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  • Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

    Resumen

    Encuentro |José Agustín Goytisolo|

    Tema: S E N T I R ~ 01/03/2007 20:53 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20070301214356-encuentro.jpg
    Alegría yo te he buscado y buscado por todos los lugares
    por todos los caminos que andaba y desandaba,
    alguna vez oí tus pasos en el bosque,
    otra vez escuché tu risa,
    pero nunca te tuve entre los brazos para poder hablarte,
    para decirte que mi vida iba cayendo como una gota de agua,
    que hacía frío y que te he esperado siempre
    roto y amante como me ves,
    como me tienes contra tu pecho amiga.

    Libro del desasosiego |Fernando Pessoa| [fragmento pto. 249]

    Tema: P E N S A R ~ 02/03/2007 21:07 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20070217204844-marcel-duchamp.jpgLa ruina de los ideales clásicos hizo de todos artistas en potencia, y por lo tanto malos artistas. Cuando el criterio del arte era la construcción sólida, la cuidadosa observación de unas reglas: pocos podían atreverse a ser artistas, y buena parte de esos pocos son muy buenos. Pero cuando el arte pasó de ser considerado como creación a ser considerado como expresión de sentimientos, entonces cada cual pudo ya ser artista, porque sentimientos los tenemos todos.

    · dixit VII ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 03/03/2007 18:38 ~ Hay 7 comentarios.

    Cualquiera de nosotros siente la necesidad de ayudar a los demás y si no lo hace es simplemente porque no surge la oportunidad adecuada. Desde hace un año soy voluntario en un proyecto muy específico del que no pienso dar más detalles. Sin embargo, lo digo porque esta mañana he sido entrevistado por la televisión local y, después, he sido perseguido por una persona con cámara en ristre durante casi una hora. Tanto material para un reportaje que no puede durar más de tres minutos y, aún así, seguro que salgo fatal. El caso es que me hacía gracia la periodista cuando me decía que hiciese “como si la cámara no estuviese”, me recordaba las instrucciones de los fotógrafos aficionados que te colocan en la postura más inversemblante y te piden una sonrisa de oreja a oreja con la intención de obtener una foto natural.
     
    El reportaje lo emiten esta noche a las 21:00h, por lo que es probable que estén montándolo ahora, me pitan los ojos en estos momentos.

    Poema del domingo triste |José Ángel Buesa|

    Tema: S E N T I R ~ 04/03/2007 10:27 ~ Hay 8 comentarios.

    20070217211239-poema-del-domingo-triste.jpg
    Este domingo triste pienso en ti dulcemente
    y mi vieja mentira de olvido ya no miente.
    La soledad a veces es peor castigo,
    ah, ¡pero qué alegre todo si estuvieras conmigo!
     
    Entonces no querría mirar las nubes grises
    formando extraños mapas de imposibles países
    y el monótono ruido del agua no sería
    el motivo secreto de mi melancolía.
     
    Este domingo triste nace de algo que es mío,
    que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
    mientras corren las aguas por la calle en declive
    y el corazón se muere de un ensueño que vive.
     
    La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
    y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo,
    y tendría la tarde, fragantemente muda,
    el ingenuo impudor de una niña desnuda.
     
    Si estuvieras conmigo, amor que no volviste.
    Oh, ¡qué alegre me sería este domingo triste!

    · CALIBRES 33 [mis aportaciones al concurso de textos de 33 palabras sobre Amor y/o Carnaval] ·

    Tema: e s b o z o s ~ 05/03/2007 21:54 ~ Hay 14 comentarios.

    20070305215426-calibre-33.jpg

    Máscaras (27/01/07)
     
    Me quité la máscara de diablo y me puse la corbata para ir a la oficina. Soy un ejecutivo agresivo. Al volver a casa me quité la máscara de diablo y la corbata.
     
    Ignorante (27/01/07)
     
    Calla, no me lo digas, prefiero no saber
    que nuestro amor no vino de Cupido.
    Igual me da si eran uniones neuronales
    alteradas, hormonas fruto del genotipo
    y lo creído pasión, instintos animales.
     
    Disfraz (28/01/07)
     
    No era mi intención asustarte, de verdad, te quiero, piensa que estamos en Carnaval, por eso me disfracé, lo siento, no te vayas, por favor, si quieres me vuelvo a tapar la cara.
     
    Casualidades (28/01/07)
     
    En un baile de disfraces tropecé con una silla que resultó ser la mujer con la que sentaría cabeza, me casé. El año pasado tropecé con una ninfa y mi mujer se alarmó.
     
    Política (30/01/07)
     
    El día de Carnaval el presidente se disfrazó de principal opositor y el opositor de presidente electo, y así trabajaron de acuerdo con sus papeles el resto del día. Nadie se dio cuenta.
     
    Alumno (03/02/07)
     
    Qué bien lo pasé estudiando en la escuela de chirigotas de Cádiz, colaborando con las letras y cantando todos a coro. Aún recuerdo cuando terminé y en lugar de título me dieron risa.
     
    Disfraces (11/02/07)
     
    Disfracé mi amor de indiferencia
    para que ella notase mi ausencia.
    Disfracé mi presencia de sorpresa
    para que ella se sintiese princesa.
    Le dije un “te quiero”, un abrazo.
    Desde entonces sigo disfrazado.
     
    Tenerife (13/02/07)
     
    El Teide entró en erupción cuando prohibieron los carnavales. Los ríos de lava incandescente y los gases mataron a todos los tinerfeños. Al año siguiente volvieron a permitirlos pero nadie quedaba para disfrazarse.
     
    Sin título (18/02/07)
     
    Se disfrazó de sombra, toda de negro. Al volver a casa pasó por debajo de la puerta y esperó sentada. Cuando ella llegó la sombra volvió a ser real y lo real sombra.
     
    Amor tórrido (24/02/07)
     
    Quién fuera vestido
    para ceñir tus curvas
    vertiginosas,
    de hembra.
    Quién fuera crema
    para extenderme
    por tu piel de seda
    y sentirme cual beso.
    Quién fuera tuyo
    para no estar fuera,
    sino dentro.

    Ventanas |Eduardo Galeano|

    Tema: P E N S A R ~ 06/03/2007 21:49 ~ Hay 2 comentarios.

    20070303181805-ventanas.jpgVentana sobre el miedo
     
    El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza. Si usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá contaminación. Si bebe, tendrá accidentes. Si come, tendrá colesterol. Si habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad.
     
    Ventana sobre la memoria
     
    ¿Un refugio? ¿Una barriga? ¿Un abrigo para esconderte cuando te ahoga la lluvia, o te parte el frío, o te voltea el viento? ¿Tenemos un espléndido pasado por delante? Para los navegantes con ganas de viento, la memoria es un puerto de partida.

    · La voz maligna |Vernon Lee| ·

    Tema: t e s o r o s ~ 07/03/2007 21:53 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20070303181515-la-voz-maligna.jpgLa voz maligna de Vernon Lee (pseudónimo masculino de la escritora Violet Paget, 1856-1935) es un cuento y, actualmente, un libro breve que incluye sólo tres cuentos: La muñeca, Amour Dure y, claro, La voz maligna. Comencé a leer con aprensión en vista de la espantosa portada con la cabeza cortada de Medusa pintada por Caravaggio. El primer cuento me encantó por su buena narración, su in crescendo que te lleva irremediablemente a un final que, por imprevisto, satisface el doble. Pensé: “Qué chulo este libro, tendré que hacer una crítica para que lo sepan los demás” (suelo comentar sólo los libros que me gustan). El segundo se refería a una influencia maléfica más allá de la muerte, evidentemente femenina, cof-cof, bien escrito pero tan parecido a tantos cuentos posteriores con una historia similar que resultaba completamente previsible. Quizá fuese ella la primera en relatarlo, no lo sé, pero no fue la primera que leí diciendo lo mismo y, claro, me decepcionó bastante. Pensé: “Bueno, a ver si el último cuento vale la pena o me temo que pasaré de recomendarlo”. Y llegué al último cuento, el de título homónimo al libro, por lo que debería de ser el no va más. Y fue el no va menos. Un rollo acerca de un músico muerto que no daba miedo ni leyéndolo dentro de un cementerio a las doce de la noche. Así que pensé: “Pues vaya, paso de escribir una crítica de este libro, menudo bodrio”, pero cuando me di cuenta ya la estabas leyendo.

    El negro |Rosa Montero|

    Tema: S E N T I R ~ 08/03/2007 18:16 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20070308215049-el-negro.jpg

    Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

    Gure negua |Jon Maia| [Nuestro invierno, canción]

    Tema: S E N T I R ~ 09/03/2007 21:24 ~ Hay 2 comentarios.

    20070303182729-gure-negua.jpg
    Udaberria loratu da
    lorontzi baten barruan
    txori marroiak dabiltza jiraka
    nire gelako zeruan
    egun denak ez dira txarrak
    batzuk txarragoak dira
    behin gau oso bat pasatu nuen
    egunsentiari begira
    ez dago ezer tristeagorik
    tristea izatea baino
    horregatik egiten dut parre
    malkoak irtetzeraino
    bakar bakarrik egon nahi nuke
    bakarrik zure ondoan
    udaberria itzaldu aurretik
    erre dezagun negua
     

    La primavera ha dado su flor
    dentro de un florero
    pájaros marrones revolotean
    en el firmamento de mi habitación
    todos los días no son malos
    los hay peores
    una vez pasé toda la noche
    mirando al amanecer
    nada hay más triste
    que ser triste
    por eso río
    hasta que me asoman las lágrimas
    quisiera estar solo, solo
    a tu lado solo
    demos fuego al invierno
    antes de que se apague la primavera

    A la cola |Quim Monzó|

    Tema: P E N S A R ~ 11/03/2007 12:26 ~ No hay comentarios. Comentar.

    20070303182141-a-la-cola.jpgEs fácil observar que cuando se forma una cola -para sacar dinero del cajero automático, para facturar la maleta antes de subir al avión, para comprar una entrada de cine...-, a menudo hay alguien que se desmarca de la línea.
     
    Es evidente que las colas no son nunca completamente regulares, pero cuando se hacen se intenta que quede claro quién está en ella y quién no. Las personas que, aun haciendo cola, se desmarcan mucho rompen esa claridad, y lo saben. Por eso lo hacen. Se sitúan suficientemente distanciados de la fila como para que quien se añada a ella dude de si forman parte o no. Si ése que llega les pregunta: “¿Está usted en la cola ¿”, lo normal es que lo miren de través. Las respuestas verbales pueden ir desde “pues claro” a un “sí” en voz baja y apresurada.
     
    ¿Por qué actúan de esa forma? Pues porque quieren dejar constancia de que, a pesar de verse obligados a estar en una cola, ellos son rebeldes porque el mundo los hizo así. Las colas han formado siempre parte de una imaginería triste y militarista. Desfilan en perfecta fila los soldados, y en las escenas que nos llegaban del mundo comunista abundaban las colas ante las tiendas estatales: colas lánguidas, grises y lentas, para conseguir alimentos mínimos. Hay colas en los comedores para pobres, cuando reparten la sopa y un trozo de pan, y los mayores recordarán que, aquí, había colas frente a los economatos, en la época del racionamiento.
     
    Por eso, cuando se ven obligados a hacer cola, los rebeldes-porque-el-mundo-los-hizo-así se desmarcan unos pasos. Hacia la derecha o hacia la izquierda, tanto da. El caso es que entre ellos y la cola quede un espacio en blanco. Aunque a veces lo que hacen es guardar algo así como metro o metro y medio de distancia con la persona que les precede. Esa es también una forma de decir: “Cuidado, que yo me lo tomo con calma. Hago cola porque no tengo otro remedio, pero, a mí, las colas me la sudan”.
     
    Lo de mantener gran distancia con quien te precede es relativamente reciente, de apenas unas décadas. Cuando sólo había cajeros humanos -incluso al principio de aparecer los automáticos-, era habitual que, en la cola, la gente estuviese tan apretujada que a menudo quien ingresaba o sacaba dinero encontraba encima de su hombro la nariz chafardera del individuo o la individua que estaba detrás de él. De manera que a los bancos y las cajas de ahorros se les ocurrió marcar una línea en el suelo con la indicación: “Rogamos esperen su turno detrás de esta línea”, o términos semejantes. Pero -extremistas como son los humanos- hasta tal punto han asumido ahora que hay que dejar una distancia para la intimidad de quien les precede en el cajero o en la ventanilla, que a veces entras en una caja de ahorros y no hay nadie sobre la marca del suelo. Un hombre en la ventanilla, otro junto a la puerta de entrada, y una mujer junto al ficus benjamina. De forma que realmente parece que no haya cola: simplemente el hombre al que atienden en la ventanilla abierta. Pero ay de ti si te sitúas sobre la línea del suelo, iniciando tú la cola. “Eh, oiga, ¡que yo estoy antes!” es lo más suave que te dirán. Una posible respuesta sería: “¿Ah, sí?, pues no se nota”.

    · bum ·

    Tema: e s b o z o s ~ 12/03/2007 22:37 ~ Hay 3 comentarios.

    20070305220604-bum.gifEl terrorista puso disimuladamente la bomba detrás de la papelera. El temporizador dispararía el detonador una hora más tarde, cuando el lugar estuviese abarrotado. Se dibujó una sonrisa en su cara, “será un bonito trabajo, la causa lo merece”, pensó. Con calma salió a la calle y torció a la derecha. Esperaría en el bar de la otra esquina para no perder detalle del espectáculo. Pidió al camarero una caña y un bocadillo de tortilla y se sentó junto a la ventana, “espero que la onda expansiva no rompa estos cristales”, pensó. Entonces vio como comenzaban a llegar las madres con sus niños, también algún padre pero pocos, “aún está lejos la igualdad de sexos”, pensó. A la hora prefijada se escuchó la fuerte explosión y, después, silencio. Adultos y niños ensangrentados salían dando tumbos, otros se intuían en el suelo, inmóviles, por todas partes salpicaduras y trozos de vida destrozada. “¿La causa lo merece?”, no pensó.

    El món contra la guerra / El mundo contra la guerra |Federació de Professionals de les Arts Escèniques, la Música i el Cinema de Catalunya| [año 2002]

    Tema: P E N S A R ~ 13/03/2007 22:45 ~ Hay 6 comentarios.

    20070313224508-el-mon-contra-la-guerra.jpg

    Els valors que mouen al govern dels Estats Units pel que fa a la seva política internacional es basen en els interessos econòmics de les indústries petrolera i militar mundials.
     
    La hipocresia manifesta de consignes com “guerra preventiva, necessària o justa” no han d’enganyar ningú.
     
    Com a treballadors de la cultura rebutgem una guerra que continuarà el genocidi del poble iraquià i denunciem el govern de l’estat espanyol, amb el seu president al capdavant, per ser còmplice i part activa d’aquesta barbaritat.
     
    Qualsevol guerra suposa inevitablement la mort de milers d’innocents.
     
    La guerra és la negació de la Humanitat.

    Los valores que mueven al gobierno de los Estados Unidos en lo que se refiere a su política internacional se basan en los intereses económicos de las industrias petrolera y militar mundiales.
     
    La hipocresía manifiesta de consignas como “guerra preventiva, necesaria o justa” no deben engañar a nadie.
     
    Como trabajadores de la cultura rechazamos una guerra que continuará el genocidio del pueblo iraquí y denunciamos al gobierno del Estado Español, con su presidente al frente, por ser cómplice y parte activa de esta barbaridad.
     
    Cualquier guerra supone inevitablemente la muerte de miles de inocentes.
     
    La guerra es la negación de la Humanidad.

    Receta para vivir cien años |Maitena|

    Tema: S E N T I R ~ 14/03/2007 22:30 ~ Hay 6 comentarios.

    20070314223350-receta-para-vivir-100-anos.jpg
    Limpiar miedos, desechar prejuicios.
    Dejar a un lado celos y rencores.
    Preservar al niño que hay en uno.
    Cortar finamente, con paciencia.
    Batir con energía, saltear con coraje.
    Añadir generosidad.
    Amasar con las manos.
    Llevar el deseo a punto de ebullición.
    Rallar una pizca de locura.
    Condimentar con vida interior
    y perfumar con amigos.
    Ligar con trabajo y diversión.
    Dejar reposar.
    Se puede acompañar con música y/o niños.
    Decorar con buen humor
    y servir con alegría.

    Pensamientos |Blaise Pascal| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 15/03/2007 21:41 ~ Hay 2 comentarios.

    20070311191620-pensamientos.jpgCuando considero la brevedad de mi vida, absorbida en la eternidad que precede y que sigue al pequeño espacio que ocupo y que incluso veo, sumergido en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me asusto y me sorprendo de verme aquí y no allí, ya que no hay ninguna razón por la que estar aquí en vez de allí, por qué ahora y no entonces. ¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por orden y dirección de quién este lugar y este tiempo me han sido destinados? Memoria hospitis unius diei praeteruntis [Recuerdo del huésped de un día que pasa]. El silencio eterno de estos espacios infinitos me espanta.

    Para que habite entre su luz |José Agustín Goytisolo|

    Tema: S E N T I R ~ 16/03/2007 18:28 ~ Hay 10 comentarios.

    20070303182456-para-que-habite-entre-su-luz.jpg
    Todo el mundo es luz y sombra
    pero a él la sombra le siguió
    más que la luz y oscurecía
    de igual modo un suceso alegre
    que el reposo entre dos abrazos.
    Ese aire gris sobrevolaba
    sus pensamientos día a día
    y le acosó por los jardines
    por los hoteles y sus camas
    manteniéndole prisionero
    del insomnio y la soledad.
    Sólo el humo de un cigarrillo
    o la ebriedad o la pasión
    le apartaban ciertos momentos
    de una suerte sin caridad.
    Por eso ella le acompaña
    cuando bebe y respira el humo
    y le desviste y se desviste
    para que habite entre su luz.

    Hambre

    Tema: S E N T I R ~ 17/03/2007 18:22 ~ Hay 33 comentarios.

    20080309201811-hambre.jpg

    La ONU resolvió hacer una gran encuesta mundial. La pregunta era: “Por favor, diga honestamente cuál es su opinión sobre la escasez de alimentos en el resto del mundo.” El resultado fue desastroso:

    Los europeos no entendieron qué es escasez.
    Los africanos no sabían lo que eran alimentos.
    Los norteamericanos preguntaron el significado de el resto del mundo.
    Los cubanos se extrañaron y pidieron más explicaciones sobre opinión.
    El congreso argentino todavía está debatiendo qué es honestamente.

    ¿Son perdurables los documentos digitales? |Jeff Rothenberg| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 18/03/2007 17:05 ~ Hay 8 comentarios.

    20070317195517-perdurables.jpgAño 2054. Mis nietos están explorando el desván de mi casa. Descubren una carta fechada en el 2004 y un CD-ROM. La carta dice que ese disco CD-ROM que tienen entre sus manos contiene un documento en el que se da la clave para heredar mi fortuna. Mis nietos tienen una viva curiosidad por leer el CD, pero jamás han visto uno salvo en las viejas películas. Aún cuando localizaran un lector de discos adecuado ¿cómo lograrían hacer funcionar los programas necesarios para la interpretación del disco? ¿Cómo podrían leer mi anticuado documento digital? Dentro de 50 años lo único directamente legible será la carta.

    L’HEROI |Miquel Martí i Pol|

    Tema: S E N T I R ~ 19/03/2007 21:22 ~ Hay 3 comentarios.

    20070317181312-heroi.jpg
    Hi hagué un home que visqué setanta anys
    no gaire lluny de casa.
    Jo el vaig conèixer
    quan ja era molt vell, però puc dir
    que no s’havia mogut mai del poble.
    Del món n’havia vist
    quatre viles i escaig del voltant de la nostra;
    mai no anà a ciutat, i mai tampoc
    no posà els peus en un ferrocarril.
    Això sí: coneixia
    pam per pam els topants
    de les vores del riu
    i havia estat expert en herbes remeieres.
    Durant cinquanta anys llargs
    treballà de paleta
    i, segons em digueren,
    va perdre la muller quan encara era jove.
    De tres fills que tingué
    dos van morir a la guerra:
    l’altre marxà del poble,
    molt lluny, molt lluny...,
    i mai més no tornà.
    L’home visqué qui sap els anys tot sol
    i a les tardes d’estiu
    s’asseia en un pedrís davant de casa seva.
    Era afable i molt pulcre
    i somreia, discret, a la gent que passava.
    Jo recordo d’haver-hi conversat
    sobre qualsevol cosa,
    i recordo també que tenia la veu
    afectuosa i clara
    i que en parlar movia
    molt lentament les mans.
    L’hivern que el van trobar
    mort al llit, les veïnes
    digueren que semblava
    que el pis hagués estat
    endreçat feia poc.
    Degué morir de fred,
    perquè en tota la casa no hi havia
    ni un sol bocí de llenya
    i ell jeia, bo i vestit,
    embolicat amb una manta.
    Algú digué que semblava un ocell
    arraulit sota un ràfec.

    LOS TRES CERDITOS (versión políticamente correcta) |James Finn Garner|

    Tema: S E N T I R ~ 20/03/2007 18:07 ~ Hay 9 comentarios.

    20070317180449-los-tres-cerditos.jpg

    Había una vez tres cerditos que vivían juntos en armonía y mutuo respeto con el entorno que les rodeaba. Sirviéndose de los materiales propios de la zona que habitaban, se construyeron cada uno una hermosa casa. Un cerdito se la construyó de paja, otro de madera y el último de ladrillos fabricados a base de estiércol, arcilla y zarcillos y posteriormente cocidos en un pequeño horno. Al terminar, los tres cerditos se sintieron satisfechos de su labor y siguieron viviendo en paz e independencia.
     
    Pero su idílica existencia no tardó en verse desbaratada. Un día, pasó por allí un enorme lobo malo con ideas expansionistas. Al ver a los cerditos, se sintió sumamente hambriento, tanto desde un punto de vista físico como ideológico. Cuando los cerditos vieron al lobo, se refugiaron en la casa de paja. El lobo corrió hasta ella y golpeó la puerta con los nudillos, gritando:
     
    -¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
     
    Pero los cerditos respondieron:
     
    -Tus tácticas de bandidaje no te servirán para amedrentar a unos cerditos empeñados en la defensa de su hogar y su cultura.
     
    Pero el lobo se negaba a renunciar a lo que consideraba su destino ineludible. En consecuencia, sopló y sopló hasta derribar la casa de paja. Los cerditos, atemorizados, corrieron a la casa de madera con el lobo pisándoles los talones. El solar en el que se había alzado la casa de paja fue adquirido por otros lobos para organizar una plantación bananera.
     
    Al llegar a la casa de madera, el lobo volvió a golpear la puerta y gritó:
     
    -¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
     
    Pero los cerditos gritaron a su vez:
     
    -¡Vete al infierno, condenado tirano carnívoro e imperialista!
     
    Al oír aquello, el lobo se rió condescendientemente para sus adentros. Pensó para sí: «Va a ser una lástima que tengan que desaparecer, pero no se puede interrumpir la marcha del progreso.»
     
    A continuación, sopló y sopló hasta derribar la casa de madera. Los cerditos huyeron a la casa de ladrillo con el lobo pisándoles nuevamente los talones. Al solar que había ocupado la casa de madera acudieron otros lobos y fundaron una urbanización de recreo en multipropiedad destinada a lobos en período de vacaciones, diseñando cada unidad como una reconstrucción en fibra de vidrio de la antigua casa de madera e instalando tiendas de recuerdos típicos de la localidad, clubes de submarinismo y delfinarios.
     
    El lobo llegó a la casa de ladrillos y, una vez más, comenzó a aporrear la puerta, gritando:
     
    -¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
     
    Esta vez, y a modo de respuesta, los cerditos entonaron cánticos de solidaridad y escribieron una carta de protesta a las Naciones Unidas.
     
    Para entonces, el lobo comenzaba a irritarle la obcecación de los cerditos en su negativa a contemplar la situación desde una perspectiva carnívora, por lo que sopló y resopló y volvió a soplar hasta que, de repente, se aferró al pecho con las manos y se desplomó muerto como consecuencia de un infarto producido por el exceso de alimentos ricos en grasas.
     
    Los tres cerditos celebraron el triunfo de la justicia y realizaron una breve danza en torno al cadáver del lobo. Su siguiente paso consistió en liberar sus tierras. Reunieron a un ejército de cerditos que se habían visto igualmente expulsados de sus propiedades y, con su nueva brigada de porcinistas, atacaron la urbanización con ametralladoras y lanzacohetes y dieron muerte a los crueles opresores lobunos, transmitiendo con ello un mensaje inequívoco al resto del hemisferio de no entrometerse en sus asuntos internos. A continuación, los cerditos fundaron un modelo de democracia socialista dotado de educación gratuita, un sistema universal de seguridad social y viviendas asequibles para todos.
     
    Nota del autor: El lobo de este relato representa una imagen metafórica. Ningún lobo real ha sufrido daño alguno durante la redacción de esta historia.

    · Salidas de caverna |Hans Blumenberg| ·

    Tema: t e s o r o s ~ 21/03/2007 21:32 ~ Hay 2 comentarios.

    20070323224405-salidas-de-caverna.jpgAl igual que un volcán, resulta interesante ver a un erudito en erudición, pero no es recomendable. Leí Salidas de caverna de Hans Blumenberg sin comprender gran parte de lo que ahí se explica, y eso que por la contraportada sabía que giraba entorno a interpretaciones del mito de la caverna de Platón. Dice así: Todo cuanto la imaginación de la caverna haya podido lograr alguna vez está aquí reunido para una historia de salida y ascenso a la realidad plena, una realidad aliada con aquello que, justamente en este punto, Platón parece haber olvidado en su monumental caverna: el recuerdo. Terminarlo ha sido un alivio y tengo la extraña satisfacción de sentir que por mis manos ha pasado una muestra clara de humanidad, pues de nosotros es hacer cosas inútiles.

    · San Miguel ·

    Tema: e s b o z o s ~ 22/03/2007 21:22 ~ Hay 19 comentarios.

    20070224181402-san-miguel.jpgSan Miguel estaba sentado en el borde de una nube, balanceando los pies. Sufría uno de esos días de gloria en los que un tedio celestial le impregnaba hasta la última pluma. Volar de aquí para allá perdía todo interés y adorar a Dios le parecía poco menos que un peloteo hipócrita. Consideraba que la verdadera grandeza está en adorar a nuestros iguales, además de que un ser superior jamás permitiría su endiosamiento. Desde la nube veía a lo lejos a los querubines juguetear con las querubinas, pobres ellas, ángeles de tercera que ni siquiera la divina providencia había permitido que existieran en los textos sagrados. Eran tantos los designios incomprensibles y tanta la eternidad transcurrida, que se había acostumbrado a acatar las órdenes flamígeras sin rechistar ni buscarles justificación. Sólo cuando las nubes parecían negras a su mirada, le asaltaban las dudas y se alejaba momentáneamente de la corte celestial: mejor evitar cualquier encuentro con el jefe omnipresente. Entonces se pasaba horas balanceando los pies y mirando hacia abajo, y si alguna lágrima se le escapaba se convertía en lluvia ácida. “Tendría que haberme ido con él”, se decía, y es que no podía evitar echar de menos al que había sido su mejor amigo, Luzbel, el primer ángel que voló.

    Versiones |Carmen Martín Gaite| [fragmento]

    Tema: P E N S A R ~ 23/03/2007 21:49 ~ Hay 2 comentarios.

    20070311193053-versiones.gifLas historias que uno se cuenta a sí mismo de sí mismo «es que yo soy así y no lo puedo remediar», atrincherándose en ese perfil que se adopta, determinan la propia estolidez y la tergiversación de los datos reales que serían capaces de hacernos rectificar la realidad, que en vez de operar beneficiosamente sobre nosotros se pliega pasivamente -pero con menoscabo y deterioro para un todo armonioso y clasificador- a ser operada y manipulada por nosotros, cegándose así la posible eficacia de una mutua interpenetración para la narrativa amplia, justa y liberadora.

    El Kassium |Antonio Gala|

    Tema: S E N T I R ~ 24/03/2007 18:33 ~ Hay 7 comentarios.

    20070317181801-kassium.jpg
    Al pie del alto monte
    la ciudad yace, rendida y encendida.
    Bajo la luna llena -y siempre la ven llena los amantes-
    furtivos besos y suspiros se oyen.
     
    El sonoro cortejo de una boda
    cruza la noche. Quienes se casan hoy
    ayer mismo aquí mismo se abrazaron;
    quizá abajo se olviden.
    En este territorio del amor
    yo estoy tan solo como de costumbre.
    Mientras estrecha una cintura, dice alguien:
    «El poeta cantará la belleza de este ardor y esta hora.»
     
    El poeta, cansado de cantar para oídos ajenos,
    no puede resistirse, sin embargo,
    a tanta plenitud...
    El olor y los grillos hacen
    que la tierra respire,
    libre y ajena hasta de sí misma, lo mismo que el poeta.

    · dixit VIII ·

    Tema: c u a d e r n o ~ 25/03/2007 10:16 ~ Hay 2 comentarios.

    El frío se esconde en el fondo del armario y cuando lo abrimos para colgar el abrigo se escapa para invadir el mundo. La nieve se posa en los almendros y si alguien se acerca pensando tocar la primavera remonta el vuelo y cubre el horizonte de blancura. El invierno es juguetón y la primavera se deja pues es cálida. Y ante este espectáculo Marzo se ríe porque está loco.

    El que no entenem de les dones |Salvador Sostres|

    Tema: P E N S A R ~ 25/03/2007 10:33 ~ Hay 7 comentarios.

    20070317180041-el-que-no-entenem.jpgEls homes com a mecanos som molt simples. Per a una dona és molt fàcil desmuntar-nos peça a peça, i li resulta igualment senzill tornar-nos a muntar. Som automàtics, no tenim secrets, i duem les instruccions d'ús escrites en lloc ben visible. En canvi el mecano de la dona és molt més complicat. Pot ser que amb molta dedicació -i més sort encara- aconsegueixis desmuntar una dona, però quan la tornis a muntar et sobraran sempre tres o quatre peces. Bé, aquestes tres o quatre peces que ens acaben sobrant són el que no entenem de les dones. El que moltes vegades ens fa que ens sentim imbècils davant de la seva manera de funcionar que no podem comprendre, però també el que fa que les estimem, que n'estem enamorats, perquè només ens enamorem d'allò que en alguna mesura ens roman obscur i no del tot abastable. Elles, en canvi, i això és encomiable, ens estimen sabent que som uns grollers i uns primaris. Les dones saben que som estúpids i desgraciats, però que no per això som menys respectables. Ni menys estimables, i és així que es mariden, i que senten il·lusió per les bodes pomposes, pels vestits blancs i pels discursos. El que no entenem de les dones és que no ens menyspreïn com nosaltres les menysprearíem si fossin elles tan simples, tan previsibles, tan vulgars. El que no entenem de les dones és que no siguin totes lesbianes, amb la varietat de masturbadors que hi ha avui al mercat. Per això fan pena les feministes cridaneres que exigeixen igualtat amb retòrica de monja mula, perquè són les úniques que encara no s'han adonat del trist negoci que la igualtat els seria, si precisament el que les diferencia de nosaltres és la seva estratosfèrica superioritat. Per la part que ens toca, consola saber que també hi ha dones tontes.

    Los guisantes en la mano |Paul Watzlawick|

    Tema: S E N T I R ~ 26/03/2007 22:10 ~ Hay 9 comentarios.

    20070324192707-los-guisantes-en-la-mano.gif

    En su lecho de muerte, una mujer joven hace jurar a su marido que no se comprometerá con ninguna otra mujer. “Si faltas a tu promesa, vendré en espíritu y no te dejaré vivir tranquilo”. El marido, al principio, mantiene su palabra, pero al cabo de unos meses, conoce a otra mujer y se enamora de ella.
     
    Muy pronto empieza a aparecérsele un espíritu cada noche que le acusa de haber faltado a su juramento. Para el hombre no hay duda de que se trata de un espíritu, pues el fantasma nocturno no sólo está informado de todo lo que pasa cada día entre él y su nueva amiga, sino que también conoce exactamente sus pensamientos, esperanzas y sentimientos. Como la situación se le hace insoportable, el hombre decide pedir consejo a un maestro zen.
     
    “Vuestra primera mujer se ha convertido en espíritu y sabe todo lo que vos hacéis”, le declara el maestro. “Todo lo que vos hacéis o decís, todo lo que dais a vuestra prometida, él lo sabe. Tiene que ser un espíritu muy sabio. En verdad, tendríais que admiraros de un tal espíritu. Cuando se os aparezca de nuevo, haced un trato con él. Decidle que sabe tanto que vos no le podéis ocultar nada y que vais a romper vuestro compromiso, si puede contestaros a una sola pregunta”.
     
    “¿Qué pregunta he de hacerle?”, dice el hombre.
     
    El maestro responde: “Tomad un buen puñado de guisantes y preguntadle por el número exacto de guisantes que tenéis en la mano. Si no os sabe responder, sabréis que el espíritu no es más que un producto de vuestra imaginación y ya no os molestará más”.
     
    Cuando a la noche siguiente apareció el espíritu de la mujer, el hombre lo aduló diciéndole que lo sabía todo.
     
    “Efectivamente”, respondió el espíritu, “y sé que hoy has ido a ver al maestro de zen”.
     
    “Y ya que sabes tanto”, prosiguió el hombre, “dime cuántos guisantes tengo en la mano”.
     
    Y ya no hubo espíritu alguno para responder a esta pregunta.

    El estuche |Los Aterciopelados| [canción]

    Tema: S E N T I R ~ 27/03/2007 18:32 ~ Hay 2 comentarios.

    20070327184206-el-estuche.jpg
    No es un mandamiento ser la diva del momento
    Para qué trabajar por un cuerpo escultural,
    ¿Acaso deseas sentir en ti todos los ojos?,
    ¿Y desencadenar silbidos al pasar?
     
    Mira la esencia, no las apariencias...
    Mira la esencia, no las apariencias...
    El cuerpo es sólo un estuche y los ojos la ventana
    De nuestra alma aprisionada
     
    Mira la esencia, no las apariencias...
    Que todo entra por los ojos dicen los superficiales,
    Lo que hay adentro es lo que vale
     
    Siento en el aire un aroma espiritual,
    Mensajeros alados intentando aterrizar,
    Si abres el estuche lo que debes encontrar
    Es una joya que te deslumbrará
     
    Mira la esencia, no las apariencias...
    Mira la esencia, no las apariencias...
    90-60-90, suman doscientos cuarenta,
    Cifras que no hay que tener en cuenta
     
    Mira la esencia, no las apariencias
    No te dejes medir, no te dejes confundir
    ¡Agúzate! Hazte valer

    · Socavón ·

    Tema: e s b o z o s ~ 28/03/2007 21:28 ~ Hay 10 comentarios.

    20070325175506-socavon.jpgEl socavón apareció justo al final de la calle mayor, donde comienzan ya los campos. “Menos mal que no pasaba ningún vecino en ese momento”, decían todos pensando en a quién hubiesen deseado que pasase en ese momento, que todos queremos el bien pero a algunos les queremos un poco menos. Tiburcio, el de la farmacia, fue el primero en acercarse hasta el borde. Cipriano, el del colmado, le sujetaba firmemente por la cintura, dando así pábulo a las malas lenguas que decían que ambos no necesitaban de socavones para sujetarse mutuamente. El fondo no se veía, como el de algunas personas que ni buenas son porque carecen de él. Melitón, el alcalde, dictó un bando prohibiendo que nadie tirase basura después de ver a Radegunda, la beata, tirar las revistas guarras de su sobrino Eufrasio, el estudiante, que con la excusa de explorar el interior se deslizó con cuerdas para recuperarlas. La profundidad del socavón era de apenas veinte metros y en el fondo una hermosa flor. ¿Qué pinta una flor en esta historia? Será cosa de la primavera que siempre vuelve a aparecer cuando todo parecía negro y sin fondo.

    La sociedad |Mariano José de Larra|

    Tema: P E N S A R ~ 29/03/2007 20:21 ~ Hay 6 comentarios.

    20070324190115-la-sociedad.jpgEs cosa generalmente reconocida que el hombre es animal social, y yo, que no concibo que las cosas puedan ser sino del modo que son, yo, que no creo que pueda suceder sino lo que sucede, no trato por consiguiente de negarlo. Puesto que vive en sociedad, social es sin duda. No pienso adherirme a la opinión de los escritores malhumorados que han querido probar que el hombre habla por una aberración, que su verdadera posición es la de los cuatro pies, y que comete un grave error en buscar y fabricarse todo género de comodidades, cuando pudiera pasar pendiente de las bellotas de una encina el mes, por ejemplo, en que vivimos. Hanse apoyado para mudar semejante opinión en que la sociedad le roba parte de su libertad, si no toda; pero tanto valdría decir que el frío no es cosa natural, porque incomoda. Lo más que concederemos a los abogados de la vida salvaje es que la sociedad es de todas las necesidades de la vida la peor: eso sí. Esta es una desgracia, pero en el mundo feliz que habitamos casi todas las desgracias son verdad; razón por la cual nos admiramos siempre que vemos tantas investigaciones para buscar ésta. A nuestro modo de ver no hay nada más fácil que encontrarla: allí donde está el mal, allí está la verdad. Lo malo es lo cierto. Sólo los bienes son ilusión.
     
    Ahora bien: convencidos de que todo lo malo es natural y verdad, no nos costará gran trabajo probar que la sociedad es natural, y que el hombre nació por consiguiente social; no pudiendo impugnar la sociedad, no nos queda otro recurso que pintarla.
     
    De necesidad parece creer que al verse el hombre solo en el mundo, blanco inocente de la intemperie y de toda especie de carencias, trate de unir sus esfuerzos a los de su semejante para luchar contra sus enemigos, de los cuales el peor es la naturaleza entera; es decir, el que no puede evitar, el que por todas partes le rodea; que busque a su hermano (que así se llaman los hombres unos a otros, por burla sin duda) para pedirle su auxilio. De aquí podría deducirse que la sociedad es un cambio mutuo de servicios recíprocos. ¡Grave error!; es todo lo contrario: nadie concurre a la reunión para prestarle servicios, sino para recibirlos de ella; es un fondo común donde acuden todos a sacar, y donde nadie deja, sino cuando sólo puede tomar en virtud de permuta. La sociedad es, pues, un cambio mutuo de perjuicios recíprocos. Y el gran lazo que la sostiene es, por una incomprensible contradicción, aquello mismo que parecería destinado a disolverla; es decir, el egoísmo. Descubierto ya el estrecho vínculo que nos reúne unos a otros en sociedad, excusado es probar dos verdades eternas, y por cierto consoladoras, que de él se deducen: primera, que la sociedad, tal cual es, es imperecedera, puesto que siempre nos necesitaremos unos a otros; segunda, que es franca, sincera y movida por sentimientos generosos, y en esto no cabe duda, puesto que siempre nos hemos de querer a nosotros mismos más que a los otros.
     
    Averiguar ahora si la cosa pudiera haberse arreglado de otro modo, si el gran poder de la creación estaba en que no nos necesitásemos, y si quien ponía por base de todo el egoísmo podía haberle sustituido el desprendimiento, ni es cuestión para nosotros, ni de estos tiempos, ni de estos países.
     
    Felizmente no se llega al conocimiento de estas tristes verdades sino a cierto tiempo; en un principio todos somos generosos aún, francos, amantes, amigos... en una palabra, no somos hombres todavía; pero a cierta edad nos acabamos de formar, y entonces ya es otra cosa: entonces vemos por la primera vez, y amamos por la última. Entonces no hay nada menos divertido que una diversión; y si pasada cierta edad se ven hombres buenos todavía, esto está sin duda dispuesto así para que ni la ventaja cortísima nos quede de tener una regla fija a qué atenernos, y con el fin de que puedan llevarse chasco hasta los más experimentados.
     
    Pero como no basta estar convencidos de las cosas para convencer de ellas a los demás, inútilmente hacía yo las anteriores reflexiones a un primo mío que quería entrar en el mundo hace tiempo, joven, vivaracho, inexperto, y por consiguiente alegre. Criado en el colegio, y versado en los autores clásicos, traía al mundo llena la cabeza de las virtudes que en los poemas y comedias se encuentran. Buscaba un Pílades; toda amante le parecía una Safo, y estaba seguro de encontrar una Lucrecia el día que la necesitase. Desengañarle era una crueldad. ¿Por qué no había de ser feliz mi primo unos días como lo hemos sido todos? Pero además hubiera sido imposible. Limitéme, pues, a tomar sobre mí el cuidado de introducirle en el mundo, dejando a los demás el de desengañarle de él.
     
    Después de haber presidido al cúmulo de pequeñeces indispensables, al lado de las cuales nada es un corazón recto, una alma noble, ni aun una buena figura, es decir, después de haberse proporcionado unos cuantos fraques y cadenas, pantalones colán y mi-colán, reloj, sortijas y media docena de onzas siempre en el bolsillo, primeras virtudes en sociedad, introdújelo por fin en las casas de mejor tono. Un poco de presunción, un personal excelente, suficiente atolondramiento para no quedarse nunca sin conversación, un modo de bailar semejante al de una persona que anda sin gana, un bonito frac, seis apuestas de a onza en el écarté, y todo el desprecio posible de las mujeres, hablando con los hombres, le granjearon el afecto y la amistad verdadera de todo el mundo. Es inútil decir que quedó contento de su introducción.
     
    -Es encantadora-me dijo-la sociedad. ¡Qué alegría! ¡Qué generosidad! ¡¡¡Ya tengo amigos, ya tengo amante!!!
     
    A los quince días conocía a todo Madrid; a los veinte no hacía caso ya de su antiguo consejero: alguna vez llegó a mis oídos que afeaba mi filosofía y mis descabelladas ideas, como las llamaba. -Preciso es que sea muy malo mi primo-decía-para pensar tan mal de los demás. A lo cual solía yo responder para mí:
     
    -Preciso es que sean muy malos los demás, para haberme obligado a pensar tan mal de ellos.
     
    Cuatro años habían pasado desde la introducción de mi primo en la sociedad: habíale perdido ya de vista, porque yo hago con el mundo lo que se hace con las pieles en verano; voy de cuando en cuando, para que no entre el olvido en mis relaciones, como se sacan aquéllas tal cual vez al aire para que no se albergue en sus pelos la polilla. Había, sí, sabido mil aventuras suyas de estas que, por una contradicción inexplicable, honran mientras sólo las sabe todo el mundo en confianza, y que desacreditan cuando las llega a saber alguien de oficio; pero nada más. Ocurrióme en esto noches pasadas ir a matar a una casa la polilla de mi relación; y a pocos pasos encontréme con mi primo. Parecióme no tener todo el buen humor que en otros tiempos le había visto; no sé si me buscó él a mí, si le busqué yo a él; sólo sé que a pocos minutos paseábamos el salón de bracero y alimentando el siguiente diálogo:
     
    -¿Tú en el mundo?-me dijo.
     
    -Sí de cuando en cuando vengo: cuando veo que se amortigua mi odio, cuando me siento inclinado a pensar bien, cuando empiezo a echarle de menos, me presento una vez, y me curo para otra temporada. Pero ¿tú no bailas?
     
    -Es ridículo: ¿quién va a bailar en un baile?
     
    -Sí por cierto... ¡Si fuera en otra parte! Pero observo desde que falto a esta casa multitud de caras nuevas... que no conozco...
     
    -Es decir, que faltas a todas las casas de Madrid...porque las caras son las mismas; las casas son las diferentes; y por cierto que no vale la pena de variar de casa para no variar de gente.
     
    -Así es-respondí-, que falto a todas. Quisiera por lo tanto que me instruyeses... ¿Quién es, por ejemplo, esa joven?... linda por cierto... Baila muy bien... parece muy amable...
     
    -Es la baroncita viuda de***. Es una señora que, a fuerza de ser hermosa y amable, a fuerza de gusto en el vestir, ha llegado a ser aborrecida de todas las demás mujeres. Como su trato es harto fácil, y no abriga más malicia que la que cabe en veintidós años, todos los jóvenes que la ven se creen con derecho a ser correspondidos; y como al llegar a ella se estrellan desgraciadamente los más de sus cálculos en su virtud (porque aunque la ves tan loca al parecer, en el fondo es virtuosa), los unos han dado en llamar coquetería su amabilidad; los otros, por venganza, le dan otro nombre peor. Unos y otros hablan infamas de ella; debe por consiguiente a su mérito y a su virtud el haber perdido la reputación. ¿Que quieres? ¡Esa es la sociedad!
     
    -¿Y aquella de aquel aspecto grave, que se remilga tanto cuando un hombre se la acerca? Parece que teme que la vean los pies según se baja el vestido a cada momento.
     
    -Esa ha entendido mejor el mundo. Esa responde con bufidos a todo galán. Una casualidad rarísima me ha hecho descubrir dos relaciones que ha tenido en menos de un año; nadie las sabe sino yo; es casada, pero como brilla poco su lujo, como no es una hermosura de primer orden, como no se pone en evidencia, nadie habla mal de ella. Pasa por la mujer más virtuosa de Madrid. Entre las dos se pudiera hacer una maldad completa: la primera tiene las apariencias y ésta la realidad. ¿Qué quieres? ¡En la sociedad siempre triunfa la hipocresía! Mira, apartémonos; quiero evitar el encuentro de ese que se dirige hacia nosotros: me encuentra en la calle y nunca me saluda; pero en sociedad es otra cosa; como es tan desairado estar de pie, sin hablar con nadie, aquí me habla siempre. Soy su amigo para estos recursos, para los momentos de fastidio; también en el Prado se me suele agregar cuando no ha encontrado ningún amigo más íntimo. Esa es la sociedad.
     
    -Pero observo que huyendo de él nos hemos venido al écarté. ¿Quién es aquel que juega a la derecha?
     
    -¿Quién ha de ser? Un amigo mío íntimo, cuando yo jugaba. Ya se ve, ¡perdía con tan buena fe! Desde que no juego no me hace caso. ¡Ay! este viene a hablarnos.
     
    Efectivamente, llegósenos un joven con aire marcial y muy amistoso.
     
    -¿Cómo le tratan a usted?...-le preguntó mi primo.
     
    -Pícaramente; diez onzas he perdido. ¿Y a usted?
     
    -Peor todavía; adiós.
     
    Ni siquiera nos contestó el perdidoso.
     
    -Hombre, si no has jugado -le dije a mi primo-, ¿cómo dices?...
     
    -Amigo, ¿qué quieres? Conocí que venía a preguntar si tenía suelto. En su vida ha tenido diez onzas; la sociedad es para él una especulación: lo que no gana lo pide...
     
    -Pero ¿y que inconveniente había en prestarle? Tú que eres tan generoso...
     
    -Sí, hace cuatro años; ahora no presto ya hasta que no me paguen lo que me deben; es decir, que ya no prestaré nunca. Esa es la sociedad. Y sobre todo, ese que nos ha hablado...
     
    -¡Ah! es cierto; recuerdo que era antes tu amigo íntimo: no os separabais.
     
    -Es verdad, y yo le quería; me lo encontré a mi entrada en el mundo; teníamos nuestros amores en una misma casa, y yo tuve la torpeza de creer simpatía lo que era comunidad de intereses. Le hice todo el bien que pude ¡inexperto de mí! Pero de allí a poco puso los ojos en mi bella, me perdió en su opinión y nos hizo reñir; él no logró nada, pero desbarató mi felicidad. Por mejor decir, me hizo feliz; me abrió los ojos.
     
    -¿Es posible?
     
    -Esa es la sociedad. Era mi amigo íntimo. Desde entonces no tengo más que amigos; íntimos, estos pesos duros que traigo en el bolsillo; son los únicos que no venden; al revés, compran.
     
    -¿Y tampoco has tenido más amores?
     
    -¡Oh! eso sí; de eso he tardado más en desengañarme. Quise a una que me quería sin duda por vanidad, porque a poco de quererla me sucedió un fracaso que me puso en ridículo, y me dijo que no podía arrostrar el ridículo; luego quise frenéticamente a una casada; esa sí, creí que me quería sólo por mí; pero hubo hablillas, que promovió precisamente aquella fea que ves allí, que como no puede tener amores, se complace en desbaratar los ajenos; hubieron de llegar a oídos del marido, que empezó a darla mala vida: entonces mi apasionada me dijo que empezaba el peligro y que debía concluirse el amor; su tranquilidad era lo primero. Es decir, que amaba más a su comodidad que a mí. Esa es la sociedad.
     
    -¿Y no has pensado nunca en casarte?
     
    -Muchas veces; pero a fuerza de conocer maridos, también me he desengañado.
     
    -Observo que no llegas a hablar a las mujeres.
     
    -¿Hablar a las mujeres en Madrid? Como en general no se sabe hablar de nada, sino de intrigas amorosas; como no se habla de artes, de ciencias, de cosas útiles; como ni de política se entiende, no se puede uno dirigir ni sonreír tres veces a una mujer; no se puede ir dos veces a su casa sin que digan: Fulano hace el amor a Mengana. Esta expresión pasa a sospecha, y dicen con una frase por cierto bien poco delicada: ¿Si estará metido con Fulana? Al día siguiente esta sospecha es ya una realidad, un compromiso. Luego hay mujeres que porque han tenido una desgracia o una flaqueza, que se ha hecho pública por este hermoso sistema de sociedad, están siempre acechando la ocasión de encontrar cómplices o imitadoras que las disculpen, las cuales ahogan la vergüenza en la murmuración. Si hablas a una bonita, la pierdes; si das conversación a una fea, quieres atrapar su dinero. Si gastas chanzas con la parienta de un ministro, quieres un empleo. En una palabra, en esta sociedad de ociosos y habladores nunca se concibe la idea de que puedas hacer nada inocente, ni con buen fin, ni aún sin fin.
     
    Al llegar aquí no pude menos de recordar a mi primo sus expresiones de hacía cuatro años: "Es encantadora la sociedad. ¡Qué alegría! ¡Qué generosidad! ¡Ya tengo amigos, ya tengo amante!"
     
    Un apretón de manos me convenció de que me había entendido.
     
    -¿Qué quieres?-me añadió de allí a un rato-; nadie quiere creer sino en la experiencia; todos entramos buenos en el mundo, y todo andaría bien si nos buscáramos los de una edad; pero nuestro amor propio nos pierde; a los veinte años queremos encontrar amigos y amantes en las personas de treinta, es decir, en las que han llevado el chasco antes que nosotros, y en los que ya no creen; como es natural le llevamos entonces nosotros, y se le pegamos luego a los que vienen detrás. Esa es la sociedad; una reunión de víctimas y de verdugos. ¡Dichoso aquel que no es verdugo y víctima a un tiempo! ¡Pícaros, necios, inocentes! ¡Más dichoso aún, si hay excepciones, el que puede ser excepción!

    Aurora sobre el pago de San Clemente |Andrés Trapiello|

    Tema: S E N T I R ~ 30/03/2007 21:22 ~ Hay 4 comentarios.

    20070404212653-aurora.gif
    Oh muerte mía, ¿dónde estás?
    Ya tengo edad para saber de ti,
    para verte desnuda, intacta y mía
    como la luz, como la voz del alba
    que hecha de plata vieja y anubarradas rosas
    se anuncia sobre el pueblo,
    los dos primeros gallos
    y los pinos solemnes.
     
    Oh muerte mía,
    sólo te pido
    lo que al día le pido cuando asoma:
    si has de estar junto a mí, no me hagas daño.

    · Liod |Helium Vola| [2004] ·

    Tema: t e s o r o s ~ 31/03/2007 18:09 ~ Hay 4 comentarios.

    20070331220716-liod.jpg

    Las imágenes resultan inquietantes y las manchas evolucionan intentando saltar fuera. El libreto del disco Liod de Helium Vola da aprehensión y el proceso de colocar el disco en el reproductor se hace con respeto. Entonces comienza el embrujo de sus canciones en latín, alemán, inglés y francés. La música y la voz modifican el continuo espacio-temporal y las dimensiones paralelas se muestran ajenas a las elucubraciones físico-matemáticas, bienvenidos al mundo onírico de la música. Cuando termina de sonar da miedo abrir la bandeja, quién puede predecir las consecuencias de romper un encantamiento.

    · El elfo oscuro |R. A. Salvatore| ·

    Tema: t e s o r o s ~ 31/03/2007 18:10 ~ Hay 2 comentarios.

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    Darse de bruces con una puerta cerrada cuando se pretende escapar de nuestro pasado, porque no quisiéramos convertirlo en futuro continuo, duele. Ver los lazos que se cierran como sogas al cuello, cada vez más cortos, cada vez más tensos, duele. Intentar huir y no poder, palmear el aire como quien espanta fantasmas, arañar las paredes sin alcanzar a sentir la luz del otro lado, librar batallas en la conciencia donde todos los muertos son propios, duele. Pero más duele encontrarse la puerta cerrada cuando en vez de escapar se quiere entrar, ser aceptado, querido.
     
    La novela El elfo oscuro (trilogía: La morada, El exilio y El refugio) de R. A. Salvatore es doblemente fantástica: por su temática y por su calidad. Un mundo tan ajeno que resulta propio, un lugar donde el huir y el buscar son dos caras de la misma moneda, la que los dioses lanzan para dirimir nuestro destino.
     
    Además, al igual que el drow reclama la mágica presencia de Guenhwyvar, este libro necesita una banda sonora que, sin duda, es el disco Liod de Helium Vola: tierna oscuridad que se insinúa en el quicio de una puerta encantada.


    ...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.

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