

Un día un oficial hizo un prisionero: «Eres un niño -le dijo- y yo no mato niños. Si me dices cuál es mi ojo de vidrio te perdono la vida.» «Es el derecho», dijo el muchacho. «¿Cómo lo sabes?», le preguntó el oficial. «Porque es el único que tiene una mirada humana.»
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.