

Una de las primeras miradas comentada aquí (noviembre del 2006) fue el magnífico concierto de Deine Lakaien. Hoy tengo casi toda su discografía, cuando fui al concierto conocía ya tres discos, y cuando compré las entradas anticipadas sólo tenía uno: Kasmodiah. Si el amor a primera vista existe, como aseguran tantos, ¿por qué no enamorarse de la música a primera escuchada? Me gustan tanto su voz (Alexander Veljanov) y sus manos (Ernst Horn), que cualquier cosa que dijese sobre Kasmodiah podría achacarse a que el amor es ciego... sí, lo es, pero no sordo.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.