

P: ¿Qué hace para recargar las pilas?
R: Medito dos veces al día. Para mí es como llevar un diario, una manera de mantener la conexión con la verdadera fuente de energía, de felicidad y vitalidad. También hago ejercicio diariamente porque si no me siento un poco débil. Y también procuro pasar tiempo con mi familia. Cuando trabajo, trabajo duro. Pero cuando no estoy trabajando, la clave es apagar el ordenador, desactivar el teléfono y pasar el rato con ellos.
P: ¿Qué tipo de meditación hace?
R: Meditación transcendental. Me cambió mucho.
P: ¿Cómo se introdujo en ese mundillo?
R: Estudié en una escuela de filosofía práctica. Y me introduje en la meditación tras 18 meses de curso. Sigo siendo miembro de esa escuela. Es un lugar para reunirse y hablar de ideas y del estudio de las Escrituras para luego aplicarlo de forma práctica en tu vida. Estoy en ella desde que entré en la escuela de teatro, en 1992.
P: ¿Y cómo ha influido en su vida?
R: De muchas maneras. Mi nivel de felicidad, mi capacidad para enfrentarme a las personas y los distintos retos, mi entendimiento y conocimiento del mundo, han aumentado. Mi capacidad para confiar en mí mismo y no verme superado, también. Solía verme un poco abrumado a menudo. También ha mejorado mi eficiencia, soy mucho más eficaz de lo que solía ser. Ahora el día parece tener más horas, y de hecho siento que hago el doble de cosas de las que hacía antes. Me siento más conectado a las personas. Sobretodo, la meditación me mantiene muy pegado a la tierra, en particular al mundo en el que me muevo ahora. Meditar dos veces al día me recuerda lo que es real, considerando que casi todo en lo que estoy involucrado es tan sólo una ilusión.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.