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  • Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

    Resumen

    · dixit XXIII ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 01/11/2007 11:00 ~ Hay 15 comentarios.

    Agustín del Castillo, aires dificiles, Al Müller, Alberto, alex m, Alfredo Sandoval, Ali, AlmaLeonor, Amanda Sue, andy, angel risoli, Anna, Ardán, ave-fenix, blanca, canela, Carlos, CarlosVg, chivis, Christian, ciscu, Claudia, Comella, Consumidor irritado, Cuco, damian, Daynus, desastre-impredecible, Deskt, Dorada.c, dosdedos, Diego Soroa, Edda, Edna, Edward, Eider, Eklypse, el_fifo, eldandy, Elefantito, Epikurolibre, 3spum4, fel, Fenrir, Gaby, Gatamaula, gino, Hemofilia, johana, JRMora, karla, la soñadora perturbada, lalo k, lanobil, Laura, Lhazaros, lobo, Lola, Malicia Cool, Manuel Miranda, Mar, maría, Mariano, merithaxxx, Micaela, MONTSERRAT, muguel bonilla, Murdos, Nadie, Nayely Moncayo Negrete, Nuala, Nuska, Perseida, Pink_inuccolor, Pliskeen, roxana, Ruth, sebastianDell, shaq, sin bautizar, sissi, tarja, tifa, Verónica, vladimir, xica infiltrada, yanel y Yeli. Gracias por acompañarme en esta travesía, hoy hace un año que comenzó.

    · La carretera |Cormac McCarthy| ·

    Tema: t e s o r o s ~ 01/11/2007 16:53 ~ Hay 2 comentarios.

    20071101165727-la-carretera.jpgAntes de cerrar la mochila busqué un libro manejable para mi vuelo hasta Sevilla. En la estantería de pendientes estaba La carretera, de Cormac McCarthy, ganadora del premio Pulitzer 2007. Esperaba encontrar doscientas páginas de buena compañía y, ciertamente, la encontré de la mano de un padre y su hijo, sólo dos pero todo un mundo (especialmente teniendo en cuenta que eran de los pocos supervivientes tras un cataclismo). En esta historia donde el suelo está cubierto de ceniza, los árboles calcinados, el cielo es gris y la nieve está sucia, los dos protagonistas luchan por no perder el color y calor humano que, como una llama de cálido fuego, perdura entre los “buenos”. Para todos aquellos que andan perdidos les recomiendo que sigan La carretera hacia el sur.
     
    Leí setenta y cinco páginas de ida y las mismas de vuelta, y esta mañana he recorrido las últimas cincuenta páginas de la novela. Desde luego, Sevilla tiene un color especial: gris.

    Síndrome |Mario Benedetti|

    Tema: S E N T I R ~ 02/11/2007 17:19 ~ Hay 2 comentarios.

    20071102172432-sindrome.jpg
    Todavía tengo casi todos mis dientes
    casi todos mis cabellos y poquísimas canas
    puedo hacer y deshacer el amor
    trepar una escalera de dos en dos
    y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
    o sea que no debería sentirme viejo
    pero el grave problema es que antes
    no me fijaba en estos detalles.

    La que tan bien había amado |Javier Marías| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 03/11/2007 17:37 ~ Hay 7 comentarios.

    20071007164530-la-que-tan-bien-habia-amado.jpgAlgunas imágenes, sean del cine, la fotografía o la vida -aquello a lo que asistimos-, permanecen en nuestra retina y son una parte importante de nuestros procesos asociativos, con frecuencia involuntarios. A mí, cuando leo en la prensa sobre el asesinato o el homicidio de una mujer a manos de su marido o novio o cortejador, o de quienes lo fueron y se niegan a dejar de serlo, se me aparece a menudo la imagen de la actriz Shelley Winters, sin duda porque le tocó interpretar ese papel de víctima al menos tres veces, o en tres películas memorables [“Lolita” de Kubrick, “Un lugar en el sol” de George Stevens y “La noche del cazador” de Charles Laughton]. Pero la asociación se produce también por un detalle: uno de los más llamativos y recurrentes en los casos de violencia doméstica o semiconyugal contra las mujeres es que -leemos- éstas rara vez luchan contra sus agresores, ni siquiera cuando las están matando. Tratan de huir o se cubren con las manos inútilmente, piden auxilio o en ocasiones imploran, pero casi nunca pelean ni tratan de devolver los golpes. La explicación más obvia -saben que ante la superior fuerza física de un varón tienen poco que hacer, o la batalla siempre perdida- no resulta muy convincente, porque aun así, aun sabiéndose que no hay esperanza para el más débil en lo que antiguamente se llamaba “desigual pelea”, el instinto de supervivencia lleva por lo general a cualquiera a defenderse con uñas y dientes. Y nunca mejor dicha esta expresión coloquial y tantas veces metafórica, porque muchas mujeres disponen tan sólo de eso, de sus uñas y sus dientes.
     
    (...) En los últimos cinco años más de doscientas mujeres han sido muertas en España por sus presentes o pasadas parejas. La mayoría no repelió el ataque, parece, ni lo intentó siquiera. Y quién sabe si algunas no esperaron sin más a que el cuchillo descendiera sobre su pecho, incrédulas pero sin rebelarse ni oponer resistencia. No sé, a veces me pregunto si es que en muchas de ese sexo anida un mortal optimismo de fondo, que frente a los peores indicios y los mayores temores las lleva a pensar, como a Willa Harper: “No, no puede ser”. “No puede ser que me mate ese a quien tan bien he amado, o a quien aún bien quiero, a pesar de todo”. A veces me pregunto si es que muchas mujeres padecen de incondicionalidad, o de una extraña dificultad para dejar de querer a quien decidieron una vez entregar sus días, uno tras otro, hasta que al final también le entregan su vida, o lo que es lo mismo pero sin ya vuelta de hoja, su muerte. Y en la duda masculina uno se dice: “Sí, sí puede ser. Pero ningún dios debería permitir que fuese”.

    El reencuentro |Rosa Montero|

    Tema: S E N T I R ~ 04/11/2007 16:05 ~ Hay 6 comentarios.

    20071007173741-el-reencuentro.jpg

    Iba mirando el periódico que acababa de comprar y por eso no advirtió su presencia hasta que casi chocó contra ella.
     
    -Perdone -dijo él, aún distraído y manoteando torpemente el diario.
     
    -Vaya, pero si eres tú -dijo ella.
     
    Tomás alzó la vista. Rosario estaba frente a él, con gesto sorprendido, sonriente. Tenía exactamente el mismo aspecto de siempre: Tomás incluso creyó reconocer la chaqueta de mezclilla que llevaba. Qué bárbaro, cinco años sin verse y vestía la misma chaqueta que antes. Con lo mucho que se cambiaba de ropa por entonces y la cantidad de dinero que se gastaba en trapos.
     
    -Pues sí, soy yo.
     
    Se quedaron unos instantes sin saber qué decirse.
     
    -Estás igual -dijo él.
     
    -Tú también -dijo ella.
     
    Tomás se pasó disimuladamente una mano por el pelo, mucho más ralo que antes, y metió tripa.
     
    -Acabo de llegar -explicaba Rosario-. Hace un par de días. Y ya no me voy más. Se acabó la aventura americana.
     
    Era verdad, sí. Ahora Tomás recordaba vagamente que Rosario le había escrito que pensaba regresar a Madrid. Pero eso había sido muchos meses atrás.
     
    -Te debo carta, por cierto -recordó de pronto Tomás, sintiéndose culpable.
     
    -No te preocupes: ahora ya me podrás decir las cosas cara a cara. O por teléfono.
     
    Rieron los dos, Rosario enseñando sus dientecitos pequeños y parejos, como de niña. Una mujer tan estupenda, Rosario. Pero ¿qué cosas? ¿Qué cosas podría decirle? ¿De qué podría hablarle? Ni por carta, ni por teléfono, ni cara a cara: no se le ocurría nada que contarle a esa mujer estupenda con la que había vivido cuatro años.
     
    -¿Qué tal te va la vida? -preguntó ella.
     
    -Bien. Bueno... Sí, bien. ¿Y a ti? -titubeó él.
     
    -Muy bien. Ya ves. En pleno cambio.
     
    Y, sin embargo, los primeros seis meses de su relación habían sido un incendio. No en el terreno de la complicidad verbal: ahí nunca brillaron. Los dos eran demasiado introvertidos, demasiado pasivos, demasiado callados. Debió de ser por eso por lo que fracasó la relación, años después. Pero al principio, en los primeros tiempos: al principio la piel echaba chispas, el silencio del otro era un enigma que avivaba el deseo y por las venas corría lava en vez de sangre. Tomás nunca había mantenido una relación sexual tan descomunal y tan febril como con Rosario. Cuando se encerraban el uno con el otro estallaban cohetes, se calcinaban las estrellas, el mundo era un perpetuo redoble de tambor. Se bastaban. No necesitaban nada más. Era la apoteosis de los cuerpos.
     
    -¿Sigues teniendo el mismo piso que antes?
     
    -Sí. Y tú, ¿dónde vas a vivir?
     
    -Oh, ahora, de momento, estoy en casa de mi hermana, pero me estoy buscando un apartamento. Quiero comprar algo.
     
    Era la misma, exactamente la misma mujer que le volvió loco tiempo atrás, pero algo se había roto definitivamente. Al sutil mecanismo de la pasión le faltaba una pieza. Era como un reloj estropeado: si no marca la hora, se convierte en materia desordenada y absurda, en tuercas, cristales, ruedecillas inútiles. El reloj pierde su sustancia y ni siquiera es. Del mismo modo, los dientecitos de Rosario, antes irresistibles, un sortilegio de dulces mordeduras, eran hoy unos dientes vulgares, ajenos, inanimados. Años atrás no hubiera podido estar tan cerca de ella sin temblar y hoy estaba deseando marcharse.
     
    -¿Y tu madre?
     
    -Muy bien. Con sus achaques de artritis, pero bien. ¿Y tus padres?
     
    -Estupendos. Desde que se jubilaron se pasan el día viajando. Ahora están en Alicante.
     
    -Qué bien.
     
    Coincidieron los dos, años atrás, en una esquina del tiempo y del espacio. Pero después el mundo siguió girando y se perdieron. Y, sin embargo, ahora aún la quería. Se querían mucho los dos, de eso estaba seguro: con un amor antiguo y animal, con la costumbre de quien ha compartido infinidad de gripes y de insomnios, con el mismo entrañamiento con que quieres a ese hermano con el que nunca sabes de qué hablar.
     
    -Bueno, Tomás, me voy a tener que ir -sonrió ella-. A ver si un día quedamos y comemos.
     
    A Rosario, la conocía bien, le pasaba lo mismo: estaba huyendo. Se miraron, se sonrieron; y se abrazaron estrechamente, con el dulce recuerdo de los abrazos de antaño. Que seas feliz, pensó Tomás; que seas muy feliz, deseó desde el fondo de su corazón, con todas sus fuerzas. Y después se separaron los dos, muy aliviados.

    ¿Qué es mejor? |Raymond Smullyan|

    Tema: P E N S A R ~ 05/11/2007 21:23 ~ Hay 10 comentarios.

    20071014202056-que-es-mejor.jpg¿Qué es mejor, la felicidad eterna o un bocadillo de jamón? Podría parecer que la felicidad eterna es mejor, ¡pero esto no es realmente así! Después de todo, nada es mejor que la felicidad eterna, y un bocadillo de jamón es ciertamente mejor que nada. Por lo tanto un bocadillo de jamón es mejor que la felicidad eterna.

    Canción de brujería |Luis García Montero|

    Tema: S E N T I R ~ 06/11/2007 22:43 ~ Hay 5 comentarios.

    20071021115637-cancion-de-brujeria.jpg
    Señor compañero, Señor de la noche,
     
    haz que vuelva su rostro
    quien no quiso mirarme.
     
    Que sus ojos me busquen
    sostenidos y azules
    por detrás de la barra.
     
    Que pregunte mi nombre
    y se acerque despacio
    a pedirme tabaco.
     
    Si prefiere quedarse,
    haz que todos se vayan
    y este bar se despueble
    para dejarnos solos
    con la canción más lenta.
     
    Si decide marcharse,
    que la luna disponga
    su luz en nuestro beso
    y que las calles sepan
    también dejarnos solos.
     
    Señor compañero, Señor de la noche,
     
    haz que no cante el gallo
    sobre los edificios,
     
    que se retrase el día
     
    y que duren tus sombras
    el tiempo necesario.
     
    El tiempo que ella tarde en decidirse.

    · Autobiografía ·

    Tema: e s b o z o s ~ 07/11/2007 21:22 ~ Hay 5 comentarios.

    20071107213130-autobiografia.jpgSu autobiografía fue un éxito rotundo, más que cualquiera de sus novelas. Todos estaban asombrados ante esa vida tan intensa que el autor relataba sin el menor recato. La crítica opinó que era su mejor obra, además de insinuar que más le hubiera valido dedicarse desde el principio a las biografías y los estudios históricos. Opinaban que, visto lo visto, lo suyo no era la ficción. Sin embargo, nadie daba la menor importancia al hecho de que en la autobiografía apareciese relatada la muerte y el entierro del autor.

    Sentir la vida |Jacopo Fo|

    Tema: P E N S A R ~ 08/11/2007 22:41 ~ Hay 5 comentarios.

    20071021120620-sentir-la-vida.jpgOs habrá sucedido que os despertáis por la mañana con una sensación dulcísima. De inmediato pensamos que este bienestar responde a un sueño hermosísimo. Tratamos de recordarlo y prolongar este placer, pero no lo logramos. Por muy hábiles que seáis en recuperar el recuerdo de los sueños, no conseguiréis recordar éste. Simplemente porque no hay ningún sueño. Lo que ha pasado es que por casualidad habéis estado más tiempo de lo habitual suspendidos entre el sueño y la vigilia: aún no despiertos, ya no dormidos.
     
    En este nivel de conciencia, vuestras defensas psicológicas y vuestras costumbres mentales aún no se han activado, y por lo tanto podéis sentir la bendita sensación de vivir, de forma incondicional. Pero de repente, tratando de prolongarla, pensáis que está causada por un sueño, tratáis de aferrar el sueño y esta actividad hace que estropeéis la sensación.
     
    Cuando uno se enamora sucede lo mismo. La emoción sexual, la atracción por otro ser, es muy fuerte y tiene capacidad de barrer momentáneamente todo condicionamiento mental; así, experimentáis el estado de total apertura perceptiva, pero no entendéis que este placer se origina en vuestro interior y pensáis que depende de la persona que amáis (que en cambio no es la causa de la sensación, sino el elemento desencadenante).
     
    Cuanto más proyectáis vuestra mente, vuestro deseo, hacia la posesión, la conquista, la seducción de esta persona, más se os desvanece la sensación.
     
    Queréis volver a experimentar aquella sensación, porque es lo más hermoso que nunca os ha sucedido.
     
    Vuestra mente, estructurada en el dualismo causa/efecto, comienza a buscar la causa del placer y la identifica en la persona amada. Así que estaréis dispuestos a hacer cualquier cosa por este amor, y cuando termine enloqueceréis de dolor, porque creéis que habéis perdido lo más hermoso que habéis experimentado en vuestra vida. Y es cierto que vuestra historia de amor está destinada a morir, precisamente porque se basa en un error de fondo.
     
    Si no reconocéis que la alegría que os da la vida está, ante todo, dentro de vosotros, no podréis amar serenamente a otra persona. Estaréis ansiosos porque tendréis miedo de perder, junto al amor, aquella sensación que es lo único que hace la vida vivible.
     
    En efecto, la alegría que sentimos al enamorarnos, mirando una puesta de sol, admirando una obra de arte, es sólo un momento de plena apertura perceptiva. Es lo que los místicos llaman éxtasis, iluminación, nirvana, percepción del zen. Un instante de percepción abierta del que no logramos captar la amplitud y la profundidad, porque es demasiado breve.
     
    Cuando se experimenta este placer durante todo un día, se queda uno encogido, se entra en un mundo perceptivo completamente nuevo, una dimensión totalmente desconocida. Un auténtico aturdimiento. Ninguna droga, ninguna alegría, es nada si se comparan con esto.

    Vergüenza |Salomón de la Selva|

    Tema: S E N T I R ~ 10/11/2007 12:33 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20071021113229-verguenza.jpg
    Éste era zapatero,
    éste hacía barriles,
    y aquél servía de mozo
    en un hotel de puerto...
     
    Todos han dicho lo que eran
    antes de ser soldados;
    ¿y yo? ¿Yo qué sería
    que ya no lo recuerdo?
    ¿Poeta? ¡No! Decirlo
    me daría vergüenza.

    · dixit XXIV ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 10/11/2007 21:21 ~ Hay 11 comentarios.

    La amistad y el tiempo, sumados se multiplican.

    El cap del cuc |Pere Guixà|

    Tema: S E N T I R ~ 11/11/2007 16:24 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20071111162923-el-cap-del-cuc.jpg

    Des de ben aviat, a set o vuit anys, mostro signes d’idiotisme profund. Amb una llima, serro els barrots del bressol i visito les vuitanta-set biblioteques públiques de la Xarxa d’Equipaments Associats d’Art, Societat i Cultura. Llegeixo la Crítica de la raó pura i, tot seguit, la Crítica de la raó pràctica. L’obra completa de Dostoievski, Manganelli, Flaubert, Hamsun, Nietzsche, La Rochefoucauld i alguna cosa de Cioran. També la Fenomenologia de l’esperit i El món com a voluntat i representació. Buffon, Papini i Pepys vénen després, i Thomas Bernhard de tant en tant, només per despistar als vigilants.
     
    Naturalment, em porten a l’hospital. Allà em fan moltes proves, sobretot al cap: una pila de radiografies en què es veuen les circumvolucions cranials i els circuits neuronals. El metge es mira les radiografies a contrallum, comenta alguna cosa amb els seus col·legues, homes que fan olor de loció d’afaitar i porten esclops blancs, esclops amb una retícula de puntets de ventilació a les empenyes, cadascun taponat amb una unça de ronya. Un dels batablanques té setanta-sis mencions al Google.
     
    M’han d’operar, ja tinc hora al quiròfan. La nit abans, obro la porta del lavabo. Poso el tamboret damunt del dipòsit, m’hi enfilo i trec el cap per la finestra. Els senyals van d’un pavelló a l’altre, projectats amb una llanterna i ombres que fan pam i pipa. Però l’home que fa capses de cartró avui no diu res.
     
    El metge, després de sedar-me, comença a trepanar. Del forat que fa a l’occipital en treu un cuc llarg i glutinós. Compto ben bé cinc pams de bèstia, que van a parar a una safata en forma de ronyó i d’aquí el fiquen en una galleda d’alumini que llencen a les escombraries. Em donen l’alta.
     
    A casa, faig vida normal. Aprenc a cuinar, passo l’escombra, planto llavors de sobre. Una tarda, llegeixo tot Kafka, Zweig, Pazzi i el Tractatus logico-philosophicus.
     
    Immediatament, em tornen a dur a l’hospital. M’hi fan més proves.
     
    -Cal tornar a trepanar -diu el metge-. El cap del cuc s’ha quedat a dins.

    La Carta de la Tierra [extracto]

    Tema: P E N S A R ~ 12/11/2007 21:02 ~ Hay 4 comentarios.

    20071104102619-la-carta-de-la-tierra.jpgPREÁMBULO
     
    Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.
     
    La Tierra, nuestro hogar
    La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.
     
    La situación global
    Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.
     
    Los retos venideros
    La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología  necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones comprensivas.
     
    Responsabilidad universal
    Para llevar a cabo estas aspiraciones, debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales. Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo, en donde los ámbitos local y global, se encuentran estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza.
     
    Necesitamos urgentemente una visión compartida sobre los valores básicos que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial emergente. Por lo tanto, juntos y con una gran esperanza, afirmamos los siguientes principios interdependientes, para una forma de vida sostenible, como un fundamento común mediante el cual se deberá guiar y valorar la conducta de las personas, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones transnacionales.
     
    PRINCIPIOS
     
    I. RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA
     
    1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad.
     
    2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.
     
    3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.
     
    4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.
     
    Para poder realizar estos cuatro compromisos generales, es necesario:
     
    II. INTEGRIDAD ECOLÓGICA
     
    5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación  por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.
     
    6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea  limitado, proceder con precaución.
     
    7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.
     
    8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido.
     
    III. JUSTICIA SOCIAL Y ECONÓMICA
     
    9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.
     
    10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.
     
    11. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica.
     
    12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.
     
    IV. DEMOCRACIA, NO VIOLENCIA Y PAZ
     
    13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia.
     
    14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y  los valores necesarios para un modo de vida sostenible.
     
    15. Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración.
     
    16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.
     
    EL CAMINO HACIA ADELANTE
     
    Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Tal renovación es la promesa de estos principios de la Carta de la Tierra. Para cumplir esta promesa, debemos comprometernos a adoptar y promover los valores y objetivos en ella expuestos.
     
    El proceso requerirá un cambio de mentalidad y de corazón; requiere también de un nuevo sentido de interdependencia global y responsabilidad universal. Debemos desarrollar y aplicar imaginativamente la visión de un modo de vida sostenible a nivel local, nacional, regional y global. Nuestra diversidad cultural es una herencia preciosa y las diferentes culturas encontrarán sus propias formas para concretar lo establecido. Debemos profundizar y ampliar el diálogo global que generó la Carta de la Tierra, puesto que tenemos mucho que aprender en la búsqueda colaboradora de la verdad y la sabiduría.
     
    La vida a menudo conduce a tensiones entre valores importantes. Ello puede implicar decisiones difíciles; sin embargo, se debe buscar la manera de armonizar la diversidad con la unidad; el ejercicio de la libertad con el bien común; los objetivos de corto plazo con las metas a largo plazo. Todo individuo, familia, organización y comunidad, tiene un papel vital que cumplir. Las artes, las ciencias, las religiones, las instituciones educativas, los medios de comunicación, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos, están llamados a ofrecer un liderazgo creativo. La alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas, es esencial para la gobernabilidad efectiva.
     
    Con el objeto de construir una comunidad global sostenible, las naciones del mundo deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes y apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra, por medio de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre medio ambiente y desarrollo.
     
    Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.

    Sólo una vez tú y yo estuvimos juntos,... |Christina Rossetti|

    Tema: S E N T I R ~ 13/11/2007 20:42 ~ Hay 2 comentarios.

    20071104160222-solo-una-vez-tu-y-yo-estuvimos-juntos.jpg
    Sólo una vez tú y yo estuvimos juntos,
    luego el tiempo y la muerte se afanaron
    en abrir una brecha entre los dos.
    Sólo una vez unidos.
     
    Sale el sol y se pone cada día
    y el fruto se renueva con cada primavera,
    mas jamás vuelve a unirse aquello que separa
    la muerte.
     
    Que la eternidad, pues, nos mantenga a los dos
    en la dulce esperanza de un reencuentro
    más allá del tiempo, puesto que nos quedó
    el hambre de estar juntos.

    Sobre quién debía morir ahorcado |Adrián Paenza|

    Tema: S E N T I R ~ 14/11/2007 18:22 ~ Hay 6 comentarios.

    20071104190018-sobre-quien-debia-morir-ahorcado.jpg

    En una ciudad en donde las cosas erradas se pagaban caras, el rey dictaminó que una persona debía ser ejecutada. Y para ello, decidió ahorcarlo. Para darle un poco más de sabor, colocaron en dos plataformas dos horcas. A una la llamaron «el altar de la verdad» y a la otra, «el altar de la mentira».
     
    Cuando estuvieron frente al reo, le explicaron las reglas:
    -Tendrás oportunidad de decir tus últimas palabras, como es de estilo. De acuerdo con que lo que digas sea verdad o mentira, serás ejecutado en este altar (señalando el de la verdad) o en el otro. Es tu decisión.
     
    El preso pensó un rato y dijo que estaba listo para pronunciar sus últimas palabras. Se hizo silencio y todos se prepararon para escucharlo. Y dijo:
    -Ustedes me van a colgar en el altar de la mentira.
    -¿Es todo? -le preguntaron.
    -Sí -respondió.
     
    Los verdugos se acercaron a esta persona y se dispusieron a llevarla al altar de la mentira. Cuando la tuvieron al lado, uno de ellos dijo:
    -Un momento, por favor. No podemos colgarlo aquí, porque si lo hiciéramos sus últimas palabras habrían sido ciertas. Y para cumplir con las reglas, nosotros le dijimos que lo colgaríamos de acuerdo con la validez de sus últimas palabras. Él dijo que lo colgaríamos en el altar de la mentira. Luego, allí no podemos colgarlo porque sus palabras serían ciertas.
     
    Otro de los que participaba arriesgó:
    -Claro. Corresponde que lo colguemos en el altar de la verdad.
    -Falso -gritó uno de atrás-. Si fuera así, lo estaríamos premiando ya que sus últimas palabras fueron mentira. No lo podemos colgar en el altar de la verdad.
     
    Ciertamente confundidos, todos los que pensaban ejecutar al preso se trenzaron en una discusión eterna. El reo escapó y hoy escribe libros de lógica.

    Jura ética de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires

    Tema: P E N S A R ~ 15/11/2007 21:03 ~ Hay 2 comentarios.

    20071105214330-jura-etica.jpgTeniendo conciencia de que la ciencia y en particular sus resultados pueden ocasionar perjuicios a la sociedad y al ser humano cuando se encuentran ausentes los controles éticos, ¿juráis que la investigación científica y tecnológica que desarrollaréis será para beneficio de la humanidad y a favor de la paz, que os comprometéis firmemente a que vuestra capacidad como científicos nunca servirá a fines que lesionen la dignidad humana guiándoos por vuestras convicciones y creencias personales, asentadas en auténtico conocimiento de las situaciones que os rodean y de las posibles consecuencias de los resultados que puedan derivarse de vuestra labor, no anteponiendo la remuneración o el prestigio, ni subordinándolos a los intereses de empleadores o dirigentes políticos?
     
    Si así no lo hiciereis, vuestra conciencia os lo demande.

    La servante au grand coeur dont vous étiez jalouse,... |Charles Baudelaire|

    Tema: S E N T I R ~ 17/11/2007 16:57 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20080802164549-la-servante-au-grand-coeur-dont-vous-etiez-jalouse.jpg
    La servante au grand coeur dont vous étiez jalouse,
    Et qui dort son sommeil sous une humble pelouse,
    Nous devrions pourtant lui porter quelques fleurs,
    Les morts, les pauvres morts, ont de grandes douleurs,
    Et quand Octobre souffle, émondeur des vieux arbres,
    Son vent mélancolique à l’entour de leurs marbres,
    Certe, ils doivent trouver les vivants bien ingrats,
    À dormir, comme ils font, chaudement dans leurs draps,
    Tandis que, dévorés de noires songeries,
    Sans compagnon de lit, sans bonnes causeries,
    Vieux squelettes gelés travaillés par le ver,
    Ils sentent s’égoutter les neiges de l’hiver
    Et le siècle couler, sans qu’amis ni famille
    Remplacent les lambeaux qui pendent à leur grille.
     
    Lorsque la bûche siffle et chante, si le soir,
    Calme, dans le fauteuil je la voyais s’asseoir,
    Si, par une nuit bleue et froide de décembre,
    Je la trouvais tapie en un coin de ma chambre,
    Grave, et venant du fond de son lit éternel
    Couver l’enfant grandi de son oeil maternel,
    Que pourrais-je répondre à cette âme pieuse,
    Voyant tomber des pleurs de sa paupière creuse?
     
     

    A la sirvienta, tan buena, de la que eras celosa,
    y que bajo hierba humilde duerme su último sueño,
    debiéramos llevarle unas flores.
    Los muertos, los pobres muertos, mucho sufren,
    y al soplar Octubre, podador de árboles ya caducos,
    con su viento melancólico entorno a sus mármoles,
    seguro que juzgan ingratos a los vivientes,
    los ven dormir en el calor de las mantas,
    mientras ellos, devorados por sombríos sueños,
    sin compañero de lecho y sin grata plática,
    ya esqueletos transidos que comen los gusanos,
    sienten cómo gotean las nieves del invierno,
    y también cómo fluye el siglo sin que nadie,
    amigos o familia, cambie los jirones que de sus rejas cuelgan.
     
    Si al chisporrotear la leña en las noches suaves
    la viese en su butacona sentarse, y si
    en una noche de diciembre, azul y fría,
    la viera acurrucada en un rincón de mi cuarto,
    allí, seria y acercándose desde su lecho eterno
    a proteger con su mirada materna al hijo ya hombre,
    ¿qué respondería yo a alma tan piadosa
    al ver caer lágrimas de sus vacías órbitas?

    · 2666 |teatre lliure| ·

    Tema: m i r a d a s ~ 18/11/2007 14:49 ~ Hay 4 comentarios.

    20071118145719-2666.jpgLa obra de teatro 2666, dirigida por Àlex Rigola, está basada en la novela homónima de Roberto Bolaño. La novela gira en torno a los crímenes de Ciudad Juárez, transmutada en la ficticia ciudad de Santa Teresa. Ésta es la forma más cómoda de comenzar la crítica: primero planteo un hecho para, luego, dar una interpretación personal del mismo. Es decir, lo normal, ¿lo normal? Casi todo lo que consideramos hechos lo son bajo el prisma de nuestra visión personal que, para permitir su conocimiento, los antecede. En fin, que esto es una crítica teatral, creo, y no un grito de impotencia, tal vez.
     
    Decía Roberto Bolaño en Amuleto: la avenida Guerrero, a esa hora, se parece sobre todas las cosas a un cementerio, pero no a un cementerio de 1974, ni a un cementerio de 1968, ni a un cementerio de 1975, sino a un cementerio de 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato, las acuosidades desapasionadas de un ojo que por querer olvidar algo ha terminado por olvidarlo todo.
     
    La obra se divide en cinco actos, tantos como partes tiene la novela. Son caminos que se cruzan en Santa Teresa y que, como la ciudad, no tienen claro el camino a seguir. Vidas errantes en el lugar que vivir es un error. Son cinco horas de teatro intenso, escalofriante en algunos momentos y engañosamente sereno en otros. Una obra maestra sobre un hecho abominable que no admite interpretaciones.
     
    Desde 1993 hasta 2004 fueron asesinadas 361 mujeres (75 sin identificar) en Ciudad Juárez, a las que hay que añadir cerca de 400 desaparecidas en la misma década. ¿Meras palabras y datos en un panfleto? A día de hoy, la lista sigue creciendo.
     
    Adriana Martínez Martínez
    Adriana Saucedo Juárez
    Adriana Torres Márquez
    Aída Carrillo
    Alejandra Viescas Castro
    Alicia Herrera
    Alma García
    Alma Mireya Chavira (o Chavarría) Fávila
    Alma P. o Leticia Palafox Z.
    Amalia Saucedo Díaz de León
    Amelia Lucio Borja
    Amparo Guzmán Caixba
    Ana Gil Bravo
    Ana Hipólito Campos
    Ana Ma. Gardea Villalobos
    Apolonia Fierro P.
    Araceli Gómez Martínez
    Araceli Lozano Bolaños
    Araceli R. Martínez Montañés
    Aracely Esmeralda Martínez
    Aracely Gallardo Rodríguez
    Aracely Manríquez Gómez
    Aracely Núñez Santos
    Argelia Irene Salazar Crispín
    Bárbara Araceli Martínez Ramos
    Bertha Luz Briones
    Blanca Estela Velázquez Valenzuela
    Blanca Yadira Nuñez
    Brenda Alfaro Luna
    Brenda Berenice Delgado Rodríguez
    Brenda Herrera
    Brenda Lizeth Nájera Flores
    Brenda Patricia Méndez Vásquez
    Brisa Narváez Santos
    Carolina Carrera
    Cecilia Covarrubias Aguilar
    Cecilia Sáenz Parra
    Celia Guadalupe Gómez de la Cruz
    Cynthia Rocío Acosta Alvarado
    Clara Hernández Martínez
    Clara Zapata Zepeda Álvarez
    Claudia Ivette González
    Claudia Ramos López
    Cristina Quezada Mauricio
    Cynthia Portillo de González
    Dalia Maribel Prieto
    Deisy Salcido Rueda
    Domitila Trujillo Posadas
    Donna Maurine Striplin Boggs
    Dora Alicia Martínez Mendoza
    Elba Reséndiz Rodríguez
    Elba Verónica Olivas
    Elena García Alvarado
    Elena Salcido Meraz
    Elsa Rivera Rodríguez
    Elizabeth Castro García
    Elizabeth Flores Sánchez
    Elizabeth Gómez
    Elizabeth Martínez Rodríguez
    Elizabeth Ramos
    Elizabeth Robles Gómez
    Elizabeth Soto Flores
    Elodia Payán Núñez
    Elsa América Arrequín Mendoza
    Elva Hernández Martínez
    Elvira Carrillo de la Fuente
    Emilia García Hernández
    Eréndira Buendía Muñoz
    Eréndira Ivonne Ponce Hernández
    Erica García Moreno
    Erika Ivonne Ruiz Zavala
    Erika Pérez
    Esmeralda Juárez Alarcón
    Esmeralda Leyva Rodríguez
    Esmeralda Urías Sáenz
    Estefanía Corral González
    Eugenia Martínez Poo
    Fabiola Zamudio
    Fátima Vanessa Flores Díaz
    Flor Idalia Márquez
    Francisca Epigmenia Hernández
    Francisca Lucero Gallardo
    Francisca Sánchez Gutiérrez
    Gabriela ?La China? (2004)
    Gabriela Bueno Hernández
    Gabriela Domínguez Aguilar
    Gabriela Edith Márquez Calvillo
    Gladys Janeth Fierro Vargas
    Gladys Lizeth Ramos Esc
    Gloria Betances Rodríguez
    Gloria Elena Escobedo Piña
    Gloria Escalante Rodríguez
    Gloria Olivas Morales
    Gloria Rivas Martínez
    Graciela García Primero
    Guadalupe Ivonne Estrada Salas
    Guadalupe Luna de la Rosa
    Guadalupe Verónica Castro Pando
    Guillermina Hernández Chávez
    Hester Van Nierop
    Hilda Fierro Olivas
    Hilda Rodríguez Núñez
    Ignacia Morales Soto
    Inés Silvia Merchant
    Irene Castillo
    Irma Angélica Rosales Lozano
    Irma Arellano Castillo
    Irma Márquez
    Irma Rebeca Fuentes
    Irma Valdez Sánchez
    Jacqueline Cristina Sánchez Hernández
    Jessica Lizalde León
    Jessica Martínez Morales
    Juana González Piñón
    Juana Iñiguez Mares
    Juana Sandoval Reyna
    Julia Luna Vera
    Julieta Enríquez González
    Karina Ávila Ochoa
    Karina Daniela Gutiérrez
    Karina Candelaria Ramos González
    Karina Soto Cruz
    Laura Alondra Márquez
    Laura Ana Inere
    Laura Berenice Ramos Monárrez
    Laura Georgina Vargas
    Laura Lourdes Cordero García
    Leticia Armendáriz Chavira
    Leticia Caldera Arvídez
    Leticia de la Cruz Bañuelos
    Leticia García Rosales
    Leticia Quintero Moreno
    Leticia Reyes Benítez
    Leticia Vargas Flores
    Lilia Alejandra García Andrade
    Lilia Juliana Reyes Espinoza
    Liliana Frayre Bustillos
    Liliana Hodging de Santiago
    Linda Ramos Sandoval
    Lorenza Isela González Alamillo
    Lourdes Gutiérrez Rosales
    Lourdes Ivette Lucero Campos
    Lucila Silva Dávalos

    Luz Adriana Martínez Reyes
    Luz Ivonne De la O García
    Manuela Hermosillo Quintero
    Marcela Hernández Macías
    Marcela Macías Hernández
    Marcela Santos Garza
    Marcela Viviana Rayas Arellanes
    Margarita Briseño Rendón
    María Agustina Hernández
    María Ascensión Aparicio Salazar
    María Cristina Quezada Amador
    María de Jesús Fong Valenzuela
    María de Jesús González
    María de la Luz Murgado G.
    María de los Ángeles Acosta Ramírez
    María de los Ángeles Alvarado Soto
    María del Refugio Núñez L.
    María del Rosario Cordero Esquivel
    María E. Luna Alfaro
    María Elba Chávez
    María Elena Chávez Caldera
    María Elena Saucedo Meraz
    María Estela Martínez
    María Estela Martínez Valdez
    María Eugenia Mendoza Arias
    María Inés Ozuna Aguirre
    María Irma Blancarte Lugo
    María Irma Plancarte
    María Isabel Chávez G.
    María Isabel Haro Prado
    María Isabel Martínez González
    María Isabel Nava Vázquez
    María Isela Núñez Herrera
    María López Torres
    María Luisa Luna Vera
    María Luisa y sus tres niños
    María Maura Carmona Zamora
    María Rocío Cordero Esquivel
    María Rosa León Ramos
    María Rosario Ríos y esposo
    María Sagrario González Flores
    María Santos Ramírez Vega
    María Santos Rangel Flores
    María Saturnina de León
    María Teresa Rentería Salazar
    María Victoria Arellano Z.
    Maribel Palomino Arvizo
    Maritza Toribio Flores
    Martha Alicia Esquivel
    Martha Arguijo Castañeda
    Martha Cecilia Navarrete Reyes
    Martha Claudia Pizarro Velásquez
    Martha Esmeralda Veloz Valdez
    Martha Francisca Hernández
    Martha Gutiérrez García
    Martha Yolanda Gutiérrez García
    Mayra Gema Alamillo González
    Mayra Juliana Reyes Solís
    Merced Ramírez Morales
    Mireya Hernández Méndez
    Miriam García Solorio
    Miriam Adriana Vázquez
    Miriam Aguilar Rodríguez
    Miriam Arlem Vázquez Mendoza
    Miriam de los Ángeles Deras
    Nancy Guillermina Quintero G.
    Nelly América Gómez H.
    Nora Elizabeth Flores Flores
    Norma Julissa Ramos Muñoz
    Norma Leticia Luna Holguín
    Norma Leticia Quintero M.
    Norma Mayela Palacios López
    Olga Alicia Carrillo Pérez
    Olga González López
    Otilia Santos Trujillo
    Paloma Angélica Escobar Ledezma
    Paloma Rodríguez Ruges
    Patricia Alba Ríos
    Patricia Cortés Campos
    Patricia Monroy Torres
    Paula Zepeda Soto
    Paulina León
    Perla Chávez Rodríguez
    Perla del Castillo
    Perla Parker Hopking
    Perla Patricia Sáenz Díaz
    Petra de la Rosa Masa
    Raquel Lechuga Macías
    Rebeca Contreras (2004)
    Reina Sarriá o Sarahí Lara Lucero
    Roberta Georgina Coronel Molina (2003)
    Rocío Agüero Miranda
    Rocío Barraza Gallegos
    Rocío Miranda Agüero
    Rocío Rincón
    Rosa Isela Carmona
    Rosa Isela de la Cruz Madrigal
    Rosa Isela Tena Quintanilla
    Rosa Ivonne Páez Márquez
    Rosa Margarita Arellanes García
    Rosa María Hernández
    Rosa María Lerma Hernández
    Rosa María Rivera
    Rosa Virginia Hernández Cano
    Rosalba López Espinoza
    Rosario Aguayo M.
    Rosario Fátima Martínez Ángel
    Rosario Rocío García Leal
    Sandra Corina Gutiérrez Estrada
    Sandra Henry Monreal
    Sandra Juárez V.
    Sandra Maribel Frías García
    Silvia Elena Rivera Morales
    Silvia Gabriela Laguna o Luna Cruz
    Silvia Guadalupe Díaz
    Silvia Marchant
    Silvia Ocón López
    Silvia Rivera Salas
    Sofía González Vivar
    Soledad Beltrán
    Soledad Sáenz Acosta
    Sonia Ivette Ramírez
    Sonia Yareli Torres Torres
    Susana Enríquez Enríquez
    Susana Flores Flores
    Teodora de la Rosa Martínez
    Teresa de Jesús González Mendoza
    Teresa Mélida Herrera Rey
    Teresita López
    Tomasa Salas Calderón
    Vanessa Horcasitas
    Verónica Beltrán Manjarrez Máynez
    Verónica Guadalupe Castro Pando
    Verónica Huitrón Quezada
    Verónica Martínez Hernández
    Verónica Santillanes Madera
    Victoria E. Parker Hopking
    Violeta Mabel Alvídrez Barrios
    Virginia Rodríguez Beltrán
    Viridiana Torres Moreno
    Yésica Martínez Morales
    Yolanda Álvarez Esquihua

    Dado que el universo no tiene estructura,... |M. Conche|

    Tema: P E N S A R ~ 19/11/2007 21:59 ~ Hay 8 comentarios.

    20071119220312-dado-que-el-universo-no-tiene-estructura.jpgDado que el universo no tiene estructura, que el hombre no es sino un accidente de la materia, que el mundo es perecedero y el alma mortal; dado que ninguna inteligencia, ninguna finalidad, sino sólo la causalidad ciega y el azar presiden todas las creaciones de la naturaleza, que los más grandes males que asolan el mundo y al hombre no son sino accidentes que nadie quiere y que nada significan; dado que no hay ni justicia, ni moral, ni derechos, ni otros deberes que los que resultan del pacto social de no agresión; dado que la historia, al menos en tanto que algo que sucede, carece de sentido; en fin, dado que el placer no puede incrementarse de forma indefinida (de modo que todos los esfuerzos de la civilización por aumentar los bienes y los placeres de nada sirven pues no pueden aumentar la capacidad humana de la alegría), el sabio, que, sabiendo todo eso se ha librado de las ilusiones que producen los temores vanos y los falsos deseos, puede, consciente y con el espíritu en paz, experimentar la alegría pura y, sin ser eterno, vivir en la eternidad como un dios.

    El hijo del latero de Balboa |Magín López Alba| [capítulo 3]

    Tema: S E N T I R ~ 20/11/2007 20:49 ~ Hay 5 comentarios.

    20071111170144-el-hijo-del-latero-de-balboa.jpg

    Fue por los ocres tiempos del otoño cuando veía desde mi lecho de enfermo las hojas de los árboles cambiar de color, y te pregunté:
     
    -Madre, ¿es que ya florecen los árboles?
    -No, hijo, amarillean.
     
    Tus ojos estaban tristes. Tu voz, lejana.
     
    Amarilleaban las hojas de los árboles y se les caían una a una y muchas a muchas al roce del viento. ¡Pobres árboles desnudos en las noches escarchadas! ¡Pobres árboles desnudos!...
     
    Mi madre rezaba desde el alba a las estrellas por mi salud y hacía violencia al cielo con los ojos en llanto. Cuando, al fin, dejé la cama y otra vez los árboles tuvieron hojas y flores, me ordenó:
     
    -Irás descalzo al Cebrero. Te ofrecí si curabas.
     
    Até, pues, los zapatos uno con el otro por los cordones, les metí dentro los calcetines y me los eché de alforjas al hombro.
     
    A más de mitad de camino, en un prado de corta hierba y poca agua pastaba un borriquillo.
     
    -Con tal de ir descalzo -pensé- igual valdrá hacerlo a pie que a caballo.
     
    Monté a pelo y proseguí hacia el Santo Milagro del Cebrero (en castellano, o del Cebreiro en galego), altísimo lugar, no sólo por santo, sino por sus elevadas cumbres de lobos, nieves, ventiscas, nieblas y fríos que en los inviernos azotan el rostro y encogen los ánimos.
     
    Cuanto más subíamos, más aumentaban los devotos confluyendo por caminos y senderos.
     
    Aún no muy lejos de donde cogí el burro, antes del pueblo de La Faba, tres labriegos se nos cruzaron con las hachas y las azadas al hombro.
     
    -¿No es el burro de Anselmo? -murmuró uno, volviéndose a mirarnos.
    -Lo parece -asintió otro.
    -¡Lo vendería! -el tercero se encogió de hombros- ¡O no lo será!
     
    Pero lo que más le llamaba la atención era verme descalzo y cabalgando.
     
    En el santuario, al que llegué sin gran esfuerzo, me dispuse a pasar unas horas festivas entre tantos devotos y mercaderes, con la tranquilidad que da el deber cumplido. Después emprendí el camino de regreso, a caballo de mi borrico, hasta cerca de donde lo había tomado y donde ya venían a buscarme dos mocetones que viéndome llegar, gritaron:
     
    -¡Ladrón!
     
    Corrían detrás de mí tirándome piedras y aún corría yo más esquivándolas. Tropecé, caí, desgarré la piel y me quedé sin un zapato. A mi casa llegué con el pie izquierdo maltrecho. Mi madre me puso agua con sal y mientras me lavaba los pies decía:
     
    -¡Pero hijo, ni que hubieras andado por el monte buscando los sitios peores!
    -Fui por atajos de cabras.
    -¡Yo te ofrecí a ir por el camino!
    -Así regresé antes. ¿No ves qué pronto he vuelto?
    -Te faltó tiempo para rezar un Padrenuestro.
    -Poco recé al ir, cierto, pero lo compensé al volver. ¡Si supieras con cuánta emoción me acordaba de todos los santos de la parroquia!... ¡Hasta del Ángel de Parajís!

    · dixit XXV ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 20/11/2007 21:29 ~ Hay 8 comentarios.

    El acceso al servidor de Blogia es cada vez más difícil. Muchos intentos de conexión se eternizan, sobretodo por la tarde, y administrar el panfleto resulta un calvario. Los responsables de Blogia me han asegurado que son conscientes del problema y que tienen previsto añadir un nuevo servidor en breve. Mientras tanto, desisto de actualizar mi querido panfleto LAETUS. Hasta pronto, espero.

    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

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