

Dibujar el amor resulta tan pretencioso como querer explicar el silencio. Un corazón atravesado por una flecha, rodeado de múltiples corazoncitos y algún que otro Cupido, es una vulgaridad. Entonces, ¿es posible representarlo? Pues sí, Liz Prince lo consigue en su delicioso cómic ¿Me seguirás queriendo si mojo la cama? (editorial Apa Apa). Porque el amor, si está, se nota; y hasta la acción más cotidiana de la vida en pareja se enriquece con múltiples significados, definiciones del amor.
Este cómic es genial, bonito, gracioso y sin todos esos rollos de la autocompasión (parafraseando la introducción de Jeffrey Brown). Recomendable para enamorados o para enamorables, es decir, todos.
En palabras de Paul Hornschemeier: Hay un millón de momentos que hacen que merezca la pena estar enamorado, a pesar de las muchas dificultades que eso supone. Esos lugares y momentos son difíciles de conservar, como la mayoría de cosas importantes. Pero de algún modo, viñeta a viñeta, Liz lo consigue en este cómic: recoge esos momentos y los teje con líneas cálidas y honestas. Estas páginas son un ejemplo perfecto de vulnerabilidad.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.