... Bueno, es lo justo, ¿no te parece?
     
    -Al acertijo no le pasa nada malo -dijo la Esfinge-. Es un acertijo condenadamente bueno, ¿entendido? Llevo usando ese acertijo desde hace cincuenta años, y me ha funcionado tanto de esfinge como de cachorrita. -Pensó en lo que acababa de decir-. Perdón, de polluela -se corrigió.
     
    -Oh, sí, es un acertijo magnífico -dijo Teppic intentando calmarla-. Es muy profundo y... eh... muy conmovedor. Toda la condición humana resumida en unas cuantas palabras. Pero tienes que admitir que todo eso que has dicho no le ocurre a un individuo en un solo día, ¿verdad?
     
    -Bueno... No -admitió la Esfinge-. Pero creo que eso resulta evidente con sólo fijarse un poquito en el contexto, ¿verdad? Todos los acertijos contienen un elemento de analogía dramática -añadió.
     
    A juzgar por su expresión había oído aquella frase hacía mucho tiempo y estaba claro que le había gustado, aunque no lo suficiente para impedirle utilizar como cena al que la había pronunciado.
     
    -Sí, pero... -Teppic se acuclilló delante de la Esfinge y alisó una pequeña extensión de arena con la mano-. En fin, lo que yo me pregunto es si la metáfora posee consistencia interna o no. Supongamos que el promedio de vida es de setenta años, ¿de acuerdo?
     
    -De acuerdo -dijo la Esfinge en el tono inseguro de alguien que ha dejado entrar un vendedor ambulante y empieza a contemplar y lamentar la perspectiva inexorable de un futuro en el que acabará suscribiendo un seguro de vida.
     
    -De acuerdo. Bien, veamos... Así pues, el mediodía llegaría sobre los treinta y cinco años, ¿verdad? Bueno, si consideramos que casi todos los bebés dan sus primeros pasos al cumplir el año, la referencia a las cuatro patas me parece realmente muy poco adecuada, ¿no? Según tu analogía... -Hizo unos cuantos cálculos con un fémur que el destino había tenido la amabilidad de poner a su lado-. Si empezamos a contar partiendo de las cero horas ese hombre metafórico de tu acertijo sólo pasaría unos diez minutos a cuatro patas... media hora como mucho. ¿Tengo razón o no tengo razón? Vamos, sé justa y admítelo.
     
    -Bueno... -murmuró la Esfinge.
     
    -Y si seguimos con los cálculos a las seis de la tarde no usarías un bastón porque sólo tendrías... eh... cincuenta y dos años -dijo Teppic garabateando furiosamente en la arena-. De hecho ni tan siquiera pensarías en ningún tipo de ayuda locomotriz hasta... hasta las nueve y media por lo menos. Eso suponiendo que toda la vida de ese hombre metafórico del que estamos hablando se desarrollara en un día, y creo que ya he dejado bien claro lo ridícula que resulta semejante presuposición. Lo siento. A primera vista todo parece estar bien, pero... Me temo que no funciona.
     
    -Bueno -dijo la Esfinge, ahora con bastante más irritación que antes-, pues me parece que no puedo hacer nada al respecto. No tengo ningún otro acertijo que plantearte. Nunca había necesitado un acertijo de reserva.
     
    -Basta con que lo alteres un poquito.
     
    -¿Qué quieres decir?
     
    -Haz que sea un poquito más realista.
     
    -Hmmm. -La Esfinge se alisó la melena con una zarpa-. De acuerdo -dijo por fin, aunque no parecía muy convencida-. Supongo que podría preguntar qué es lo que camina a cuatro patas...
     
    -Metafóricamente hablando -dijo Teppic.
     
    -A cuatro patas, metafóricamente hablando -dijo la Esfinge-, durante unos...
     
    -Creo que hemos quedado de acuerdo en que eran unos veinte minutos, ¿no?
     
    -... de acuerdo, perfecto, veinte minutos por la mañana, sobre dos piernas...
     
    -Pero creo que usar las palabras «por la mañana» es pasarse un poco -dijo Teppic-. Ha pasado muy poco desde la medianoche. Quiero decir que técnicamente es la mañana, de acuerdo, pero en un sentido muy real todavía sigue siendo anoche. ¿Qué opinas?
     
    La Esfinge le contempló con algo muy parecido al pánico. Sus ojos estaban empezando a vidriarse.
     
    -¿Qué opinas tú? -logró preguntar por fin.
     
    -Veamos qué tenemos hasta el momento, ¿de acuerdo? Metafóricamente hablando, ¿qué es lo que camina a cuatro patas justo después de la medianoche, sosteniéndose sobre dos piernas durante la mayor parte del día...?
     
    -...siempre que no sufra ningún accidente, claro -dijo la Esfinge, impulsada por un deseo francamente patético de demostrar que ella también estaba contribuyendo.
     
    -Sí, muy bien, sosteniéndose sobre dos piernas siempre que no sufra ningún accidente y sigue así por lo menos hasta la hora de la cena, momento en el que camina con tres piernas...
     
    -He conocido a personas que usaban dos bastones -dijo la Esfinge, cada vez más deseosa de ayudar.
     
    -De acuerdo. A ver qué te parece esto... Momento en el que sigue caminando sobre dos piernas o con la ayuda de cualquier dispositivo protésico de su elección.
     
    La Esfinge se lo pensó.
     
    -S-sssí -dijo por fin con mucha seriedad-. Eso parece cubrir todas las eventualidades posibles, ¿no?
     
    -¿Y bien? -preguntó Teppic.
     
    -¿Y bien qué? -replicó la Esfinge.
     
    -Bueno, ¿cuál es la respuesta?
     
    La Esfinge le observó con expresión entre pétrea e impasible, y acabó enseñándole los colmillos.
     
    -Oh, no -dijo-. No creas que vas a pillarme tan fácilmente, muchacho. ¿Crees que soy estúpida? Eres tú quien debe darme la respuesta.
     
    -Oh, vaya -dijo Teppic.
     
    -Creías que ya habías conseguido hacerme caer en la trampa, ¿eh? -dijo la Esfinge.
     
    -Lo siento.
     
    -Creías que podrías confundirme con toda esa palabrería tuya, ¿verdad?
     
    La Esfinge sonrió.
     
    -Bueno, tenía que intentarlo -dijo Teppic.
     
    -No puedo culparte. Bien, ¿cuál es la respuesta?
     
    Teppic se rascó la nariz.
     
    -No tengo ni idea -dijo-. A menos que... y es un auténtico disparo a ciegas, entiéndelo, a menos que sea... ¿El Hombre?
     
    La Esfinge le contempló en silencio durante unos momentos que parecieron hacerse eternos.
     
    -Oye, no habrás estado por aquí antes, ¿verdad? -dijo por fin.
     
    -No.
     
    -Entonces es que alguien se ha ido de la lengua, ¿eh?
     
    -¿Quién podría haberlo hecho? ¿Existe alguien que haya respondido al acertijo antes? -preguntó Teppic.
     
    -¡No!
     
    -Bueno, ahí lo tienes. No se encontraban en condiciones de hablar, ¿verdad?
     
    Las garras de la Esfinge arañaron la roca.
     
    -Supongo que será mejor que sigas tu camino -gruñó.
     
    -Gracias -dijo Teppic.
     
    -Y... Te agradecería que no hablaras de esto con nadie, ¿de acuerdo? -añadió la Esfinge con voz gélida-. Podrías estropearle la diversión a los que vengan después de ti.
     
    Teppic subió a una roca y se instaló sobre la grupa de Maldito Bastardo.
     
    -No hace falta que te preocupes por eso -dijo clavando los talones en los flancos del camello para hacerlo avanzar.
     
    Teppic no pudo evitar el darse cuenta de que los labios de la Esfinge se movían en silencio, como si estuviera dando vueltas a algo que no lograba comprender del todo.

    SOVINT, QUAN RELLEGEIXO |Miquel Martí i Pol|

    Tema: S E N T I R ~ 17/10/2008 21:53 ~ Hay 3 comentarios.

    20081017220215-sovint.jpg
    Sovint, quan rellegeixo els meus poemes,
    penso que, ben mirat, allò que he escrit
    no ha pas modificat el ritme de les coses.
    És en va que voldria que aquells versos
    servessin la duresa de quan els vaig escriure.
    Aleshores, em dic, jo era un altre i lliurava
    combat contra cent monstres.
    Fins i tot sóc capaç d’escriure-ho de manera
    que convenci la gent.
     
    Però sé que no és cert, que aquells poemes foren
    escrits poc més o menys com aquest, i que tot
    allò que hi descobreixo, neguitós i en silenci,
    són els racons que encara no he esbaldit,
    car, certament, no hi ha res que s’oposi
    ni al gest ni al pas d’aquell que té una clara,
    decidida i tenaç voluntat de camí.

    La puritana |Paul Watzlawick|

    Tema: S E N T I R ~ 19/10/2008 11:51 ~ Hay 6 comentarios.

    20081019122644-la-puritana.jpg
    Una vieja puritana vive a la orilla de un río y se queja a la policía de que unos jovenzuelos se bañan desnudos delante de su casa. El inspector manda a un subalterno que diga a los chicos que no se bañen delante de la casa, sino río arriba donde ya no hay casas. Al cabo de unos días, la dama llama de nuevo por teléfono: “los jóvenes nadan todavía al alcance de la vista”. El policía vuelve y los manda más arriba. Unos días después, la señora indignada acude otra vez al inspector y se queja: “Desde la ventana del desván todavía puedo verlos con unos prismáticos”. 

    De los campos de la muerte al existencialismo |Viktor E. Frankl| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 20/10/2008 21:45 ~ Hay 8 comentarios.

    20081020212731-de-los-campos-de-la-muerte-al-existencialismo.jpg

    Quienes hemos vivido en campos de concentración podemos recordar a aquéllos que caminaban entre los galpones, reconfortando a los demás y dando su último trozo de pan. Pueden haber sido pocos en número, pero ofrecieron prueba suficiente de que al hombre puede serle arrebatado todo excepto una cosa, la última de las libertades humanas: La de elegir su actitud ante una circunstancia dada, la de elegir su propio camino.

    Sencillos deseos |Gioconda Belli|

    Tema: S E N T I R ~ 21/10/2008 21:30 ~ Hay 7 comentarios.

    20080901030729-sencillos-deseos.jpg
    Hoy quisiera tus dedos
    escribiéndome historias en el pelo,
    y quisiera besos en la espalda,
    acurrucos, que me dijeras
    las más grandes verdades
    o las más grandes mentiras,
    que me dijeras por ejemplo
    que soy la mujer más linda,
    que me querés mucho,
    cosas así, tan sencillas, tan repetidas,
    que me delinearas el rostro
    y me quedaras viendo a los ojos
    como si tu vida entera
    dependiera de que los míos sonrieran
    alborotando todas las gaviotas en la espuma.
    Cosas quiero como que andes mi cuerpo
    camino arbolado y oloroso,
    que seas la primera lluvia del invierno
    dejándote caer despacio
    y luego en aguacero.
    Cosas quiero, como una gran ola de ternura
    deshaciéndome un ruido de caracol,
    un cardumen de peces en la boca,
    algo de eso frágil y desnudo,
    como una flor a punto de entregarse
    a la primera luz de la mañana,
    o simplemente una semilla, un árbol,
    un poco de hierba.

    El hombre que aprendió a ladrar |Mario Benedetti|

    Tema: S E N T I R ~ 23/10/2008 04:12 ~ Hay 7 comentarios.

    20061113221752-2061113-el-perro-rojo.jpg

    Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desaliento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: «La verdad es que ladro por no llorar.» Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse?
     
    Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta, y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
     
    Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: «Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?» La respuesta de Leo fue escueta y sincera: «Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano.»

    · dixit XXXVIII ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 23/10/2008 04:26 ~ Hay 10 comentarios.

    Ídem dixit XXV, salvo que esta vez no hay respuesta de Blogia. Se admiten sugerencias de cambio.
     
    Actualización (25/10/08): Blogia me informa de que son conscientes del problema y están trabajando para solucionarlo. 

    Lo fatal |Rubén Darío|

    Tema: S E N T I R ~ 24/10/2008 19:08 ~ Hay 7 comentarios.

    20061130214303-2061130-mark.gif
    Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
     
    Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por
     
    lo que no conocemos y apenas sospechamos,
    y la carne que tienta con sus frescos racimos,
    y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
    y no saber adónde vamos,
    ni de dónde venimos... 

    Cien frases hechas |Michael C. Tang|

    Tema: S E N T I R ~ 26/10/2008 13:55 ~ Hay 8 comentarios.

    20081026135241-cien-frases-hechas.jpg

    Un joven aprobó las oposiciones imperiales en Pekín y le dieron un cargo de funcionario en una ciudad de provincias. Fue a despedirse de su protector, que era un alto funcionario de la administración.
     
    - No es fácil trabajar en esas poblaciones de provincias -le dijo su protector-. Deberás tener prudencia.
    - Sí, señor. Le agradezco su consejo -dijo el joven-. Le ruego que no se preocupe. He preparado mentalmente cien frases hechas. Cuando tenga que hablar con algún funcionario de allí, le diré una. Seguramente le agradaré.
    - ¿Cómo serás capaz de hacer eso? -le preguntó su protector, consternado-. Somos caballeros. Somos personas de principios. No debemos caer en la adulación.
    - Por desgracia, la verdad es que la mayoría de la gente le gusta que le adulen -dijo el estudiante con aire de impotencia-. Somos muy pocos los caballeros como usted y yo a los que no nos gusta que nos adulen.
    - Puede que tengas razón -le dijo su protector con una sonrisa.
     
    Más tarde, el joven contó esta conversación a un amigo suyo.
     
    - Ya he gastado uno de los artículos de mi reserva. Me quedan noventa y nueve frases hechas.

    Per a un bon beure i un millor despertar |Javier de las Muelas|

    Tema: P E N S A R ~ 29/10/2008 21:44 ~ Hay 4 comentarios.

    20080913202506-per-a-un-bon-beure-i-un-millor-despertar.jpg

    Ningú no beu alcohol només pel simple plaer de beure alcohol. El que es busca és que sigui com l’ofrena que ens entrega el sacerdot, element de satisfacció, d’unió i d’alegria i font d’inspiració.
     
    Si sabem que hem d’assistir a una jornada festiva i memorable, el millor és preparar-nos per poder-ho fer. Una bona manera de començar és prendre un parell de culleradetes d’oli. Com que entenc que això podria resultar desagradable i a més podria recordar l’oli de ricí que es prenia antigament, potser és molt millor menjar uns bons talls de formatge, uns talls de pernil ibèric o uns excelsos llardons o prendre un got de llet de vaca ben cremosa.
     
    Les copes s’han de prendre glop a glop, i en cas de molta set el millor és beure prèviament aigua o un trago llarg molt rebaixat. Un tom collins és una opció: ginebra, suc de llimona, sucre i una mica de soda per allargar-lo.
     
    Si comencem amb un gintònic o un margarita, seguim fent el mateix. Cal tenir en compte que les begudes que tenen gas pugen al cap més ràpidament. De tant en tant, un got d’aigua miraculosa és molt útil i evita en gran mesura els mals de cap de l’endemà. I no oblidar que aquest got ha de ser inexcusable abans d’anar a dormir després d’una nit de festa.
     
    El cafè associat a l’alcohol, malgrat la creença que és un bon reanimador, en comptes de despertar atordeix, és diürètic i ajuda a la permanència de l’alcohol en l’organisme.
     
    L’endemà. No oblidem que el millor remei per a la ressaca és dormir, ja que el son és reparador. Quan ens despertem, hem de reposar la gran quantitat d’aigua i sals perdudes. L’organisme necessita hidratar-se i alimentar-se. Per començar a trobar-nos en forma no hi ha res millor que un bon caldo. A la majoria, una cervesa li va de meravella. A altres, els funciona la mateixa beguda presa la nit anterior però rebaixada amb aigua. És el principi de la medicina homeopàtica: el mal es cura amb petites dosis de l’agent causant, però amb ressaca molts no suporten ni l’olor de les begudes alcohòliques. Algun guisat fortament condimentat ajuda a fer que l’aigua i les sals s’assimilin més ràpidament. Aquest és un dels secrets del bloody mary: una copa de vodka, suc de tomàquet, sal, pebre, salsa Perrin’s, tabasco i un tronc d’api que ens hem de menjar. I també del bull shot, on se substitueix el suc de tomàquet per caldo de cua de bou. L’exercici físic és fantàstic, córrer durant uns trenta minuts a ritme suau ajuda moltíssim. Un bany d’aigua calenta i una sauna, així com un massatge, també són molt reparadors.
     
    Va molt bé prendre un suc de pomelo, de pinya o, sobretot, de taronja. I un remei per a un estómac ressentit: prendre un bon antiàcid com la clàssica sal de fruites Heno. Es pot prendre una aspirina, en cas que tinguem mal de cap. I recordin no beure més de pressa que el més lent dels bevedors del grup. Amb aquests petits trucs portats a la pràctica, el seu organisme li quedarà profundament agraït. No es tracte de beure molt, sinó de beure bé.


    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

    Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
    Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]