
A Acetre los descubrí por casualidad, tanta que ni siquiera recuerdo cómo fue. Proceden de Olivenza (Badajoz) y su música bebe en las aguas extremeñas y portuguesas del cercano río Guadiana. Su esquiva discografía de los últimos tiempos la integran tres discos: Canto de Gamusinos, Barrunto y Dehesario. Al comprar este último por correspondencia, seguro de acertar pues ya tenía los dos anteriores, curioseé en la agenda de conciertos previstos de la banda y, oh casualidad, venían a Barcelona, por fin, a tiro de tranvía T3, invitados por la Casa Regional de Extremadura. No soy extremeño, qué se le va a hacer, pero como la música une y no separa, para allí me fui con el alma en vilo y la atención dispuesta. La entrada era libre, no había que pagar nada, como suele suceder en los grandes espectáculos (la noche estrellada, el atardecer sobre el mar, una sonrisa, etc.). Aparecieron sobre el escenario y comenzaron a tocar. El concierto duró unas dos horas y media y ojalá hubiera durado más, mucho más....y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.