

| ¿Y de qué sirve la guerra? ¡Si al fin he peleado y no sé decirte de veras si soy valiente, porque no me fijé! ¿Pero leíste mi nombre en los periódicos? Dicen que me van a dar una medalla. Te la voy a mandar por si te gusta contar que eres mi novia. Entonces tal vez tenga la guerra algún sentido. Porque todo es vano si no engendra cariño, y hay tanto odio, tanto, que debe ser pecado sin duda ser soldado. Me dan vergüenza las palabras hermosas que me escribes, y tu valentía de hembra que me esconde tus lágrimas. No puedes escondérmelas, que siempre que tú lloras lo siento yo en el alma. Quiero, por si me muero, confesarte que casi todas las noches lloro, pero que sin embargo me estoy poniendo gordo, y ya nada me importa quiénes ganen o pierdan, pues, no sé cómo, ahora lo único que creo es que la guerra es mala. Tus palabras hermosas me avergüenzan por eso. |
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.