
Los Pilares de la Tierra de Ken Follett, en edición de bolsillo, es un mamotreto de más de mil páginas que ha gustado a casi todo el mundo. Para tener un “casi” basta sólo una voz disonante y, en este caso, reclamo el humilde derecho a la disidencia, sin ánimo de ofender. Veamos, el libro se lee con facilidad pasmosa (roza lo insulso) y tiene 1.350 páginas como podría haber tenido perfectamente 700 o 2.300 (sorprende el primer contraste de prosperidad/desgracia, pero después de repetirlo varias veces ya cansa). Los comportamientos de los personajes son anacrónicos, especialmente en los lances amorosos, y la ambientación de época bastante escasa (faltan detalles). Las enseñanzas que se extraen del libro son más bien pocas y la corriente subterránea que lo mueve es la típica americanada del “tú puedes”, “just do it”. Además, la edición de bolsillo no cabe en ningún bolsillo. Sin embargo, pese a todo lo dicho con ánimo de demolición, el libro es muchísimo mejor que cualquiera del Dan Brown de las narices. Gracias por vuestra atención y no me lo tengáis en cuenta....y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.