Kardan cayó enfermo. Su tío le dijo: -¿Qué deseas comer? -La cabeza de dos corderos. -No hay. -Entonces, las dos cabezas de un cordero. -No hay. -Entonces no quiero nada.
[Edda] Con las patas y pies de peces se hacen unos callos a la marinera estupendos.
[Wara] Aunque no querer nada no sería no querer, conseguir lo querido no serviría para nada.
[Nuska] Pues no te extrañe que en el museo Darder de Banyoles haya alguna aberración semejante (vale la pena visitarlo, es aquel del que retiraron al negro disecado).