
Cada individuo tiene derecho a:
ser el único juez de su propio comportamiento, sus pensamientos y sus emociones;no tener que dar razones o excusas para justificar su comportamiento;juzgar si asume o no la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas;cambiar de opinión;cometer errores, aunque siga siendo responsable de ellos;decir: “No lo sé”;tomar decisiones ajenas a la lógica, o que así se lo parezcan a otros;decir: “No lo entiendo”;decir: “No me importa”.