
Compró dos velas estilizadas de color miel, porque las cortinas eran de ese tono y el mantel que había comprado en la otra tienda también. Mahler sonaría de fondo y tres horas antes quemaría una barrita de incienso para aromatizar la habitación. En el centro de la mesa un pequeño jarrón de vidrio con unas margaritas blancas... Él, que se consideraba muy macho, no permitió que encendiese las velas cursis. Él, que era un forofo del Barça, pidió parar la música y sintonizar el partido. Él, que era fumador, mató el olor del incienso tras su primera calada. Él, que dijo ser alérgico pero era muy macho, provocó que las margaritas cursis terminasen en el cubo de la basura... El café se lo tomó en un bar....y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.