

El mayor inconveniente de la historia reciente es que uno suele haber participado, aunque no se haya conseguido suficiente renombre como para aparecer en las crónicas. Esta fama tampoco sería necesaria pues la mayoría de las veces ni siquiera las víctimas son recordadas como es debido, y para ser verdugo mejor no haber sido jamás. En cualquier caso, formar parte de la historia nos permite andar menos desnudos que al nacer y tener un pasado sirve para tener cuerda en conversaciones nostálgicas. Así que se comprenderá que escuchar el estupendo wave of mutilation, recopilatorio de los Pixies, es para mí lo más parecido a un viaje en el tiempo: universidad, rock alternativo y cervezas. En fin, qué tiempos aquellos, cuántos momentos memorables que no volverán ni falta que hace.
...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.