

Se me revuelven las gónadas al ver como los hombres somos motivo de befa y bufa por culpa de nuestra condición: ¿Acaso tenemos culpa de que nos falte un trozo de cromosoma? Mis gónadas y sus habitantes se han puesto a dar brincos en señal de protesta, con la consecuente molestia, y me han reclamado que defienda sus intereses de género. Y como estaba ocioso he decidido darle gusto al cuerpo y he dejado de tocarme las pel... peliagudas idiosincrasias masculinas. Empecemos por el principio, como norma general el hombre es un macho peludo con el cerebro en el cu... cuerpo (aunque para cuerpo el de las mujeres). Como norma general es bastante penosa porque entonces la cabra de la legión también sería un hombre, además de que no todos los hombres son peludos y que algunas alemanas son más peludas que muchos de ellos. Así que aventuraré otra definición de hombre: macho peludo que no es cabrón ni alemana, con cerebro. Vale, la primera parte creo que ya queda clara pero, ¿y la segunda? Me temo que por el momento no he encontrado ningún estudio científico que asegure la existencia de cerebro dentro de la cabeza masculina, y eso que he consultado el fondo bibliográfico de todos los sex-shops de Barcelona. Este tema es delicado porque hay diferentes teorías acerca de lo que ocupa el espacio interior de la cabeza masculina: el vacío absoluto, un depósito de reserva para los espermatozoides, varios números atrasados del PlayBoy, una libreta con chistes machistas, neuronas (sólo tres o cuatro y no se hablan entre ellas), etc. En todo caso y para mayor profundidad en el tema irse a la biblioteca del buque Prestige.
Una vez aclarado lo que es un hombre (porque ha quedado claro, vamos), vamos a analizar por qué habríamos de ser motivo de burla. Que yo sepa los hombres somos perfectos, siempre lo he oído decir: "¡Eres un perfecto gilipollas!" oí decir aún no hace mucho a una joven airada en medio de la calle. También somos delicados y sensibles pues, por ejemplo, no soportamos el roce de unos gallumbos recién sacados del cajón ni el olor a limpio. En fin, como muestra bien vale un botón (por cierto, ¿qué es un "botón"? ¿para qué sirve?... ah, ya recuerdo, es eso que cuando te acuerdas de él es que lo acabas de perder), y ahora que mis gónadas vuelven a estar tranquilas, voy a dedicarme nuevamente a tocarme las pel... peliagudas idiosincrasias masculinas mientras analizo la documentación gráfica almacenada en mi cerebro.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.