
Cuando alguien termina una petición con un “Gracias” es porque cree que la respuesta sólo puede ser afirmativa. Actuar al contrario sería una falta al deber y un agravio que vacía al “Gracias” de sentido, dejándolo huérfano de las buenas intenciones supuestas. En cambio, finalizar con un “Por favor” implica asumir que tanto la respuesta afirmativa como negativa son plausibles y válidas, aunque se prefiera la que propicia el ruego. El agradecimiento en este caso, si se merece, es sincero.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.